(GRECIA)
Si todos los caminos emprendidos para solucionar un problema (Crisis griega y europea) no dan un resultado positivo, siempre se puede recurrir a la “Receta democrática”. Esta receta de mi libro Globalogía es la respuesta del Presidente de Grecia. Bien. Tal vez sea la única manera de poner en práctica los bonos europeos. Ante la disyuntiva de ir para atrás emprender el camino para adelante.
El órdago del presidente griego se ha quedado en eso, un órdago. Se ha echado para atrás y los mercados se han puestos tan contentos. Claro que, antes de la propuesta del referéndum griego no tenían, lo que se dice mucha alegría, en cambio ahora parece que todos los problemas se han resuelto.
Estamos todos en un barco global y nos hemos ido a pique por culpa de la carga móvil (movimientos de capitales sin base en la economía real). Estas inversiones que un día se refugia (que expresión de debilidad) en el oro, después en el oro negro, luego en ladrillos; que va rotando por países, bolsas, son una carga excesiva. Además se unen, apelotonan en un solo objeto de manera que todos quieren ganar mucho en poco tiempo.
Como se soluciona este embrollo. Pues con estas reglas: A mayores ganancias en menos tiempo más impuestos. Hay que fijar en la economía real parte de los flujos de capital y no hay otra manera que legislar de manera que sean más atractivo crear cosas tangibles.
La receta democrática que propuse es simple: Que se pregunte a la totalidad de los ciudadanos y estos darían con la solución.
Si todos los caminos emprendidos para solucionar un problema (Crisis griega y europea) no dan un resultado positivo, siempre se puede recurrir a la “Receta democrática”. Esta receta de mi libro Globalogía es la respuesta del Presidente de Grecia. Bien. Tal vez sea la única manera de poner en práctica los bonos europeos. Ante la disyuntiva de ir para atrás emprender el camino para adelante.
El órdago del presidente griego se ha quedado en eso, un órdago. Se ha echado para atrás y los mercados se han puestos tan contentos. Claro que, antes de la propuesta del referéndum griego no tenían, lo que se dice mucha alegría, en cambio ahora parece que todos los problemas se han resuelto.
Estamos todos en un barco global y nos hemos ido a pique por culpa de la carga móvil (movimientos de capitales sin base en la economía real). Estas inversiones que un día se refugia (que expresión de debilidad) en el oro, después en el oro negro, luego en ladrillos; que va rotando por países, bolsas, son una carga excesiva. Además se unen, apelotonan en un solo objeto de manera que todos quieren ganar mucho en poco tiempo.
Como se soluciona este embrollo. Pues con estas reglas: A mayores ganancias en menos tiempo más impuestos. Hay que fijar en la economía real parte de los flujos de capital y no hay otra manera que legislar de manera que sean más atractivo crear cosas tangibles.
La receta democrática que propuse es simple: Que se pregunte a la totalidad de los ciudadanos y estos darían con la solución.
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