Las bicicletas eran para el verano, ya no, ahora son para todo el año. En china este medio de transporte casi individual tenía entre sus casi ciudadanos una gran afición, ya no, ahora los chinos son propietarios de vehículos y no se tienen que preocupar por el frio. Pongamos que hablo de Madrid: Cuando Madrid tenía un millón de cadáveres no tenia carril bici, ahora sí, y los cadáveres también pero más. El ayuntamiento de Madrid ha habilitado un carril bici que habría que calificarlo de “cuasi” Larra, y que puede causar la muerte de cualquier ciclista y así hacer realidad lo de: Madrid al cielo.
Las bicicletas no eran para el invierno, tampoco eran eléctricas, ahora sí, nos la podemos encontrar a cualquier velocidad independientemente de la estación, por el carril bici o fuera de él; de hecho podemos encontrárnosla de frente por un carril cualquiera, también por el carril bus, independientemente de la dirección del bus. Si la vía tiene cinco carriles, por cualquiera de ellos y todos a la vez si la concentración de aficionados es la adecuada. Las bicicletas eran para pasear, ahora también para hacer ejercicio con ellas en las aceras, pero no como circenses, sino a toda velocidad independientemente si son eléctricas o la cuesta (abajo) lo permite. Madrid tiene un millón de cuestas y las bicicletas del pasado, es decir sin pilas, suben mal las cuestas, el esfuerzo se nota, solo hay que ir detrás de una con el vehículo a diez kilómetros por hora para comprobarlo, y de paso sentir la impericia compleja del ciclista al realizar tal esfuerzo con el agravante de quitar una mano del manillar para avisar del cambio de dirección, si es que lo hace. Me han contado que un partidario con su bici pasó de ser un vehículo que venía de frente hacia un paso de peatones a convertirse en peatón, con tal pericia, que cruzó como tal (montado), mientras le echaba la bronca al conductor del vehículo que (ingenuo de él) había iniciado el paso al estar el semáforo en ámbar intermitente. Un ciclista habilidoso consiguió soltarse de las dos manos y habló por el móvil después de escribir en el (¡con que guasa me lo contaron!), careciendo de importancia el carril habilitado para tal menester, siendo en este caso el carril oficial.
El Ayuntamiento de Madrid ha conseguido que las bicicletas circulen por donde les dé la gana, ya que el carril oficial es un carril cualquiera, con bicicletas pintadas en el pavimento cada ciertos metros, que al llegar a las intersecciones desaparecen y propicia espectáculos como este: Atocha año cero (no me acuerdo del día), Paseo del Prado dirección sur, autobús por su carril bus de la derecha que va hacia la izquierda, varios coches en distintos carriles le acompañan con los intermitentes izquierdos puestos, algunos vehículos en el carril izquierdo con los intermitentes de la derecha puestos, en los cinco carriles había insensatos que no utilizaban los intermitentes (los centrados). Tengo que meter a dos ciclista en el cuadro, haber si me acuerdo, uno parecía que se había equivocado de fecha y lugar pues no era ni verano ni el Tour, la equipación si y la habilitad también, el traje le acompañaba por dentro y salió airoso del caos; el otro ciclista era un espontaneo que la facilidad del Ayuntamiento le había habilitado para estar en esa situación, sin casco, mirando a dos bandas e intentando levantar un brazo para indicar la dirección a tomar; allí le dejé (por lento), en el caos cotidiano, me dieron ganas de gritarle: que haces tú en un lugar como este. Que tontería.
Otra vez gracias a Joyce por el once. Cincuenta y siete temas verbales y otros. Aparece un monstruo antiguo. Es grande, fuerte, analfabeto, ataca a los débiles, se hace amigo de los fuertes, enviste a los vecinos y le es suficiente para comunicarse con ciento cuarenta caracteres. El Berlusconi descrito por Umberto Eco se ha transformado en Donald Trump. Para visualizar el monstruo hay que superponer la cara de Mussolini y Trump. Si Mussolini fue el drama, Trump será el vodevil. Los pucheros de Donald Trump como signo de fantoche primitivo. Un año de primarias para un vasto país: pasado perfecto. Un año de primarias con autopistas: presente imperfecto. ¿Cómo adecuar las reglas al presente entre un pato cojo y un sin pato? ¿Por qué las grandes crisis generan monstruos? Las crisis suaves permiten a los listos poder evolucionar mientras que en las graves perecen y los que están en los márgenes por hábiles, rápidos, brutos, grandes o diminutos sobresalen y eng...
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