Permítanme
una licencia futurista más: un hándicap; una carrera posible si
antes se le ha puesto peso extra (impuestos) a los mejores.
Una
mujer de un país cualquiera (estado) de estrato social indeterminado
(todos salen con tacos) como la edad (en su carril), raza, color,
religión (con su equipo, sola o mezclados), incluido nombre
(dorsal). Se ha levantado contenta pues ayer le confirmaron en el
trabajo que la empresa le ingresaba el plus por haber tenido una idea
adecuada. Trabaja por cuenta ajena desde hace cuarenta años, veinte
en la actual dedicada a la farmacología. Hoy va a iniciar los
ensayos clínicos para eliminar las jeringuillas móviles con células
madres incrustables por otras incorporadas en el cuerpo. Precisamente
hoy hace diez años que le trasplantaron el corazón, por culpa de un
accidente de tráfico; tiene las caderas y una rodilla artificiales,
más parte de la piel de la cara retocadas por células madres y
corregidas por la cirugía estética. Es por tanto un día especial.
Además es día de lecciones y está muy interesada, así que nada
más desayunar enciende el móvil que lleva incrustado en la cabeza y
visualiza todas las elecciones (políticas: mundial, supranacional,
nacional, autonómica, local; empresarial; social: mundial,
supranacional, nacional; todas juntas, o la mitad de forma trasversal
con dos años de diferencia) y los distintos partidos con más
posibilidades para decidirse, aunque tiene claro casi todo. Después
ordena al móvil visualizar la agenda del día. Las elecciones son a
las doce. Consulta el tráfico para decidir si transporte público o
privado y decide el público, desea leer en el trayecto. A las doce
volverá a encender el móvil, votará por él y hará unas compras.
Comentarios
Publicar un comentario