El mundo está invertebrado y ¡así nos va! Nos arrastramos siguiendo los acontecimientos sin saber porqué ni para qué. Necesitamos una columna vertebral para mantenernos erguidos y poder vislumbrar el conjunto que nos rodea; huesos periféricos que nos permitan agilidad para seguir los sucesos e intervenir en ellos con la cabeza y el corazón. Ortega y Gasset, con la España Invertebrada, creó un arquetipo. ¿Cuándo vamos a elevarlo a mundial para dejar de reptar? Los poderosos con el dinero crean acontecimientos que no vemos, pero sentimos. Creen que sin columna son más ricos: ¿no saben que la evolución ha hecho más fuerte al vertebrado? Creen que la realidad llega a un metro de ellos por estar estos a nivel del suelo y no intuyen la visión desde lo alto de la columna necesaria. Además, siempre serán ¡los poderosos!, la avanzadilla, permitiéndoles más riqueza, más poder. El mundo será global, sólo hace falta determinar lo no ganado, el tiempo y los muertos que hacen falta para llegar.
Los dirigentes mundiales tienen que darse cuenta de que saber es asomarse a lo desconocido para estar al tanto y en parte asumirlo. Es un valor humano saber y el que no quiera saber de objetos y sujetos va perdiendo trozos de humanidad. Excluir es no saber: cerrar puertas y muchas puertas cerradas dan seguridad, pero asfixia el espíritu humano. La mente es un universo en expansión y las puertas cerradas son agujeros negros que se tragan mundos interiores y deja la mente deforme, inconexa y con lagunas siderales. Los poderosos y los dirigentes -juntos, separados o mezclados- deben poner las bases para crear la vertebración con la ayuda de los antiglobales, ya que la sociedad es la suma de las mentes, y excluirles es no saber que el resultado sería incoherente. La vertebración necesita de todos, organizaciones centrales y periféricas con autonomía relativa, es decir democracia. No tener cabeza es malo, pero tener fuerza y poder sin cabeza es un peligro.
La vida es evolución, una espiral de menor a mayor. Una dialéctica repetitiva por elevación; una espiral con un error y dos aciertos en cada cierre de vuelta, con más espirales por sectores y conjunto de sectores. Estamos en el cierre de la última vuelta, que dará paso a un principio de la siguiente. Los dirigentes han asumido la globalización como síntesis, pretenden completar la vuelta, pero cometen un error: la están cerrando en falso. No han completado la espiral por sectores y conjunto de sectores y, sobre todo, no han completado la dialéctica de la totalidad por confundir la síntesis con la tesis.
La globalización es una tesis perfecta: el dinero abunda y se mueve a velocidad vertiginosa -si quieren le dan la vuelta, el orden de los factores no altera el valor del producto-, creando riquezas. Cada vez hay más intercambios comerciales. Nunca viajaban tantas personas. Las empresas globales de tamaño considerables son necesarias para los grandes retos del presente. Jamás habíamos tenido la información en tiempo real y de todo el mundo a la vez. Los avances tecnológicos se suceden a la velocidad de vértigo, se divisa un horizonte de eternidad gracias a la medicina. La cantidad de personas con mucha y buena educación se ha multiplicado varias veces. Los recursos de todo tipo gracias a la técnica son grandiosos. La ONU con sus múltiples organizaciones sectoriales ayudan en todo el planeta a los más necesitados. Nunca hubo tantas democracias. Se vislumbra un Tribunal Internacional contra crímenes de Lesa Humanidad.
La tesis tiene su antítesis: antiglobalización. El dinero se mueve rápido sin pagar impuestos, es hermafrodita, se reproduce solo, es un factor corruptor. Las mercancías viajan casi sin controles y con virus; los países ricos vacunan a los animales (sic) los pobres no pueden, y los productos dan tantas vueltas que cogen por el camino lo que no se les ha perdido, El dinero viaja sin control, las mercancías casi y las personas pocas con visado y muchas en pateras que pagan un impuesto de muertos. Las empresas globales del tamaño como países enteros en cuanto al PIB -no en personas-, con uno o dos propietarios con el 10% de las acciones, juegan con el dinero ajeno, especulan, corrompen, cambian voluntades. La información llega a tiempo real, es decir bofetadas de realidad sin poder analizarlas, algunas sintéticas; cortinas de humo para no dejarnos ver la realidad o verla del color que desea el que las fabrica. Los avances tecnológicos pueden alterar los genes sin que nos demos cuenta -como con los productos transgénicos-, sin saber los peligros futuros. Algunas personas ricas pueden estar pagando para conseguir dobles de sí mismos: ¡que aburrido! Hay una inmensa mayoría que no tienen acceso a Internet, no tienen educación -o es escasa-, ampliándose las diferencias entre ricos y pobres a velocidad óptica. Los recursos disponibles -gracias a la técnica- son grandiosos, pero el porcentaje de hambrientos aumenta y, además, destruye al ecosistema. La ONU es impotente, no tiene autoridad ni para cobrar las cuotas a los socios y ninguna representatividad. Hay más democracias, pero más pobres; algo está mal y no es la democracia. El Tribunal Internacional de Lesa Humanidad está bloqueado por intereses partidistas, aunque hay que reconocer que los casos de Pinochet y Milosevic dan esperanza al mundo.
La tesis y la antitesis necesitan la síntesis para completar la dialéctica. El dinero, las mercancías y las personas deben circular por el globo creando riquezas: a más movimiento, más riqueza. Los controles deben acompañarlos. Empresas globales sí, pero controladas por leyes mundiales por arriba y contrapoderes interiores y trasversales. La información es poder y todo poder necesita su contrapoder, al igual que las grandes empresas deben ser controladas por leyes mundiales, así como contrapoderes interiores y sociales. La democracia necesita de esta clase de información, no podría vivir sin ella. Los avances tecnológicos nos pueden dar la eternidad, pero más que presencias, las muertes sucesivas de otros debería proporcionarle a la totalidad una vida con un mínimo de sanidad. Sin educación no hay nada, y gastar parte de los beneficios en todos los niños y niñas sin excepción es la única solución con perspectiva de futuro. Los recursos disponibles son suficientes sin los desajustes y despilfarros actuales si ponemos al servicio de la producción en aumento geométrico la capacidad del dinero y la tecnología, al mismo tiempo que se proteja el medio ambiente; pocos litros de agua en zonas áridas y estas dejarán de serlo. El dinero y la técnica pueden conseguirlo, no seria esta la primera cuadratura del círculo del presente. La democracia es incompatible con cualquier otro sistema político, y sustituir la ONU por un poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial es imprescindible. Mezclar países democráticos con otros que no lo son es un error congénito de las Naciones Unidas, pero seguro que no había otra formula, pues eran mayoría los otros sistemas.
Esta dialéctica se impondrá por la fuerza de los débiles y la necesidad de los dirigentes. La globalización aplasta al individuo, todo es gigantesco, desde lo que se tiene que estudiar pasando por la vida cotidiana; cada vez más compleja con objetos infinitos que se pueden comprar o no, pero no dominar; tanto los medios de comunicación con poderes infinitos como las megas empresas en las que se trabaja, estas además luchan entre ellas. Estamos impotentes para ayudar a los que no tienen nada para comer, y no poder luchar contra los poderes en general al no tener los medios democráticos en los que apoyarse. Un griego dijo: “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Tritura a los dirigentes políticos, impotentes ante el poder del dinero que los corrompe y terminan en el banquillo de los acusados, entregando el honor de gobernantes para la eternidad.
Por el honor de los que mandan y los desheredados, la solución para defenderse es utilizar las mismas armas: globalizar las soluciones y el estudio de estas es la globalogía, que incluye una máxima: la Democracia es la solución, y para que la democracia funcione las bases deben ser democráticas: partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales. Por eso, para que funcione la globalización las partes deben ser democráticas; la economía, lo político y lo social. A esta síntesis democrática le he puesto el nombre de Globalogía, puesto que la palabra globalización está ocupada por la tesis. A partir de ahora utilizaré la globalogía como síntesis para evitar la confusión con la tesis globalización.
AUTOR: SIMÓN DÍAZ CORBACHO
Depósito legal: 31415-2009
I.S.B.N.: 978-84-613-3638-8
Autor: Simón Díaz Corbacho
No se sabe si no se totaliza
[Hegel]
PRÓLOGO
mundo está invertebrado y ¡así no El s va! Nos arrastramos siguiendo los acontecimientos sin saber porqué ni para qué. Necesitamos una columna vertebral para mantenernos erguidos y poder vislumbrar el conjunto que nos rodea; huesos periféricos que nos permitan agilidad para seguir los sucesos e intervenir en ellos con la cabeza y el corazón. Ortega y Gasset, con la España Invertebrada, creó un arquetipo. ¿Cuándo vamos a elevarlo a mundial para dejar de reptar? Los poderosos con el dinero crean acontecimientos que no vemos, pero sentimos. Creen que sin columna son más ricos: ¿no saben que la evolución ha hecho más fuerte al vertebrado? Creen que la realidad llega a un metro de ellos por estar estos a nivel del suelo y no intuyen la visión desde lo alto de la columna necesaria. Además, siempre serán ¡los poderosos!, la avanzadilla, permitiéndoles más riqueza, más poder. El mundo será global, sólo hace falta determinar lo no ganado, el tiempo y los muertos que hacen falta para llegar.
Los dirigentes mundiales tienen que darse cuenta de que saber es asomarse a lo desconocido para estar al tanto y en parte asumirlo. Es un valor humano saber y el que no quiera saber de objetos y sujetos va perdiendo trozos de humanidad. Excluir es no saber: cerrar puertas y muchas puertas cerradas dan seguridad, pero asfixia el espíritu humano. La mente es un universo en expansión y las puertas cerradas son agujeros negros que se tragan mundos interiores y deja la mente deforme, inconexa y con lagunas siderales. Los poderosos y los dirigentes -juntos, separados o mezclados- deben poner las bases para crear la vertebración con la ayuda de los antiglobales, ya que la sociedad es la suma de las mentes, y excluirles es no saber que el resultado sería incoherente. La vertebración necesita de todos, organizaciones centrales y periféricas con autonomía relativa, es decir democracia. No tener cabeza es malo, pero tener fuerza y poder sin cabeza es un peligro.
La vida es evolución, una espiral de menor a mayor. Una dialéctica repetitiva por elevación; una espiral con un error y dos aciertos en cada cierre de vuelta, con más espirales por sectores y conjunto de sectores. Estamos en el cierre de la última vuelta, que dará paso a un principio de la siguiente. Los dirigentes han asumido la globalización como síntesis, pretenden completar la vuelta, pero cometen un error: la están cerrando en falso. No han completado la espiral por sectores y conjunto de sectores y, sobre todo, no han completado la dialéctica de la totalidad por confundir la síntesis con la tesis.
La globalización es una tesis perfecta: el dinero abunda y se mueve a velocidad vertiginosa -si quieren le dan la vuelta, el orden de los factores no altera el valor del producto-, creando riquezas. Cada vez hay más intercambios comerciales. Nunca viajaban tantas personas. Las empresas globales de tamaño considerables son necesarias para los grandes retos del presente. Jamás habíamos tenido la información en tiempo real y de todo el mundo a la vez. Los avances tecnológicos se suceden a la velocidad de vértigo, se divisa un horizonte de eternidad gracias a la medicina. La cantidad de personas con mucha y buena educación se ha multiplicado varias veces. Los recursos de todo tipo gracias a la técnica son grandiosos. La ONU con sus múltiples organizaciones sectoriales ayudan en todo el planeta a los más necesitados. Nunca hubo tantas democracias. Se vislumbra un Tribunal Internacional contra crímenes de Lesa Humanidad.
La tesis tiene su antítesis: antiglobalización. El dinero se mueve rápido sin pagar impuestos, es hermafrodita, se reproduce solo, es un factor corruptor. Las mercancías viajan casi sin controles y con virus; los países ricos vacunan a los animales (sic) los pobres no pueden, y los productos dan tantas vueltas que cogen por el camino lo que no se les ha perdido, El dinero viaja sin control, las mercancías casi y las personas pocas con visado y muchas en pateras que pagan un impuesto de muertos. Las empresas globales del tamaño como países enteros en cuanto al PIB -no en personas-, con uno o dos propietarios con el 10% de las acciones, juegan con el dinero ajeno, especulan, corrompen, cambian voluntades. La información llega a tiempo real, es decir bofetadas de realidad sin poder analizarlas, algunas sintéticas; cortinas de humo para no dejarnos ver la realidad o verla del color que desea el que las fabrica. Los avances tecnológicos pueden alterar los genes sin que nos demos cuenta -como con los productos transgénicos-, sin saber los peligros futuros. Algunas personas ricas pueden estar pagando para conseguir dobles de sí mismos: ¡que aburrido! Hay una inmensa mayoría que no tienen acceso a Internet, no tienen educación -o es escasa-, ampliándose las diferencias entre ricos y pobres a velocidad óptica. Los recursos disponibles -gracias a la técnica- son grandiosos, pero el porcentaje de hambrientos aumenta y, además, destruye al ecosistema. La ONU es impotente, no tiene autoridad ni para cobrar las cuotas a los socios y ninguna representatividad. Hay más democracias, pero más pobres; algo está mal y no es la democracia. El Tribunal Internacional de Lesa Humanidad está bloqueado por intereses partidistas, aunque hay que reconocer que los casos de Pinochet y Milosevic dan esperanza al mundo.
La tesis y la antitesis necesitan la síntesis para completar la dialéctica. El dinero, las mercancías y las personas deben circular por el globo creando riquezas: a más movimiento, más riqueza. Los controles deben acompañarlos. Empresas globales sí, pero controladas por leyes mundiales por arriba y contrapoderes interiores y trasversales. La información es poder y todo poder necesita su contrapoder, al igual que las grandes empresas deben ser controladas por leyes mundiales, así como contrapoderes interiores y sociales. La democracia necesita de esta clase de información, no podría vivir sin ella. Los avances tecnológicos nos pueden dar la eternidad, pero más que presencias, las muertes sucesivas de otros debería proporcionarle a la totalidad una vida con un mínimo de sanidad. Sin educación no hay nada, y gastar parte de los beneficios en todos los niños y niñas sin excepción es la única solución con perspectiva de futuro. Los recursos disponibles son suficientes sin los desajustes y despilfarros actuales si ponemos al servicio de la producción en aumento geométrico la capacidad del dinero y la tecnología, al mismo tiempo que se proteja el medio ambiente; pocos litros de agua en zonas áridas y estas dejarán de serlo. El dinero y la técnica pueden conseguirlo, no seria esta la primera cuadratura del círculo del presente. La democracia es incompatible con cualquier otro sistema político, y sustituir la ONU por un poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial es imprescindible. Mezclar países democráticos con otros que no lo son es un error congénito de las Naciones Unidas, pero seguro que no había otra formula, pues eran mayoría los otros sistemas.
Esta dialéctica se impondrá por la fuerza de los débiles y la necesidad de los dirigentes. La globalización aplasta al individuo, todo es gigantesco, desde lo que se tiene que estudiar pasando por la vida cotidiana; cada vez más compleja con objetos infinitos que se pueden comprar o no, pero no dominar; tanto los medios de comunicación con poderes infinitos como las megas empresas en las que se trabaja, estas además luchan entre ellas. Estamos impotentes para ayudar a los que no tienen nada para comer, y no poder luchar contra los poderes en general al no tener los medios democráticos en los que apoyarse. Un griego dijo: “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Tritura a los dirigentes políticos, impotentes ante el poder del dinero que los corrompe y terminan en el banquillo de los acusados, entregando el honor de gobernantes para la eternidad.
Por el honor de los que mandan y los desheredados, la solución para defenderse es utilizar las mismas armas: globalizar las soluciones y el estudio de estas es la globalogía, que incluye una máxima: la Democracia es la solución, y para que la democracia funcione las bases deben ser democráticas: partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales. Por eso, para que funcione la globalización las partes deben ser democráticas; la economía, lo político y lo social. A esta síntesis democrática le he puesto el nombre de Globalogía, puesto que la palabra globalización está ocupada por la tesis. A partir de ahora utilizaré la globalogía como síntesis para evitar la confusión con la tesis globalización.
DIALÉCTICA
DINERO
TESIS
La tesis globalizadora es inatacable. Nelson Mandela ha dicho con razón “que llegará como los inviernos”. Referente al dinero ha llegado ya; se mueve sin fronteras por los mercados financieros, naciones, empresas y particulares. Hay mucho dinero en pocas manos, y parte viaja de bolsa en bolsa creciendo las bolsas de los mismos: ¡vaya por dios! Pero todo movimiento tiene sus picos: espuma de olas necesarias, pero parte de las ganancias se gasta creando y aumentando mercados con sus empleos correspondientes. Siempre han sido pocos los que tenían mucho, coincidiendo poder y dinero. Ahora el dinero es poder en si mismo, pero no perfecto: unos ganan y otros pierden, o unas veces se gana y otras se pierde en el juego continuo de las bolsas. Es por tanto un factor de progreso, pues nunca tantas personas vivían instaladas en el bienestar y alguna culpa de esto debe tener la libertad del dinero. Es cierto que se genera riqueza sintética: se multiplican las ganancias sin invertir en producción al especular continuamente, pero siempre ha habido especuladores; tal vez sea mejor así, que se concentre en el dinero y no en inmuebles o productos, monopolizando ganancias a costa de subir los precios de casas y productos. El dinero en cambio es inocuo y no todo el que se mueve es especulativo. Las olas o mareas de riquezas se dirigen también a inversiones productivas y no sólo a países ricos, también a los que están en vías de desarrollo e incluso pobres, pero con una condición: que les garanticen seguridad jurídica; si se invierte mil, que se puedan recuperar más las ganancias, y todo ello sin decisiones arbitrarias de los dirigentes políticos. Los países receptores de estas inversiones pueden progresar gracias a este flujo de riqueza a sus empresas; por añadidura estos países tienen que hacer bien los deberes económicos y políticos puesto que la competencia ente ellos para atraer las inversiones les obliga a respetar unas reglas de juego, que es otro motivo de progreso.
Este movimiento continuo une a personas, empresas y naciones, por el interés egoísta en muchos casos, pero el egoísmo es también un factor humano que no se puede amputar, y ya sabemos lo que ocurre cuando se elimina a escala nacional: si todo es de todos -pero nada es mío-, para que voy a preocuparme. Puede haber muchas personas no egoístas, pero en general el egoísmo de tener cosas hace esforzarse, luchar e imaginar. Cualquier parte humana no se puede amputar aun a propia voluntad, pues ello crea aberraciones. A fin de cuenta todos necesitamos dinero y progresar es que más personas puedan vivir mejor. Por lo tanto, la globalización del dinero es un bien en general con defectos individuales, un bien mayor general y un mal menor particular.
El dinero es la avanzadilla del futuro en el presente, y como todo pionero es impetuoso, aventurero, un trotamundos activo, brusco y dinámico; la punta de lanza del mercado, arrastrando tras de sí intercambios de mercancías y, consiguientemente, de personas. El afán de riqueza de los pueblos hace romper tabúes, costumbres atrasadas que se rompen gracias a la posibilidad de progresar y de tener objetos para consumir. Este deseo de progreso estimula el movimiento de nuevas democracias, ya que las personas normales no son tontas, se dan cuenta -a pesar de censuras totales de información- de que riqueza y democracia van unidas; identifican vivir mejor con libertad y ¡hacen bien!, pues repartir lo que hay es repartir miseria, no así participar en beneficios futuros. Los ricos seguirán siéndolo y cada vez más, pero una parte siempre irá a los más necesitados y estos tienen la posibilidad de salir del ostracismo de pobreza sin libertad. Dinero y globalización no se pueden separar, es inevitable, se complementan con problemas. Eso sí, nada es perfecto. La riqueza no llegará al ciento por ciento de las personas, al igual que la globalización en general no podrá impedir que haya zonas oscuras donde no llegue las riquezas, democracia, orden, justicia, en definitiva, progreso.
DINERO
ANTITESIS
La tesis anterior se puede ampliar hasta el infinito, relacionándola con todos los aspectos de la vida. Es el presente y es fácil saber los beneficios que comportan, no así las lagunas o mares que no vemos y que ha organizado la oposición en torno a la tesis globalizadora. Un objetivo puro conseguido con medios abusivos da un resultado impuro; conseguir la democracia con muertos -no digamos ya de inocentes- es malo porque los medios son iguales de importante que los fines: no se debe imponer la tesis sin reparar en los daños que puede causar. La antítesis de la tesis globalizadora es más razonable que ésta, pero no se ve, no la percibimos o no la sentimos al menos que pensemos, razonemos; y no la vemos por que estamos en la parte del poder, en la riqueza, en la luz. La oscuridad se debe a que circulamos a treinta por hora en un vehículo de progreso y otros -la mayor parte- van a noventa de miseria; aumentan más los pobres que los ricos. El vehículo de progreso tiene una aceleración constante, pero insuficiente, es amplio, descapotable, con respaldos abatibles y artilugios electrónicos en el salpicadero imposibles de usar todos a la vez; circula por autopista sin dar opción de ver más allá de los cerros cercanos, donde los vehículos o tartanas de los pobres circulan por caminos llenos de baches que no pueden esquivar por la velocidad a que les obliga la necesidad.
El dinero ha conseguido reproducirse sólo, como si el vehículo de progreso convirtiera el aire que le llega al parabrisas en gasolina. Es cierto que de vez en cuando se para y visita los alrededores y gasta en los necesitados, pero es insuficiente para tapar la cantidad de baches. Por si fuera poco, están convencidos que van por buen camino. La señalización de la autopista les impide ver el bosque; además son dogmáticos, que es lo contrario de la democracia: tienen dogma de fe. El mercado lo soluciona todo, la fuerza invisible hará su trabajo. El dinero se debe mover libre sin parar una tasa “Tobin” (por ejemplo); creen a ciegas en la libre competencia. Prestan dinero (el ¡FMI!) con criterios comerciales donde no hay verdadero comercio. Luis Buñuel, en la “Vía Láctea”, lo enmarcó perfectamente: si tienes algo te doy, si no, nada. ¿Qué intereses puede devolver quien no tiene nada?
Utilizan un rigorismo imposible de ejecutar es como decirle siempre a un cojo que cojo eres, a un ciego qué ciego estás. La verdad por delante, pero la verdad del dinero es el interés, y la de los países pobres es el hambre. El dinero además es endogámico. Son pocos los que lo tienen en cantidad y no quieren compartirlo; los extraños no son bienvenidos porque se encierran en su mundo diminuto con orejeras nacionalistas y se asusten a la primera argumentación en contra. Nada hay más miedoso que el dinero: tiene miedo de la inseguridad jurídica, de los impuestos altos, de un estado grande, de que los empleados sepan las cuentas de su empresa, de los empleos fijos, de los colegios públicos, de la sanidad pública, de las pensiones públicas. El dinero sólo ve a través de un canuto largo de interés corto. No ve lo cercano como, por ejemplo, colegios públicos de calidad con intereses a más de veinte años y así todos los niños informatizados. No tienen perspectiva.
Es cierto que beneficia a la democracia pues esta es libertad, entre otras cosas, y el dinero circula libre, pero esto no quiere decir que no tenga fallos graves. Si democracia es libertad, también es división de poderes. ¿Donde están éstos en el dinero? La perfección no existe, las zonas oscuras siempre las habrá, pero son demasiado grandes para renunciar y convivir a ciegas. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente; esto tan viejo es joven en el poder del dinero. Billones circulando por el planeta sin contrapoderes. Qué fácil le es corromper voluntades. Una información antes de lo debido; hacer subir el índice de las bolsas hoy para recoger parte de los beneficios esta mañana o esta tarde; o simplemente caprichos: un mal día de un dirigente empresarial, con billones y desde su ordenador, puede desinvertir en un país hundiéndolo.
PRUEBA DEL ALGODÓN
Intento ser metódico y dar vueltas alrededor del concepto globalización, procurando destruirlo para depurarlo de imperfecciones: el resultado será saber si la tesis globalización la supera. Sólo la tesis, la antítesis no la necesita, no es el tema concepto de este libro.
La prueba se basa en el mayordomo impertinente de un anuncio televisivo que pasa un algodón por las baldosas para poner en evidencia a la señora de la limpieza. ¿Me he convertido en mayordomo? ¡Impertinente! El mayordomo dispone de cinco algodones generales: democracia, competencia, justicia, orden y progreso. Antes de seguir, quiero que sepan las personas con mucho dinero y las que lo mueven por los mercados financieros, que la prueba la pasan todos los días la mayoría de los trabajadores; no tan teatral, pero si con despidos ocasionales o masivos. Ellos, que tienen poder y preparación, la pasarán, y si no es así, nadie los va a despedir de su riqueza. Al poder y a los dirigentes económicos se les llena la boca de democracia, competencia, justicia, orden y progreso: haber que tal pasan la prueba.
Empezaré por la idea de democracia, que es división de poderes, básico para el funcionamiento de ésta. ¿Dónde está la división de poderes: ¡el judicial para controlar el dinero y sus movimientos, el legislativo para hacer leyes al respecto, y el ejecutivo para aplicarlas? Ya sé que hay leyes nacionales sobre esta materia, pero el dinero circula libre por el mundo. ¿La división de poderes global qué?: suspenso, algodón sucio. Si democracia es sufragio universal y los que votan de bolsa en bolsa son pocos, no es una votación limpia. Mandar por un tiempo es otro componente de la democracia, y los que invierten sumas inimaginables son dirigentes empresariales con puestos vitalicios se eligen a si mismos y no se van: otra prueba suspendida. ¿Gobierna la mayoría sin aplastar a la minoría?: aquí el algodón sale muy sucio de la prueba, ya que la minoría si aplasta a la mayoría. No hay progreso adecuado. ¡Me estoy convirtiendo en un mayordomo muy ilustrado! terminaré siendo un déspota ilustrado. Y, por último, la información: democracia sin información no es democracia. Los que tienen dinero más los que invierten manejan la información en tiempo real; y lo más grave: algunos en tiempo futuro. La mayoría, por el contrario, en tiempo pretérito. Como he demostrado, el dinero no pasa la prueba de la democracia, debería repetir la asignatura en septiembre, con limpieza del algodón como obligación añadida.
Con el algodón para la competencia sigo haciendo el trabajo del mayordomo impertinente. Competencia es competir, y toda competición, para ser digna del nombre, debe tener reglas conocidas y respetadas por todo; de no ser así se desvirtúa con resultados aberrantes. Se imaginan que, en los cien metros lisos, unos salieran del ciento treinta o cuarenta y otros del menos cincuenta. ¿Quién pone las reglas a la riqueza mundial o al movimiento del dinero? Para que la competición sea digna -y ya que no pueden participar todos- que al menos que sea justo entre los participantes, al igual que un máster de tenis con unos jugadores con saque explosivo y otros con un buen juego de fondo. ¡Que se transmita por televisión, por favor! La competencia hace bajar los precios -esto es el no va más de la competencia-, pero en el movimiento del dinero, ¿bajar qué? ¡El aire, la nada, la fuerza invisible o así mismo! La competencia favorece el comercio, es impertinente repetirse, pero como mayordomo también repito el final de mes cuando cobro. Continuo. El movimiento sintético de capitales entre las bolsas favores el comercio: ¿de qué? A nivel nacional hay árbitros que intentan poner orden, tribunales de la competencia global, no. Otra asignatura sucia: si quieren aprobar en septiembre deberían dedicar el verano en competir para ver quién limpia mejor.
En cuanto al progreso, que es avanzar, la tesis del dinero no tiene visos de pasar la prueba, porque si más personas viven peor a pesar de que más viven mejor, demuestra que algo no funciona. A pesar de todo, este punto es el más difícil de cuantificar por la inmensa tarea que representa y por los criterios necesarios para ponerse de acuerdo. Es cierto que el mundo progresa, pero en muchas ocasiones gracias a individualidades y ONG múltiples; George Soros, el gran especulador, distribuye riqueza y la solidaridad de muchos con poco dinero; ayuda a los excluidos de la riqueza a que sean menos. Las grandes bolsas de riqueza hacen poco por evitar el hambre o para que aumente la educación en países subdesarrollados; igual ocurre con la sanidad. En cambio, el ejército de ONGs reparte comida entre los necesitados con guerras por medio o catástrofes naturales y educan o sanan a personas que no tienen nada. En cuanto a la libertad, que es inseparable del progreso, el hambre no deja ser libre, aunque tengan democracia: es una democracia formal. Progresar es evolucionar, mejorar, desarrollarse y no ocurre así a nivel global. La conclusión es que no es suficiente que muchos tengan más si los más no tienen nada.
¿Si un zumo de naranja embotellada tiene un diez por ciento de naranja, que clase de zumo es? La prueba del algodón consiste en separar los componentes, determinar que parte es naranja democrática y cual colorante, aromas, estabilizantes etc. Cuando la tesis global nombra a la competencia, ¿a qué se refiere?, a los estabilizantes, conservantes, de que parte de zumo hablan. Progresar con justicia y orden, así como con democracia y competencia, es un producto que se vende bien, pero de que cantidad de esencia hablan. Más bien es sintético, como las ganancias del dinero en el mercado continuo de bolsas planetarias. El mayordomo no es justo con los subordinados, les exige perfección y ésta no existe, pero la cantidad de zumo autentico debe ser lo suficiente para que el algodón no de la nota de insuficiente progreso.
La justicia es: a cada uno lo suyo. ¿Qué hacemos con los que no tienen nada? No tienen derecho a vivir y prosperar democráticamente, a ser dueños de la tierra que pisan, el aire que respiran o el agua que deberían tener para beber. Es cierto que no gastan, pero el beneficio sintético no produce y se hacen dueño de la tierra. Justicia también es prestar a la sociedad los servicios debidos; es de justicia que el dinero pague impuestos para darles servicios a los que no poseen nada. Distribución justa de bienes y cargas: ¡que injusticia! Unos tienen todos los bienes y otros las cargas. No es justa la actitud de no pagar impuestos quien tiene para ayudar a los que no. No pasan la prueba de la justicia, hace años que llega septiembre y no han hecho los deberes: repiten equidad, ecuanimidad y conciencia.
Al dinero le encanta el orden, por eso en las bolsas hay desorden, empujones, traiciones, privilegiadas, papeles en el parquet. El mayordomo carraspea y pone más que nunca cara de impertinente, y con el algodón de orden en la mano no esta dispuesto a dejar pasar ni una. El objetivo del orden es el bien común. Debe estar mal la definición de orden, de lo contrario, cero total con despido procedente. Buena disposición de las cosas entre sí también es orden; el desorden es evidente: unos apelotonados sin dinero y éste apelotonado en pocas manos. Equilibrio entre colectivismo e individualismo y, fracasado el colectivismo, sólo queda el individualismo, no de muchos y sí de pocos sobre el colectivo. El orden necesita una autoridad que garantice los deberes y derechos sociales, y sin autoridad global para hacer cumplir los deberes al dinero y los derechos de los necesitados: es el dinero, la riqueza, quien pone orden sobre los pobres y desorden entre ellos. Si orden es proporción, equilibrio, armonía y razón, los deberes del dinero los tiene acumulados y aumentan cada año que pasa. Como se pueden imaginar el mayordomo está indignado con la prueba al orden, no es suficiente con el suspenso. Es con mucho la peor de los cinco.
Dinero y dinero sintético no pasan la prueba del algodón porque no es democrático, ni respeta la competencia, ni progresa adecuadamente ya que es injusto y no tiene orden.
DINERO
SINTESIS
La globalogía será la síntesis del presente global y antiglobal. La Libertad es un bien casi absoluto, y viajar por el mundo sin fronteras será la culminación de ésta. El ser humano necesita expandirse, no se debe poner límites a la libertad; en cuanto al dinero, que ha roto las fronteras, se ha llevado por delante sistemas políticos completos. En su avance se ha saltado las reglas sociales. El dinero ha hecho su trabajo multiplicándose, ha subido todos los peldaños de la escalera global y el mundo se le ha quedado atrás. Globalogía es acompañar al dinero en la cúspide; está solo y eso no es bueno, el comercio le sigue de cerca, pero las personas nos hemos quedado atrás. La política debe subir presto la escalera global y organizar un marco económico, político y social. Si el poder de la riqueza y su movimiento circulan por todo el planeta, éste necesita un sistema político mundial que legisle, ejecute y juzgue, unas leyes mínimas para que el juego transcurra limpio.
El dinero es un caballo desbocado, un pura sangre, necesita una silla, el legislativo; un jinete con fusta, el ejecutivo; un bocado, justicia, y como es un caballo ganador, para que la carrera global sea justa debe ser un hándicap; unos kilos de peso extra: impuestos. Con esta carrera ganaremos todos: el pura sangre, porque a pesar de los kilos de más tiene instinto ganador y cojera la cuerda; también los políticos, jinetes, que al llevar silla con fusta y bocado al final de las bridas no caerán por corrupción; y los más necesitados, con los kilos de impuestos, comida, colegios, sanidad, infraestructuras: un bienestar mundial. No se puede impedir la libertad, y el dinero, así vertebrado, será democrático, competitivo, justo, ordenado y todos progresaremos.
COMERCIO
TESIS
Los intercambios comerciales son tantos que es imposible enumerarlos y más aún las interrelaciones entre países y empresas. Las importaciones de un país es un abanico superpuesto a las exportaciones, que domine uno u otro es signo de fortaleza o debilidad de su economía; el abanico suele tener varillas comunes, productos iguales que circulan en dos direcciones, varillas subdivididas tantas veces como empresas dedicadas a la importación o exportación. También empresas de distribución, grandes empresas que dominan la producción, distribución y venta, con grandes superficies en diversos países proporcionándoles la posibilidad de buscar el país donde los productos se vendan con mayor beneficio. Esta competencia múltiple es la base del desarrollo actual. Ser autosuficiente no es tener lo que se necesita y sí la capacidad de tenerlo o comprarlo; y para poder comprar es necesario vender. Así, un pollo de un país europeo como Portugal puede ser exportado mediante una empresa a Italia y otro de ésta a Portugal. Puede parecer absurdo, pero el comercio es así, las empresas buscan los mercados allá donde estén, o los crean. La globalización de la economía no es tanto buscar nuevos mercados como crearlos. Es aquí donde los países pobres tienen la responsabilidad política de abrir las fronteras a las empresas con capacidad de crear nuevos mercados y, por tanto, riqueza.
La globalización tiene sus críticas y, en algunos casos, con razón, como, por ejemplo, la oposición de los países pobres para abrir sus fronteras mientras los países ricos no quitan aranceles o subvenciones. Esta crítica no es del todo correcta, ya que existe un dumping social en los países pobres al tener un costo muy pequeño la fuerza de trabajo. Dicho de otra manera: llegarían a los países ricos demasiados productos a tan bajo precio que romperían los mercados, forzando a más empresas a trasladar la producción a los países pobres. Ponerse a discutir unos y otros un buen acuerdo sobre el libre comercio es la solución, y se daría un impulso a la economía mundial, incluidos los países más pobres.
La circulación de las mercancías por el globo no es un capricho de occidente: es una necesidad. Pensemos en la comida y nos daremos cuenta de que es imposible que haya para todos si los más capacitados para producir patatas por la técnica disponible para dicho cultivo -más el clima adecuado- no se dedicasen a ello con toda su energía dadas las cortapisas de fronteras. Cada país o región se debe dedicar a producir lo mejor que pueden y saben hacer, y llegar con este producto al resto del mundo. Esta especialización en la producción de alimento es la única forma de poder garantizar comida para todos. Pero los productos de la tierra hay que manufacturarlos en su mayor parte, por tanto, a la técnica de producir más y mejor, al mejor precio y en el clima más adecuado, hay que añadir tecnología para manipularlos y capacidad para la distribución, y ésta sólo la pueden liderar los países más ricos. Las interrelaciones entre zonas de influencias por empresas globales permiten que países atrasados puedan producir alimentos manufacturados y venderlos en las antípodas. En cuanto al aspecto sanitario, todo el mundo sabe que los productos salen de la zona de producción manufacturada o no con una serie de controles, como por ejemplo la fecha de caducidad y el etiquetado, o los componentes necesarios para su conservación etc.; es decir, en el país de origen cualquier producto que inicie el viaje parte con el tema sanitario resuelto, que no impide fallos. Son los países exportadores los primeros en ser exigentes ya que se juegan el futuro económico de sus empresas si no cumplen a rajatabla estos controles.
Para los demás productos -que son infinitos de nombrar como he mencionado anteriormente- la globalización es igual de necesaria e imposible de parar; la moda, la industria y sus componentes, cantidad de cachivaches viaja a mercados, distantes o cercanos, creando riqueza desde que salen hasta que llegan a manos del consumidor; lo mismo pasa con los energéticos como el petróleo, el gas, la luz, etc. Todos necesarios para alimentar el motor económico de los países. Este movimiento trae consigo riquezas añadidas: las infraestructuras necesarias como carreteras, vías de tren, rutas marítimas etc. Nada de esto podría desarrollarse plenamente si los productos no presionasen creando la necesidad de medios de transportes por su multiplicación incesante a nivel mundial. Pero no sólo viajan por el planeta los objetos, la globalización es también información. Si el dinero circula a velocidad óptica, la información hace lo mismo, al igual que la cultura. ¡Quién se podría imaginar hace unas décadas que cualquiera tendría acceso al ultimo libro publicado o disco grabado o cine, juegos, arte, etc.!
Oponerse a esta globalización necesaria e imparable es un suicidio; poner trabas al comercio sólo trae consigo menos libertad. Individualmente es imposible oponerse a esta, pero sí colectivamente, y ya se sabe las consecuencias históricas de países enteros y los pocos que quedan no son precisamente ejemplos de libertades individuales.
COMERCIO
ANTITESIS
La antítesis de la tesis globalización referente al comercio es tan sencilla como viajar a un país pobre y presenciar la muerte por hambre de un sólo ser humano. Tantos alimentos dando vueltas por el mundo y se mueren por inanición millones. ¿Por donde pasan? ¿No llegan donde deben? ¿Se pierden por el camino dando vueltas? ¿No estarán en un circuito cerrado con espectadores y apostadores a ver quién gana más? La tesis dirá que las guerras interiores, los dirigentes de estos países, la naturaleza, la pobreza en su conjunto son los culpables; ellos no, son inmaculados. Siglos extrayendo materias primas de África, incluidos seres humanos: ¿no somos culpables de nada? Hace muchos años los terratenientes, la milicia, el clero (las fuerzas vivas) se reunían en salones y charlaban entre lujos insospechados, mientras la mayoría a media hora a pie se morían de hambre; cambiamos el a pie, por el avión y estamos peor. Las empresas buscan nuevos mercados, pero no los crean, compiten por el que puede pagar la factura, por el que no tiene para comer. Indiferencia.
Esta competencia despiadada no sólo hace bajar los precios, también inventa métodos para reducir costos que llegan al absurdo y aberraciones. Las grandes empresas de distribución compran tomates a cien y los venden a cien, pagan a noventa días y cobran en una semana. En el intervalo son tomates dando vueltas por los mercados financieros multiplicándose los beneficios. Los agricultores quedan presos de los contratos y los pequeños comerciantes de la competencia. Si los países pobres abren sus fronteras y los países ricos eliminan subvenciones, aranceles, dumpings sociales (en plural, ya que hay varios), serán los ricos los que dominen el resultado; crearán mercado donde les interese a las empresas y no donde el hambre es el único producto nacional bruto.
Es cierto que circulan los alimentos, pero lo hacen con un criterio nada bueno para los más necesitados; así, las materias primas van de pobres a ricos y los manufacturados de ricos a pobres; estos malvenden patatas y no pueden comprar ni patatas fritas. Y si una empresa occidental se instala en un país pobre productor de patatas, introduce la mecanización en el cultivo y la automatización en la elaboración y los ciudadanos de este país no ven ni una patata cruda o frita, aunque si algunos puestos de trabajo. Además, la globalización de los alimentos crea otras distorsiones. Imagínese que un pollo de la tesis se pierde con un virus y que en una semana podría contaminar a los demás. ¿Las autoridades sanitarias iniciarían la búsqueda del pollo perdido? ¿Cómo podrían resolver el problema si el pollo se pierde entre países europeos? ¿Qué autoridad sería la encargada de resolverlo? ¿Y si sale de estas fronteras a quien le correspondería? Imagínese que el pollo sale de Portugal con dirección a Italia y otros pollos italianos a Holanda, España, Portugal, etc., e imagine –ya sé que es mucho imaginar- que en Marsella dos camioneros se equivocasen al coger los tráileres después de juntarse para comer, o que en algún país el pollo esté subvencionado y los pollos van y vienen para beneficiarse de esta. ¡Pobre pollo!; por el camino podría conocer a una polla y engañarle esta con el vecino mientras está en la sombra, conocer el mundo de sus compañeros de viaje, sentirse prisionero ¡Oh pollo querido pollo!, y tener la oportunidad de ser un fugitivo, recobrar su destino marcado y tropezar al entrar en el matadero visualizando su vida pasada.
La crueldad implícita en la metáfora anterior no es baladí: millones de animales vivos padecen un encierro agobiante que los hace sufrir físicamente y mental, y si no, hagan la prueba poniéndose en su lugar. Si todo este sufrimiento valiera para evitar el hambre, pero no es así, este aumenta y el movimiento de animales vivos también; estos transportan virus entre países sin encontrar fronteras sanitarias, no como las personas pobres que se las encuentran todas cerradas. Si el movimiento de las mercancías aumenta, así como los sufrimientos múltiples: el sistema global no sirve.
La globalización en realidad es la intermediación, ha convertido al antiguo intermediario en el eje sobre lo que gira todo: comida y cosas. Si quien produce un kilo de tomates o una pieza cobra veinte y el consumidor paga doscientos –porque no es la excepción para alimentar la isla de perdidas-, la intermediación es el arte de convertir el esfuerzo de muchos -producir para poder comprar- en riqueza para unos pocos a costa del hambre del resto. El intermediario financiero, el que refina el petróleo, el operador telefónico, el distribuidor de alimentos y cosas son los dueños del sistema, incluidas las infraestructuras para llevar a cabo dicha intermediación; como las carreteras, trenes rutas marítimas, compañías aéreas, etc. No se hacen carreteras, vías de tren o cualquier infraestructura si no les viene bien a ellos. Se les puede aplicar la misma crítica que al dinero, que sólo ve a través de un canuto largo de interés corto. Si los países pobres abren sus mercados, ¿cómo transportan sus mercancías?: con camiones voladores, con trenes a pie, a nado o en pateras. No será que quieren la globalización para convertirla en su intermediación.
Nada de esto se percibe directamente, y los medios, que deberían hacerlo posible, están controlados por ellos. Los medios de comunicación –que son parte de la globalización- informan, entretienen, transmiten la tesis, apenas la antítesis y, por supuesto, de la síntesis; o no saben o no contestan. Sólo la literatura, el arte individual e Internet se les escapa de las manos. Como dice un personaje de Parque Jurasico “la vida busca su camino”. El ser humano es vida: ésta se cuela por cualquier ranura porque si no fuera así no habríamos llegado hasta aquí.
PRUEBA DEL ALGODÓN
Se supone que todas las mercancías salen con un control de calidad y lo desarrollan un trabajador especializado o un departamento. El mayordomo cumple esta función y disfruta con su trabajo. La herramienta algodón es muy simple y eficiente. Veamos como sale el comercio global del control de calidad.
Democracia es división de poderes, sufragio universal, mandar por un tiempo, no aplastar a las minorías e información. Hay más definiciones de democracia, como, por ejemplo, que es vivir con los problemas encima de la mesa para poderlos resolver –y los pobres no tienen acceso a los medios de comunicación, y los que mandan son siempre los mismos ricos y poderosos; sean cinco, seis, siete más uno y sin contrapoderes-. Los pobres son explotados por no poder poner los problemas encima de la mesa. Puede pensarse que el mayordomo es demasiado exigente, pero el trabajo hay que hacerlo bien y se desprende de él, que la democracia mundial no es manifiestamente mejorable o, simplemente, no existe.
La competencia global del comercio es bajar los precios para los ricos y ponérselo imposible a los hambrientos, al no haber árbitro ni reglas, la mayoría queda excluida. Esto no favorece el comercio y sí el dopaje de una elite, que parece como si compitiera en una prueba atlética a ver quién vende más sin importarles con cuantas hormonas y transgénicos participen o a convertir los herbívoros en carnívoros. Todo vale para la santa competencia. Pero el mayordomo que utiliza el algodón con ¡fair play! inglés le sale asqueroso.
El mayordomo se pone impertinente y con razón pues le intentan engañar: unas baldosas muy limpias y otras con chorretes de hambre; unos progresan con el comercio y otros ni progresan, ni comercian, ni comen.
La justicia es a cada uno lo suyo, prestar a la sociedad los servicios debidos, distribución justa de bienes y cargas, aptitud justa entre individuos y grupos. El algodón -que es equidad, ecuanimidad y conciencia- es un espíritu muy fino para que le pasen por las baldosas: la prueba es innecesaria.
El mayordomo impertinente con el algodón en la mano para comprobar el orden en el comercio global sabe de antemano el resultado y lo cambia por una bayeta. Es un despilfarro pasar el algodón por la buena disposición de las cosas entre sí; el objetivo del orden es el bien común, equilibrio entre colectivismo e individualismo, autoridad que garantice los deberes y derechos. El orden mundial no tiene proporción ni equilibrio ni armonía ni razón.
COMERCIO
SINTESIS
La síntesis es libertad, y excluirla es no saber, cualquier proyecto político, económico o social no puede llevarse a cabo sin ella; impedir o cercenar parte importante de libertad está predestinado al fracaso porque el tiempo ha dado la razón a los que lucharon por conseguirla. La globalización es una tesis por no haber pasado la depuración de la antítesis, demasiados excluidos sin voz, ya sean económicos, políticos o sociales. Las críticas son libertad; ellas corrigen, depuran, avisan. Para eso se inventó la democracia. Ser libres, poder criticar, ofrecer un proyecto para recibir el visto bueno de la mayoría y volver a empezar. La globalogía es la síntesis del presente; la síntesis es democracia que es libertad. En este marco político, social y económico, el mercado es una parte de él que necesariamente debe reproducir el marco general. Las mercancías deben circular libres por el planeta con los controles necesarios: que sean exportaciones o importaciones no importa. Las fronteras se deben convertir en sanitarias y policiales -si no estuviesen inventadas habría que hacerlo-; deben ser una red para los asesinos, ladrones, traficantes, y un colchón para el resto. El mundo es grande y muchas cosas por hacer; grandes proyectos que no pueden llevarse a buen término sin las megaempresas. Son necesarios billones como países enteros: así lo requieren las cosas por hacer. Pero la libertad de las empresas debe reproducir el marco general democrático.
Que circule la comida por el globo no es necesidad, es el deber por hacer de todos, y esta obligación es mayor para los que más tienen. La globalogía es hacer posible que circule por todos los rincones, poniendo los medios, tanto económicos, políticos y sociales. Pero con esto no basta. Crear mercados es agua, luz, gasolina, carreteras, casas, tiendas y todo lo demás. Comida y objetos no circulan por el aire casi sin soporte -como el dinero o la información-; se necesitan infraestructuras y éstas, para llevarse a cabo, necesitan dinero, medios técnicos y personas. Sobrando éstas, con buena preparación técnica y dinero es cuestión de decisión y voluntad. ¿Cuánto más ricos serán los ricos en un mundo erguido? Millones de clientes se les mueren de hambre. La síntesis es ensamblar la obligación con la necesidad.
La información, la cultura, el ocio, todo debe circular libre como los alimentos y los demás objetos, sea dinero, personas, energía o critica: todo en conjunto, con sus partes dependientes e independientemente. El movimiento de mercancías tiene, crea, lleva consigo distorsiones que son múltiples: subvenciones, aranceles, dumping, monopolios, excesos de competencias, virus, etc. Eliminar éstos es el objetivo, sin esperar conseguirlo del todo, pero si regularlo constantemente según la necesidad. Es esta función de los parlamentos. Así, mercado global es igual ha parlamento global. Si no sólo no se puede evitar el movimiento de comida y lo que hay que hacer es aumentarlo. Los virus circularán como “Pedro por su casa”. Conclusión: movimiento de comida global es igual a vacuna global. Este arquetipo del marco general hay que implantarlo en las partes: así, empresa global es igual ha parlamento de empresa global. Si la información circula por el globo, para que todos tengan la oportunidad de criticar: la información global es igual ha parlamento social global.
El monopolio es malo y la competencia buena, esta verdad absoluta no lo es, al igual que no existe el absoluto. Los monopolios son necesarios en temas puntuales y la competencia tiene límites: de igual manera que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro. Comerciar es comprar y vender -la diferencia es beneficio- y si no hay o es excesiva, crea aberraciones. El comercio mundial tiene que ser controlado en sus límites. No se trata de regularlo excesivamente, encorsetarlo por todos los lados desde el parlamento nacional, supranacional o mundial, o encerrarlo económica, ecológicamente, etc. Es en la medida de las cosas donde está la justicia. La competencia es buena en un noventa por ciento, por ejemplo, el diez restante son limites que no se debe traspasar.
Claro que es bueno que los países pobres abran sus mercados, no tienen solución si no lo hacen, la libertad va unida al mercado; no hay mercado sin libertad (relativa), ni esta sin mercado. El problema se presenta cuando el país pobre no tiene libertad o el mercado que llega de fuera no es libre, es un monopolio, una empresa global sin competencia. O el país pobre tiene libertades políticas, pero no economía suficiente, (no tiene las mínimas infraestructuras), o nada de nada, que por desgracia los hay. He aquí la vertebración necesaria para facilitar la creación del mercado global.
La economía se inicio con los fenicios. Movimiento y comercio son sinónimos nacieron juntos. La expansión del comercio por el Mediterráneo fue por necesidad y crearon el libre mercado. ¿Pero era libre? ¿Los suministros y barcos eran fletados por particulares o por los que gobernaban? En el segundo caso serian públicas; una vez instalados en una costa, ¿el comercio era entre particulares o el que mandaba lo dominaba todo? Esto último sería comunismo, justo o injusto.
Marx se equivocó en eliminar de su teoría el egoísmo, como he dicho al principio; no se pueden amputar partes humanas: se crean aberraciones. Esta es la explicación al derrumbe de los sistemas comunistas; comercio y libertad no se pueden separar y menos amputar. Economía pública y privada son análogas a comercio y libertad; puede y debe haber oscilaciones pendulares derecha izquierda, nunca eliminar la una a la otra. La exclusión de la economía privada ya la conocemos, la de la publica podríamos llegar a saberlo y el resultado sería análogo. Si una empezó y acabó sin libertad, la otra, que empezó sin libertad tal como la conocemos en el presente, acabará con ella. Los empresarios hablan de la cultura del riesgo cuando se refieren a la economía, pero ellos no arriesgan, van a lo seguro. ¿Los fenicios tenían empresas que arriesgaban barcos para conquistar nuevos territorios? ¿Colón descubrió las Américas con dinero público? ¿Las joyas de la Reina Isabel eran privadas? ¿Qué empresa arriesgó tres barcos para la travesía incierta? La vertebración de los Estados Unidos -la unión del Este con el Oeste construida por la Unión Pacific- fue realizada con dinero público mediante expropiación forzosa de los terrenos sin indemnización a los indios ¿Quiénes se beneficiaron del esfuerzo realizado por fenicios: la reina católica o los dueños de las tierras expropiadas? En primer lugar, los ricos, que se hicieron más ricos aún; en segundo, tercero o cuarto lugar, los pobres, y esto fue así por hacerse a lo bestia. Hoy tenemos la historia para saber que excluir es no saber. Los países pobres necesitan infraestructuras: vertebración económica. ¿Quién está en disposición de arriesgar los barcos del presente para que los ricos sean más ricos sin hacerlo a lo bestia y beneficiar a los ciudadanos de estos países? Le reitero a los ricos que excluir es no saber, excluir a millones es perder billones. Un estado enano es el sueño del rico, por tener la visión a ras del suelo: erguido se tiene mayor perspectiva, es más completa.
Un estado, ni enano ni omnipresente, la medida justa y cambiante según las circunstancias aconsejen. Una economía pública mundial. Un porcentaje de los kilos de la desventaja puestos al caballo del dinero que participa en la carrera económica; un hándicap en el que participan, además del dinero como ganador, la riqueza en general, las grandes empresas públicas y privadas etc. La tasa “Tobin” es un buen principio, sería suficiente, no se trata de iniciar la vertebración con unas infraestructuras faraónicas en un país pobre –más adelante, en esta síntesis del comercio pondré un ejemplo-. Los países pobres son muchos y necesitan muchas cosas. Lo primero es separarlos económicamente: países pobres totales, menos pobres, en vías de desarrollo, economías emergentes, etc. Segundo, políticamente: democracias completas, sin completar, las que respeten los derechos humanos o casi, las que no los respeten, países corruptos donde el dinero no llega al necesitado etc. Estas infraestructuras no son negociables si no cumplen lo principal, a saber: democracia y derechos humanos. Los que no los cumplan que esperen a ver los resultados porque seguro que se darán cuenta y evolucionarán para poder recibir inversiones en el futuro.
Delimitada a quien va dirigida la vertebración por obligarnos la necesidad y de justicia general, llegamos al cómo hacerlo posible, no siendo la capacidad económica el problema pues hay suficiente para realizarlo. ¿Por dónde comenzar? ¿Colegios, centros de salud, carreteras? ¿Qué país? ¿Con empresas públicas o privadas? Lo primero, un centro de planificación de infraestructuras para saber dónde, el qué, quién lo ejecuta, medios, coste y, por supuesto, control: éste debe estar configurado al inicio de cualquier actividad.
¿Empresas públicas mundiales? Pues no, quizás algún caso concreto (como por ejemplo construir colegios o centros de salud, algunas empresas distribuidoras de agua o energías y, en todo caso, más adelante). Mejor dinero público, más ONGs que sean democráticas en su funcionamiento interno, y así poder participar en el control del dinero haya donde se gaste (por estar ya presente en el lugar); o que sean ellas las que realicen las funciones de empresa públicas. Construir colegios en un país pobre debe tener plusvalía. No sólo se debe construir sino también enseñar cómo se hacen los ladrillos y demás. La suma de capital público mundial más ONGs para construir colegios y enseñar. Es un modelo para repetir en sanidad: crear una seguridad social en pañales, pozos de agua, reparto de comida etc. Estas funciones, que ya realizan estas asociaciones, hay que elevarlas a categoría global; no hay que cambiarlas a públicas y sí coordinar el laberinto de ONGs. Dependiendo del país, estas infraestructuras pueden ser con el costo compartido entre todos, partes o sólo mundial. No es igual un país sin nada, que otro con gastos -aunque sean poco- en sanidad, educación etc. La toma de decisiones y ejecución de estos proyectos tan complejos, no lo son si participan en ellos las ONGS. Estas son múltiples, aportan dinero, personas preparadas, ganas y lo más importante, experiencia en donde sólo ellas las tienen. La globalogía no es un colectivismo, es descentralizar el poder en entes autónomos donde el individuo pueda desarrollar la capacidad de intervenir con orden y en libertad. En contraposición del egoísmo positivo que no se puede amputar, el ser humano también dispone de generosidad para ayudar a los más necesitados, por el simple hecho de hacerlo y las ONGs es el lugar adecuado para aprovechar esta bondad. Sin olvidar nunca que la manera de funcionamiento interno debe ser democrática, como los partidos políticos, sindicatos y empresas.
Pero esto sólo es una parte mínima de las infraestructuras y en muchos casos ya son realidad, la parte del león en cuanto al desarrollo global debe estar compuesto por dinero público realizado por empresas privadas. Ni que decir tiene que los controles deben ser múltiples: ONGs en las zonas de actuación de las propias empresas, gobiernos de los países de estos y de los países donde se ejecuta la acción: ni un euro sin control. Carreteras, puentes, trenes, hospitales, puertos, aeropuertos, energía, luz, teléfono, etc. Y por supuesto agua. Una inmensa tarea con igual cantidad de dinero para realizarla. Si yo fuese el dueño de una empresa me frotaría las manos pensando en los beneficios futuros. El agua es un caso especial. Resulta paradójico que en los países ricos el agua embotellada sea tan cara como la gasolina. Que se sepa, el refinado del agua es más barato que el del petróleo y no paga un impuesto del cincuenta por ciento, más o menos, (en algunos países) a no ser que el petróleo sea depurado como el agua. Bromas aparte -por no decir otra cosa peor- es inconcebible que no llegue agua a las zonas desérticas en acueductos y convertirlas en vergeles. Con subvenciones globales y la técnica actual debería llegarse a un precio irrisorio o gratis a cambio de tierras para construir, por ejemplo. Todas estas actuaciones no se pueden realizar si el país necesitado no cumple los deberes democráticos y de derechos humanos; también el deseo de ser ayudado. Y por supuesto que los controles -en los que debe participar si no hay demasiada corrupción- campeen a sus anchas por el país.
Queda otra forma de actuar globalmente en los países pobres: la empresa privada con capital privado. ¡Algo bueno tiene, que las empresas se hayan hecho tan mayores! Han llegado a la mayoría de edad, pueden actuar por su cuenta, pero deben hacerlo con respeto a la ley, de no ser así deben correr el riesgo de pasar por los tribunales internacionales. Pero por si la tentación es irresistible -aparte de los controles interiores- hay que aplicar todos los anteriores: control global nacional del país de origen, país en el que se desarrolle la acción. Además, las infraestructuras que se hagan en un país pobre deben estar en la lista de prioridades, del centro de planificación global, o al menos que no estorben. Hay que tener en cuenta la diferencia de potencia entre una empresa global y un país pobre, puede llegar de diez contra uno o más: billones contra millones de pobres. Les sería muy fácil a la empresa controlada por uno o varios (sic) hacer firmar cualquier cosa a un dirigente de estos países.
El costo no tiene por qué ser enteramente público global, depende de la riqueza del país. En casos de pobreza absoluta, es decir, si no tienen para pagar las deudas o los intereses de esta (riqueza), cómo se van a meter en gastos extras. En el caso de empresas privadas y capital igual el costo puede ser sufragado con terrenos para construir casas, negocios o contratos para operadores telefónicos, energía etc., es decir, pagar en especias; los impuestos, en cambio, para construir colegios, hospitales, etc.
Por supuesto los tres sistemas pueden estar interrelacionados: ayuda humanitaria, dinero público y privado. Las cosas por hacer son muchas y todos los esfuerzos son pocos. Pero una visión global de la situación actual reduce las posibilidades más de lo deseado ya que a los países totalitarios sin posibilidad aparente de cambios próximos, más dictaduras menos férreas, más países con democracias formales y sólo formales, más democracias con partes de su entramado de poder corruptos reduce su número y lo hace digerible para la cantidad de dinero -circulando o no- que hay disponible. Ya es hora de que las empresas boten barcos. La travesía será larga, el beneficio interesante, las tormentas son inevitables, aunque se pueden hundir algunos, pero el riesgo es aventura, las grandes empresas y el dinero son impetuosos, también miedosos, pero como he dicho han llegado a la mayoría de edad: no hay nada como salir al mundo para fortalecerse.
El ejemplo de cómo debería ser esta vertebración podría ser Sudáfrica, reúne varias condiciones adecuadas para vislumbrar los resultados. En primer lugar, la necesidad de ayuda, consolidar la joven democracia al igual que su economía y, de rebote, a la mayoría de la población. En segundo lugar, la lejanía del bienestar occidental, y otras consideraciones colaterales como su población multicolor, un personaje histórico que ha traspasado su tolerancia personal a la mayoría de los ciudadanos. La esperanza de un mundo multicolor justo, necesario e inevitable, se dan en Sudáfrica. Ingredientes que en un país rico supuestamente son más fáciles de resolver.
Una obra faraónica no es la solución, política y económicamente es imposible. Vertebración lógica: poner ladrillos uno a uno con un plano en la mano según las directrices de un arquitecto global. Unir, comunicar Sudáfrica con Europa es el fin. Lo primero que habría que hacer es darle la vuelta al plano y, en vez de empezar por Europa, hacerlo por Sudáfrica resolviendo sus problemas de comunicación por carretera, trenes aeropuertos. Infraestructuras imprescindibles para el desarrollo integral del país para que el comercio circule. Está demostrado que al construir dos carriles en cada dirección donde antes había uno la carretera o autovía se llena de automóviles. La serie puede seguir siendo válida mientras la cantidad de población le siga.
En el caso de Sudáfrica esto es en parte correcto: la población es grande, pero el tamaño de la República es mayor. Esto plantea serias dificultades a la hora de proporcionarles unas autovías dignas de tal nombre. Hay setecientos kilómetros desde Ciudad de El Cabo a Oranjemund por la costa Atlántica. Para en el futuro y siempre buscando la costa se desdoblará la carretera actual que pasa por Spring Bok para entrar en Namibia pasando por Luderitz y Swakopmund (con las reservas protegidas, estén donde estén). El tamaño lleva ya implícita la dificultad y esta se multiplica con respecto a la costa Índica, aunque la cantidad de población y ciudades proporcionaría un comercio seguro al unir ciudades no bien comunicadas entre sí. Hay que insistir en la necesidad de que la autovía pase por la costa, ya que el turismo es una fuente de riqueza múltiple que puede allanar partes de las dificultades y no me estoy refiriendo sólo al tamaño.
Desde Ciudad de El Cabo hasta Maputo, Mozambique, habría dos mil kilómetros -el costo mejor no lo piensen, de momento- para comunicar las ciudades de Mossel Bay, Port Elizabeth, Mdantsane, Durban -la mencionada Maputo- para en el futuro atravesar Mozambique. Dos mil kilómetros son muchos, al igual que los negocios que se podrían poner en ellos.
África necesita además una vertebración interior y las distancias se repiten, al igual que los problemas. Sólo desde Ciudad de El Cabo a Gaborone pasando por Bloemfontein, Kimberley, Soweto, Pretoria y Lobatse, serian otros dos mil kilómetros uniendo ciudades y aprovechando lo que sirviera de las carreteras actuales. Esto no sería suficiente. África necesita además que esté comunicada transversalmente. Propongo un triangulo imperfecto cuyo eje: desde Ciudad de El Cabo con las dos autovías en la costa, se unieran estas con otra trasversal, formando ligeras parábolas: la primera sería en el centro Kimberley, izquierda Spring Bok, derecha Durban; la segunda Gaborone en el centro, con Luderitz y Maputo.
La vertebración en la actualidad de un país son más que carreteras, pero como muestra es suficiente para imaginarse el resto. Sudáfrica podría pagar ella sola estas infraestructuras con sólo su potencial turístico y si la hipoteca se la avalamos los países ricos -si somos tacaños y no le ayudamos directamente-, las empresas construirían los equipamientos necesarios con ayuda del Gobierno Sudafricano en dinero o con concesiones de terrenos para edificar y con los impuestos que les corresponderían por los beneficios. También completar el sistema educativo y sanitario.
Las posibilidades son múltiples, las ganancias para las empresas billonarias, para Sudáfrica la única solución de futuro cercano. Si el resultado fuese positivo -del que no tengo ningún género de duda- sería una avalancha ascendente hacia Europa con rupturas de regímenes dictatoriales, hechos pedazos por la perspectiva de libertad y riqueza. Poner piezas sueltas de un puzzle africano, una foto modelo con todos los ingredientes de la globalogía. Ninguna pieza del puzzle que no sea democrática y respete los derechos humanos. Abrir los mercados sí, pero con una competencia lógica entre los países ricos y pobres; entre empresas mastodónticas y las nacionales que se ayuden mutuamente para que sea más justa la sociedad en su interior. Con orden en el comercio africano y Sudáfrica como motor principal, el progreso de esta sería a una pieza más en el engranaje global.
El comercio es libertad, y para ejercerla se necesita orden: condición imprescindible. Abrir de par en par las puertas económicas de países pobres es como entrar en una casa donde todo está por hacer, sin distinguir entre comedor o cocina, recibidor o servicio, dormitorios o salón. Hay países con el edificio a medio hacer, sin ventanas ó puertas. ¿Qué clase de mercado puede encontrar una empresa si no se construye primero el edificio?
Al pura sangre del dinero le cuadra bien el hándicap de la síntesis, a esta del comercio le vendría mejor una carrera de cuadrigas: es más pesado que el dinero, transporta mercancías y cuando se rompe una o varias se llena todo de animales locos o género muerto con bichitos vivos. Algunos dueños de cuadrigas usan el látigo, no para que corran más sus neuronas, sino para liárselo al cuello del competidor; o poner pinchos en el eje de las ruedas para que no se les acerquen. Un hándicap de cuadrigas es lo que se necesita, porque a más caballos y género, más rapidez. La silla son las reglas: legislativo; un director de carrera: ejecutivo; un juez, justicia. Un peso extra por participar: a mayor peso, más impuestos sociales y más control, ya que el dueño de una cuadriga puede comprar al juez y al director de carrera, así como al legislativo entero y hacerse dueño de los terrenos donde participan. Y mientras tanto transmiten la carrera por televisión, que por casualidad también es suya. Hay muchos dueños de cuadrigas con el mismo instinto: se necesitan controles externos, internos y trasversales.
PERSONAS
T E S I S
Hace mucho tiempo que se inició la globalización, aunque hace poco que le hemos puesto nombre y creemos que con esto ya podemos resolver todos los problemas de la Humanidad. Los avances en comunicación terrestres y aéreos permiten más movimientos de personas y objetos. Esto no quiere decir que todos lo puedan hacer, la impaciencia es un defecto; al poner la palabra globalización sobre la mesa muchos creen que todo y ahora, puede y debe ser global. Es una tendencia y llevará tiempo para que se cumpla. Como si un naufrago descubriese un bote salvavidas perdido en el horizonte: si se precipita puede que no llegue nunca. Lo más apropiado es acercarse procurando gastar el mínimo de energía. Llevamos siglos globalizando el planeta y de pronto, con los inventos en información, creemos haber llegado a la meta y no es así. Queda un largo trecho y ponerse nervioso sólo conseguirá que perdamos más tiempo; moverse descontroladamente es gastar energía que necesitaremos más adelante.
Hay países que reciben más turistas que habitantes tiene. Este movimiento de personas -que, dicho sea de paso, es un mercado floreciente al que casi todos los países se apuntan por algún motivo- no puede ser elevado al todo, se necesita tiempo. De cualquier manera, es una fuerza imparable. Hay otros movimientos de personas más profundos que no se aprecian tanto. Así, los cambios de residencia de un país a otro por motivos simplemente personales: familias enteras deciden irse a vivir a otro país por gusto por tener más expectativas laborales o de estudios para sus hijos. Otro movimiento de personas en aumento geométrico es el de los negocios gracias al desarrollo de las transferencias de capital y de las comunicaciones terrestres que han posibilitado el aumento de las mercancías: resultado, el aumento de empleados y directivos de empresas que viajan, antes, con y después de hacer negocios. Esto es riqueza, progreso y, además, cultura; no hay nada mejor que visitar un país por vacaciones o negocios para tener conocimientos múltiples y disfrutar de nuevas sensaciones. Si sumáramos todas las personas que viajan nos daríamos cuenta de que una parte del mundo ya es global.
No hay varita mágica que ponga a todos los países de acuerdo en una legislación pareja o única para facilitar el movimiento de todo el mundo. Se necesita tiempo y es contraproducente acelerarlo o imponerlo. Sólo queda el convencimiento y la necesidad económica de cada país. Estos tienen dentro de sus fronteras problemas acuciantes que no le dejan reaccionar -y aunque así fuese- y tienen que luchar para convencer a sus ciudadanos de la bondad de la globalización. El movimiento antiglobal quiere que todas las personas viajen y esta contradicción general contiene muchas en particular. Muchos quieren lo global, pero no que se llenen sus barrios de inmigrantes. Los antiglobales tendrán que convencer primero a sus propios conciudadanos de que les beneficia que todo el mundo pueda ir a trabajar donde quiera. No es el motivo de esta tesis referente a las personas decir a los antiglobales lo que tienen que hacer, pero tienen un trabajo arduo por delante.
Los países ricos son focos de atracción para personas necesitadas o con problemas políticos y legales. Por mucha y buena voluntad que pongamos, no puede ser que todos los que lo deseen se puedan dirigir a los países ricos. El desorden siempre es malo y, por desgracia, los millones de personas con deseos de instalarse en el bienestar son tantas que se podría convertir en malestar. Se hace lo que se puede y más, como invertir en países pobres con criterios no sólo comercial también político. La estabilidad política y económica de estos países es la mejor garantía de prevenir avalanchas de personas buscando cobijo en las economías saneadas. No hay trabajo para todos, de ahí la necesidad de cuotas de entrada. Los países ricos tienen necesidad de mano de obra especializada por un lado y, por otro, sin ella para trabajos de baja cualificación. Puede haber sitio para muchos, pero no para todos, y menos en desorden: la economía de cualquier país se resentiría más aún. Las cuotas permiten dar tiempo al tiempo y más adelante la propia economía permitirá más trabajadores de los países pobres. Sin cuotas corremos el riesgo de acabar con la gallina de los huevos de oro; ayudar es hacerlo con orden para seguir ayudando en el tiempo. ¿Qué pasaría si en un país de sesenta millones entrasen seis o diez millones en poco tiempo? Se crearía la sensación de una invasión, la psicología también cuenta, las personas necesitan adaptarse. Luego está la afinidad cultural. No es lo mismo culturas contrapuestas o afines; no es igual que se disuelvan en el país receptor que otras que crean guetos donde los nativos no puedan entrar por sentirse extraño. El inmigrante no siempre se adapta al país, bien por venir de culturas diferentes o no encontrar trabajo teniendo que recurrir a la mendicidad y en algunos casos delinquir. Además, el desorden en los países pobres y en la llegada de éstos a los países ricos hace imposible saber quién viene con antecedentes penales.
La buena voluntad no es suficiente. Hay que ser prácticos y la sociedad tiene que aceptar el egoísmo, tanto económico como social; aquél no siempre es negativo porque el mundo será global pero no hoy, ni mañana, tal vez pasado mañana cuando todos los mercados estén abiertos y todos los países -o casi todos- acepten el libre comercio. Cuando esto ocurra las personas podrán circular sin cortapisas de ningún tipo, aunque haya problemas como siempre, pero la globalización será realidad. Mientras tanto sólo pasito a pasito se llega a la meta, que no es otra que el bienestar general.
PERSONAS
ANTITESIS
Los dirigentes mundiales, ricos y poderosos les encantan las justificaciones. Cuando no aciertan en las previsiones económicas echan las culpas a factores ajenos a su voluntad no aceptan que las previsiones deben tener un componente mixto, económico y social: prevenir lo imprevisible también es prevenir. ¿Por qué se construyen los puentes y las casas que permiten las oscilaciones en caso de terremotos si no es algo corriente? La economía se les escapa de las manos y la culpa se la echan a los pobres por no hacer los deberes, por no aumentar la productividad, por no tener flexibilidad en el empleo (lo más grave no es el componente económico sino el social). No prevenir las consecuencias de las grandes hambrunas por sequía o inundaciones, por acciones políticas o económicas, terremotos, ciclones; imprevisibles sí, pero que casualidad, los puentes y casas de los ricos no se caen con los terremotos, la de los pobres sí. Justifican todo: no pueden dirigirse a los países ricos todo ser humano que lo necesite, tanto por culpa de la naturaleza como por motivos políticos. Sus palabras favoritas son siempre las mismas: “no puede ser todos a la vez, de momento, es que, si no, no hay trabajo para todos, crean desorden, se hace lo que se puede”. Un mínimo de perspectiva en sus previsiones sería suficiente para imaginar las consecuencias de no ayudar a millones de personas; o si se sabe y no se pone remedios, en cualquier caso, tanto por saber y no poner los remedios, como por ignorancia, existe la culpa por falta de previsión; justificar que no puede ser al mismo tiempo que el apelotonamiento de dinero es tal que no lo pueden ocultar; vanagloriarse de haber empresas con el poder económico de países enteros y justificar que parte de ese dinero circula por los mercados financieros sin tener que pagar impuestos mientras comunican que si los pobres se dirigen en masa a los países ricos matarán la gallina de los huevos de oro (o pedir tiempo, poco a poco). ¿Y el hambre qué? El problema es al revés, poco a poco se va pudriendo la solución. Hay otra más grave que las anteriores, en muchos casos no lo dicen a las claras, o son los medios afines los que se dejan llevar por la conciencia colectiva de los instalados en el bienestar: decir que muchas culturas juntas crean desorden, que pueden invadir a los países ricos, que no se adaptan o integran culturas diferentes. Todo esto y más, desprende un tufo racista. ¿Cuál es el país más poderoso? A una pregunta tan sencilla respuesta igual: el país con más cantidad de inmigrantes (y que se sepa no están invadidos). Las invasiones las realizan los poderosos, los que saben más -nunca los pobres-, tanto económica como culturalmente. Decir que la llegada de inmigrantes a un país trae consigo delincuencia es no haber aprendido nada en siglos: la pobreza es delincuencia, las cárceles están siempre llenas de hambre.
Los pobres, al dirigirse a los países ricos no llevan en su fardo escaso malas intenciones, todo lo contrario, les rebosan ganas de trabajar, luchar, adaptarse, libertad; todos los componentes adquiridos por la Humanidad en siglos. En vez de abrirles las puertas, los ricos y poderosos se las cierran o las entreabren pillando a miles en medio: alimento de hienas traficantes que los explotan aprovechando la estrechez del paso. No hay derecho a las cuotas de entrada. ¿Qué se creen? ¿Acaso son dioses para decidir quién sí y quién no? Sólo desean trabajar, aunque sean en los peores oficios, que para ellos son los mejores al ser los únicos. Todos iguales ante la ley: esa es la justicia, al igual que el dinero y las mercancías; lo demás sólo tiene una palabra: injusticia.
La tesis globalización es nefasta, ha conseguido dividir al Mundo en dos: pobres y ricos, y ha subdividido aquél a limites inhumanos, difícilmente soportable para cualquiera que tenga sensibilidad. En primer lugar, los ricos no lo son, son híper-ricos, y los pobres simplemente se mueren; los unos se pueden marchar de vacaciones a cualquier parte, los otros no pueden salir de su país; los primeros tienen la mejor educación disponible, los segundos nada. Norte-Sur, incluidos y excluidos. Las subdivisiones son múltiples: países ricos con millones de personas sin hogar, trabajo, sanidad y peor aún, sin medios para denunciarlos. Con el desarrollo de las telecomunicaciones múltiples, los excluidos no tienen una simple cadena de televisión para expresarse. Se da la paradoja de que montar un canal de televisión local o nacional es cien veces más barato que hacer una buena película, la cual se queda inservible a las dos horas de ser emitida; en cambio la cadena permanece. A pesar del precio irrisorio de ésta, los excluidos no disponen de ninguna para exponer sus necesidades.
No todos los ricos son iguales, las descripciones anteriores pertenecen a la élite, un diez por ciento por ejemplo en los países ricos. Esto también es otra subdivisión de ricos y pobres. Mientras la élite multiplica los beneficios sintéticamente los empresarios “normales” tienen que trabajar, crear empresas, producir, pensar: crear, en definitiva; compiten en un mercado aberrante. Si tienen que pedir un crédito se enfrentan a un monstruo bancario. Poner una tienda es un riesgo grave, le pueden poner diez franquicias alrededor en cualquier momento: han creado una endogamia. A los ricos y empresas gigantescas no se les puede hacer la competencia, ni entrar en su círculo. ¿Cómo iniciar un negocio de futuro en el tiempo si ellos ponen las reglas y el árbitro? La élite se queda sola, se reproduce, fusiona constantemente y los demás sólo pueden luchar sin futuro o inventar aberraciones para seguirles.
Decir: que no pueden hacer un mundo mejor para la mayoría suena a disculpa. Cambiar o unir las legislaciones de los países para permitir la libre circulación de las personas para que puedan trabajar donde quieran es un esfuerzo demasiado pequeño para suponer que no pueden. Es fácil mentalizar a la mayoría de que la libertad es sinónimo de progreso; si encima es verdad y con los medios de que se dispone hoy en día mejor sería decir que no quieren. Están encerrados contando el dinero-poder, o han creado otra cuadratura del círculo y son presos de un círculo vicioso: más poder, más dinero, empresas más grandes, más poder. Dicho de otra forma: el ordenador donde tienen los datos se les ha salido de madre y ha creado un virus-bucle, reproduciendo el dinero y no son capaces de pararlo.
Venden la globalización como si fuese un mundo idílico (quizá sea un fallo profesional al estar toda la vida vendiendo); han llegado a la perfección, y si para vender bien hay que creer en el producto, ellos creen a ciegas. Los antiglobales no queremos el producto por no necesitarlo porque tiene un defecto grave de fabricación y es muy caro. Nos acusan de estar en contra del progreso, de ser una masa contradictoria, de no entender. De lo que si nos pudieran acusar y con razón es de no querer comprar este producto: deseamos otro, una globalización de verdad, no esta que es una chapuza.
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PRUEBA DEL ALGODÓN
Empresa de T.T. global necesita cubrir un puesto de mayordomo de forma eventual por vacaciones de éste. Las funciones serían: pasar el algodón por las personas. Se ofrece contrato en práctica y el perfil del candidato sería joven sobradamente preparado y con experiencia.
El mayordomo provisional tiene experiencia y está sobradamente preparado, así que pasa el algodón por la esencia de la democracia, sufragio universal y no necesita más para saber si la globalización de las personas pasa la prueba; el algodón lo tiene que tirar de lo sucio que sale: no hay democracia global. A continuación, hace lo mismo con la competencia y su esencia, favorece el comercio; aquí el joven tiene una duda a saber: si el movimiento de personas favorece el comercio. ¿Por qué no permiten que circulen por el globo? Si favorece el que los salarios sean más bajos ¿Por qué no ayudan a que las personas sean libres?; el algodón da asco y huele fatal pero no sabe a qué. Por un momento piensa que le han puesto una trampa: un trabajo de un mes y tiene que complicarse la vida, pero quiere hacer méritos para que la llamen otra vez. A continuación, coge dos algodones, uno para la competencia y otro para el orden; para las esencias, favorece el comercio, y autoridad que garantice los deberes y derechos sociales. Si la circulación de las personas favorece el comercio y la autoridad global no existe, ¿qué impide que los pobres circulen por el globo? Si la autoridad global no existe y circulan el dinero y las mercancías, ¿porqué no las personas? El mayordomo provisional se pone nervioso, pero lo sigue intentando. Esta vez una micro-prueba: coge un algodón para la competencia y su favorece el comercio al mismo tiempo que lo pasa por el país más poderoso y le sale el algodón: casi todos son inmigrantes. Entonces, ¿por qué no circulan los inmigrantes por todos los países? El joven con los mismos ingredientes hace una mini-micro-prueba: coge una década; los años noventa del mismo país y le sale el algodón: veinticuatro millones de nuevos inmigrantes y un crecimiento del Producto Interior Bruto del seis por ciento. ¡Y no dejaron entrar a otros tantos millones de personas! ¿Los ricos no quieren ser más ricos? Llegados a este punto con todos los algodones hecho un asco y mal olor, y como el mayordomo lo que quiere es progresar, pero no puede porque es injusto el trabajo por el desorden, pide la cuenta.
PERSONAS
SINTESIS
Debajo del movimiento de las personas, dinero y mercancía está la libertad, (no son partes es esta). Al igual que el agua del jardín o la viga de una casa, sin agua no hay jardín, ni casa, ni libertad. La libertad no cambia ni se transforma o divide, al igual que el hombre es una entidad indivisible (si deja de ser racional no es hombre). Todo lo que rodea de cerca al ser humano, como el agua, justicia, democracia, no están compuestas por partes divisibles. Si se elimina el hidrógeno del aire el resto mata: la democracia sin división de poderes no existe. La libertad está unida al hombre como éste a la democracia, y ésta a la justicia que lleva a la libertad. La armonía entre todas garantiza el progreso económico y social. Si un eslabón de la cadena se rompe o no existe, la armonía se pierde y las partes restantes se convierten en aberraciones.
Lo que se ve de la libertad son cualidades y accidentes. No es lo mismo libertad política, que económica o social. La libertad política va unida a lo social, pero no siempre a la economía, y ésta, unida a lo social, con o sin política. Democracia y dictadura -que son contrarios- pueden tener puntos de conexión. En algunas dictaduras pueden circular las personas y trabajar sin libertad política; en la democracia se puede circular, trabajar y opinar. Sin embargo, si eliminamos un factor, cambia la entidad: así, dictadura sin trabajo -aunque se pueda circular- es una aberración; y una democracia sin trabajo o que no se pueda circular, se convierte en dictadura. Esta aberración de poder opinar y no trabajar, circular y no votar, o no circular sin trabajar no son partes de la libertad (es ésta).
¿Cómo podemos tener libertad sin comida, trabajo para poder comer y no poder opinar o circular sin trabajo? ¿Qué resultado puede esperarse si una parte es libre y otras no? Democracia es no aplastar a la minoría. Esta minoría es parte del total, y excluirla es eliminar la democracia, del mismo modo a lo que ocurre con la libertad.
La síntesis globalogía es pasar las contradicciones nacionales a la totalidad, estudiarlas y dar respuesta global. ¿Es suficiente la libertad global? Esta pregunta sencilla de hacer y responder es compleja de solucionar, pero una cosa es segura: la libertad como esencia del ser humano tiene poder, fuerza individual y colectiva, tiende a realizarse, no hay puertas cerradas que se resistan a la libertad. La historia de la Humanidad es la sucesión interrumpida de puertas cerradas que se abren, por las buenas o por las malas: de nosotros depende si seguimos acumulando libertad detrás de las puertas cerradas o las abrimos. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de que nos lleve por delante y, mientras esto ocurre, acumulamos cadáveres por la estrechez del paso. La Maldad trabaja para la libertad: ésta la utiliza, se sirve de ella para abrir la puerta, hace ricos a costa de muertos; traficantes de humanos buscan la forma de aumentar los beneficios, sin importarles la mercancía, y menos que se les pudra por el camino o los pille la puerta e impidan cerrarla.
La globalización ya existe en parte y es trasversal: unos sí, otros no, cosas que sí, otras que no, en parte o en todo. La televisión salta las fronteras y llama a los sin libertad ofreciéndoles un oasis alucinante; el móvil pasa los ríos sin mojarse, aunque el propietario perezca en el intento; el dinero y las mercancías circulan, la información también. La puerta Internet es un río caudaloso que llega al mar-libertad con muchos residuos: es un móvil-televisión que ha pasado el río-frontera; es una autopista de libertad con fuerza individual y colectiva. El objeto o parte de él, que ha llegado a ser global, sujeta la puerta para que no se cierre: ayudan, instan, planean, informan a los demás como pasar con precio o sin él. Dinero llama a dinero, no hay puertas que se resista al comercio, y menos a la libertad.
Es curiosa la fe que tiene la tesis global en la fuerza invisible. El libre comercio soluciona los problemas sin saber cómo. Esta verdad absoluta no lo es por no existir el absoluto, repito lo mismo para explicar cosas distintas: abusar de lo bueno termina no siéndolo. La democracia es el absoluto del presente por ser, como dijo Churchill, “el sistema menos malo”. Aplicar la fuerza invisible al movimiento de las personas es la solución. (Sin fe ciega en el, saber que no lo soluciona todo) y acompañarlo con las infraestructuras: fijar en los países pobres mediante el entramado económico global la mayor cantidad de personas: la libertad hará el resto. Si el país más poderoso del mundo son casi todos inmigrantes, ¡quiero ser poderoso! Estados Unidos, en la década de los noventa del siglo pasado aumentó su población un diez por ciento: veinticuatro millones de inmigrantes, con un crecimiento económico del seis por ciento anual del Producto Interior Bruto aproximadamente. ¿Creció tanto por los inmigrantes? ¿O llegaron por el crecimiento económico? Como tenían más paro al principio de la década que al final, es fácil suponer que la respuesta es afirmativa a la primera pregunta.
El crecimiento económico llegó de múltiples factores y uno de ellos fueron los millones de nuevos consumidores, que acostumbrados a no tener nada empezaron a vivir, trabajar, gastar. Si hacemos un análisis comparativo con un país más pequeño como España- cogiendo los datos totales, no pudiéndolo hacer de otra manera al no coincidir los dos países en multitud de factores-, nos da que el crecimiento económico anual de Estados Unidos superó los cien billones de pesetas, es decir: cada año creció más de una España entera, mientras que el aumento de su población en toda la década fue poco más de la mitad de la población de España. ¿Cuánto de ese crecimiento económico se debió a los inmigrantes? Ya sé que el análisis no es ortodoxo, que las cifras no coinciden exactamente con la realidad, que es sólo una intuición (aunque a veces ésta es la única forma de saber). Por si acaso voy a poner el ejemplo más pequeño: un sólo inmigrante. Este se dirige a un país rico y encuentra trabajo, le hacen un contrato -sin él la distorsión es pérdida para el Estado y para los nativos, más adelante lo explicaré- y gana 10; el empresario paga 3 de Seguridad Social. No le contrata por amor al arte, le gana 10; no produce en el aire, hay gastos variables a los proveedores de 10; la empresa está ubicada en algún sitio: alquiler o amortización, teléfono, luz agua, etc. 10; impuestos, pagas extras, vacaciones al trabajador etc. 10: total 53, pongamos 50. Es tan variable como empresa que se elija. A Marx esto lo descolocó y cogió el “Plus Ultra” a lo desconocido. El inmigrante cobra 10 y manda a su familia 3, gasta 7 pero produce 50. El país que exporta personas se queda con las migajas -a pesar de ser una miseria, suele ser el sector más floreciente-. Los ricos sin embargo nunca pierden (impedir la libertad a millones es perder billones). Se me dirá ¿y el paro qué?, porque si no hay trabajo para todos cómo se va a recibir a más parados, más adelante lo desarrollaré. Sólo un apunte: si a nivel global la empresa pública tal y como se conoce generalmente es prematuro, a nivel nacional no es así, tiene mucha responsabilidad.
Las distorsiones de no hacer un contrato de trabajo a los inmigrantes tienen un coste económico para cualquier país: economía sumergida de la que no se cobran impuestos, agravios comparativos entre empresas legales e ilegales, competencia desleal, distorsiones laborales por no tener todos los trabajadores los mismos derechos y obligaciones. Un coste social: los nativos se dividen entre partidarios y detractores, con papeles o sin ellos, cuotas o no cuotas; polémicas fatuas sin ir al meollo de la cuestión que alimenta los bajos instintos de algunos ciudadanos, que dejan de serlo para convertirse en traficantes de carne humana al aprovecharse de personas sin papeles que no se pueden defender.
No más distorsiones. Toda persona es un ente completo incluidos sus documentos de identidad y sus contratos. Si una parte o varias la eliminamos creamos disfunciones. Gobernar es -entre otras cosas- prevenir aberraciones, hacer que el dinero pague impuestos globales, que las empresas luchen por el mercado con reglas iguales para todos, que quien no tiene trabajo que cobre un mínimo para comer, mantener la educación de sus hijos al igual que la sanidad. Todas las personas con papeles y contratos: es la única forma de eliminar problemas laborales, económicos, sociales y particulares. Como huir después de presenciar sucesos, que los inmigrantes no pueden denunciar por si la policía les pide papeles, viajar de noche para no ser vistos, matrimonios de conveniencias para conseguir documentación: infinidad de actos aberrantes que se eliminan con la simple entrega de un papel.
La tesis globalización ha caído en la trampa universal repetida periódicamente por las culturas: una parte de la elite llega a saber casi todo, se da cuenta que la mayoría no le sigue, se siente muy ilustrada y termina siendo déspota ilustrada: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. ¿Cómo va a saber más la masa? La democracia ha demostrado que no se equivoca casi nunca, que la mayoría tiene más sentido común que una minoría exquisita, sabrá menos sobre cosas complejas, pero distingue a la legua la ética, la justicia, la libertad. La élite puede tener una intuición acertada, pero también equivocada: si tiene poder para ejecutarla puede crear un Holocausto. La mayoría no, la Historia está ahí para demostrarlo: cuando la democracia falló fue por tener una parte de su esencia distorsionada. Las partes de la democracia son democracia, no se pueden eliminar ninguna, so pena de cambiar la entidad.
Hay que volver a retomar la Historia, una vuelta por elevación, la democracia nacional a la global. ¡Qué miedo da la libertad! El movimiento total de personas por el planeta asusta a los instalados, piensan que van a comportarse como pirañas, que van a tomar la Bastilla. La paradoja es que lo pueden llegar a realizar, si el mal-libertad sigue acumulando muertos detrás de las puertas. Estudiar los hechos históricos desde antes, mientras y después del nacimiento de la democracia, nos da la visión de lo que sintieron los protagonistas: sus miedos previos, hechos acontecidos, el resultado final. Todo coincide con los miedos actuales. No hay que dejar pudrir los problemas, tenemos más recursos que entonces, también más poder, (que es igual a poder causar más muertos, pero tenemos la historia). Aprovechar los errores pasados es la causa de la evolución; saber es bajar del árbol en el momento adecuado. La experiencia anterior lo dicta, quedarse quieto es hambre, bajarse tarde es cambiar de árbol cuando sus frutos están podridos.
Barcos repletos de inmigrantes. Aviones con pasajeros en las ruedas. Camiones llenos de congelados humanos. Ríos lleno de espaldas mojadas. Estrechos acumulando cadáveres. Fronteras repletas de llamadas desesperadas. Aeropuertos llenos de hipotecas para el futuro. Tripulantes negreros. Empresarios preparados para estudiar los dientes. Policías cobrando por acercarse a las puertas entreabiertas. Traficantes cobrando antes y después del paso. ¿Nos quedamos quietos, esperamos eternamente o saltamos? Los signos están claros, la libertad no puede esperar, nos estamos corrompiendo, demasiados gusanos están haciendo su trabajo. Necesitamos la vacuna-libertad, aire fresco para llenar los pulmones de justicia global, que el corazón bombeé riqueza a las articulaciones para podernos poner de pié y en orden. La globalogía es la receta democrática para el mal global, los únicos principios activos capaces de sanar las partes del cuerpo que tienen enfermo a la totalidad. Cuando nos curemos seremos libres, habremos llegado a la globalización.
Que hacemos las personas mientras el dinero corre el hándicap de los mercados financieros y el comercio la de cuadrigas: pagar la entrada al espectáculo sin la cual no habría carreras. Todos queremos participar dependiendo de nuestras posibilidades. La élite en los palcos de autoridades, las clases altas en tribuna, las medias en los fondos, los que no caben, pero no se lo quieren perder, tele pago, y los menos afortunados en abierto: televisión gratis con pago en especie, publicidad. Si individualmente no quieren verlo, que no lo vean. A nadie se le puede obligar a participar en el bienestar. A los espectadores nos encanta el espectáculo, cada vez hay más afición para participar de protagonista, estos también envejecen, necesitan recambios. Por los videomarcadores se recrean los momentos más interesantes y las trampas. Éstas hacen pitar al respetable enfadados con las malas artes deportivas y los puede castigar con menos apuestas al tramposo; el juez puede anular la carrera y los boletos y hacer que pague los platos rotos el tramposo. Con reglas justas y asientos cómodos para todo el espectáculo merece la pena si los protagonistas se hacen billonarios que importa, si todos participamos de alguna manera en el bienestar.
GRANDES EMPRESAS
TESIS
El ser humano no podría vivir si renunciara a las grandes empresas. Estos proyectos -que se iniciaron sin saber el final- cuenta con muchos fracasos, pero otras personas les siguieron para completarlos, y, al igual que las grandes conquistas de la Humanidad, nunca le faltaron los detractores, las empresas globales no podían ser menos. Si el comercio entre países aumenta cada año es normal que al final las empresas salten las fronteras y quienes las iban a pasar mejor que las empresas -ya grandes de por sí- en sus respectivas naciones. Este salto lógico ha dado como resultado empresas internacionales con una masa en dinero, recursos y personal astronómico. Además, se han interrelacionado mucho más entre ellas. Es muy difícil encontrar una gran empresa puntera en un sector que no tenga actividad en varios a la vez, con varios países de por medio. Se relacionan con otras empresas -aparte de clientes y proveedores- bien por el accionariado, comisiones, participaciones, proyectos, o bien de forma indirecta, al relacionarse con una tercera, dependiendo el buen funcionamiento de las dos, el propio proyecto de la primera.
No hay manera de impedir el crecimiento de una empresa, aparte claro está que fuese un monopolio y fuesen los políticos los que interviniesen para evitar abusos. Aparte de este caso, cualquiera otra intervención de la política limitando el movimiento de las empresas causaría pobreza, ya que las empresas, ante la oposición de leyes injustas, desvían las inversiones hacia otros países o actividad para seguir creciendo.
Los agoreros que anunciaron el fin del mundo por las grandes invenciones luego se beneficiaron de ellas. Con las grandes empresas del presente pasa tres cuartos de lo mismo: aparte de la riqueza que crean y el empleo, se arriesgan en sectores nuevos, avanzadilla que luego aprovechan múltiples empresas pequeñas. No hay otra forma de poner en marcha grandes proyectos que beneficie a todos tales como poder beber agua de un grifo, circular por autopista o que llegue petróleo desde el polo. La masa de dinero, recursos, técnica y personal para construir estas obras son cada vez más grandes y complejas. Dependen la mayoría de las veces para poder llevarlo a buen puerto de la colaboración de varias empresas y países y, claro está, su beneficio mutuo.
Las inversiones necesarias para estos proyectos y otros como el espacial, por poner otro ejemplo, son inmensos y aunque en este caso los estados contribuyen directamente, es tan grande la cantidad de dinero que se necesita que sin la aportación de la empresa privada los estados no podrían plantearse poner una estación permanente en el espacio. Todos los sectores necesitan estas inversiones y sólo las grandes corporaciones tienen capacidad para invertir, directa o indirectamente en ellas, o participar directamente en su realización.
La cantidad de dinero que invierte una empresa de teléfono para que todos los ciudadanos de un país dispongan de cobertura con sus móviles no sería posible si no fuese esta empresa lo suficientemente grande o no tuviera la capacidad de recoger inversiones de otras, o particulares para ponerlas en práctica. También capacidad de investigación. Todos los grandes proyectos de nuevas tecnología -la estación espacial mencionada anteriormente- representan en realidad miles de equipos humanos investigando. Todo lo relacionado con la información es un campo de inversión e investigación que está en pañales; lo que nos queda por ver en los próximos años no lo saben ni siquiera quienes están investigando en dicho sector económico. Hay muchos campos abiertos: electrónica, automoción, etc. Uno de los más grandes y que absorbe cantidad de inversión e investigación por tener más futuro es la medicina. Las innovaciones son tan rápidas e importantes que llegan a plantear dudas éticas a la sociedad. No hay que tener miedo a lo nuevo porque la sociedad tiene sus propias defensas. En este caso son los propios científicos los más interesados en no romper los moldes básicos del ser humano. Lógicamente siempre hay excepciones, pero los miedos a los nuevos inventos desaparecen con el uso y el buen hacer de las personas que dedican su vida a llevarlo a buen término.
Todo lo descrito anteriormente se podrá realizar gracias a las empresas globales, por inversión y equipos humanos necesarios; los resultados serán beneficiosos para todos los países, incluidos los que no participan y, sobre todo, para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Incluso las cosas cotidianas para mejorar necesitan de estas empresas que arriesgan en nuevos productos o formas para que el ciudadano corriente pueda participar. Piensen en las tiendas obsoletas con propietarios, dando lo mejor de sí y no consiguen estar al día. No basta con la buena voluntad, se necesita dinero y tecnología para poder atender a las nuevas necesidades de la mayoría.
Las grandes superficies con horarios para todas las necesidades y productos igual, con todos los sectores del comercio en un mismo espacio: comida, objetos, comunicación, ocio, etc. Estas empresas tienen personal dedicadas exclusivamente a pensar formas de que el cliente se siente cómodo, tarde menos en comprar, encuentre de todo; gamas de productos completas para toda la familia y a un precio competitivo. Le obliga a ello la competencia de otras grandes empresas dedicadas a lo mismo. Todo esto no sería posible si estas empresas no fuesen grandes corporaciones instaladas en varios países, que facilitan el que se pueda transportar la tecnología de un país a otro con una simple llamada entre ejecutivos.
No es fácil que un producto de calidad, un diseño de moda, una marca con valor añadido de años esté disponible en todo el mundo el mismo día. Se necesita inversión, infraestructuras, técnica. Esto se ha conseguido inventando las franquicias: miles de tiendas con un diseño de calidad y productos igual. El dueño de este tipo de negocio no tiene que jugarse sus ahorros, ya que la marca, cuando decide confiar en él, sabe que el riesgo es asumible.
Globalización es igual a grandes empresas (megaempresa o como se las quiera llamar). Normalmente están compuestas por otras más pequeñas para estar más cerca del consumidor o actividad concreta, mediante contratas o subcontratas para poder competir mejor en un mercado abierto al mundo. La imposibilidad de luchar con una empresa pequeña es manifiesta; sólo queda la empresa global para luchar en un mundo cada vez más pequeño gracias a los transportes y la comunicación (y sin embargo tan grande).
Cuando el pequeño ahorrador decide invertir lo primero que hace es dirigirse a un gran banco. Sabe que el riesgo es menor al tener dicho banco las patas sobre varios continentes. Pueden fallar varios países, pero duda -con razón- que el sistema caiga completo. La seguridad de un banco es para una mujer u hombre corriente la medida del mundo actual (y más aún para el futuro). La posibilidad de llegar con sus ahorros a cualquier parte -por muy pequeño que este sea- da seguridad. Y quien dice bancos dice compañías de seguros, constructoras, industrias, distribución, o cualquier otra que domine varias zonas del planeta o varias actividades a la vez.
Las grandes empresas necesitan moverse en un marco jurídico seguro, con reglas claras. El responsable de que esto sea así es el gobierno de cada estado: le corresponde asegurarlo y ponerlo en marcha para que las empresas desarrollen todo el potencial que sean capaces. El gobierno tiene la responsabilidad de marcar la línea de cuanta economía pública y privada. Si da preferencia a la pública deberá tener en cuenta que ésta también se dedica a los grandes proyectos y, por tanto, a las empresas privadas les es muy difícil crecer; y si lo hacen seria a pesar de esta competencia desleal. Esto no quiere decir que desaparezca la empresa pública, pero sí que se reduzca a la mínima expresión: ya tiene el estado suficientes monopolios o cuasi monopolios en sectores básicos, como seguridad, educación, sanidad, etc., que junto con la propia Administración llega al treinta, cuarenta y cincuenta por ciento del producto interior bruto del país, y esto es demasiado porque reduce las posibilidades económicas de las empresas privadas. Incluso partes importantes del sector público deberían pasar al sector privado. Estas empresas podrían encargarse de muchas de estas actividades. Sólo tienen que recibir el encargo con las directrices y saldrían más barato, ya que la empresa privada controlaría el resultado económico, reduciendo costos donde se pueda sin dejar atrás los objetivos marcados por el estado y con los controles correspondientes.
Hay actividades económicas muy complejas y técnicas que necesitan mucha inversión y que además es innecesaria la duplicidad por el elevado coste. Así, un monopolio privado no tiene por qué ser negativo. Al igual que el caso anterior, la empresa privada lo único que necesita para ser justa son las reglas: zona de actividad, precio al público, inversiones obligatorias, etc., dejando margen de maniobra para que la empresa pueda investigar formas de reducir costes sin perjuicios de los objetivos finales marcados por el gobierno. Y si este decide más control o bajar precios, todo se puede negociar.
No poner trabas a que las grandes empresas desarrollen sus negocios trae consigo varias cosas positivas: en primer lugar que estas crezcan (que tal y como va el mundo de los negocios con empresas competidoras cada vez más grandes no es mal objetivo); en segundo lugar, la bajada de precios gracias a la terrible competencia entre grandes empresas para conseguir clientes; tercero, la creación de empleo estable por tener objetivos a largo plazo, así como el desarrollo de las nuevas tecnologías que es un valor añadido, y que cualquiera de estas empresas acumulan al estar permanente al día, con recursos disponibles y personal preparado.
Se les acusa a las grandes corporaciones de estar ajenos a la sociedad y no es así. Cada vez hay más ciudadanos que inviertan en bolsa. La mayoría son pequeños ahorradores que -gracias al crecimiento económico de los países desarrollados- se ha creado un interés cada vez mayor en participar en las decisiones que les afectan. Y es a través del accionariado -aunque de manera indirecta- cómo los pequeños ahorradores pueden participar en las asambleas de accionistas y en los Consejos de Administración, donde participan directamente los inversores más grandes. Un gran banco no está de espaldas a la sociedad. Es cierto que la dirección es una persona o un equipo reducido, pero la influencia de los accionistas mayoritarios, medianos y pequeños por los conductos reglamentarios o representación transmiten a la dirección las preocupaciones de la sociedad. Ganar dinero legítimamente no es otra cosa que desear mejorar sin perjudicar a terceros. Las personas normales lo entienden y -a fuerza de perseverancia- las grandes corporaciones, ya sean bancos, constructoras o distribuidoras, conseguirán que la mayoría comprendan que ganar dinero no perjudica a los que menos tienen, sino todo lo contrario.
GRANDES EMPRESAS
ANTITESIS
Las grandes empresas o megaempresas globales no son lo que parecen, han evolucionado hacia un transformismo tanto en tamaño como en la forma. No se explica de otra manera los sucesos que ocurren a diario. Cuanto más grandes son, menos empleados tienen, cosa lógica gracias a la mecanización. Pero estos están divididos: unos -los menos- pertenecen a la empresa madre, otros -los más- son subcontratados, y si la empresa los tratase como una madre no habría inconveniente: el problema es que los trata como una madrastra. Así, el volumen de negocios es astronómico y el censo de trabajadores diminuto. Nos hacen creer que se puede ser gigante sin extremidades, sin abdomen o tórax; sólo cabeza pensante ó ¡lleno de billetes!; el resto, son empresas que pululan a su alrededor buscando contratas al mejor postor: es decir ofrecer servicios lo más barato posible, que a su vez lo subcontratan. Reclamar por tabiques de casas mal realizadas es echarles las culpas a las cuadrillas que las ejecutó, contratadas, además, por un constructor que sólo hace tabiques, que a su vez ha sido contratado por una empresa que tiene un contrato con la responsable final; (o no). Los eslabones pueden ser tantos que es difícil llegar a saber quién es el responsable, y aunque al final pague quien tiene que pagar, no aparece como culpable; la transformación es perfecta: la empresa madre puede aparecer en publicidad como una empresa maravillosa, con obreros trabajando con batas blancas, rodeados de equipos técnicos de última generación.
Una petrolera suele dominar la extracción, el transporte, refinado, distribución y venta: mejor decir el cobro, pues el cliente se sirve solo; la evolución es sorprendente, no sólo es grande, domina el sistema. Además, hace trabajar al que paga. Este ejemplo cunde mucho, el poder tiende a ser absoluto y a creerse imprescindible; fabricar deportivas a dos y venderlas a doscientas dominando todo el proceso y anunciarlo como imprescindible, fidelizando a los clientes con factores culturales impidiendo la libre competencia mental, es otro ejemplo.
Las empresas globales han llegado a tal perfección que los objetivos máximos que se habían impuestos años atrás lo han conseguido con creces. Son una élite aristocrática que no llega a saber lo que pasa abajo, en la producción de sus propias empresas; y si lo saben y no ponen remedios, es peor. Imponen reglas draconianas a las contratas, a países enteros, a clientes minoritarios. O lo tomas o lo dejas. Y como el cliente quiere esa marca, tragan. O no se lo venden por tener la distribución en propiedad. Así, no es sorprendente que niños trabajen en condiciones de esclavitud doble por ser niños y trabajar y por las condiciones de (este). Que los dirigentes de estas empresas puedan vivir con estas aberraciones o desviaciones sólo se explica si se han creído su propia publicidad. Han contado para ello con el auge de los medios de comunicación de masas que transmiten un mundo de felicidad: todo bonito, fácil, sin esfuerzo. Goebbels dijo “Que una mentira dicha mil veces termina siendo verdad”. Si estas mil veces son dichas con imágenes creadas por los mejores publicistas el resultado es aterrador: deportivas que vuelan, coches que ligan, la chispa de la vida es una bebida. O al revés: una bebida es la chispa de la vida. Coches que vuelan, deportivas que ligan. Da lo mismo, no es de extrañar que los directivos se las crean. Pero todo tiene un límite. Un mentiroso puede tener engañados toda la vida a unos pocos o a todo un tiempo, pero no a todos todo el tiempo. Quien dijo esto acertó, pero la élite empresarial de las megas empresas no deben haberlo leído y han caído en la trampa de su perfección.
Vivimos en un engaño permanente, y si no tomamos medidas las grandes corporaciones seguirán por el mismo camino, cada vez más poder, abusando de él como todo poder que no tiene contrapoderes. Dentro de poco, o ya -no se sabe-, cualquier compañía de seguros de vida sólo le interesarán las pólizas de los que no morirán pronto. Con los avances en el genoma no sorprendería tal cosa, y si no tienen la información no será por falta de ganas y medios. Los contrapoderes deberían ser los propios trabajadores junto con sus sindicatos, pero no es así. Como ejemplo, los bancos: estos tienen todo el poder del dinero en sus cuentas, mueven cantidad de dinero -como países enteros-, sin embargo, los sindicatos no disponen de tota la información, ni de los proyectos o las cuentas reales, ni los medios para saberlo. Seguramente ni la mayoría de los directivos del cualquier banco están al día de todos los temas. Estos trabajan por objetivos, centrados en temas parciales, perfeccionándose sin fin, sin tener acceso a las otras partes de la empresa que les podría afectar personalmente.
La tesis globalizadora hace aguas por todas partes, lo que ocurre es que nos lo ocultan para que no nos demos cuenta de las aberraciones a las que han llegado. Lo mejor es estudiar a fondo las grandes empresas que se dedican a la venta con grandes superficies. Estas empresas trabajan directamente con el público consumidor y aunque intentan envolver las desviaciones, no es difícil encontrarlas. Lo primero que sorprende de las grandes superficies es que el mundo feliz existe: antes, durante y después del año ochenta y cuatro. Lo que Orwell y Huxley pensaron como posibilidad negativa a nivel nacional o mundial se ha hecho realidad en zonas preparadas a las que nos dirigimos encantados toda la familia –menos mal que podemos salir cuando queramos o si la tarjeta no da más de sí-. Luz tenue, música ambiental (Por Real Decreto del Ministerio de Sanidad ¡Usted no fume!). Seguros de no recibir un susto por atracadores. No ver lo desagradable de pobres pidiendo. El coche seguro. El bebé en el carro. Tanta perfección tiene precio: nominal y efectivo. Todo hay que pagarlo, las necesidades y los caprichos; la factura y el interés de la tarjeta; la voluntad de ir y la dependencia emocional del mundo feliz. Esto es lo que se ve. Debajo o a ras está la esencia, la colocación de todos los productos tiene un sentido estratégico comercial: no están puestos al ton ni son (Por cierto, los colocadores o reponedores, si después de catorce años deciden cambiar de profesión, en sus curriculum vitae pondrán: catorce años colocando botes). Los pasillos centrales tienen debajo una guerra comercial. No seria extraño encontrar en las páginas de sucesos esta información: se hieren a navajazos dos agentes comerciales por la disputa de haber quien pagaba más a una gran superficie por una cabecera. Se dedican a la venta masiva y exterminan a todo bicho-comerciante-vivo; se han convertido en Don Juan Tenorio. Van de flor en flor y los dejan sin honor-beneficios; picotean todo: best-seller, música, juguetes, farmacia; sin descansar los domingos y le llaman libertad, si un comerciante de barrio no puede abrir todos los días por falta de personal y beneficios: la libertad de uno no acaba donde empieza la del otro, no acaba nunca.
La globalización es un transformismo, aparece como solución total, ocupan todo, pero no es así, sólo lo que les interesa. Los mercados son globales, las personas no. Las grandes empresas quieren los monopolios para hacerse más ricos, sin importarles las personas. Hacen y deshacen en el planeta sin preocuparse de la ecología, con el riesgo de no tener solución en el futuro. Y los gobiernos nacionales, al ser cada vez más débiles, son incapaces de imponerles reglas y cuando por fin lo consiguen no son capaces de hacerlas cumplir.
Las pequeñas desviaciones de las grandes superficies son muchas y tienen otras mayores, al igual que las demás empresas globales, que se perciben si se hace un análisis global de los monopolios estatales, los cuasi-monopolios privados, la competencia o la inflación.
Quieren un estado pequeño sin participación directa en la economía: sin colegios públicos, sanidad, pensiones, industrias básicas como teléfono, luz, agua, energía. ¿Si le quitan todo al estado en que queda éste?, ¿en un simple administrador de las cuentas, con la obligación del déficit cero? No, el estado debe tener un presidente y gobierno que marque la línea a seguir, que controle y disponga de recursos suficientes, que ejecute proyectos para todos, y hacerlos cumplir; que pueda cambiar a los dirigentes de las empresas globales si son parte del problema, que pueda cambiar la disposición de los recursos sin perder el control; y si el gobierno falla, a los cuatro años fuera.
El estado del bienestar es irrenunciable para poder ayudar a los más necesitados; no se puede reducir costes en sanidad, pensiones o educación. Todo lo contrario, hay que aumentarlos y ampliarlos a otros sectores básicos, y es el Estado el que debe controlarlos directamente.
La estrategia económica debe ser un activo del Estado, de otra manera serían títeres en manos de dirigentes con poderes superiores y con deseos de ejecutarlos. Que fácil les resulta a las grandes corporaciones comprar una empresa pública que funcione más o menos bien y luego especular con élla. Si la iniciativa privada fuese el motor del comercio, ahí está el mundo sin comida, ni sanidad o educación, sin coches, trenes, luz, agua; ahí es donde tienen que invertir, hacer casas y nacerá el mercado por añadidura. Es muy fácil comprar empresas de trenes que llegaban puntuales y al cabo de unos años no haber invertido ni en traviesas, o compañías eléctricas que con el tiempo provocan apagones con pérdidas millonarias.
Los partidarios del Estado pequeño creen que fomentando la industrialización es suficiente, y lo que consiguen es que las grandes empresas se dejen subvencionar. Así, entre las empresas públicas que funcionando bien o mal, cuando pasan al sector privado reciben más subvenciones; como resultado, la mayoría de las empresas privatizadas se comportan como niños mal criados. Se les debe ayudar a las pequeñas para compartir el riesgo, no a las grandes. La globalización va por ese camino, de grandes corporaciones que viven del Estado, bien por haber comprado las empresas de este o depender de ayudas innecesarias y aberrantes. ¿El Estado da subvenciones si dos panaderías se fusionan? Que pregunta más tonta, pero si dos bancos lo hacen los inflan de ayudas ¡sinergia! o levadura. Dirán la tesis que para poder competir con otras empresas de igual tamaño. ¿No será para conseguir más subvenciones y poder comprar más monopolios a los estados?
Lo que se consigue con tantas subvenciones, sinergia, monopolios regalados, beneficios por el dinero sintético en la especulación bursátil del mercado continuo global es que se despreocupen de la producción. No la necesitan, son cosas a las que nominalmente se dedican las empresas grandes. La parte efectiva son las inversiones especulativas con el dinero disponible. La rotación de los productos en las estanterías son la medida de las ganancias, no la cantidad vendida o porcentaje sobre compras: a mayor rotación, más ganancias. No le interesan los productos, sí comprarlos con el pago lo más largo posible. Hay cadenas de distribución o moda que con las ventas de un día instalan dos tiendas nuevas cada día; ofrecen un precio irrisorio a los agricultores, contratas etc., rematándolos con pagos a noventa días. Si por exceso de demanda pagan más caro les da lo mismo, no necesitan el producto barato, pero sí los noventa días. Estas aberraciones como “Una isla de pérdidas en un océano de ganancias” suenan muy bien, pero son ilegales. Ver un producto expuesto o anunciado a mitad del costo de compra, no siendo época de rebajas es como decir al consumidor: esa tienda pequeña está robando.
Las grandes empresas tienen muchos beneficios con muy pocos márgenes y empleados. Han rizado el rizo y más: los empleos son de baja calidad y bajo sueldo, alto en horas y en horas despectivas. Poner botes todo el día, tornillos en cadenas o pasar por el escáner productos sin fin -con un beneficio de un céntimo para no ser ilegal-, no tiene muchos alicientes. Ante esta mecanización del mercado no es de extrañar que los pequeños comerciantes o empresas pequeñas no puedan competir. Con márgenes de beneficios del veinte, cincuenta o cien por ciento, para poder pagar a un empleado o varios, sin escáner o cadena de montaje, comprando más caro al representante que en las grandes superficies, (con lo cual compran en estas, que se han convertido en los nuevos representantes). Esta competencia es una carrera de coches aberrante, un circuito sin márgenes, sin meta o tiempo; o un vehículo con el motor desajustado que le hace chirriar por la inflación-deflación: fricción.
El monopolio en manos de la economía privada es malo, la competencia sin límites igual produce cosas como estas. Todos pueden vender helados, a saber: grandes superficies, tiendas descuentos varias, bares, tiendas de alimentación, panaderías, pastelerías, heladerías. Como son pocos los ayuntamientos ponen puestos de ¡helados! en verano. Todas las marcas con sus camiones correspondientes hacen el reparto: unos dos, otros cinco, algunos ningunos, otros seis, los más afortunados; tres cajas de ¡helados!, yogures, patatas, etc. –ya sé que es una exageración, siempre y cuando no viva de ello-. Los alcaldes para ayudar a los repartidores instalan pivotes en las esquinas y donde no, también, así paran en medio de la calle y tardan menos. ¡Esto es la jungla!, para esto millones de años: bajan tanto los precios que al final ni ganan ni venden, tienen deflación, aunque suba la inflación. La competencia es un jamón pata negra, y si sólo comemos jamón cogemos una anemia de caballo; ¡perdón!, de cerdo. Todos los excesos son malos y la competencia excesiva también, descontrolada la inflación por arriba, por los grandes, y a la baja, para los pequeños negocios, crea desviaciones nefastas a la economía. Se da la paradoja de que un país tenga una inflación de tres por ciento en general, en particular los semi-monopolios privados diez, mientras autónomos y pequeños empresarios diez o tres de deflación.
Antes de pasar al mayordomo un apunte sobre los accionistas de las empresas. No puede ser que propietarios con el cinco o diez por ciento de las acciones se consideren dueños de las empresas. Los pequeños accionistas no pintan nada en las asambleas. Primero, porque no acuden a las asambleas; segundo, porque delegan en otros que se los ponen todo hecho para que no se personen. El consejo de administración o los accionistas no toman las decisiones: es el presidente el que manda y si se equivoca, todos pagan las consecuencias. La empresa global con billones en dinero está dirigida por una persona. Da miedo pensar que tenga un mal día y -aparte de desinvertir en un país- pueda tomar cualquier otra medida igual de mala o peor.
PRUEBA DEL ALGODÓN
La gran empresa ha prescindido del mayordomo; lo hace mejor una máquina y así reducirá costes. Coja usted mismo el algodón que quiera, páselo por las grandes empresas haber si son democráticas, si compiten bien, si son justas, si tienen orden y si todos progresamos con ellas. Si tiene dudas del funcionamiento del algodón, repase la antítesis del dinero, no se complique la vida con la cantidad de combinaciones posibles, escoja un par de ellas al azar y haga la prueba; luego échela en el buzón de sugerencia o reclamaciones de una gran superficie.
GRANDES EMPRESAS
SINTESIS
Las empresas nacen, crecen y mueren al igual de los seres vivos. Nacen por la voluntad o necesidad de uno o varios socios. La mayoría de las veces el parto de la empresa o negocio es difícil: escasa financiación, preparación escasa, dificultad para encontrar el lugar adecuado, hacerse un hueco en la economía de la zona o sector. Otras veces el negocio es nuevo, un riesgo que asume el propietario convencido de la bondad de su decisión. Como los bebés humanos, están indefensos: entre papeles, tiempo, dinero invertido y competidores dispuestos a bajar precios para mantener la cuota de mercado. A diferencia de los padres, el estado rara vez se ocupa de ellos; alguna subvención o créditos a bajo interés. La mayoría de las veces los deja en un charco de agua como renacuajos. La vida es dura y el que sobreviva estará preparado para seguir: es lo que deben pensar los administradores. Hay otra forma de nacer, pero esta no tiene gracia: crear un clon mayorcito o alquilar una placenta-estado.
En la evolución de una empresa -como en el ser humano- hay eslabones perdidos, mutaciones en el tiempo a menor y a mayor para bien o para mal. Primero crecen en volumen de negocio y personal hasta dominar todos los conceptos del negocio en un espacio-tiempo determinado. Una empresa de confección mutación y media atrás podía llegar a diseñar, producir, vender y llegar a la cúspide fabricando los propios tejidos, con cien, doscientos, cuatrocientos empleados entre todas las secciones. Una de estas empresas ideó un cambio en la entidad y subcontrató la producción; luego el corte, diseño, forrado de botones, tintes, modelismo. Mutó a empresa madre con hijos subcontratados: diez hermanos oficiales y cien o doscientos haciendo meritos: más volumen de dinero con menos riesgo. Algunos habrán llegado al límite de las posibilidades mientras se está produciendo la última mutación, esto es: empresas madres con partes subcontratadas incorporando el volumen total de las ventas a través de las franquicias de tiendas propias y ajenas. Grandes marcas de ropa con miles de tiendas, diseño, producción y rotación en propiedad. De mil millones han pasado a cincuenta mil, cien mil... Al sumar las ventas de las tiendas están mutando hacia la totalidad de la producción-venta y globalidad del planeta. Antes se movían entre provincias estados, dentro de un país; ahora están en todos los países. Las leyes que debían cumplir ya no les alcanzan. Millones de prendas circulan en barcos, aviones; desde países pobres que producen a países ricos que compran. Subcontratan todo y recaudan las ventas: producen a una y los cobran a cien. Los inadaptados a este feroz progreso no es una parte, es casi el todo; no hay capacidad para más: están monopolizando el planeta sin leyes a su nivel. La globalización vuela tan alto que no tienen proximidad con los más necesitados. La solidaridad nace de la proximidad y los que dirigen las empresas globales están en el séptimo cielo. La empresa debe ser la fuerza de la humanidad, no la cabeza.
La solución está en los límites: comprar a noventa días y cobrar en una semana es utilizar el dinero del productor. Hay que eliminar los noventa días o un porcentaje de la rotación para el que produce, así como un sueldo acorde con las ventas finales para los trabajadores del tercer mundo o infraestructuras para el país. No se debe subcontratar todo; de hacerse, parte de los beneficios finales deben ser para las empresas subcontratadas, y los trabajadores, en general, deben recibir un plus de beneficios: a más beneficio empresarial, más salario. En la actualidad cuando la empresa va mal no se quedan sin plus, se quedan sin empleo.
Partir del cincuenta por ciento para la economía pública y privada. El que se decante hacia una u otra dependerá de la derecha o izquierda y de circunstancias: hay situaciones en las que conviene más pública y países en la misma época la privada. Escorarse mucho hacia un lado es negativo; como siempre las zonas templadas son más eficientes, a pesar de no percibirse el beneficio de forma inmediata. Lo mejor, un equilibrio inestable. Ahora bien, la economía pública y privada deben tener conexiones, de tal manera que algunas empresas públicas se pueden dedicar a temas consideradas exclusivas de las empresas privadas, y éstas a la pública; también monopolios públicos a la economía y empresas privadas con un monopolio. Los controles internos, externos y trasversales sobre las empresas contrarrestarán las desviaciones. Una empresa privada con un monopolio privado no tiene por qué ser malo: duplicar esfuerzos en redes de muy alto costo es despilfarrar; mejor eliminar la competencia a nivel nacional o mundial y meterla dentro de la empresa, entre partes del monopolio privado.
Los trabajadores deben tener sueldos fijos más variables, así como los directivos: a mayor beneficio, mayor sueldo. Para visualizarlo mejor nos vamos al lado contrario: un monopolio público que debe ser siempre público: me estoy refiriendo a las Fuerzas de Seguridad, Policía Municipal, etc.; todos los trabajadores deben cobrar una parte mayor fija y otra menor variable, para potenciar al mejor: a igual trabajo igual salario. Si un policía pone más multas, más salario: se lo imaginan; pues no, depende. Cuando digo beneficios me estoy refiriendo a un coctel de beneficios, a saber: multas, delitos, coste, velocidad media de vehículos, etc.: cada profesión tiene su coctel, más grandes o pequeños. Hay que tender a reducir el coctel sobre la parte más pequeña de una empresa; no es lo mismo una ciudad de cinco millones que otra de veinte mil. Hay que dividir por barrios o sectores dentro de la policía municipal, por ejemplo. Coctel de beneficios con restas por desequilibrio: muchas multas y poca velocidad media de los vehículos igual a menos beneficios; muchos delitos, más altos costes y muchas multas de tráfico igual a más desequilibrio: menos sueldo; a más armonía más sueldo. El coctel reducido a pocos trabajadores para favorecer el trabajo en equipo con un buen equilibrio entre ellos y las funciones bien desempeñadas: más sueldo. También puede ser coctel general, más parcial; las combinaciones son múltiples y son los jefes junto con los sindicatos los que deben negociar el sistema. Que prime el trabajo bien hecho, rápido, lo más barato posible y mayor sueldo. Todo se puede medir, y si no hay manera de hacerlo se recurre a la receta democrática.
Una empresa privada con un monopolio privado al igual que otras posibilidades entre públicas y privadas, con los controles por arriba, internos y sociales; con la política sindical descrita anteriormente incluidos los directivos, puede ofrecer precios bajos, servicios dignos y sueldos altos. Y además con el reconocimiento social que se merecen, más las ganancias superiores, gracias al orden interno que tarde o temprano los ciudadanos apreciarán.
Hay coyunturas económicas en las que conviene más economía pública o al revés, y países con la misma problemática coincidiendo con otros países o no, ¿cuál elegir? Si, además, en unas épocas conviene tener controlada la red eléctrica, el carbón o cualquier otra energía, y en otras la informática, comunicaciones, etc. ¿Cuál puede ser la fórmula que se pueda aplicar de manera general? Propongo una, no tiene por qué ser la única o la mejor: perspectiva. En la economía privada prima el beneficio a corto plazo, con razón o sin ella es así, no le interesa o no puede esperar veinte años a recoger los beneficios de una buena educación pública para todos, aunque la necesiten para tener muchos trabajadores bien preparados en este presente tan tecnificado y más que será en el futuro. Es el Estado el que se ocupa de esta perspectiva con resultados espectaculares. Alguien ha escrito que no hay país rico que no tenga a todos los niños y niñas en la escuela, ni país con muchos analfabetos que sea rico; esta receta es aplicable a la economía pública, dependiendo de circunstancias particulares de cada país. Los Estados deben vender las empresas públicas que no interesen -desde un punto de vista de futuro- y comprar las que estén en crisis o crear nuevas empresas que con los años traigan beneficios múltiples. No es fácil saber cómo será el mundo dentro de veinte o treinta años, pero ya sabemos hacia donde nos dirigimos, y en esa línea es donde el sector público debe perder dinero. Hay varios sectores con indicios claros de futuro, me voy a referir sólo a uno: el cambio climático.
El cambio climático, agujero de ozono -la contaminación en general- es el efecto del progreso. Esto va a más. Invertir en ecología sólo traerá gastos ahora y dinero después. Corta fuegos, desbrozar, vigilantes, bomberos, prevenir, concienciar, investigar, multar, repoblar, recolectar: graneros de empleos del presente para un futuro mejor; empleos sin cualificar no del todo: trabajos manuales y mecanizados. Las últimas técnicas para impedir fuegos de miles de hectáreas. Aterra pensar que una sola persona descuidada o malvada sea capaz de provocar tantos desastres ecológicos. Perder dinero ahora es igual que pagar a maestros y maestras. El futuro será de los van al colegio y de nosotros si nos tomamos en serio esta perspectiva. Aquí es donde el Estado tiene responsabilidad: miles, cientos de miles de empleos públicos para el futuro, y como contrapartida directa, menos paro.
Producción, manipulación, distribución y venta: los cuatros eslabones básicos del comercio. Si una empresa domina los cuatro obtiene una cadena completa: un monopolio que ahoga a la competencia. Si produce o domina las compras por la rotación de los productos -comprar más caro es tener más dinero los noventa días- y las ventas la tiene asegurada por publicidad y tiendas en propiedad, etc., se pueden permitir el lujo de perder dinero en uno de los eslabones y eliminar a la competencia: una isla de pérdidas (Navegador de Bill Gates) en un océano de ganancias. El regalo hunde a la competencia. Si hay muchas empresas que se dedican a lo mismo y construyen cadenas de monopolios individuales se eliminan unos a otros o luchan en segmentos de ventas diferentes: distintas marcas de ropa para sectores diferentes de población dependiendo del poder adquisitivo, cultural o edad.
La obligación de los que mandan es hacer disminuir las desviaciones de la competencia, suprimir monopolios legales o tapados como los descritos anteriormente; los legales pueden ser reconvertidos, sean públicos o privados con los controles adecuados. En cambio, los tapados distorsionan el mercado y no hay otra solución que ponerles límites a la cadena completa para que la verdadera competencia haga bajar los precios. Legislar para impedírselo, darle la opción de soltar la producción o la venta -o que se conviertan en monopolios controlados- es la solución de futuro.
Las aberraciones en el mercado son múltiples, todas no se pueden eliminar, pero las que se detecten hay que combatirlas. Emplear a un trabajador sin contrato es competencia desleal entre empresarios. Permitir o ayudar a que se instalen infinitas superficies descomunales no favorece el comercio. Todo tiene sus límites, a menos que se legisle una discriminación positiva a favor de los perjudicados: los pequeños comerciantes o países. Esto si ayudaría a la competencia.
La competencia comercial debe ser lo más justa posible, las leyes deben favorecerla y limitarlas para que los participantes no se eliminen unos a otros, incluso antes de empezar: desde el momento que una empresa domina una cadena, elimina a la competencia y el precio del producto sube. El problema está en descubrir las distorsiones y no es fácil porque están camufladas detrás de: fidelizar, marca, libertad total de horarios, precios muy bajos, subcontratas sin fin. Poner límites no significa ahogar a las empresas mediante leyes para todo, de lo contrario caeríamos en el otro extremo: la economía planificada, y tanto una como otra es negativa.
¿Qué papel juegan los sindicatos en la gran empresa global? O habría que preguntar: ¿cuál debería ser? Puesto que empresa global es igual a sindicato global, esto no es suficiente. Antes de llegar al futuro conviene repasar el pasado para saber desde donde partimos. Es indudable que los sindicatos arrastran desde años problemas de filiación escasa, poca participación de los trabajadores en las estructuras internas, cuotas pequeñas y dependencia del Estado para mantener las negociaciones permanentes con los empresarios. (Donde este último caso ocurre, los empleados están mejor representados en los países con sindicatos indefensos al estar a expensas sólo de las cuotas la situación del trabajador está peor). En un mundo cada vez más complejo, las negociaciones se eternizan por la variedad de temas a tratar y posturas encontradas, repitiéndose los conflictos años tras años, (convenios, muchos convenios en miles de empresas y sectores).
Agotada la lucha por el descanso dominical, la jornada de ocho horas y la renuncia expresa a ser dueños de la producción por la mayoría de los trabajadores, ha dejado a los representantes de los trabajadores en sindicatos de servicios. La resistencia para aceptarlo ha provocado el nacimiento de sindicatos menores con el propósito de atender las necesidades de trabajadores especializados. Estos sindicatos más pequeños tienen más poder de convocatoria y de hacer daño con las huelgas a las empresas: mil maquinistas de tren paran a la empresa; treinta y nueve mil de varias categorías profesional juntas, no. Esta disfunción repetida multitud de veces en una empresa y de empresas diferentes hace daño a los sindicatos de clase, en teoría más fuerte, pero en la realidad más débiles.
No aceptar la realidad de que la mayoría de los trabajadores quieren más tiempo libre, que es igual a más calidad de vida y el no querer ser dueños futuros de las empresas; el ataque directo de la patronal, dividiendo a los sindicatos de clases hasta límites aberrantes, con contratas múltiples, filiales, contratos precarios, etc. Estos trabajadores no luchan por sus intereses laborales y los sindicalistas con conciencia de clase son incapaces de movilizarlos, al menos que se vean en situaciones desesperadas.
Las grandes luchas del pasado que hizo derramar sangre para conseguirlos son eso, pasado; el tiempo presente y más el futuro exige nuevas metas que no necesitan sangre sino decisión, habilidad, oportunidad, renuncia. La renuncia parcial a la lucha de clases para conseguir convenios totales dentro de una empresa mastodóntica; por sectores, los restantes; tomar la decisión dolorosa de renunciar a compañeros, que no lo son por ser insolidarios; tener la habilidad de ofrecer soluciones a los trabajadores que luchan para no trabajar los domingos; encontrar maneras para que contratos eventuales se conviertas en indefinidos. Aprovechar el momento más oportuno para exigir a la patronal estas medidas: no pedir aumento de sueldo si disminuye el porcentaje de contratos temporales. Que fácil parece, pero fue más duro las ocho horas y el esfuerzo que representaba las cuotas a los sindicatos era elevadísimo ya que el sueldo daba para comer y poco más; ahora, en cambio, el sueldo es hipoteca, ocio, coche, etc.
La empresa ha mutado, y la demostración es la cuadratura del círculo que representa el que en un litro de leche se ganen un céntimo y gracias a la rotación ganan más o igual financieramente, y cada año que pasa suman al céntimo de leche pasado la del presente. En las relaciones laborales las empresas han sufrido una mutación parecida y los sindicatos deben hacer lo mismo, con una condición: ganarles en justicia, democracia, competencia, orden y progreso. Las grandes empresas no están interesadas en estos conceptos mayores, los trabajadores sí, y los sindicatos se deben de poner delante para que sepan que hay otras maneras de vivir en una sociedad tecnificada al máximo; que no hay derecho a vivir agobiados por contratos cortos, jornadas largas, ser autónomos sin autonomía, depender de una empresa madre y ser tratado como bastardo.
La mutación cuesta dinero, como no, si además hay que desenvolverse entre intereses, plazos, sueldos. Las empresas a lo que realmente se dedican es a mover dinero-plástico, lo demás son maquinas o subcontratados. Los sindicatos deben aprender a moverse en este mundo. Así, con el diez por ciento de afiliación no hay nada que hacer, al igual que con las cuotas de seis euros al mes. Un seguro de vehículo cuesta treinta euros; es como si aseguráramos el contenido de una casa (¿y el sindicato el continente?); cambiamos de coche cada cinco años y de empleo también. Por tanto, un seguro del continente no, del contenido sí. Treinta euros para asegurar la vida laboral es la cuota mínima para que un sindicato tenga la suficiente liquidez para poder luchar por los intereses de los trabajadores; liquidez a aumentar con los intereses bancarios: hay que aprovechar las mismas armas que la empresa. Los trabajadores deben saber que todo cuesta y asegurarse el futuro no puede ser barato.
Treinta euros de cuota o menos, o más, a la carta, tanto de cuota como la forma de relación con el sindicato. De servicio: cuotas a cambio de estos. De clase: cuota a cambio de servicio y participar en la organización. Un sindicato misto, controlado por los afiliados de clase, pudiendo participar los de servicios en todo lo demás, como votar; dos sindicatos en uno con vasos comunicantes: a mayor cuota, más sueldo en caso de huelga, al igual que los otros servicios. Un sindicato atractivo para los trabajadores, con todos los servicios relacionados con el trabajo actual; con formación continua, información, convenios, vigilancia de las leyes laborales, seguridad e higiene y cualquier otro que directa o directamente repercuta en el bienestar de los trabajadores. Un sindicato que tienda a unificar a todos los trabajadores en un sólo convenio, de una misma empresa si esta es grande y compleja, no para ser sindicato único, sino para tener afiliados en todas las categorías y profesiones.
Un sindicato fuerte con capacidad de ofrecer servicios imposibles por los pequeños, por volumen de caja de resistencia, formación, etc. Con representantes comerciales que visiten los domicilios de los trabajadores para venderles los servicios e informarles de los asuntos que les conciernen; o a través de Internet. El centro de trabajo sólo debe ser uno entre otros, el lugar donde se desarrolle la acción sindical. Convencer a los trabajadores con poder: los que son capaces de suspender la actividad de la empresa para que se afilien, para ofrecerles más y mejores servicios. Hacer asumir a los afiliados en general que los convenios deben ser globales, de todos los estamentos de la empresa, con sueldos dispares entre un trabajador sin cualificar y otros con una especialización extrema. Ofrecer a los trabajadores formación total, mediante convenios con los gobiernos y financiación compartida, centros propios de formación continua donde los parados -o no- puedan perfeccionar la profesión o cambiar a otra con más futuro: cobrando un sueldo mientras esto ocurre si el trabajador está en paro. El sueldo de la persona que esté en el paro debe ser un coctel: mayor la parte del estado; otra parte menor del sindicato; otra más, dependiendo de la cuota de afiliación; y una más, dependiendo del factor de actividad en la formación para ayudar a los más activos en el reciclaje. En definitiva, unos sindicatos que liberen a los trabajadores que así lo deseen de responsabilidades sindicales, al ser estas cada vez más complejas.
La globalización tal y como se presenta son empresas descomunales con sindicatos diminutos. Es malo que el poder no tenga enfrente su contrapoder. Los empresarios han creído saber que dividir y excluir a los sindicatos les beneficia y no se han dado cuenta que perder trozos de humanidad asfixia el espíritu y los hace más pobre de mente y riqueza. El desarrollo fue consecuencia de dividir el poder absoluto gracias a la democracia para que la burguesía pudiera prosperar. Dividir el poder global es igual a riqueza global y ellos que son los más ricos. Desde lo alto de la vertebración se darán cuenta que serán mucho más ricos.
La globalogía no es mitad y mitad de la globalización y antiglobalización: es un marco general por arriba y por abajo, con otros en medio, como las relaciones entre los empresarios y trabajadores. No es suficiente con sindicatos globales, tienen que ser más fuertes para lo que les espera. El futuro les exige cambiar la esencia actual por otra que les permitirá intervenir en las grandes empresas globales. Se tienen que preparar para el futuro porque los propios sindicatos son partes de este, y su intervención es imprescindible para crearlo y que nazca global.
No hace falta decir toda la tesis, ya se encargan los medios de comunicación de exponerla y la antítesis es tan grande como persona que critique la globalización. En cambio, esta síntesis es mi tesis sobre la globalización y para que tengan una visión general debe ser completa. Esto lo expongo por si calculan la diferencia entre las tres posturas.
Podemos determinar hacia dónde va el mundo, en cambio un individuo puede ir en dirección contraria a él. Una persona es imprevisible, muchas son previsibles; la persona más inteligente puede cometer un error de bulto, tanto personal como profesional, sin embargo, a la mayoría le es imposible cometer este error. Siempre habrá quien se de cuenta del fallo y lo hará saber. Los errores graves de la humanidad ocurrieron porque el que lo denunció no tenía poder, o al poder no le interesaba y si muchos denunciaron el error. El que mandaba los ponía en orden, es decir los eliminaba o lo intentaba con toda la fuerza de la que disponía. El que esta solo se convierte en egocéntrico, mira alrededor y se da cuenta que todo le rodea y termina creyéndose el centro de él: si es muy ilustrado y tiene poder caerá en el despotismo. Dijo Aristóteles: “El conocimiento se refiere a lo general en tanto que el error alcanza a lo particular”. La precipitación por conseguir los objetivos empresariales crece más y más, al igual que los beneficios o productividad. Los objetivos múltiples, todos para reducir costes y aumentar los beneficios, ciegan la razón y la voluntad es la que los lleva en volandas. La voluntad de crecer y crecer sin oír las voces discordantes de la mayoría precipita los errores. Mientras en democracia se resuelven, en la soledad no se perciben. Las empresas, entre más globales, grandes en personal, beneficios, inversión y activos, más distancia con los empleados o clientes (y no digamos con los no clientes).
Las empresas globales no son un error en la evolución humana (salvo que estén controladas de forma individual en vez de por un grupo colegiado); los fallos individuales son parte del ser humano, los colectivos se resuelven gracias a la democracia: la participación de todos elimina el error individual. En la vertebración del mundo las empresas globales son necesarias como lo son la columna, cabeza y corazón. No podemos estar sin brazos o piernas para poder caminar al futuro; hay que moverse con armonía general y con la fuerza motriz en sintonía con el resto del cuerpo. La globalogía es poner en orden este desorden de partes desarrolladas en exceso, mientras otras se quedan atrás. No se trata de retroceder, sino de hacer avanzar las partes excluidas para darle armonía al conjunto: una cabeza que dirija el conjunto, con el corazón de todo el cuerpo social y la fuerza de las articulaciones globales.
Cuando un poder ejecutivo y democrático delega poder en una persona de su confianza, se queda sin él. El presidente de una empresa pública, semipública o privada, cuando recibe este poder tiende a quedárselo y aumentarlo (al menos que sea un ente autónomo con toda la esencia y en armonía). Las empresas públicas y privadas tan grandes económicamente como países disponen de recursos múltiples: esto es poder y el poder tiende a ser absoluto sin contrapoderes. Bill Gates tiene la cadena completa; se puede legislar para que suelte un eslabón, pero también se puede convertir en una empresa democrática: empresa global es igual a empresa democrática global. La democracia es la solución. Esto, repetido hasta la saciedad, es lo que voy a desarrollar a continuación referente a las empresas. No es una solución perfecta, la democracia es así, puede que me equivoque gravemente o cometa errores de bulto. Las cantidades y las formas de los organismos tendrán que desarrollarlos juristas, abogados, etc., a pesar de estos fallos que a priori voy a cometer creo que en lo básico es acertada. Tampoco me he caído del árbol ayer y se que todo está inventado. Expongo parte de un todo para visualizar la solución.
J. J. Rousseau propuso en el Contrato Social que “A países pequeños le vendría mejor una democracia y a los grandes dictadura”. Se equivocó porque vale para todos. En cambio, para las empresas es la medida exacta, sólo hay que darle la vuelta a la frase: a empresas pequeñas, dictadura; a grandes, democracia. Un empresario con un empleado -o cien- es un dictador, lo dirige todo; en cambio, una empresa global con un volumen de negocios como el producto interior bruto de un estado necesita un poder ejecutivo, legislativo y judicial. A continuación. expongo la forma que tendrías estos poderes.
El Ejecutivo lo formaría el que ganara en las elecciones empresariales. Podría ser un accionista mayoritario o varios en coalición o mixtos: accionistas y un sindicato o varios. Las posibilidades son muchas, pero en la práctica se reduciría a dos, cuatro y poco más, tendiendo siempre que el sistema favorezca la gobernabilidad sin excluir del todo la diversidad. El juego democrático provoca la moderación. Así, sindicatos extremos no tendrían posibilidades; y accionistas enfrentados con los trabajadores igual: la tendencia al centro seria lo normal. Las funciones y composición del ejecutivo hay que buscarlas en la experiencia de las democracias. Al igual que el poder judicial ¡necesito un constitucionalista!, y como no lo tengo, sólo algunas observaciones. Las empresas tienen sociólogos, comités disciplinarios, etc. Con la creación de estas empresas de derecho o democráticas, les será fácil la reconversión y adaptación, y así poder llegar a tener obviamente una constitución empresarial.
Legislativo: tamaño, de cincuenta a cien Diputados Empresariales y la composición sería por cada mil trabajadores un diputado; por cada mil millones de euros un diputado. Se crearía la Empresa de Derecho por Ley, cuando se llegara a cincuenta diputados, bien por cantidad de trabajadores o por volumen de actividad de la empresa. Para las que no llegasen, una opción sería la voluntaria: empresas que por su cuenta decidiesen que sería más rentable, ser empresa democrática que seguir como en la actualidad.
Las elecciones serian: una acción un voto, un trabajador un voto; aquí se necesita una cocina convalidación: dividir el número total de acciones entre número total de trabajadores para saber cuantas acciones vale un voto partiendo de la base de que hay más acciones que trabajadores. Así el parlamento empresarial estaría compuesto a priori al cincuenta por ciento entre trabajadores y accionistas. La composición definitiva después de votar sería compleja, ya que trabajadores muy cualificados, ejecutivos o por ideología, votarían al partido o coalición de accionistas y no a los sindicatos; estos serían votados por los trabajadores y accionistas disconformes con la Dirección o, simplemente, coaligados con los trabajadores para en un futuro ganar y dirigir la empresa. Como en cualquier democracia los resultados serían más o menos previsibles (eso sí, con la experiencia de varias elecciones). Todos los trabajadores votarían, tanto los fijos como los eventuales, y todos los accionistas; así como votar dos veces por los accionistas que fuesen al mismo tiempo trabajadores, y estos sí tuviesen acciones de la empresa. Los restos o fracciones se sumarian: si un trabajador tuviese una acción, esta fracción seria su voto, con valor equis. Con respecto a las empresas filiales, si el cincuenta y uno por ciento pertenece a la empresa madre votarían, y las subcontratas y demás posibilidades deberían ser el propio parlamento empresarial el que tendría el poder de incorporarlos. Se admiten sugerencias: se necesitan sugerencias.
Como se ve, los sindicatos cambian de entidad: se convierten en partidos; lógicamente sólo para las empresas con parlamento. Las huelgas serian innecesarias o contraproducentes: ¡se les podría llamar huelgas políticas! Un inciso serio decir: que las mutaciones no eliminan nada anterior, por tanto, los sindicatos deberían estar presentes en las empresas democráticas para defender a los trabajadores que de cualquier forma que se haga siempre habrá una minoría de excluidos que necesitan ser defendidos.
Los dueños o accionistas también serian diferentes, cambian de entidad, pero menos. Podría darse el caso de un accionista con el dos o el tres por ciento que asociado a un partido sindical atrajese hacia esta plataforma votos de otros accionistas más pequeños, convirtiéndose en oposición, con opción de ganar y desbancar al dueño actual; que sería en principio un ganador lógico, pero estaría presionado para hacerlo bien por la cuanta que le tiene. De todas las maneras, la situación actual de que con el cinco o diez por ciento de las acciones se presida una empresa global es una contradicción; no así de forma democrática. Los casos en que el presidente tiene el veinte, treinta, cincuenta o más porcentaje de acciones es claro que sería ganador por la cantidad de votos que valen sus acciones. Como he dicho al principio, la democracia provoca moderación, y todos los accionistas y los trabajadores constituirían partidos empresariales o coaliciones moderadas para tener posibilidades de ganar y nombrar al ejecutivo.
El funcionamiento de este parlamento sería análogo a los parlamentos nacionales: elegidos por cuatro años; votar a quién será el presidente, éste nombra el gobierno y así sucesivamente. Otro inciso es necesario. Puesto que una OPA, que es sinónimo de hostil, o cualquier otro cambio brusco de las acciones cambiarían la composición del parlamento, hay que decir que cambiar de entidad una pieza original hacen recolocar todos las demás. Así, para tener derecho a votar tendrían que ser acciones mantenidos por un tiempo: empresas grandes es igual a grandes proyectos; grandes proyectos son igual a inversiones mantenidas en el tiempo. El parlamento empresarial tendría sus comisiones: estrategia comercial, investigación, laboral, seguridad e higiene, etc. Cuando se tratase de nuevos proyectos -y para evitar el espionaje industrial-, plenos reducidos y secretos para evitar fugas de información. Las sesiones deben ser grabadas. Las empresas globales tienen recursos de sobra en este tema ya que disponen de miles de cámaras de seguridad. Usar unas cuantas en el parlamento es un gasto asumible por la empresa global y democrática.
Las votaciones como en el parlamento nacional: mayorías simples para los temas normales, absolutas cuando se trate de asuntos más importantes, y de dos tercios o mayorías cualificadas para los temas que afecten a la estructura de la empresa: fusiones, ventas, OPAS hostiles o no, ampliación de capital, etc. Esto es importante, incide en lo mencionado anteriormente, pues una ampliación de capital puede dar como resultado una mayoría distinta en las siguientes elecciones.
Las funciones del legislativo serían sobre todos los aspectos de la empresa, desde los sueldos a los trabajadores al reparto de beneficios a los accionistas, pasando por los proyectos y organización; también productividad, investigación, etc. Todos los problemas encima de la mesa para solucionarlos. No es bueno que los problemas se pudran, tiene efectos colaterales nefastos en el tiempo, incluso mayor que los problemas en sí.
Las campañas electorales no tienen por qué ser complicadas: Las empresas globales tienen muy desarrollado los sistemas informáticos. Ya es hora de aprovechar las nuevas tecnologías para votar, es la solución por estar los trabajadores situados en distintos centros de trabajo de la misma ciudad, en distintos países y continentes. El control, tanto del parlamento como de las votaciones, por cámaras de televisión; más los clásicos en la democracia; más cualquier otro de las nuevas tecnologías como la informática.
La pregunta implícita es: ¿cuánto cuesta la conversión en empresas democráticas? La respuesta es imposible de cuantificar. Se podría hacer un cálculo aproximado, pero es más fácil restar a esta equis sin despejar el costo actual de las empresas en asambleas de accionistas, juntas, consejos de administración, sueldos de los representantes empresariales encargados de negociar con los sindicatos los convenios y demás; personal altamente especializado con sueldos elevados, más los gastos de la parte sindical; más los gastos de los representantes de los trabajadores que se dedican enteramente a labores sindicales con sueldo a costa de la empresa. Las negociaciones de los sindicatos y la patronal se parecen en muchos casos al juego del gato y el ratón donde el ratón tiene casi siempre las de perder: haber quien resiste más o a un juego de póker con faroles incluidos, ofreciendo poco y pidiendo mucho, que al final termina en un regateo por un porcentaje de subida salarial minúsculo y que sin embargo puede dar al traste meses de negociaciones e iniciar una huelga con pérdidas millonarias para las dos partes. Cuanto mejor serían unas reglas preestablecidas en un foro permanente, donde cada año se negociase el convenio tal y como en los parlamentos nacionales se negocian los presupuestos para el año siguiente. La suma de todos los gastos de una empresa de derecho no será tan elevada como en la actualidad son las negociaciones, y si lo fuesen, el beneficio en clarificación y orden representaría a la larga un bien para la empresa.
Desde fuera las empresas democráticas serían atractivas, sin dobleces, con transparencia para negociar con ellas, como los estados de derecho, donde los tratados se cumplen a pesar de cambios de gobiernos. Las inversiones acudirían por la seguridad y la eficacia que sin duda resultaría de unir la democracia con la empresa. Si los países democráticos son los más ricos es por dar la oportunidad a todos de participar. No excluir a pequeños accionistas y a los trabajadores en la toma de decisiones en la empresa dará el mismo resultado: riqueza democrática. La competencia para gobernar la empresa mediante las elecciones daría como resultado un ejecutivo de empresa con el acicate de la oposición donde el invento ilegal seria descubierto por el oponente de manera rápida: en ello le iría el poder ganar las próximas elecciones. Una empresa más justa desde abajo hasta la cúpula, pues el trabajo bien hecho traería recompensa en sueldo y ganar las próximas elecciones: una empresa ordenada donde todos sabrían a qué atenerse, incluidas las otras empresas.
INFORMACIÓN
TESIS
¿Qué fue antes la riqueza, el comercio o el movimiento de las personas? Ninguno de los tres, lo primero fue la información. Las emigraciones de nuestros antepasados sucedieron por creer con certeza o intuición que lejos vivirían mejor: con certeza porque el clima donde se dirigían era más suave, e intuición por saber que un lugar inhóspito, pero propio, sería mejor que su presente. Dirigirse a una costa u otra para comerciar no dependía de un azar predeterminado por los vientos, sino la información previa del lugar que algún aventurero llevó. El primer rico no fue consecuencia de apropiarse del esfuerzo de otros, fue el saber algo que los otros no sabían; justo o no es posterior y dependería de las reglas sociales. Con el tiempo la cantidad de información, medios y personas que se dedican a ella se han multiplicado hasta llegar a nuestros días. La consecuencia es que afecta a todos los aspectos de la vida y, al dar un salto más -de todo a todos- se ha convertido en global.
La globalización es la consecuencia del flujo de información entre personas, medios, medios económicos, empresas, poderes y naciones. La cantidad, múltiples grados de perfección, interconexiones entre ellas más los diferentes modos de manifestarse ha convertido a la información en el motor del mundo: países con escasos recursos naturales son ricos gracias a la educación e información. Las ideas son recursos inagotables que necesitan ser regadas con información para que nazcan y se multipliquen. Los diferentes modos de manifestarse llegan a todos los rincones; sólo hace falta voluntad de recibirlos para saber de todo, en todo momento y al instante. No hay nada más global que la información y quien no quiera recibirla se tendrá que esconder en reductos mentales que terminaran siendo físicos.
Es una pieza fundamental de la democracia: denuncia los excesos, depura las imperfecciones. Es el nexo de los ciudadanos con el Estado. Democracia es información: si esta aumenta sin parar y los países democráticos también es por tener causa efecto. Corregir los defectos propios no es fácil si no llegan desde el exterior las críticas. Los medios de comunicación de masas en sus múltiples formas y contenidos han llegado a tal perfección que la democracia está inmunizada contra las dictaduras. La información es poder, y si todos tenemos información, todos tenemos poder, y al ser múltiple e instantáneo, el poder aumenta.
Si la democracia no puede vivir sin información, a la competencia le ocurre lo mismo; ¡qué sería de ésta sin publicidad de los productos o precios para que los consumidores decidan dónde y qué comprar!; al igual que las empresas necesitan saber también las preferencias del consumidor para atender la demanda.
La antítesis lo ve todo oscuro y eso es por no tener suficientes datos. Los antiglobales están en un reducto con piedras tapándoles cualquier rayo de información. El mundo es más justo, tiene más orden y progresa porque hay más países democráticos y más competencia -incluida la información-, y es en parte gracias a ésta. La información es saber, y quien no sabe es por no querer, o bien, por dirigentes con la mente obturada al pensar que si sus súbditos tuviesen información sabrían lo mal que están y les reclamarían lo que ellos no están dispuestos a renunciar.
La información es como el campo, no se le puede poner vallas, fronteras, culturas; al igual que las personas hacen con las vallas, la información pasa por encima, por abajo y por en medio de lo que se le ponga por delante, ya sean dictaduras, ignorancias colectivas, manipuladores con poder externo a los medios -incluso manipuladores internos-, es decir, medios con afán distorsionador. Así, no sorprende que haya dirigentes con el pueblo a oscuras y ellos conectados a Internet; clases medias de estos países con las costumbres atrasadas, respetadas en público y parabólicas en los tejados; estudiantes con fax para recibir la mejor información no oficial (la otra es desinformación). Tanto agujero termina corrompiendo la valla y la democracia llega para ocupar el lugar preparado por la información; a más oposición y más aumento continuo de las prohibiciones, más muertos, más pobreza, más injusticias. Tardarán más, pero al final se impondrá la verdad. Si abriesen las fronteras a la información, ésta los llevaría al comercio y éste a la riqueza para ser libres y poder moverse por el mundo.
Los medios de que se sirve la información le permiten llegar a todos: leer, oír, ver y oír. Internet para ver, oír, leer y escribir. Junto o separado, se complementan para ser global, individual y colectivamente. A pesar de las limitaciones lingüísticas –los periódicos se leen a nivel nacional (la mayor) pero los artículos viajan de redacción a redacción y de país a país- que obliga a las emisoras de radio a contratar traductores: La técnica ha permitido las traducciones simultáneas, y así las televisiones e Internet no tienen límites. La fuerza de la imagen con los acontecimientos transmitidos en el acto rompe todos los esquemas de naciones cerradas, pocas y cada vez menos, que se creen autosuficientes en economía o culturalmente. Si económicamente no se puede vivir aislado es porque la base de donde emana tiene que ser global y ninguna cultura podrá aguantar si no se pone al día en los nuevos comportamientos sociales. Los países que prohíben las televisiones en público y la toleran en privado, aunque sólo sean para los dirigentes. Les será muy difícil aguantar el desorden de vivir en la mentira, de criticar lo que se desea. Al final terminarán aceptando lo que sienten en privado: no es fácil resistirse a las modas cuando están fundamentadas en un bienestar de la mayoría. Cualquier persona rica que ve a no ricos vive mejor que ellos por tener más libertad individual, terminará por comportarse en público como lo hacen en privado. Una minoría se opondrá, pero ésta se saldrá de la realidad como le pasa siempre a un porcentaje de personas que no se adaptan a los nuevos tiempos. Los pobres no tienen problemas, saben que la libertad económica les dará lo demás; presencian en la pantalla las imágenes de la abundancia y se vuelven a los que les dirigen y les exigen lo que ven.
Los medios son globales también por transmitir los conceptos de forma diversa: unos entretienen, otros informan, algunos son participativos, los más opinan en directo, otros lo hacen enlatados; juntos, separados y mezclados, en un sólo medio de comunicación, multiplicado por los múltiples medios de cada uno, es decir, muchos periódicos, televisiones, radios, etc. Esta avalancha de información completada con Internet en los negocios y entre los particulares ha creado un conjunto imposible de parar que ha hecho al mundo más libre y completará con los años una sociedad más informada, que es lo mismo que decir más libre.
Noticias de diferentes colores políticos es una de las bases de la información, pero no la mayor, hay todo un rosario de temas; o mejor, todos los temas que preocupan a los ciudadanos. El mundo libre lo es por tener la base sujeta con el pluralismo informativo. Parece que no se le presta atención entre campaña y campaña electoral, sin embargo. la democracia no puede vivir sin ella. Las noticias políticas de distinto signo -oficial o de la oposición en plural- representan muy poco en las apetencias de un público más interesado en el espectáculo y en los personajes que se mueven alrededor; así como en los deportes, o incluso, en los sucesos (estos con un público fiel que lee, oye y ve continuamente sangre enlatada). Pero no nos engañemos, esto es así por tener las aspiraciones máximas resueltas, no les preocupan los asuntos políticos por tenerlos resueltos y pueden dedicar su tiempo libre a banalidades (si quieren expresarlo así). El mundo mediático en definitiva es un compendio de entretenimiento, denuncias, educación, arte, economía, política, etc.
La información avanza en múltiples frentes, globaliza cualquier tema. Un buen ejemplo lo proporcionan las empresas que idean formas de vender cualquier producto a la mayor cantidad posible de seres humanos y se valen de los medios. Y como estos son muchos, al final todo el mundo sabe lo último en libros, corazón, música, deporte, etc. Se pueden hacer muchas divisiones. Un ejemplo: buenas o malas noticias, educativas o no, violentas o pacificas, críticas o afines a los que mandan; lo mismo sucede con los espectáculos o la publicidad; las divisiones o subdivisiones son infinitas y todas dan en mismo resultado: globalizar es conocimiento.
Muchos temas podrían estar en esta tesis globalizadora -tal como la información económica-, pero no hace falta más para darse cuenta de que el mundo actual camina hacia lo global y la vía elegida es la única posible. El hombre avanza por lo posible y lo imposible lo deja atrás para que con el tiempo y bajo la presión de la realidad, se resuelva. Es verdad que a veces estas bolsas de pobreza son excesivas y hacerlo mejor no costaría demasiado esfuerzo. Por lo tanto, hay que preocuparse en resolver estas grandes injusticias que lastran el presente, pero la solución es no variar el camino elegido por la Historia. Si hemos llegado hasta aquí es por algún motivo. Si echamos un vistazo al pasado es más fácil visualizar el futuro y ser optimista. Lo que no se debe hacer es cambiar el rumbo, sería un suicidio colectivo; pequeñas correcciones sí, pero éstas tienen que ser presentadas con vocación de ser posibles, razonadas y sin violencias: soluciones imaginativas presentadas; rompiendo escaparates se desautorizan por sí mismas. Y decir escaparates es un ejemplo diminuto de los rotos que pueden provocar quienes en realidad no desean cambiar el rumbo y sí que descarrile el tren de la civilización actual.
La globalización es ya casi una realidad y los problemas por resolver no pueden llevarse a cabo desde un papá-estado-mundial. Si bien es cierto que los problemas son muchos, la forma de resolverlos tiene que ver más con la voluntad de lo cercano que con una hipotética solución general, que sería por razón de lejanía inviable. Los problemas en un lugar concreto no pueden ser resueltos desde cientos de kilómetros y aunque todo viaje, todo se mueva, son los que están alrededor de los problemas los que tienen que hacer el mayor esfuerzo para solucionarlos. La globalización no será perfecta nunca y hay que empezar por admitirlo desde ya para no llevarse a engaño. Será total a nivel general, pero no en particular; podrá viajar la información al instante, pero las personas no pueden desplazarse así. Esta verdad de la física no hay quien la cambie: aceptar la realidad para cambiar en lo posible lo imposible.
INFORMACIÓN
ANTITESIS
Según la tesis la información es poder, debe ser por eso que ahora los poderosos lo son más, ya que al poder de la fuerza económica y religiosa se ha añadido la mediática. Antes había poca información para pocos y ahora mucha para los mismos; más infinidad falsa para muchos, guardada para otros tantos, y la mayoría sin información ni nada. Secretos oficiales, información privilegiada, oficial o privada, de megaempresas y aprendices de éstas, para ricos y poderosos; para el resto, saturación, competencia excesiva, publicidad engañosa, lagunas informativas por falsas o no emitidas. Para saber si una información es verdadera hay que verificarla, se comprueba con hipótesis y lleva su tiempo, y las bofetadas de información es tal que sólo las oímos o vemos sin darnos tiempo en verificar el resultado. La competencia mediática debería servir para comprobar si una noticia es falsa o verdadera, pero al ser excesiva aturde por cantidad, monótona o divertida.
Contrastar la información es la solución, pero cómo hacerlo: leyendo varios periódicos, cadenas de televisión al mismo tiempo que una emisora de radio y en Internet por las noches, teniendo en cuenta la parte ideológica y económica de los medios. Comprobar debe ser cosa de ellos antes de publicar o emitir y cuantas veces no la verifican por temor a perder tiempo frente a los competidores; otras veces el tiempo no es el problema y sí la solución (o simplemente no se preocupan). La competencia -que es un bien- termina mal, al igual que en los capítulos anteriores. Para saberlo, analizaremos la información diseccionándola en: no provocadas o verdaderas, provocadas, fabricadas, no emitidas, falsas y los que se autoexcluyen de opinar; todas interrelacionadas unas con otras o todas a la vez.
Las verdaderas o no provocadas deberían ser la mayor con defectos menores y es al revés: los sucesos buenos o malos y las opiniones a favor, distintas o contrarias, se diluyen o distorsionan entre las demás, añadiéndole la confusión que provoca las tendencias políticas o el poder economía que sostiene el medio que las emite, que no es un factor distorsionante en sí sino al revés, pero que sumadas a las demás provocan que no se sepa quien dice la verdad o su verdad, si es que lo pretenden, ya que en muchos casos van camufladas para el lector, oyente o televidente normal.
En sí esta confusión no debería dar problemas, pero al sumar las provocadas por los gobiernos, la cosa cambia. Estos quieren tener siempre la iniciativa política en relación con el poder de los medios de comunicación, provocando en el momento que más les conviene los logros verdaderos o ficticios, proyectos posibles o imposibles, ataques verdaderos o falsos a los contrarios políticos, datos económicos atrasados o adelantados para descolocar a las empresas y contrarios: estos siempre están en el punto de mira para quien gobierna. Las empresas -y cuanto más grande, más fácil lo tienen-, provocan noticias interesadas para colocar o descolocar a los competidores si los tienen, o para preparar a los futuros clientes; fusiones u OPAS para beneficiarse de subidas en las bolsas. Incluso particulares se apuntan al juego provocando noticias del corazón relacionadas unas veces con los poderes económicos, políticos o, simplemente, rosas. Hasta los terroristas matan en fechas interesadas para ellos, creyendo que con este sufrimiento -en un momento determinado- le viene mejor a su sinrazón. Los medios de comunicación no son ajenos a estas noticias provocadas, no ya como intermediarios -que también-, sino como protagonistas de la acción: provocando a políticos, empresas y, sobre todo, a particulares, poniéndoles cebos para que insulten, pierdan los nervios y sea noticia una banalidad en el momento adecuado a sus intereses. ¡Todo vale para el espectáculo! Una noticia puede ser verdad o no, pero al ser provocada en el tiempo cambia (al igual que si no es emitida).
Las hay fabricadas en su totalidad como la publicidad, que es en sí una fábrica de hacer noticias para el consumidor. Las producen en forma de noticias o utilizan la provocación, para alterar los instintos. No son pocas las denuncias por pasarse de sexo o violencia en los anuncios. Acontecimientos deportivos que no existirían si no fuese por la televisión puestos en escena para rellenar horas interminables de programación. ¿Quién no ha visto en los medios televisivos un estadio vacío con publicidad estática en movimiento, como si fuese un gran espectáculo? No digamos ya la televisión como factor de provocar noticias: peleas previas de boxeadores para aumentar la audiencia, artistas pillados en poses inadecuadas a propósito para vender mejor, peleas en platós frente a las cámaras, coloquios dislocados por distancias excesivas entre los participantes para que se griten y si se pegan mejor, o muchos participantes para que se conviertan en masa de gritos. La mejor noticia es lo más raro, y cuando no hay, se fabrica. Una cadena de televisión es capaz de preparar un tanque para que aplaste el coche de un telespectador y pillarle por sorpresa en ese instante para decirle: ¡le ha tocado!
Los políticos, los ricos, etc. También participan de esta fábrica de noticias, confundidas con las provocadas o verdaderas con la intención malsana de confundir a sus contrarios. Pero donde más se nota es en las no emitidas. Aquí los poderosos tienen un interés patológico. Es una de las partes del poder que tiende a expandirse. Se niega a los contrarios la posibilidad de críticas o, simplemente, de posicionarse sobre cualquier tema para que no les reste poder, y lo hacen a través de personas o empresas interpuestas -de no ser así no estaríamos hablando de democracia-. Este apagón indirecto es cosa de políticos y poderosos con medios afines. Los contrarios políticos -la oposición- reciben por lo general un reloj sobre la cabeza, como una “espada de Damocles”, con la cuchilla bien afilada para cortar por la décima de segundo que se pase en el tiempo que les corresponde. El resto simplemente no salen, al menos que organicen concentraciones multitudinarias o rompan cosas. Y si son noticias, lo son por los rotos y no por el mensaje: como los ecologistas, antiglobales, pobres, etc. Así, organizaciones políticas extraparlamentarias u organizaciones sociales opuestas a los gobiernos no existen, se le recluyen al ostracismo o a la alternativa de provocar noticias y participar en la confusión, y si lo hacen aparecen como el contrapunto del todo va bien.
Luego están los excluidos individuales, empezando por los artistas modestos, por espectáculos demasiados provocativos donde se critican al poder y, sobre todo, los intelectuales: unos seres molestos que no pierden la oportunidad de un medio televisivo para criticar a los medios y a los poderosos. Estos individuos tienen la manía (¡fea costumbre!) de exponer las ideas con una cantidad de palabras excesivas para explicar una razón; tienen que encuadrarlas con todos los flecos en orden y, claro, la audiencia se le va a la competencia. Los empresarios de medios de comunicación deben pensar porqué no aprenden a decir una verdad en quince segundos. A los políticos no les gusta que les descubran las trampas y estas personas viven de buscar trampas para que no tropecemos la mayoría. ¿Qué ocurre con los intelectuales en estas circunstancias? Que se autoexcluyen, no quieren participar en las televisiones donde no les dejan explicar con detenimiento sus argumentos; incluso son denigrados por cualquier motivo o error involuntario, repitiendo la gracia sin fin, y al no ser personas públicas del espectáculo que, al repetir una equivocación cien veces, los hacen más famosos: renuncian. No participan en coloquios donde el moderador lo que menos hace es moderar: es un agitador provocando discusiones personales en vez de argumentos. Así las personas que tienen algo que decir lo escriben en la prensa o sólo se dedican a escribir y viven fuera del medio más poderoso de comunicación. Los contarios a la posición dominante se autoexcluyen, no quieren participar, o mejor, no quieren convertirse en espectáculo. Esto hace bajar el nivel de ideas y se convierten en medios de espectáculos y sólo espectáculo. Incluso en el mundo del espectáculo o del corazón, los autoexcluidos aumentan sin parar: se tapan la cara, corren despavoridos con fotógrafos y periodistas detrás por culpa de una exclusiva que vendieron o no. Es como si estuviesen obligados a vender toda su vida presente y futura. Si los periodistas viven de los famosos como los carniceros de sus clientes. ¿Quién ha visto a los carniceros con el hacha detrás de los clientes diciéndoles?: ¡cómpreme un filete! Y ante la contestación: ¡déjeme en paz!, el periodista responde: ¡estoy trabajando!
¿Cuántas noticias falsas hay? Imposible saberlo. La interrelación con las verdaderas, provocadas, fabricadas, no emitidas y los que se autoexcluyen es tal que saber si son falsas, enteras, medias o no ajustadas a la verdad es una tarea imposible. ¿Quién puede dar una noticia falsa? A saber: los gobiernos con todos sus ministros, partidos políticos, ricos o dirigentes de megaempresas, particulares, todos los medios de comunicación. ¿Cuántas verificaciones habría que hacer? ¿Qué porcentaje de noticias salen comprobadas? ¿Cuántas pasan de medios a medios sin comprobarse las fuentes?
Básicamente el ciudadano se pone en guardia ante tanta falsedad. Esto, que es positivo, termina produciendo lo del mentiroso, que una vez pillado en varias mentiras todo se le supone mentira; si el lobo no viene a la tercera vez que se grita, no hay lobo, y si lo hubiera nos convertimos en corderos silenciosos.
La antítesis a la tesis global en este capítulo relativo a los medios de comunicación es una crítica a la televisión. Internet es muy joven, la radio y la prensa por desgracia no son masivas y los errores que sin duda cometen son menores por este motivo; también por ser en general más plurales y con más experiencia por haber participado en convulsiones sociales donde tuvieron su parte de responsabilidad. Las críticas a la televisión son respondidas de inmediato por esta: cualquier mención a una ley de medios de comunicación es contestada con la frase: “la mejor ley de prensa es la que no existe” ¡Todos fuera! No hay manera de entrar a discutir sobre como regular los medios, nadie les critica, es poderoso caballero el presentador de televisión, en cualquier momento puede soltar una pulla a destiempo contra una crítica anterior. Claro que se les critica en la prensa, pero no en pantalla. Unos por interés como los políticos -no vaya a ser que les hagan campañas en contra-, otros por miedo a que les cambie la vida por ataques continuos desde programas frívolos. Dominan el medio: si es un espectáculo, el mejor artista es el presentador o con presentadores, si es un debate, el moderador es un periodista y los invitados también, excepto notas de color: artistas o políticos de segunda fila. Si analizamos un coloquio en todas sus partes nos da: el lugar físico es un medio de comunicación, el que modera un periodista y la mayoría de los invitados también. Son jueces y parte, y si el defensor es un damnificado por alguna información, casi seguro que no es un periodista. De vez en cuando llaman a profesionales de cualquier actividad, pero en estos casos sólo con participar ya es un premio (como para criticar en esas circunstancias); y cuando algunas personas se enfrentan a ellos reciben la contestación siguiente: no todos los periodistas o medios de comunicación somos iguales, hay un tanto por ciento pequeño que no representa a la mayoría. Si la contestación fuese de un vendedor ante las quejas de un comprador por defectos graves, la contra respuesta seria: o un coche nuevo o nos vemos en el juzgado ya. Pero el personaje en cuestión ya no es libre, no puede reclamar justicia informativa; cuanto más hable peor, lo mejor pasar desapercibido: no tiene defensor del telespectador.
Todo vale en un reality-show: sangre, sexo, sentimientos, desencuentros, de uno en uno, de dos en dos, o todos a la vez, en un concurso falso o bestia, en una disputa de sangre y sexo con sentimientos y desencuentros, con el presentador subido a una mesa azuzando al más necesitado para que no decaiga el show. “Un espectador sufre una catarsis al presenciar una tragedia purificándose”, decía Aristóteles. El telespectador presencia brutalidades gratuitas, tragedias diarias que no purifican, pues sólo ve parte de la tragedia, no sufrimos una catarsis, vivimos en ella. Que sean verdaderas o ficticias da igual, el desorden permanente distorsiona la realidad, aunque se sepa que es ficción; y si da resultado el programa, se produce el efecto fotocopia: muchas cadenas con temas parecidos compitiendo por los ojos de los telespectadores ávidos de sorpresas sangrientas.
Los medios de comunicación y, en general, la televisión, viven de y para las encuestas, como los políticos. Hacen preguntas obvias en sondeos aleatorios o pagan encuestas para saber la aceptación de la programación; están pendientes del share de los programas: si uno tiene éxito lo explotan al máximo y si no llega a cierto nivel, la guillotina; no dejan madurar la idea del espacio como tiempo al espectador para que se acostumbre a lo nuevo: batacazos millonarios por décimas de menos en el share. Lo más visto es lo mejor, y se nos da más de lo mismo, aunque esto sea lo más aberrante. Ante la crítica de la aberración, la respuesta oportuna: se hace lo que le gusta al telespectador. Por este camino para qué trabajar si lo mejor es no hacer nada: si al niño o niña lo que le gusta es jugar para que llevarlos a la escuela. El placer como valor único. La creatividad no es seguir al abanderado, son los caminos difusos de lo desconocido, el esfuerzo de encontrar vías mentales ante la dificultad. El espectador no elije, se lo dan hecho sobre su propia elección sin serlo: ve el programa menos malo y le cuentan como lo que más le gusta y le ponen otros parecidos; un circulo vicioso endogámico hasta que la saturación patológica salta por los aires y vuelta a empezar con otro programa diferente.
Se excluyan posibilidades artísticas por no llegar a cuotas de pantalla aceptables para una cadena por interés publicitarios o simple competencia en el ranquing general. Se censuran temas por suponer que serian perdedores de entrada; presumen de que temas minoritarios no tendrán la aceptación del público suficiente para sus previsiones de ganancias. Tantos supuestos más seguir la rueda del primero les priva de una salida por el margen, que es la perspectiva general de invertir en la creación con limites escasos. Esta prohibición por intereses económicos se suma a las informaciones no emitidas por intereses políticos y da un resultado reduccionista del mundo, donde lo importante se margina o no se destaca lo suficiente y se quedan sin espacio inmensas lagunas de creación.
Excluir es un verbo usado y no nombrado. El partido que gana las elecciones regula el acceso a los medios, usa la mayoría para reproducirla en órganos dependientes de los parlamentos; así el poder de ganar en general se expande en órganos o entes públicos. El que gana se lo lleva todo y el resto es excluido sin derecho al pataleo, pues no es excluido y sí regulado. Si con esto no es suficiente, el poder organiza monopolios económicos mediáticos para limitar los medios a las críticas, y ésta, que es básica para el funcionamiento de la democracia, es limitada directa o indirectamente por el que ostenta el poder por un tiempo con la pretensión de retenerlo. Sin darse cuenta como dice la tesis, la información se cuela por cualquier rendija de vallas legales. El problema es que llega demasiado tarde; cuando los problemas se han podrido de tanto aguantar sin resolverlos: por saberlo y no hacerlo al principio y por ignorancia después, por no llegarles la realidad por culpa de tantos parches legales, ilegales o monopolios contra las críticas. El resultado es que el partido deja el poder en situación calamitosa, con juicios pendientes por corrupciones acumuladas, por culpa de tantos años atrasando la llegada de la realidad. Esto provoca un bandazo en las preferencias de los electores que, hartos de manipulaciones, no les importa respaldar el nacimiento de otro con tal de librarse del actual.
La tesis da por hecho que la información derriba a las dictaduras, siendo verdad en la mayor queda la menor de dictadores que la utilizan para perpetuarse, cosa que no ocurriría sin tantos medios al alcance de estos dictadores. Así lo que es libertad se convierte en cárcel mediática a la que contribuye los propios medios de difusión de las democracias proporcionándoles medios, ideas y soporte mediático.
En las campañas electorales con el reparto del tiempo en los medios y dinero entre los que han ganado o perdido en las anteriores elecciones no da opción a los demás para ofrecer proyectos nuevos que permitan renovar la endogamia de partidos instalados en el poder y en la oposición.
Tanta información enajena, atonta con sorpresas continuas, manteniendo los sentidos ocupados sin poderse defender y no poder descubrir las informaciones no emitidas al estar separada la realidad mediática de la vida cotidiana. Esta desinformación por excesos de datos en unos temas y nula en otros, alinea la conciencia general. Los muertos de hambre en las pantallas son lejanos sin conexión económica, política o social con el telespectador. La realidad se halla fuera de lo cotidiano. La sorpresa surge cuando esta realidad se presenta de súbito y se elimina la enajenación porque los cadáveres aparecen en la puerta de casa sin previo análisis o hipótesis. Los que mandan ayudan a esta ceguera, proporcionando cuantas cortinas puedan tapar lo malo, y cuando ya no pueden, le echan la culpa al último culpable. La Maldad o sucesos negativos no surgen por generación espontánea y sí por estar el terreno abonado para que nazcan y se desarrollen hasta que se presentan con toda su crueldad cotidiana.
“Para la filosofía, conocer por conocer es la más elevada y a la vez la más inútil de todas las ciencias” Como dice Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofía. No así para ciertas empresas: conocer el ADN de todos no sería inútil: sería abuso de poder. La información excesiva, en particular o en general por el aturdimiento que causa, las provocadas, fabricadas, no emitidas, falsas, más los que se excluyen. Necesitan ser reguladas por ley. La globalización de la información es una circunferencia de puntos de poder, dando vueltas sobre los inocentes, incrustados en este círculo con diferentes grados de desinformación; desde el hambriento, pasando por todas las escalas, hasta llegar a dirigentes excluidos de la circunferencia.
PRUEBA DEL ALGODÓN
Después de probar con el mayordomo eventual y la máquina receptora de algodón y al tener que hilar muy fino para poder hacer la prueba a la información, recurro al mayordomo primero con pose impertinente para depurar la mayor cantidad de imperfecciones. En este tiempo ausente el mayordomo ha mutado, se ha convertido en excluido y, como tal, mas que impertinente es intransigente.
Si no hay ley de prensa es porque al ejecutivo no le interesa que se legisle. Por lo tanto, no se puede juzgar esto a nivel nacional. A nivel global, el algodón, al pasarlo por la división de poderes -que es parte de la democracia-, no sale sucio, no sale, se queda pegado en la grasa de baldosas rotas. Si un muerto de zona rica vale lo mismo que cincuenta en zona pobre para salir en los medios de comunicación no es universal el sufragio de muertos. El algodón se tiñe de rojo cuarenta y nueve veces de cincuenta que lo pasa. Si los que tienen el dinero son los dueños de todos los medios, mandan en todo el espacio y en el tiempo, el algodón sale sucio para la eternidad. El mayordomo, por la experiencia de excluido, sabe que sólo un milagro puede evitar que la mayoría aplaste a la minoría. El algodón sale sucio por los dos lados: por ser la mayoría minoritaria y por abusar esta minoría de la mayoría. Democracia sin información no es democracia y como la información no es democrática, el algodón no engaña, sale de la prueba a tiras, con grasa, rojo, hummm...…
El mayordomo presencia la información aturdido, tiene que pasar el algodón por la competencia y unos están cincuenta metros por delante de la línea de salida, otros doscientos metros por detrás; la mayoría apelotonados en la salida en el carril interior del espectáculo con sangre, los exteriores vacíos y algunos despistados en los carriles intermedios de la cultura. El silbato suceso suena continuamente: el algodón sale estresado, el mayordomo cabreado y los ciudadanos pisoteados. La tarta siempre es la misma, el reparto es cada vez más numeroso, las porciones son diminutas, caven en un cable; la competencia, excesiva en la información, hace bajar los precios, la calidad, la diversidad, y la veracidad. El algodón sale de protagonista y termina en la basura. Para llegar a toda la tarta, la publicidad tiene que pagar por porciones. Esto favorece el comercio, y como no es posible comprar todas, paga uno o varias porciones con imágenes de impacto: el algodón sale desnudo, violento e imposible. Quince minutos de gloria para la mayoría minoritaria, abiertos en canal, hurgándoles los sentimientos con gotas de sangre salada. Así todos pueden participar. El algodón sale sucio de sal. El árbitro de esta competición, ¿dónde está? se pregunta el mayordomo y comprueba que fue pisoteado en la primera salida, rematado en las siguientes.
El mayordomo después de treinta segundos pasando el algodón a la competencia en la información está aturdido con tantas imágenes surrealistas, tira el algodón y se dirige al progreso para comprobar si con tanta información se vive mejor que en el pasado. Para sorpresa del mayordomo, el algodón sale limpio al pasarlo por encima de la comida global. No puede ser, cambia de canal y salen los muertos globales; repite la prueba en el tiempo y le sale cada vez más limpio y sucio a la vez. El mayordomo tiene una intuición, la información progresa para poner en contacto a los que comen con los que no, para comérselos. Para llegar al último escalón global, hay que tener información y progresar escalón a escalón. El primero es comer, el segundo libertad. Si la base es la mayor y no suben el escalón, el algodón sale sucio piramidal. Los que han subido a libertad con información progresan al escalón de la educación. La pirámide se reduce, el trabajo del mayordomo tiene más brillo, lo puede hacer público. Un escalón más y la sanidad global se reduce otra vez, con picos de ricos con información para progresar en la pirámide. Al algodón le sale un clon, un Dolly algodón. El mayordomo que ha subido todos los escalones para hacer la prueba tropieza y cae golpeándose en los escalones, se da de bruces con la base, con tan mala suerte que se deja un algodón arriba. Se limpia las heridas con el otro y le sale sucio de hambre.
El mayordomo se muestra intransigente y exige justicia a la información global si además de estar trabajando y golpearse o hambriento y venderse, tiene que soportar que se rían de él con audiencias millonarias, que le empujen después para mantener la audiencia. Es de justicia que se le dé a cada uno lo suyo; el algodón sale sucio de recochineo. El veredicto adecuado de un acto tan humillante e injusto sería una indemnización acorde con el desafuero, un montante de información, un impuesto social, prestar a la sociedad los servicios debidos: mientras, el algodón sale sucio de indefensión. Si quien domina la información son los que tienen los bienes y medios y utilizan a todos con las cargas de la información, el público algodón aparece sucio, tartamudo y burro. A quien hace algo malo se le castiga por su falta de equidad y ecuanimidad; si tiene fe, el castigo es su conciencia; trasmitir la injusticia para que otros la resuelvan mientras sube la audiencia: el algodón sale y vuelve sin tapar la herida. Quien tiene se paga la justicia, el que no, la tiene de oficio: el algodón sale sin un lugar donde exigir justicia.
El mayordomo tiene mal recuerdo de la prueba al orden en el capítulo del dinero. Éste es sintético, la información también. El desorden en las bolsas es un reality show. Si dinero sintético no produce y la sangre en los platós no son transfusiones para los necesitados, los medios de comunicación no tienen orden, no es por el bien común. El mayordomo saca el algodón del plató en desorden… no vaya a ser que se lo quemen con aplausos. La relación de verdad y mentira, la calidad y mediocridad, seriedad y farándula, información y opinión, justicia e injusticia, tienen un orden contrario a la buena disposición de las cosas entre sí en los medios. El algodón sale con mentiras, sin calidad, con peineta y con comentarios injustos. Miedo, debilidad, impotencia, intereses: demasiados problemas a resolver y falta de ganas para poner orden en los medios es lo que le falta a la autoridad para que garantice los deberes y derechos sociales. El algodón global sale sin la autoridad. El orden en la información ha transformado al algodón; el mayordomo lo pasó con armonía, en proporción, con equilibrio: ya no es esponjoso ni tiene el tamaño adecuado, está deshilachado y desordenado.
El veredicto de la prueba no da la nota mínima para el aprobado, la información global es una asignatura pendiente, aunque se estudie en centros públicos o privados: le sale demasiada juerga durante el curso para aprobar con el esfuerzo de los últimos días antes de los exámenes.
INFORMACIÓN
SINTESIS
La síntesis en la información -al igual que en los demás capítulos- es diferente a la suma de una parte de la tesis y otra de la antítesis, y esta diferencia es más acusada en esta síntesis de la información.
La crítica ha evolucionado hacia la complejidad y necesita un marco general, necesariamente con otros menores, teniendo en cuenta los cambios según el análisis previo de la antítesis. En este marco general debe estar la crítica de la crítica; también la evolución de los medios viejos y nuevos, pues varios de los problemas se originan en la incorporación de nuevas complejidades, varias de las cuales han derivado hacia el espectáculo o tiempo libre. La información en general y los medios de comunicación uno a uno son más que partes necesarias para la democracia global; tienen responsabilidades diversas, siendo la mayor las sociales. La información es esencial para la globalización, y sin armonía entre sus partes pierde su entidad.
Criticar es más que enumerar los errores ciertos o no. Incluye las soluciones prácticas o teóricas, posibles e imposibles. Si los errores son individuales, a los aciertos les pasa tres cuartos de lo mismo: la mayoría decide sobre los errores y soluciones posibles a dichos errores. Excluir críticas e ideas individuales es no saber y más si son colectivas. Poner los medios para que todos se puedan expresar y saber cuántos son es imperativo para evitar errores de bulto. Una idea genial excluida o un error pasado por alto puede dar como resultado una enajenación colectiva y la realidad se presentará tarde o temprano con sus muertos. Saber cuántos proponen o critican es fundamental; cientos de miles en manifestaciones ciudadanas pueden representar minorías diminutas o mayorías para gobernar. Los parlamentos nacionales son genéricos. Cuando se vota se hace por formaciones demasiado grandes. Es necesario para favorecer la estabilidad de la democracia, pero las complejidades del presente no caben en los partidos políticos: son ideológicos, económicos y emocionales, es decir todos los problemas. Los parlamentos y los gobiernos tienen que delegar poder en órganos democráticos, porque puede ocurrir que proposiciones trasversales entre partidos políticos sean mayoritarios y no se reflejan en las elecciones; los errores igual. Esta falta de medio para expresarse crea autoexcluidos, apáticos ante las votaciones. Una convicción fuerte sobre cualquier tema (hay muchos y va a más) que vaya contra el partido más afín puede ser abstención; también puede ocurrir lo contrario: que ciento de miles pueden salir a la calle para aplaudir a dictadores, siempre minoritarios. Es la falta de medios adecuados para la expresión general la causa de que las personas salgan a la calle como la única manera de oponerse a la mayoría política. Si la libertad de manifestación es parte de la esencia democrática y la democracia ha evolucionado hacia la complejidad y hacia la globalidad, este derecho de manifestación no cabe en el asfalto ni en los medios-embudos de comunicación. La imagen de los manifestantes fluctúa entre alegría o enfado, correctos o violentos, pero las imágenes tienen trampa: no caben todos en ellas. Todos no van alegres o enfadados, correctos o violentos. Sumado a todo lo anterior, que los sucesos son más interesantes para los medios da el resultado vicioso de miles rompiendo cristales o provocando a la policía, siendo decenas. En democracia sólo hay derecho a excluir a los asesinos, todos los demás son conocimientos necesarios para evitar los errores individuales. Los dirigentes que tengan miedo de estas manifestaciones -sean mayoría o no- y pretendan dividirlos acusándolos de violentos -no siéndolo- se salen de la realidad; y las organizaciones sociales que amparen a los que excluyen con su violencia camuflada en una manifestación cometen el mismo error. ¿Propongo la perfección? No, sólo el cauce mayoritario, el marco general para ayudar a las soluciones, la mesa donde poner los problemas. Estos seguirán, mejor tenerlos delante a la altura adecuada para examinarlos y dictaminar las posibles soluciones o medias soluciones.
Toda tesis tiene su antítesis, toda opinión su contraria, toda síntesis es una tesis. La mía es esta, que la información debe ser plural. Esto tan simple no se cumple siempre por el hecho de haber dos o múltiples medios de comunicación. ¿Por qué llegó el nazismo al poder democráticamente? La tesis nueva para la época de los medios de comunicación de masas como el cine y la radio no tenía su antítesis desarrollada: se daba por verdad las barbaridades, repetidas miles de veces. Orson Welles demostró con su Guerra de los Mundos que parte de los ciudadanos americanos no dudaron de un medio nuevo y se creyeron la llegada de los marcianos por muy irreal que pareciese: si la radio lo trasmitía sería verdad, debieron pensar. La tesis globalización es nueva, necesita de la antítesis para depurarse, y si está excluida en parte en los medios de comunicación no pueden ayudar para crear la síntesis- tesis. Algún dirigente mundial ha llegado a decir que habría que hablar con los antiglobales que no usen la violencia; dio por hecho que unos pocos son muchos; o que los antiglobales son contrarios entre sí cuando cualquier fuerza, acto, movimiento, justo o injusto, -y la globalización es justa- recibe la oposición múltiple de fuerzas contrarias: es la tesis (al digerir las oposiciones la que avanza con las vitaminas aportadas). Los excluidos son muchos y los medios de comunicación no difieren en la mayor la correlación de fuerzas entre ricos y pobres. Al no tener acceso a los medios la critica a lo global, a empresas globales o megaempresas, gobiernos nacionales, sociedad en general, incluidos los propios medios de comunicación. Si las críticas son buenas para un país lo son para todo los demás. Los contrarios son necesarios para no caer en errores de bulto. Estas críticas pueden ser por hambre, falta de libertad, por opinión, y al no tener los medios a su alcance de forma plena no se les oye lo suficiente; y se da por hecho que la globalización es verdad tal y como la presenta la tesis.
¿Cómo saber si las informaciones son verídicas, provocadas, están fabricadas, no se emiten, quien se excluye o le excluyen, o simplemente falsas, con sus interrelaciones constantes? A esta pregunta tan compleja solución igual. Hasta aquí la quinta habitación de esta casa global que le estoy enseñando a usted lector o lectora voluntaria. Le he puesto una venda en los ojos para que no viese desde el exterior la casa porque habría opinado que es pequeña o grande, fea o bonita o contrahecha. He preferido que empezara a conocerla desde dentro: primero la habitación dinero: como son y no deberían ser y como es. Después con el comercio, personas, grandes empresas: siempre igual, marcándole lo que no debería ser y la forma definitiva con vistas interiores por office o puertas de habitaciones contiguas, para al final preguntarle desde el exterior con jardín incluido: ¿qué tal mi casa global? Y con la información desde dentro y fuera y sin prejuicios pueda dar una opinión sobre ella en su totalidad. Pues bien, la solución de cómo resolver los problemas de la información se vislumbra desde la habitación de grandes empresas. Cada habitación tiene su función en esta casa y sus múltiples comunicaciones, controles internos, externos y por arriba. Esta es la solución; y controlados los desafueros en una parte, a los restantes les será más fácil hacer lo mismo.
Un laberinto inabarcable es el mundo. El físico antes era inhóspito, ahora lo es el psíquico, social, económico, político. Crece hacia la enormidad del espacio y lo diminuto de las células; moverse por él es cada vez más hacerlo por parajes pantanosos, obligándonos a ser aventureros de lo cotidiano. La información es un laberinto global con sus ramificaciones entrelazadas de prensa, radio, televisión, Internet, subdivididos en información, opinión, espectáculo, cultura. Los parlamentos nacionales son incapaces de seguir los avances de la medicina y legislan a remolque de la realidad. Todo en este mundo se ha hecho más complejo y la información es parte de él: transmiten los muertos o parte de ellos en el instante mismo del suceso a todo el globo o parte de él. Saber de la maldad con bombeos continuos proyecta subconscientemente sobre el ciudadano la impresión de no haber solución. Esta inadecuación entre la realidad y las imágenes es repetida en todo el laberinto de la información. Aturde esta complejidad, necesita ser regulada de forma global. Si los avances sobre las células madre representan que los aspectos morales pueden ser alterados y las leyes tienen que prevenir en lo posible estos cambios, la información sin ley también repercute sobre la ética de las personas y el marco necesario no debe retrasarse. El tiempo juega a favor de la maldad hasta la eclosión; prevenir los posibles fallos en el momento no es más que dar y recibir información. Lo más acertado es poner los medios al alcance de todos, la única manera de no fallar es abrir los cauces de la información de par en par: siempre habrá una o varias mentes preclaras que visualicen los errores, aunque sea por casualidad, como suele ocurrir siempre en la evolución humana.
La naturaleza crea mutaciones hacia la diversidad, los humanos las creamos hacia la uniformidad de las esencias y diversidad en todo lo demás. La democracia con su libertad, justicia, orden, educación e información es una mutación universal hacia la simplicidad, pero sus partes evolucionan hacia la diversidad creando mutaciones que afectan al resto de esencias. La información ha mutado: saber el ADN es malo y bueno para la libertad (un emigrante pasa la frontera con foto y ADN: un colchón para este, una red para el asesino). Ya no se puede matar. Sale en video, televisión, internet, acompañados con prensa, radio, el que causa la muerte ya no es un estadista o emperador. Carlomagno con cuatro mil quinientos muertos estaría sentado frente a Del Ponte. El asesinato -y más si es múltiple- presenciado por los que sobreviven es terror, pánico. ¿Cuántas guerras fueron ganadas gracias al terror que precedían a los ejércitos? En cambio, las imágenes de asesinatos presenciados desde el salón, transforma el terror en indignación y al héroe malvado en fantoche primitivo. Las cámaras sólo cogen partes de estas barbaridades, pero es suficiente para inmunizar a la mayoría: crea anticuerpos contra el terror. Globalogía es completar la mutación, darle a este poder de las imágenes su cauce, evitar en lo posible los excesos negativos, iluminar los muertos no emitidos y las trampas posibles acompañados por todos los medios audiovisuales, escritos o radiofónicos. Todos son necesarios para denunciar los muertos y retratar a los culpables directos, indirectos e instigadores de los actos. El asesinato sistemático de inocentes: uno, dos, tres, de niños, mujeres, hombres; por ejércitos, terroristas, individuos; sobre indefensos, soldados, atados; por estados: culpables, indefensos, encerrados. Es un crimen contra la Humanidad. Los medios de comunicación hacen de notario con imágenes y palabras en el momento de producirse o después. Los muertos no sirven para nada. Esta idílica imposibilidad total lo es ya en parte; intentar completarla sin esperar conseguirlo del todo por ser un absoluto es ayudar a la mutación de los medios que no es otra cosa que permitir que los críticos estén de guardia. Los dictadores tienen miedo de las imágenes e intentan controlarlas. Da igual, ya no es posible La Guerra de los Mundos; en todo caso la de los mini mundos. Los terroristas con ideas geniales, justas o necesarias, que le dan más valor a sus ideas que a un, dos, tres, muertos, se autoexcluyen: la mutación les pasará por encima, la idea más bella se marchita con sangre.
La globalización es la tesis y no la síntesis por no haber completado la dialéctica por sectores y conjunto de sectores; completar la evolución de la información es darle forma legal para controlar los excesos, evitar lagunas y potenciar los aciertos. El libre mercado no lo soluciona todo: una parte debe ser pública o impuesto social a los medios de comunicación para cumplir unos mínimos de justicia informativa; el beneficio será para todos incluidos los que dominan los medios. Estos son capaces de convertir lo serio en diversión, ésta en petardo, reírse de sí mismo, crear de la nada la diversión o la seriedad; pueden, saben y harán de este impuesto social un espectáculo legal, rentable, justo, serio y divertido.
Los periódicos tienen un defensor del lector. ¿Dónde está el defensor del espectador? ¿Y de los que participan de una u otra manera en las cadenas de televisión? ¿Cómo debería ser un locutor comunicando la queja o un debate con invitados a favor y en contra? ¿O para los primeros el presentador y para los segundos el debate? ¿Este debate sólo con periodistas especializados más el interesado o interesados? ¿Un espectáculo o charla aburrida para cumplir el servicio público? ¿Quién decidiría los casos? ¿En qué franja horaria? ¿Se apuntarían los indefensos para beneficio propio sin fin? ¿Y los provocadores para salir de cualquier manera? ¿En qué cadena: ¿públicas, privadas, grandes, pequeñas, todas? Demasiada complejidad para llevarlo a cabo sin una regulación mínima de las cadenas de televisión, que tengan en cuenta los excesos de violencia o sexo en horarios infantiles o en programas para ellos; limites estéticos con un código de estilo, porciones horarias para la autocrítica; no dejar a la buena de dios temas culturales: a la buena hora de las tres de la madrugada, evitar miedos a participar. Podría seguir enumerando regulaciones y no es este el objetivo. Ningún programa debe ser censurado previamente ni después. Cualquier prohibición es mala; el problema se presenta cuando un programa chabacano tiene éxito, las demás cadenas repiten el ejemplo y cambiar de canal es cambiar de barbaridad. Prohíben a los demás por falta de espacio o bandazos siguiendo la moda con el efecto fotocopia. Como insertar un defensor del espectador entre tantos anuncios con publicidad engañosa, echadores de cartas de todos los colores o productos fantásticamente presentados para estar en forma (sin controles de calidad, las denuncias se multiplicarían).
He aquí el problema: la televisión ha derivado de ser casi toda información para convertirse en casi todo espectáculo. Todo espectáculo es cultura con entrada voluntaria o ¡publicidad obligatoria! Esta cultura son productos que se compran y se venden. Las cadenas de televisión son escaparates deficientes para elegir los productos culturales, y todo producto debe tener control de calidad. Un sólo canal es una aberración, un monopolio que coarta la libertad; un espectáculo continuo y múltiple que excluye a sectores enteros por no ser rentables o no saber presentarlos; por tener el medio las esencias distorsionadas, también es una aberración ya que impide desarrollar temas diferentes. “Don Quijote le dijo a Sancho con la competencia hemos topado”. Si Cervantes viviese en estos tiempos se habría topado con la santa competencia. Competir a la baja en un mismo carril, el más corto, con curva sin hándicap de salida; penalizar esta ventaja de lo fácil para que todos tengan las mismas posibilidades haría de esta una competición justa. Esta regulación podría haber sido voluntaria, pero ya no, tendrá que ser por ley. Demasiados canales, satélites, cables en formas diferentes: en abierto, cerrado, cuotas, paquetes, muchas complejidades para ser auto regulado. Tanto públicas como privadas, las televisiones sin regular el comercio que emiten derivan hacia la ley de la selva: el comercio sin seguridad jurídica no existe o es una selva donde el más fuerte se come al débil. El comercio huye de los países sin seguridad jurídica, sabe que el más fuerte es uno y los demás somos presas.
Por desgracia Spielberg sólo hay uno. Tanto Indiana Jones como La Lista de Schindler son obras de un genio. Cinco mil millones de dólares fundidos en dos horas de televisión y sin embargo no hay suficientes horas en una vida para leer todos los libros geniales. El medio audiovisual en cambio son horas y horas de programación imposibles de rellenar con obras maestras (por dinero y por aburridas). ¿Propongo regular la mediocridad?: sí, para que salga la genialidad.
Lunes: cine; martes: magacín; miércoles: futbol; jueves: concurso; viernes: coloquio; sábado: teatro; domingo: libre, que para eso es fiesta. Las cadenas rotando; en una -los lunes-, cine, la demás basura; el siguiente lunes, otra cadena cine y vuelta a la basura las demás. Competir para hacer su obra de teatro la mejor, que luego se vende si le interesa a la competencia para reposición. Los componentes, el orden, horarios: con sentido lógico. Un buen horario, pactando los temas a elegir, que pueden ser estos o más, o sobrar alguno. Hay un veinte por ciento de telespectadores predispuestos a ver teatro, cine, deporte, etc. si a la afición previa se le suma un poquito de sal, ingenio. El veinte por ciento debe quedar atrás, y si no es así por demasiadas cadenas, por competencia excesiva o porque no tengo razón, que las mismas posibilidades tengo de acertar como los demás. En cualquier caso, no hay que tirar la toalla demasiado pronto. Una cosa es segura: cualquier obra, concurso, espectáculo, dirigido a un público afín hecho con profesionalidad, respetando todas las reglas que cada tema lleva consigo seguro que recibe el beneplácito de ese porcentaje, que es la base de cualquier éxito. Pretender la generalidad y más permanentemente es no llegar a los gustos de todos. Un ramo de flores múltiples es bello, un ramo de rosas, claveles u orquídeas es variedad, donde está el gusto.
Este orden sobre mínimos permitiría a la competencia sacar lo mejor en la mayoría de las cadenas y programas al respetar las reglas del comercio al mismo tiempo que la ley. Las reglas de todo arte mayor o menor son inherentes a cada espectáculo o debate, y en este caso añadiendo los factores que el propio medio impone. En un espectáculo circense los payasos gesticulan con todo el cuerpo, en pantalla con la cara. Estos cambios no afectan al sentido común de saber que el humor no se puede mantener; hay que subir la alegría y bajar a las penas para subir después. Como he mencionado anteriormente, las televisiones aprovechan cualquier circunstancia para sacar provecho comercial, y parte del impuesto social sería el defensor del espectador o participante, juntos o separados. Podría ser como el siguiente ejemplo:
EL SUCESO
Dieciocho heridos en el Aeropuerto de Barajas a la llegada de una artista famosa procedente del puente aéreo. Todo comenzó por la gran concentración de periodistas y fotógrafos que la seguían intentando que les atendiera: mientras caminaba por los pasillos la atosigaban, y al recibir una llamada por el móvil se paró en seco con consecuencias desastrosas: el cámara que iba detrás de élla la arrollo y cayó sobre su propia cámara, rompiendo el objetivo y clavándoselo en el ojo derecho. Los que iban inmediatamente detrás cayeron encima de los dos; los que estaban más lejos fueron acercándose en la creencia de que por fin había concedido una entrevista, y en su afán por conseguir alguna información empujaban más y más. Como consecuencia -aparte del cámara herido en el ojo-, otras dos cámaras, cinco periodistas de televisión, cuatro de prensa, la artista y cinco pasajeros que pasaban por allí resultaron con heridas de diversa consideración.
EL CASO
LA ARTISTA: Ha vendido algunas exclusivas de su vida privada. No quiere publicidad del caso por aparecer en mala situación y por la repetición de las imágenes en todas las cadenas con recochineo; ahora pide una indemnización al defensor del participante.
UN PARTICULAR: Se hace famoso provisional gracias a la desgracia de aparecer en posición desafortunada junta a la artista: pide indemnización al defensor del telespectador.
UN CAMARA: Graba la escena y la vende a una revista, cadena de televisión y programas de frivolidades con audiencias millonarias.
UN PERIODISTA: Compañero del cámara anterior, se encarga de completarlo con artículos y relatos del suceso con la mayor gracia que es capaz su profesionalidad.
JUICIO: PROGRAMA: NO TEATRAL
UN PERIODISTA: Moderador.
UN PERIODISTA: Fiscal del particular para que le defienda. No quiere participar del beneficio ni que sigan sacando las imágenes; tampoco del juicio.
UN PERIODISTA: Fiscal de la artista. Acusa a los medios de maltratar a su cliente. Intenta que no se repitan las imágenes de su cliente en el suceso.
LA ARTISTA: Participa, acusa y se defiende.
EL PERIODISTA: Se defiende. Estaba haciendo su trabajo. Acusa a la artista de vender exclusivas.
EL CAMARA: Se defiende y acusa a la artista de hacerse más famosa con el caso.
EL JURADO
UN JUEZ: (De lo Social).
UN REPRESENTANTE DE LOS CONSUMIDORES:
UN REPRESENTANTE DEL GOBIERNO SOCIAL:
EL PERIODISTA MODERADOR.
UN REPRESENTANTE DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
VEREDICTO: DIAS DESPUÉS
CULPABLE: Con indemnización si hubo abuso o recochineo para uno -o los dos- de todos los medios por sacar beneficio a costa de inocentes.
INOCENTE: Posible principio de otro juicio por pretender fama o dinero sin merecerlo.
Está claro que un equipo de personas de diferentes medios y organismos decide los casos para evitar la mayor cantidad de abusos posibles. Cualquier cambio en la situación anterior será bienvenido; más aún, imprescindible para ajustarse a la realidad, tanto del aspecto legal como del espectáculo; eso sí, no debe ser sólo espectáculo. Cada parte debe respetar su cometido: el moderador que modere, el jurado que juzgue y el veredicto que se cumpla.
Esta síntesis de la globalización y antiglobalización parece muy complicada y en parte lo es, pero la vida es así. Se necesita un mínimo de orden para evitar el abuso y al mismo tiempo que permita sacar el mayor provecho de tantas complejidades. Una de estas es internet: la mayor expresión del individualismo, competencia, desorden, plagio; con un problema de seguridad inherente que hay que corregir si queremos que se convierta en lo mejor con problemas y no con problemas y algunas ventajas de tipo informático e información, pero no de comercio, cultura, critica, política o social. El mercado no funciona bien con desorden. La cultura es amplitud, pero no vale todo. La crítica es correctora, no apología. Política es todo: si no se tiene la mayoría, contra ella no vale todo. La sociedad tiene sus alcantarillas conectadas todas a la vez a Internet. Está todo al alcance para perderse. El bosque no deja ver el árbol. ¿Se necesita un procesador de información? ¿Un dispositivo limitador de cadenas o portales? Internet es global desde su nacimiento, todavía usa pañales y tiene que tirarlos para crecer; gatea por el mundo, arrastrando la libertad, progreso, comercio, democracia: necesita su antítesis para llegar a la síntesis vertebral.
¿A cuántos representan los que critican? ¿Cómo saberlo sin elecciones? La política es parte de la sociedad; saber del resto mediante elecciones es globalizar. Decía Hegel “Que no se sabe si no se totaliza”. Saber la totalidad para explicar el presente, enumerando las situaciones individuales y colectivas para dictaminar la respuesta global. La oposición a la globalización es múltiple por ser la sociedad así. Diversos sectores se oponen por factores transitorios, otros a favor, parte callan, y los que gobiernan deciden con su parte de razón. Todos son partes de un todo con sus intereses económicos, políticos, sociales, pero todos tienen en común -con sus excepciones- el deseo de transformar el presente imperfecto en un futuro más justo. Para Bacon “La filosofía es el conocimiento de las cosas por sus principios inmutables y no por sus fenómenos transitorios”. La democracia es la solución por tener el principio inmutable de que la mayoría sabe más que un ilustrado; y de que todas las partes juntas son más infalibles que una. Saber la posición de la sociedad sobre los problemas es la única manera de no equivocarse. Las apariencias engañan y parecen contradecir los principios. Las manifestaciones de los ciudadanos son siempre parciales; la diversidad cubre la realidad global y nos fijamos en posiciones concretas de grupos contrarios o partidarios de cosas múltiples que suceden cada vez con mayor rapidez. Esta aceleración de vértigo es en parte la que no nos deja ver la realidad. Para tener una visión desde la altura global es imprescindible la especialización de la generalidad. La globalogía es el estudio de la globalización partiendo de los principios democráticos. No hace falta por imposible saber de todo. Hasta extremos de especialización es suficiente con los principios inmutables de libertad, justicia, orden, todos dentro de la democracia. No estoy inventando nada, ya para Aristóteles “La totalidad del saber es la medida de lo posible sin tener la conciencia de cada objeto en particular”.
El cauce para que la sociedad se exprese en su totalidad no podrá ser perfecto: aproximarse a ésta es el objetivo. Las elecciones generales, locales, regionales, sindicales, empresariales -con sus partes internas acorde con las reglas democráticas- son ya cauces donde la sociedad se posiciona, pero el mundo es global y las instituciones sociales de participación no. Pretender votaciones mundiales es una quimera de momento, aunque serian posibles (y además que nadie piense que la mayoría de las personas votarían a locos). La mayoría tiene más sentido común de lo que algunos ilustrados piensan. Y no sólo en el campo político están las lagunas -como he mencionado anteriormente-, también y, sobre todo, en lo social. La generalidad de las votaciones nacionales deja huecos abismales, demasiadas complejidades en evolución hacia la diversificación. La actualidad hay que gestionarla desde todos los lados posibles y todos deben tener los medios para participar, ya sea la crítica, medios de comunicación, grandes empresas; la libertad de las personas, el mercado en general, el dinero en particular, los avances tecnológicos para que la mayoría pueda beneficiarse y criticarlos si procede, educación, recursos, etc. Hay que legislar una porción del exceso de trabajo de los parlamentos políticos para ejecutar los proyectos mayoritariamente elegidos entre todos, con una justicia que se ocupe de los principios inmutables. La división de poderes es una de las bases de la democracia que hay que implantar en lo global, empresarial y social para que no haya partes excluidas con imposibilidad de hacerse oír, que puedan participar de alguna manera en su propio futuro. Hay que buscar el equilibrio, las zonas templadas de las cosas y el método que permite ese ejercicio; es una pirámide democrática partiendo de un estado mundial democrático, nacional, empresarial y social.
La sociedad está encorsetada para manifestar sus deseos, quejas, proyectos, critica. La calle como primera opción para ejercer el derecho de manifestación tiene dos límites. Primero: la espontaneidad se pierde por el deseo de cantidad: a más cientos, más presión a los gobernantes, pero menos individualidad; segundo: la cantidad no puede ser total. Así la elección de participar se rebaja a una encuesta sin cocinar. Si las encuestas fallan las concentraciones también, y en las dos direcciones, por defecto o exceso. Saber en un momento dado la opinión total de la sociedad sobre un tema es un trabajo arduo, a pesar de especialistas en este campo: la mejor encuesta no deja de ser eso, una encuesta. La opinión es volátil y los temas que denuncian los ciudadanos son cientos y contradictorios entre sí. Las manifestaciones son encuestas parciales distorsionadas por los límites de espontaneidad y cantidad. Si una manifestación fuese la mitad de las personas con derecho a voto sería más ajustada a la realidad (sin serlo del todo); los límites están claros, son un contra punto al poder o estatus quo: saber si son mayoría no es posible con esta forma de ejercer la libertad. Es un derecho fundamental que a veces hace temblar los cimientos de la sociedad, pero sólo eso. A veces -y en democracia los cimientos son firmes- si se mueven peligra la seguridad de los propios ciudadanos.
La segunda manera de participar son los medios de comunicación como la prensa -aunque los escritos tienen un límite de cantidad imposible de hacerlos crecer en unos cientos a miles- y desde el ciudadano corriente con cartas a la dirección, al intelectual con artículos, por muchas firmas que se adhieran. Son pocos para representar el sentir general de la sociedad: son síntomas, análisis, pero no la opinión de la mayoría. Internet es un bebé, hay que alimentarlo con potitos democráticos. La radio es el medio que más opiniones de particulares emiten y no es suficiente, al igual que las manifestaciones son encuestas parciales. La televisión por ser el medio masivo debería ser el que más participación tuviese y no es así. Por qué hay que buscarlo en el propio medio: encuestas aleatorias de ciudadanos corrientes para entretener. La mayor parte de los intelectuales envueltos en imágenes que valen más que mil palabras, sobre todo porque no dejan hablar ni pensar –leer un artículo es poder detenerse un instante y pensar en lo leído para continuar después-. Las informaciones u opiniones se amontonan unos detrás de otros son pocos y ocupan la pantalla como si no cupiesen; los segundos están contados con un regidor que hace de contable en el extremo del embudo. La sociedad así encorsetada no es libre.
Los votos en las elecciones nacionales son mandatos por cuatro años a representantes de formaciones políticas encargadas de las líneas generales de un país; las demás elecciones -sindicales, empresariales-son parciales, tanto el ámbito de participación como el sector en que se desarrolla. ¿Cuántos ciudadanos pueden opinar del hambre en cualquier medio en el mundo? Si desean justicia global: ¿dónde se expresan?; si les preocupan la libertad: ¿cómo pueden ayudar con su opinión a ser más para cambiar la situación a mejor? Impuestos, racismo, ecología. ¿Cuántas opiniones se necesitan para saber la mayoría si no es mediante votaciones secretas de la totalidad? ¿Y del trabajo, violencia, seguridad con encuestan que fallan para representarlos sin pedir permiso a la totalidad? Ni asamblea ni encuestas ni partidos representan a la mayoría en todo momento y sobre todos los temas. Aproximarse a la voluntad de la sociedad se consigue con votaciones generales sobre temas particulares. Referéndum es una solución, pero los temas y las opiniones son muchas y volátiles por campañas publicitarias, miedos u optimismos excesivos. La representación tal y como la conocemos en las democracias es lo mejor; ampliar por la base la democracia para acercarla a la realidad, para así saber cuántos somos y cómo opinamos sobre una amplia variedad de temas que nos preocupan y poder dar prioridad a los que la mayoría decida.
La sociedad tiene dentro la libertad como fuerza incontenible. Cientos de ONGs nacen como setas cuando la lluvia libertad riega los pueblos. Los ciudadanos se agrupan en organizaciones ecologistas para defender el planeta, se asocian para luchar contra las guerras; humanistas, antiterroristas, feministas luchan por la libertad de los demás; religiosos, consumidores, antiglobales desean el bien de los más necesitados. La sociedad está encorsetada individualmente y por grupos; los cauces de participación son tan escasos que la fuerza libertad se derrama sin poder ayudar a los pobres y a los ricos. Esta contradicción no lo es. La libertad de todos hizo crecer el bienestar de la mayoría, con los ricos más ricos. La libertad de todos y de todo tendrá consecuencias directas en el aumento de dígitos de sus cuentas. La sociedad es compleja y sencilla a la vez, con recursos individuales ilimitados; crear el cauce para que se exprese hará que salgan a la luz las soluciones a los problemas. El interés egoísta hace crecer la economía, hay muchos intereses -buenos o egoístas- y darle el cauce adecuado es progresar.
Un sistema válido para la totalidad y la individualidad, regulando lo colectivo para que no se impongan unos individuos o poderes sobre los otros: un Estado Social de Derecho ó Parlamento con Ejecutivo Social Democrático, ¿qué ámbito, forma, competencia tendría? ¿Quiénes participarían y quienes no? ¿Qué costaría y quién o quienes correrían con el hipotético costo? Muchas preguntas a las que intentaré dar respuestas sin pretender llegar a la solución definitiva en todos los detalles. Ello, en parte, por ser imposible y, en parte, por innecesario: imposible porque hay que tener conocimientos profundos en todos los temas (la solución definitiva saldrá de la aportación de todos); innecesaria, por ser suficiente con las líneas generales para visualizar el conjunto y ser trasladable parte del funcionamiento de las democracias políticas.
El ámbito del Parlamento Social sería el Estado o país. Lo ideal sería nacional y mundial, pero sin haber hecho los deberes políticos mundiales la única solución es empezar por donde nacen todas cosas: el país. Con el tiempo la necesidad obligará a las naciones a vertebrar los medios para que la sociedad mundial se exprese y pueda aportar lo que lleva dentro, que no es otra cosa que justicia, orden, progreso: democracia.
Definido el ámbito territorial, queda el social y, por todo lo expuesto anteriormente, es en este capítulo se desprende que es en los medios de comunicación: ¿por qué? La respuesta es sencilla: es el único lugar posible. Si los que más tienen deben pagar más y de forma progresiva, los medios de comunicación tienen todo el poder de comunicación, están obligados a pagar un impuesto social de información. Ya pagan impuestos económicos -se me dirá- y organizan programas de solidaridad para recaudar fondos para las ONGs: ¡sopa boba!, ¡que Dios se lo pague! El poder mediático ya tiene gastos, beneficios económicos y sólo beneficios sociales: si la información es poder -al igual que el dinero- y si por éste se pagan impuestos, por el de la información también. Parte de este beneficio de poder debe ser entregado a los más débiles para que no sean aplastados por desinformación, pobreza o falta de educación.
Todos los medios deben contribuir según tamaño y forma, públicos y privados. SI hay desajustes económicos y legales entre ellos es algo que se debe regular para que todos participen con las mismas cargas. Las campañas electorales para los parlamentos nacionales se desarrollan sólo en las cadenas públicas o privadas pagando: craso error, porque deberían ser gratis, entonces bajaría el costo de las campañas e igualaría parte de los desajustes. Debería igualarse el desajuste por publicidad cuando la hay en las cadenas públicas además de los ingresos del estado y por la aportación de las privadas de un impuesto social para que los partidos políticos sean vistos en todos los medios durante quince días. La palabra gratis suena mal, pero acaso cobran las personas normales cuando son utilizadas por los medios. Además, cualquier participación de los grupos sociales será vista por millones de telespectadores rellenando horas de la parrilla. Eso sí, la forma de participar debe ser regulada y pactada entre el parlamento social y los medios, tanto televisivos como los demás medios de comunicación. Cuando nos imaginamos un espacio electoral o de participación política de diez minutos, inmediatamente pensamos en un busto parlante lanzando argumentos bellos e imposibles. Sean diez minutos, cinco o una hora, ésta forma de participar debe ser una de un menú pactado para que los medios se beneficien a su vez de la participación social. El segundo plato del menú puede ser el defensor del espectador o un debate a dos, tres, cuatro. La gastronomía audiovisual es infinita, sólo deben tener los límites lógicos. Si se hace un debate con todos juntos y el moderador metiese cizaña, el resultado seria tortas, insultos volando con audiencias millonarias. No estoy en contra del espectáculo, un poco de pimienta hace el plato más sabroso, pero sin pasarse. La medida de los condimentos hará la comida social, amena, sabrosa y digestiva. Piensen y aporten platos al menú, desde entrantes individuales a postres múltiples.
Que la participación de los grupos sociales sea gratis es fundamental para no desviar de la función básica a los mismos. Los ecologistas no deben gastar demasiada energía en asuntos que los separe de su cometido, al igual que los demás. Cada uno a su tema, con un poco de cancha para poder comunicar y recibir críticas. La independencia respecto al Estado en asuntos económicos es básica para que el desarrollo libre de las ideas no se vea entorpecido. En todo caso, aparte de las subvenciones ya existentes a las ONGs y demás aportaciones etc., el Estado debería poner el lugar físico, un edificio para el parlamento social y poco más. Entre los medios gratis y las cuotas de afiliados debe ser suficiente para el funcionamiento de los grupos sociales.
¿Quiénes participarían y quienes no? Empezaré por los excluidos, son pocos y conocidos: los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales. Ya tienen o deberían tener sus foros legales donde ejecutar y legislar. La conexión entre los excluidos y los grupos sociales es inevitable: las correas de transmisión son buenas mientras todo va bien, pero puede arrastrar al precipicio a los dos.
Deben participar cuantos lo deseen después de conseguir un mínimo de firmas a determinar, por ejemplo, diez mil; impedir la individualidad total y sin poner un veto imposible de saltar a un grupo social reducido, pero con fuerza de voluntad para ayudar a los más necesitados o para denunciar cualquier injusticia. Grupos éticos religiosos, defensores de la naturaleza y los derechos humanos, críticos de la sociedad y los que actúan con sus conocimientos y esfuerzo personal a paliar las deficiencias sociales en el mundo. Cientos de ONGs se merecen y deben tener un espacio mínimo donde exponer periódicamente los logros, proyectos y críticas, así como los controles a su esfuerzo. Las coaliciones entre unos y otros pueden ser total o parciales, pero individualmente pueden ser contrarios entre sí: un individuo puede estar afiliado o aportar dinero a varias organizaciones sociales que sean contrarias entre sí. Las elecciones sociales pondrán a cada uno en su sitio desde donde podrán negociar las mayorías para gobernar. La tendencia natural a la fusión para ganar y la disparidad múltiple que representa la sociedad es una disfunción a la hora de elegir un sistema que favorezca la gobernabilidad y la diversidad. Más adelante expondré la solución a este problema de representación para que todos puedan participar.
¿Qué competencias tendría este parlamento y ejecutivo social? La respuesta a esta pregunta es: descargar mediante descentralización a los parlamentos nacionales del exceso de trabajo en temas sociales, partiendo de un diez por ciento y aumentándolo según funcione con el tiempo. Esta cuota de poder es aproximada y cuando nombro temas sociales estoy refiriéndome a los medios de comunicación donde la sociedad se puede expresar. Los parlamentos nacionales se eligen para desarrollar programas políticos y se pasan los cuatro años solucionando los problemas que le obliga la actualidad, siguen a los acontecimientos sin dedicar la mayor parte del tiempo para lo que fueron elegidos. La complejidad del mundo actual es ingobernable desde un centralismo democrático. Si la solución para los problemas locales y regionales fuera la creación de sus parlamentos para actuar con rapidez sobre los problemas sociales hay que estar cerca de ellos. El parlamento social debe descargar al nacional de problemas sociales que se acumulan por la rapidez con la que nacen. Si los gobiernos nacionales tienen que delegar poder es por no poder con tanto trabajo; si además quien tiene poder tiende a aumentarlo y como la vida se hace cada vez más compleja llega un momento que hay que dividir para poder digerir. Los medios de comunicación son para los dirigentes políticos una atracción, pero también un quebradero de cabeza (¡les estoy ayudando!). En páginas anteriores expuse el ejemplo de la medicina: es imposible que los diputados estén al día de los últimos avances en genética. Legislar sobre estos asuntos es hacerlo por un periodo de tiempo muy limitado; los nuevos descubrimientos convierten las leyes muy rápidamente en obsoletas. Por mucho poder que deleguen, siguen aumentando. Nunca los que gobernaban tenían tanto poder como ahora: cualquier rey absoluto tenía un poder ínfimo, era absoluto sí, pero mínimo. Hoy la diversidad social, económica, política y la cantidad de personas es ¡quíntuple! a la de entonces y el poder gobierna sobre todos ellos, democráticamente, pero gobierna.
Parte de las competencias serían las reglas del juego en los medios de comunicación: horarios para proteger a los más pequeños de violencias gratuitas, límites de cantidad por excesivas o por exclusión de programas y personas, formas de tratar a las personas que aparecen en televisión. Cualquier tema social donde intervenga los medios, o deberían, como porcentaje de riqueza para donar a los países pobres e infinidad de temas menores, que los ciudadanos los sientes todos los días y que los políticos no tienen tiempo ni ganas de dedicarles un espacio en su agenda de trabajo. Legislar sobre la prensa, internet, radio, televisión, es decir, desde donde la sociedad recibe la información: aquí es donde el parlamento social debe tener la competencia. La sociedad, compleja como es, tiene que poseer un foro donde poder digerir tantos asuntos cotidianos que son los que hacen la vida más cómoda cuando están mínimamente resueltos. No es casual que los países donde los ciudadanos piensan que se vive mejor sean los más ricos y las personas tienen la libertad de plantearse temas de las mutaciones futuras, como la eutanasia, parejas de hecho, drogas, clonación, etc.
Luego están las críticas sobre los medios y sobre el resto de los temas. El parlamento debe tener competencia para criticar cualquier cosa, tanto la oposición como el ejecutivo social; éste, debe tener la posibilidad de proponer al parlamento nacional leyes o proyectos que considere oportunos: la propia participación en los medios de comunicación de los diputados sociales una vez elegidos, así como porcentaje de espacios para los subdiputados sociales. Todos deben participar en los medios de comunicación sobre la base de unos mínimos. Pongamos un diez por ciento de la programación y no a las tres de la madrugada; que económicamente no sea injusto para los medios de comunicación. Sería una pena que lo divertido de la diversidad se convirtiese en aburridas charlas sin espectadores. Los excesos son malos tanto para lo bueno como para lo malo.
Evidentemente deben tener competencias sobre su propia organización y la posibilidad de cambiar cuantas cosas favorezca el mejor desarrollo de todo lo que rodea a un gobierno y parlamento. Todo por delegación, cesión de los parlamentos nacionales creando con ello un ente completo con todas las competencias sobre los medios. La relación con los propietarios de los medios es cuestión de negociar, discutir, pactar porcentajes de poder por arriba y por abajo, para el buen desarrollo de este parlamento social. Que se convierta en el lugar donde la sociedad pueda explicar, proponer y criticar cualquier tema que le afecte y saber en cada momento qué lugar ocupa cada uno en las preferencias de la totalidad de los ciudadanos con derecho al voto. No valdrá el “salimos a la calle cien mil”, ni a nosotros nos votaron más por cuatro años para mil cosas. En cuanto a los porcentajes anteriores, que sea el diez o veinte por ciento de la programación no es lo más importante. Un programa-juicio del defensor del espectador puede y debe ser competitivo, ocuparía porcentaje del impuesto social si el medio lo considerase así; sin embargo, si el éxito fuese rentable, ¿porque no aumentar la cuota? Las empresas están para crear riqueza. La participación de la sociedad en los medios de comunicación es mínima y ponerles las condiciones para que se puedan expresar haría aumentar las posibilidades de éxito.
¿Qué forma tendría el Estado Social de Derecho? El judicial, lo que existe en la actualidad más las modificaciones acordes con la mutación: sería la raíz de este árbol democrático que de seguridad y legitimidad. El ejecutivo sería el tronco del árbol, con el mismo sistema que el nacional una vez elegido. El legislativo, las ramas compuestas de trescientos cincuenta diputados sociales –partiendo del ejemplo español-, con ramas pequeñas que seguro nacerían nuevas cada cuatro años, de trescientos cincuenta subdiputados sociales. Como se ve, sólo el parlamento cambia con respecto a las democracias políticas. Esta diferencia se debe por la necesidad de mayor pluralidad y, al mismo tiempo, que sea gobernable tanta diversidad. Todas las hojas son necesarias para aprovechar los rayos de la luz social.
La manera de explicar esta diferencia es mostrando la forma de elegir a los diputados y subdiputados sociales. Ante este problema pensé en varias soluciones: dos listas, una abierta para que los ciudadanos borraran a quien no le gustase del grupo social elegido, y otra por grupos, como para el senado español, con topes o reparto igual por provincias para favorecer la diversidad; y otras más. Pero la necesidad de simplificar el sistema de votación me hizo descartarlas. El lector y expertos en la materia tendrán otras formas si la elegida no tuviese el consenso necesario; seguro que otras sí. También cambiando parte de esta elegida que es la siguiente: todos los grupos que participen en una sola lista cerrada con dos casillas para cada uno, con un sí o un no por sufragio universal entre el electorado del país. El votante es libre de marcar cuantos sí o no le plazca, tanto por simpatía o afinidad como por antipatía por algún miembro del grupo social o por el grupo entero. El sí vale doble que el negativo a la hora del recuento. Podría darse el caso (improbable) de anularse entre ellos. Las primeras elecciones serían complejas por la cantidad de grupos, pero el tiempo haría reducir el número (aunque no demasiado por ser negativo para la función que deben desempañar el parlamento social); y para que sea así, los primeros dieciocho partidos sociales se repartirían los trescientos cincuenta diputados por el sistema proporcional a los votos recibidos (positivos menos negativos). El parlamento así elegido hará que los partidos sociales tengan que negociar para formar mayorías estables y poder nombrar al ejecutivo. La fusión excesiva entre grupos sería negativa cuanto que, al elegir dieciocho partidos sociales, si se creasen tres o cuatro con pretensión de dominar el hemiciclo se meterían en los dieciocho grupos menores al votar los ciudadanos de forma libre cualquiera de la lista. Agruparse de forma trasversal sin coger el abanico completo de las ideas, tanto ideológicas, económicas, éticas, etc. eso sí, previamente a las elecciones, podría negociarse para después de tal manera que tres o cuatro partidos sociales -medianamente afines-tuviesen de entrada posibilidades de ganar: eso moderaría las pretensiones de su posible futuro gobierno social.
Los que no consigan el cinco por ciento de los votos positivos emitidos, quedan fuera, eso sí, deben participar en los medios de comunicación de forma periódica: antes, durante y después de las elecciones, aunque mínimamente. Sin olvidar la exclusión por apología de la muerte o violencias: no se debe excluir a nadie, pero sí se pueden autoexcluir.
El resto -desde el puesto diecinueve al cinco por ciento de los votos emitidos- se reparten los trescientos cincuenta subdiputados sociales por el sistema proporcional. Con espacios en los medios de comunicación reglamentado por el parlamento social, más reducido que los ganadores, pero no aplastados. En las campañas electorales, todos: desde el cinco por ciento hasta el ganador o ganadores con el mismo tiempo disponible para exponer sus programas. Los que ganan no deben tener un plus de publicidad se lo tienen que ganar. Los subdiputados tendrán derecho al voto en el parlamento social sobre los asuntos esenciales, como por ejemplo cambiar las reglas del juego, participación mínima en el parlamento, pero no en los medios de comunicación donde tendrán la oportunidad de defender sus proyectos, críticas o actuaciones que realizan en favor de los más necesitados, así como pedir recursos para estos proyectos.
El menú de participación en los medios debe ser amplio para que todos tengan la oportunidad de participar según los votos obtenidos en, unos casos y, de forma igualitaria, en otros. No hace falta trasladar los porcentajes de las elecciones de forma literal a los medios, pero sí medianamente. Esto dará problemas y denuncias, pero es inevitable, cualquier sistema es imperfecto, somos humanos: menos mal que para serlo no hay que ser perfecto.
El método elegido para la elección de los diputados y subdiputados sociales es el más sencillo: juntar la diversidad, la gobernabilidad y la simplicidad a la hora de votar. Era un punto básico del parlamento social desde el momento que pensé en él. El invento de los subdiputados es por la misma causa: cualquier método elegido eliminaba demasiados grupos o hacia imposible la gobernabilidad. Así el método elegido queda a mi parecer compensado, tanto la cantidad de ONGs que pueden participar y, al mismo tiempo, dar opciones para que mediante la negociación se puedan poner de acuerdo para gobernar la diversidad. El conjunto de la sociedad sabe distinguir las cosas esenciales cuando se les presenta de forma sencilla: uno puede votar una barbaridad; todos votaran lo más racional.
Las equis marcadas parecerán ingenuas por simple afinidad a una persona de un grupo social, u odio visceral, por otro. Algunos votantes marcaran a voleo, incluso se podrá obtener una psicología del electorado: que gana el sí positivistas, al contrario, los de la botella medio vacía. En cuanto al desconocimiento de tantos grupos sociales, ya se encargarán los medios de ofrecer la biografía de cada uno con propuestas de listas acorde con su ideología. Los colectivos sociales que no se sientan representados formaran grupos para participar, no me cabe la menor duda. Suponer de entrada que al ser un parlamento social ganarán por goleada los críticos de la sociedad -o los que están siempre moviéndose socialmente- es suponer demasiado. La mayoría no se equivoca cuando todas las partes de la democracia están en armonía relativa: será una expresión de racionalidad, no ganará un loco o locos agrupados. Y si un porcentaje elevado del electorado se decanta por posiciones digamos xenófobas, ahí está el parlamento nacional para darse cuenta de que el país tiene un problema para el futuro. De él depende tomar medidas contra la sinrazón o permanecer quieto hasta que le estalle el problema en las manos.
La libertad asusta cuando no se tiene y después no se puede vivir sin ella. El miedo a tantos grupos de presión en la calle y en los medios de comunicación reunidos en el parlamento social no es real. El peligro está agazapado detrás de personas o cosas, nunca al descubierto; mejor divisar el envite, aunque sea ensordecedor que permanecer apacible mientras debajo de nosotros se montan campañas y complots contra la sociedad o parte de élla. Difícilmente permanecerán callados grandes cantidades de seres humanos que estén pensando en actos negativos contra la sociedad serán detectados por fuera, es decir, por los demás y por dentro: algún miembro de la sinrazón se le iluminara la razón y denunciará el peligro por quince minutos de gloria o diez millones de razones económicas.
Como expuse en el capítulo de grandes empresas a cuenta del parlamento empresarial, esta síntesis necesita de profesionales que desarrollen todos los aspectos legales, cambiar partes fundamentales por equivocaciones de bulto o proponer correcciones que la mejoren; todos somos necesarios, cuantos más, menos posibilidad de error. La sociedad es muy compleja y al mismo tiempo lleva dentro todas las soluciones, sólo hace falta ponerles los medios para que se desarrolle. Los países más ricos no son los que poseen más materias primas, son los que más cantidad de ciudadanos pueden decir y hacer lo que desean sin cortapisas.
TECNOLOGÍA
TESIS
La tecnología es absolutamente trascendental en el mundo; los que la poseen por lo que representa y los que no por el abismo que hay con los primeros y sólo la tecnología tiene la capacidad de tender los puentes para que los excluidos pasen el mencionado abismo. Los avances de la técnica es tal que negarse a pasar por el aro tecnológico es autoexcluirse. No hay atajos, o se recorre todo el camino de siglos o se pasa por los puentes que puede poner la tecnología. Esta trasciende la actualidad y nos impulsa al futuro, aunque nos resistamos.
La importancia de la tecnología se advierte en el uso habitual de ésta; se propaga a todos los aspectos de la vida, desde el político hasta el social y sobre todo al económico. No hay político que se precie de tal, que no ofrezca a sus electores más tecnología. Puede que cuando sea elegido no ejecute lo prometido o no pueda realizarlo, pero excluir el termino es un suicidio político. Lo que sí está consiguiendo la antítesis antiglobalización, con campañas sistemáticas anatematizando los descubrimientos científicos es poner en guardia a las ofertas políticas, y obligan a estas a dar explicaciones y tomar medidas en contra –por ejemplo, sobre los productos transgénicos-, que sobre lo principal: es decir, la importancia capital de todos los avances tecnológicos.
Los problemas se irán resolviendo, incluso los éticos: éstos, porque son más de mentalidad que reales, y los verdaderos, es cuestión de tiempo. No es función de esta tesis enumerar sus fallos, sólo unos apuntes autocríticos para demostrar los benignos que son. Los éticos mencionados anteriormente es un problema continuo, siempre ha ocurrido igual. El problema de la contaminación del planeta producida por la cantidad de tecnología ya tiene en ésta factores que corrigen los excesos. La contaminación se resolverá más por los nuevos inventos de la propia técnica que por abstinencias voluntarias o forzadas por leyes imposibles de implantar -so pena de impedir el desarrollo económico, cuyo resultado sería más pobreza para la sociedad-. Y, en tercer lugar, el problema que representa el que una parte de países o de la sociedad no disfrute de todos los avances actuales. Este problema simplemente no existe, pues nunca hubo tanto porcentaje de población que disfrutase de los productos para hacerle la vida más cómoda. Como he mencionado al principio de este párrafo, los problemas que es verdad que existen, son benignos no irresolubles. El factor tiempo juega a favor de la tecnología.
La tecnología afecta a todos los aspectos de la vida, por este motivo la globalización es en sí tecnología. Si como explico en los capítulos de esta tesis referente a Personas, Información, Educación u ONU, la tecnología ha conseguido que la sociedad sea irreconocible respecto a la sociedad de hace un par de siglos. En lo referente a la parte económica -capítulos del Dinero, Comercio, Grandes Empresas y Recursos- la dependencia de la técnica es total. Ha sido el principio del desarrollo económico; a su vez, ha dado lugar al movimiento del dinero, mercancías y personas. Con esta circulación se ha llegado necesariamente a disponer de empresas con capacidad global, y así sucesivamente. La tecnología se retroalimenta de los avances propios, permitiendo las soluciones económicas o sociales; esta riqueza revierte en parte de las empresas o estados que a su vez se reinvierte en nuevas tecnologías. Por tanto, es una temeridad oponerse a esta tesis, y a cualquier frenazo en Biología, Genética, Aeroespacial, etc. tiene el fracaso asegurado y quien lo consiga por disponer de poder -obtenido seguro de forma totalitaria- llevará a su país directamente a la Edad Media. Si la civilización actual ha llegado hasta aquí es por lo siguiente: una parte de la sociedad creyó y actuó pensando en el futuro aprovechando los diferentes descubrimientos -a pesar de los errores que contenían- y los aplicaron a la parte económica y social.
Los países que no han dado y no le dan en el presente la importancia debida a la tecnología ni se imaginan las posibilidades futuras de ésta; intuyen cosas parciales que, más que intuiciones de beneficios posibles, son miedos ante la importancia de lo que se les viene encima.
Enumerar las diferentes partes tecnológicas y más aun describirlas en detalle es imposible. Si hace quinientos años una persona con cien libros leídos era o podía ser un sabio, hoy no tendría vida suficiente para leer toda la literatura técnica. Pero he aquí que la propia técnica permite -mediante la acumulación informática- disponer de todo para coger partes según conveniencia, para estudiarla o inventar y sumarla al todo. Si disponer de una biblioteca fue y sigue siendo tener los conocimientos al alcance de la mano, tener acceso a todo mediante la informática es multiplicar las bibliotecas por cientos al disponer de todas en todo momento y poder entresacar las partes que interesen sin que estorben las demás.
La síntesis dice que no hace falta que la tesis sea completa para estar en el presente. No es así, pero es imposible de llevarla a cabo, por tanto, sólo un recordatorio somero de lo que representa la tecnología, el lector se imaginará o intuirá todo lo demás.
Mecánica, mecanización, robótica, partes necesarias para hacer en diez minutos un vehículo o teléfono móvil; ordenador, televisor, radio, etc. Al igual que la informática, electrónica, aeronáutica: son partes que permiten a la producción multiplicarse y de nada sirven sin los medios de comunicación para vender cantidad y con rapidez. Así como la arquitectura adapta el mundo a los objetos del presente y crea las infraestructuras que permiten el movimiento de las mercancías, el denominador común de toda tecnología es el tiempo, reduce éste y permite hacer más cosas a menor costo. La relación entre las diversas partes es intrínseca a la capacidad de producir más en el menor tiempo. Es imposible disponer de todos los adelantos si un obrero o directivo no tuviese la capacidad de producir en un día lo que son capaces de usar en ese mismo día. Con un ejemplo cotidiano se visualiza la complejidad tecnológica, un ejemplo particular para saber la generalidad: imaginemos a un diseñador de una empresa automovilística conduciendo su propio coche recién salido de la cadena de montaje, se dirige a un aeropuerto mientras comunica a través del móvil las instrucciones a los obreros de la empresa y después en el avión, con su ordenador portátil diseña futuros modelos o rectificaciones del actual. Si unimos a lo anterior todos los objetos de la vida cotidiana nos dará el valor aproximado de lo que se ha producido en ese día. La tecnología tiene la capacidad de reducir el tiempo en la producción para poder disfrutar de la producción con el tiempo sobrante.
Hay muchas partes no mencionadas, como la tecnología nuclear, espacial o militar, que permite a las democracias defenderse no ya de los que no quieren democracia, sino de la técnica o cualquier otro signo de modernidad. Pero una es importante por lo que representa y más en el futuro inmediato: esta es la medicina. Secuenciado el genoma humano, en adelante nos va a permitir curar casi todas las enfermedades. Entramos en una revolución más importante que la industrial. Cualquier cosa que nos imaginemos será sólo parte de las posibilidades futuras. Los propios científicos que trabajan en la farmacología no saben los escalones que se podrá subir con ella, pasito a pasito, descubrimiento a descubrimiento, tendremos que adaptarnos físicamente a ellos, pero sobre todo psicológicamente. Si en la actualidad no nos podemos imaginar la vida sin médicos, en el futuro pasará lo mismo con los que nos traten genéticamente.
La trascendencia absoluta de la tecnología -por depender de ella para vivir mejor o sentirse insignificante ante su grandeza o sentirse excluido por desconocerla- en la globalización es por ser la tecnología su causa primera. Dependemos de élla cotidianamente y de forma ocasional, y al mismo tiempo nuestro futuro depende de élla.
TECNOLOGÍA
ANTITESIS
El poder de la tecnología es omnipresente, lo puede todo, según la tesis puede poner los puentes para que los países subdesarrollados sean tecnológicamente avanzados. Aquí hay una culpabilidad manifiesta: si puede y no se hace, culpable, y si no se puede y se crea la expectativa, también. Por defecto o por exceso, los países desarrollados tienen la responsabilidad de lo que sucede en los países subdesarrollados. Si son capaces de poner a un ser humano en la Luna y en una estación orbital permanente, ¿cómo no un puente desde el hambre al bienestar? Se están volviendo esnob, dedicando recursos inmensos en cositas exquisitas para unos cuantos, mientras media humanidad está sin agua potable. Poner en órbita satélites para prevenir el tiempo sin hacerles primero los pantanos a los países pobres -es decir las infraestructuras necesarias- es como decirles que salgan de las chabolas en tres días o podéis morir diez mil; o peor, no decirles nada.
Pollos sin plumas. Caballos diminutos. Patatas gigantes. Cerdos con siete jamones. ¿Y cada vez hay más hambrientos? Globalizan una bebida, pero no el agua; el móvil y no la pala; las imágenes y no las semillas. El dinero es global y los impuestos no: he aquí lo realmente trascendente de la globalización. Han roto el sentido lógico de las cosas; trasciende el presente al estar cambiando el orden natural del futuro, interviniendo en las plantas con los transgénicos y en los seres humanos manipulando el genoma.
La tecnología es poder y todo poder sin contrapoder tiende a ser despótico. La importancia de la tecnología habría que medirla por el reparto entre todos y, como no es así, más que avanzar retrocedemos a un despotismo técnico-ilustrado. El egoísmo como ley de vida: se inventa la rueda, se patenta y se cobra por cada vuelta con el pretexto de que se gastan inmensos recursos económicos en investigación. Patentan las vacunas, el envase, el trasporte, la distribución, la venta, el algodón y, cuando tienen efectos secundarios, patentan la solución. Así los países pobres viven en una tierra que no es la suya, trabajan para un amo que les cobra por todo, no les pagan lo suficiente y tienen que darles las gracias al pasar el puente para ver el palacio tecnológico al igual que cuando vuelven a su choza sin haber podido manipular las cositas exquisitas (sólo los genéricos atrasados).
No es fácil adaptarse a la globalización al igual que a otros cambios en el pasado, pero los seres humanos tenemos la capacidad de superar las dificultades; no tenemos, en cambio, la capacidad de digerir las distorsiones del presente -que son muchas-, que además aparecen nuevas continuamente en todos los órdenes de la vida cotidiana, en todos los países -sean ricos o pobres- y en todas las culturas. Los que vivimos en países ricos no nos es fácil presenciar las imágenes en los medios de comunicación de cómo el continente africano se muere por millones de seropositivos, al mismo tiempo que nos informan de inversiones astronómicas despilfarradas en proyectos farmacológicas para una parte diminuta de población. Los países emergentes (a pesar de batacazos) se dan cuenta que no podrán llegar al primer mundo ya que producen las materias primas, las venden cuando le dejan a un precio irrisorio y mientras importan la tecnología y todo lo que le rodea a un precio desorbitado. Si la relación de la agricultura y los servicios en la economía es francamente inferior a la primera, lo mismo ocurre con todas las materias primas. Así, adaptarse a esta globalización es simplemente imposible. Los países pobres ni se plantean estos problemas, están inadaptados, política, económica y socialmente al presente: en realidad no necesitan tecnología. ¿Para qué quieren un puente tecnológicamente perfecto de última generación? Lo que necesitan son puentes, carreteras, pantanos, casas, educación, medicinas, agua. La tesis globalización echa la culpa a los países pobres por no adaptarse al primer mundo, y cuando se dan cuenta de la barbaridad de su argumentación, reducen la culpa a los dirigentes de estos países. No se dan cuenta que todos los dirigentes políticos de los países ricos que son elegidos para un proyecto se ven obligados a dedicar el mayor tiempo de su mandato a resolver los problemas sobrevenidos. A los dirigentes de los países pobres les sobrevienen terremotos, inundaciones, epidemias, sequías. Individualmente no se adaptan a este frenesí tecnológico; tampoco parte de la población de países ricos; aún menos de los subdesarrollados y pocos de los pobres. Sin educación general en todos los países, sin transferencia tecnológica a los países pobres, es imposible que la mayoría de estos ciudadanos se adapten.
La tecnología ha conseguido cuadrar el círculo: a más mecanización, más producción, menos contratación. En treinta años se ha doblado-triplicado el PIB de algunos países desarrollados, mientras se ha mantenido el número de trabajadores. La robótica ha expulsado del mundo del trabajo a millones de personas mediante despidos o por no contratarlos, y peor aún, ha empobrecido la relación de la persona con el trabajo concreto. Cuando en el pasado se divisaba las posibilidades de la mecanización, nos imaginábamos que iba a retirar los trabajos pesados, repetitivos, peligrosos, y ha resultado al revés en su mayor parte: a las minas hay que seguir bajando, los trabajos repetitivos se han multiplicado (desde el colocador de botes de una gran superficie, hasta el obrero especializado en vigilar como una cabeza mecánica pone millones de remaches). Y con respecto a los trabajos peligrosos es peor: los mineros se siguen quedando atrapados, los obreros de la construcción se caen, las maquinas pillan, irradian veneno, estrés. Además, la relación del trabajador con la empresa se ha diluido por contratos cortos y mal pagados o por las contratas y subcontratas. La tecnología da inseguridad: menos trabajo, pocos buenos con los que se puede comprar lo que se produce y más. El resto, aculturizado, por no estar en el circulo de los elegidos o pillados en el engranaje de la inseguridad.
La tecnología ha conseguido que viaje el dinero y no las personas, globaliza partes según la conveniencia de los que mandan. Así, el desajuste anterior se repite en cualquier campo de actividad, por ejemplo, en el electrónico. Se inventa el fax para trasmitir un documento, pero si un inmigrante necesita un documento se le exige que vuelva a su país para conseguirlo. En el campo informático se necesitan muchas mentes ágiles con dedos hábiles, y en vez de poner ordenadores en todos los colegios públicos, donde los hay, sólo los ponen en los privados. En la arquitectura hay técnica suficiente para que las casas aguanten los terremotos y los pobres viven en casas (algunos) que se caen. En la información ocurre lo que Francisco Umbral describe en uno de sus libros: “Sabemos tanto, estamos tan informados, que ya sabemos los niños que se mueren de hambre en cada minuto”. En el campo de la tecnología nuclear han sustituido el infierno infinito por la amenaza nuclear; o peor, no lo han sustituido y tenemos los dos.
En parte del primer mundo y países en vías de desarrollo, las personas con capacidad económicas aprovechamos la tecnología que nos rodea, es decir, aparatos sin fin, máquinas para hacernos la vida más fácil que al final nos la complican. Subimos constantemente los escalones de un tobogán del deseo para comprar frigoríficos, lavadoras, hornos, aspiradoras, y nos deslizamos un instante con ellos tan contentos y volvemos a subir ahorrando o no, para cacharros necesarios o no, como molinillos, videos, planchas, secadoras; subiendo por el esfuerzo o disfrutando del deseo. La bajada por el tobogán es corta en el tiempo y volvemos a empezar; comprar coches, móviles, televisores, ordenadores. Subimos los escalones del tobogán mientras, y después de bajar, con letras para años: friegaplatos, motos, CDs, robot de cocina, radios. Si nos sobra el dinero compramos y bajamos sin el esfuerzo en un tobogán invertido, iniciando después la subida deseo. La cantidad de placer al bajar es proporcional al esfuerzo de subir el tobogán. Y después los aparatos se rompen, disgustos cortos, como el placer de comprar. La tesis dirá: ¿y el tiempo que ha disfrutado del servicio de los electrodomésticos y demás qué? Pues es precisamente el tiempo, la carrera constante de la vida cotidiana la que nos hace esclavos de la técnica por el deseo, por estropearse, pagarlos, limpiarlos, entender las instrucciones, usar sólo parte de las prestaciones. En vez de disfrutar de los adelantos sufrimos con ellos, pues no son sólo los aparatos; la metáfora se repite exponencialmente. Un ejemplo, ¿qué patatas compramos?: para guisar, freír, cocer; normales (sic), ecológicas, transgénicas para cocer… todas. O una para todo y comidas deficientes. Al final pocos inventan y todos sufrimos.
Es verdad que la tecnología nos hace avanzar, pero a costa de los más necesitados, si no ¿por qué la medicina no produce vacunas para todos y no para una porción? Y peor aún, hipoteca el futuro interviniendo en la naturaleza, manipulando genéticamente a los seres vivos, tanto animales como plantas: las que nos comemos sabiéndolo o ignorándolo. No sabemos lo que nos espera en el futuro con tanta manipulación innecesaria. La tecnificación es de tal calibre que la especialización en cualquier campo llega a extremos inauditos y la mayoría nos quedamos en superficialidades sin saber si nos engañan como en el capítulo de la información o grandes empresas.
La globalización es manipulación y la tecnología es la herramienta de la que se sirve, nos venden un futuro maravilloso y dejan el presente en un sálvese quien pueda. La tesis son planos parciales de beneficios futuros: medicina, información, electrónica, comida, etc. Pero es un futuro imposible, nunca llegamos; veinte, treinta, cuarenta años divisando lo mismo y los pobres aumentan. En vez de pensar en el futuro con inventos imposibles, aparatitos sin fin y técnicas complejas para unos cuantos, lo que tienen que hacer los países ricos es solucionar el presente. La mayoría sufre las consecuencias de problemas sencillos, fáciles de resolver si la voluntad de hacerlo fuese real y no retórica.
PRUEBA DEL ALGODÓN
¿Es necesario pasar el algodón por la tecnología global? No, por saber que saldrá sucio; sí por ser la razón de ser del mayordomo.
El mayordomo pasa los algodones por la tecnología con la esperanza de reflejarse en un espejo limpio y confirmar su existencia y no se refleja (aunque es permanente) porque la tecnología no es democrática ni todos pueden participar en el festín del progreso; no presta a la sociedad los servicios debidos, pues no tiene armonía, ni proporción o equilibrio. Cuando el devenir haga que los algodones salgan limpios al pasarlos por el cristal tecnológico reflejarán el ser global; mientras la suciedad impide ver la esencia, el mayordomo se esconde y se asoma al cristal para ver cuando se refleja.
TECNOLOGÍA
SINTESIS
La tecnología se inició en un palo cogido por la mano de un homínido; el ser unicelular se dividió en dos cuando a un extremo del palo le sacaron punta y en tres células al atarle una piedra en el mismo extremo. Este y otros (como provocar fuego a voluntad tuvieron efectos en nuestros antepasados para seguir la evolución) tuvieron otras consecuencias. Una de ellas fue que la técnica empezó a tener vida propia y pasó de unicelular a multicelular; con los signos, jeroglíficos, el poder hablar y escribir. Un invento nuevo como la rueda posibilitaba o, más bien, invitaba a otros más complejos. La técnica siguió su camino y de multicelular paso a pluricelular. De ninguna otra forma se puede describir la aparición del motor de explosión, la mecanización o robótica; los seres tecnológicos han seguido aumentando en complejidad pluricelular: los aviones vuelan solos, la información viaja en tiempo real. Las pluricélulas tecnológicas se han asociado y han creado órganos que colaboran con un objetivo común: así la Biología, Genética e Informática han digerido el ADN y con los principios vitamínicos o células madre, el ser humano asociado a la tecnología -o al revés- puede hacer un ser a su imagen y semejanza. Hemos completado el saber y los efectos no son sólo los clones humanos, sino otros más, incluidos los tecnológicos.
No es de extrañar que el dinero se reproduzca solo; es un animal tecnológico global y ha hecho todos los deberes: nace por herencia y/o ganancias en otros negocios, y crece y crece en los circuitos financieros. En la fauna tecnológica todos los seres son necesarios, pero no conviene que domine un depredador, lo que no es el comercio o no debería serlo: es una presa tecnológica (a más global más recursos); es necesario que haga los deberes para que se reproduzca solo y los países pobres puedan ser autosuficientes. El dinero -como depredador que es- prefiere tener al comercio encerrado en una reserva donde poder servirse sin esfuerzo, y esta facilidad es precisamente su debilidad.
La tecnología ha descolocado el presente por aliarse con la parte de la humanidad que tiene más poder, y si la democracia nació para beneficio de la mayoría, repartir tecnología es la solución. Donde más se nota la diferencia es en las personas y en su educación. Mientras estoy escribiendo este libro puede estar a punto de nacer los primeros clones humanos, al mismo tiempo que la mayoría de las personas no pueden viajar libremente por el planeta ni comer de forma adecuada o tener una educación suficiente. Se necesita la ilustración tecnológica: si unos pocos mandaban y lo hacían mal por ser pocos, hay que recurrir a todos y que tengan en sus manos las técnicas suficientes para que la mayoría se adapte al presente y pueda seguir al futuro. Hay que fusionar altruismo y egoísmo: más ricos y menos pobres, es lo único positivo, cualquier otra combinación será negativo, imposible o el caos.
Las grandes empresas tienen todos los eslabones de la cadena, se reproducen solos, depredadores que se tragan a las víctimas (OPA hostil) o se fusiona con otra para tener más autonomía. Igual sucede con la información por ser empresas y grandes y viajar como el dinero en tiempo real; se reproducen solos, es por tanto un depredador. Para que estos tres seres tecnológicos no dominen el globo, necesitan que tengan contrapoderes: impuestos (hándicap), por la velocidad con la que se apoderan de las ganancias, competencia por dentro y una crítica o presión desde el exterior.
El planeta tiene los recursos suficientes para todos sin contar con la tecnología. El despilfarro es como la numeración, empieza en uno y no tiene fin, devora todo, incluso los recursos inagotables que la tecnología ha hecho que se reproduzcan solos: son pocos, pero habrá más presas tecnológicas. Si nada se destruye sólo se transforma, la técnica ha encontrado la conexión: el ADN tecnológico, las células madre para inicios sin fin.
Esta inteligencia artificial tiene sus peligros, nada en la vida es gratis y la tecnología no iba a ser menos. Tiene defectos propios: le salen virus informáticos que contrarrestan con las vacunas correspondientes. Defectos para los demás y sin vacunas, como la aparición de aviones de guerra sin pilotos que pueden ser reproducidos con la robótica en una cadena sin fin. Y como todo depende del uso que se haga de las cosas, la tecnología puede conseguir en el futuro comida sin trabajar o ni trabajo ni comida.
La tesis globalización es que partes han hecho los deberes y otros no; la antítesis pone de manifiesto las carencias y esta síntesis es globalizar las partes que no lo son, las carencias de lo que es global y enmarcarlas para darles solución. Y no puede ser de otra manera que un marco general que lo regule, aunque sea de forma mínima. La ciencia ha roto las reglas de juego, le corresponde a ella reponer el equilibrio imperfecto, no para retroceder a un pasado imposible sino para llegar a un futuro posible y necesario. Si ha conseguido que partes se reproduzcan solos, que haga pasar los clones de perfectos a imperfectos para que se perfeccionen por la evolución. Sólo hay un paso más, tecnológicamente hablando: un marco mundial de todo, con sus reglas e impuestos madres.
La Biología es un tren cuya primera parada fue la primera célula. Su marcha evolutiva le llevó a la parada humana, cuando el hombre utilizó el primer palo con criterio y razón, arrancó en paralelo el tren tecnológico; mientras la Biología recorría el trayecto de las luces a la democracia, el tren tecnológico evolucionó a la razón técnica perfecta. La próxima parada de la Biología es la democracia tecnológica. Los dos trenes convergen en un punto futuro: la fusión de Biología-Tecnología, democracia global. Pero puede ocurrir que choquen, o que uno de los dos se dirija a una vía muerta: un eslabón perdido.
“La tecnología es un ente infinito; es un absoluto o, mejor dicho, el Absoluto; es el principio del Universo, el Primer Mater, la causa primera; es el Espíritu o la Razón universal; es el Bien; es lo Uno; es lo que está más allá de todo ser; es la finalidad a que todo tiende” ¿Estoy retratando a Dios? Pues sí, las definiciones anteriores de Dios están en el Diccionario de Filosofía de D. José Ferrater Mora. Esta analogía la voy a completar con una relación entre tecnología, democracia y un feto humano, para lo cual trascribo un párrafo de un artículo sobre Biología aparecido en el diario El País, el día 11 de agosto del año 2002, firmado por J. C. Izpisúa, D. Rasskin y A. Raya. “El desarrollo es una danza de señales moleculares y fuerzas celulares. Los genes expresan proteínas con pautas temporales precisas, otorgando a cada célula un destino dentro del embrión. Esta dinámica temporal crea formas, genera tejidos y, a través de plegamientos, empujones, tirones y roces, va formando los órganos en un equilibrio exquisito entre la forma y la función. El desarrollo es, pues, un juego entre el tiempo y el espacio, una coreografía de moléculas y una danza de células, un juego de tiempos para crear espacios funcionales. Durante el desarrollo se genera ritmos y sincronías, a veces en consonancia con lo que sucede en el exterior, como los ritmos de la noche y el día o los ciclos lunares” La democracia nació a base de plegamientos, empujones, tirones y roces, y creó órganos en un equilibrio entre la forma y la función. La analogía es evidente y también con las empresas, si es que de verdad quieren llegar a la mayoría de edad; es el camino que le falta por andar también a la tecnología, para llegar a la democracia tecnológica.
Estas dos escaleras en paralelo que forman la Biología y Tecnología han tenido desde el principio los escalones con un desnivel. La humanidad nació coja y continua: mientras el hombre subía el tercer escalón a las luces democráticas, la técnica subía el segundo. A esta escalera o vía de tren les faltan dos escalones o estaciones para converger, y si deseamos no estrellarnos hay que controlar la velocidad de aproximación. Hay un problema base: los trenes avanzan con vagones sueltos, unos más rápidos que otros, podemos tropezar en cualquier momento y para evitarlo hay que conseguir que la democracia humana pase de parcial a mundial, al mismo tiempo que la tecnología se tiene que democratizar y hacerse global. La fusión consiste en que los trenes intercalen vagones. Cualquier error en esta sincronización dará un resultado de muertos o que se fusionen las personas o países más ricos, con la tecnología por ellos desarrollada y que el resto entre en una vía muerta: un eslabón perdido. No sería la primera vez que esto ocurre, pero si la primera que sabiéndolo y pudiéndolo evitar, no se hiciese. Los que mayor responsabilidad tienen son los ricos, por capacidad y necesidad, pero todos somos necesarios para tirar del tren y poder montarnos en la evolución.
La síntesis del presente en relación con la tecnología es que hay que globalizarla, pero antes hay que marcar unas reglas, límites tecnológicos. Ya los hay. A los países no democráticos se les ponen trabas para evitar que consigan tecnología nuclear (sin mucho éxito, por cierto). Otros controles o límites existen con el mismo resultado. No son estos controles a los que me refiero, sino a los controles de los seres tecnológicos; nacerán más incluidos depredadores. Cuando nazca el homínido tecnológico, (un humano con tantos órganos biológicos trasplantados como originales; más, órganos mecánicos con funciones biológicas; más, órganos mecánicos con funciones técnicas; más, órganos recuperados biológicamente con las células madre) la mayoría de la humanidad debe tener resuelto el hambre, la educación, los recursos, la libertad, la justicia: en definitiva, la democracia total. Los derechos son universales, los tecnológicos igual. Para conseguirlo habrá que implantar una renta-básica-social-tecnológica: estos son impuestos y quien más debe pagar evidentemente son quienes más tienen, es decir, los depredadores. Impuestos más reglas claras, conocidas por todos y respetadas so penas de castigo por ley. Sólo la democracia puede conseguir que todos participemos.
La síntesis es la democracia, es el denominador común del progreso; la evolución de un feto humano a semejanza de la tecnología y empresas. Y para demostrarlo voy a transcribir como en unas páginas anteriores, otro párrafo del mismo periódico el mismo día 11-08-2002 por el profesor de Investigación del Centro de Biología de España, D. Antonio García Bellido: “Entendemos el papel de genes diferente en la especificación de territorios embrionarios como los que aparecen a lo largo del eje cabeza-cola, con sus diferentes segmentos; en el eje dorso-ventral, con la aparición de diferentes tejidos, y en la formación de apéndices, patas y alas. Y estamos entendiéndolo porque los genes que especifican estas diversidades especiales son los mismos, están conservadas a lo largo de la evolución y son transferibles, reteniendo su función entre organismos muy diversos, como la mosca y el hombre, con ancestros comunes de hace 600 millones de años.
Esta conservación de genes ocurre porque sus funciones están basadas en interacciones moleculares, y éstas, en el reconocimiento molecular. La síntesis de la lengua genética no puede cambiar porque las palabras -las moléculas, los genes- no se entenderían. Por ello la mayoría de las mutaciones son letales”. La lengua genética es la democracia, el denominador común de la Biología y Tecnología. La fusión de las dos debe hacerse con cuidado, respetando las reglas del juego o corremos el peligro de una mutación inservible.
Descrita la analogía entre Biología, Tecnología y Democracia, globalizar la tecnología es respetar todo lo descrito anteriormente sobre la democracia, la armonía en sus componentes es la base. Cualquier maquina (ordenador) o empresa global debe tener equilibrio entre la forma y la función. La lengua genética sirve tanto para las maquinas como para las empresas y no respetar el equilibrio genético es mutar a lo desconocido. Hay que democratizar las empresas globales. Repartir recursos mediante la creación de las infraestructuras en los países pobres. Democracia social en los medios de comunicación para controlar los excesos o carencias. Sintetizar el presente. Cohesionar el mundo tanto político, económico y social no es otra cosa que respetar las decisiones de todos. Decisiones en política, empresas y la diversidad social; una renta básica en decisiones políticas que hará que la mayoría proponga soluciones para todos más una renta básica social, es decir educación e información en los medios, más una renta básica tecnológica para que todos puedan acceder a los avances científicos. Y nada de lo anterior es posible sin una renta económica por trabajo o subsidio proporcionado por los impuestos.
La adaptación de los pobres a las nuevas tecnologías ocupará dos generaciones. Pasar de preindustrial a pos tecnológico es un salto posible, no soy el primero en decirlo, lo he leído a un dirigente sudafricano y tenía razón. Esta síntesis tecnológica no necesita pruebas psicológicas de cómo se adapta un pobre al primer mundo tecnificado: con que deje de ser pobre es suficiente, el solo sabrá buscar los resquicios del presente para progresar: El estudio de la globalización o globalogía o síntesis, es la armonía o esencias de las cosas. Las partes son el todo. Nada se podrá conseguir si una parte no es global. La dialéctica repetitiva, la espiral con dos aciertos y un error, por sectores y conjunto de sectores. La tecnología es un sector y si una parte del mundo no tiene acceso a ella, el mundo está cojo o enfermo: un cuerpo está sano cuando todos sus órganos funcionan bien; basta que uno falle para que se convierta en un enfermo. El cupo de errores está cubierto, la globalización los ha puesto de manifiesto, es hora de ponerse a trabajar para dar dos pasos: uno para enmendar los errores y el otro para avanzar hacia el futuro, que será tecnológico tanto en lo personal como en lo político y social.
Permítanme una licencia futurista más: un hándicap; una carrera posible si antes se le ha puesto peso extra (impuestos) a los mejores.
Una mujer de un país cualquiera (estado) de estrato social indeterminado (todos salen con tacos) como la edad (en su carril), raza, color, religión (con su equipo, sola o mezclados), incluido nombre (dorsal). Se ha levantado contenta pues ayer le confirmaron en el trabajo que la empresa le ingresaba el plus por haber tenido una idea adecuada. Trabaja por cuenta ajena desde hace cuarenta años, veinte en la actual dedicada a la farmacología. Hoy va a iniciar los ensayos clínicos para eliminar las jeringuillas móviles con células madre incrustables, por otras fijas incorporadas en el cuerpo. Precisamente hoy hace diez años que le trasplantaron el corazón, por culpa de un accidente de tráfico; tiene las caderas y una rodilla artificiales, más parte de la piel de la cara retocadas por células madre y corregidas por la cirugía estética. Es por tanto un día especial. Además, es día de lecciones y está muy interesada, así que nada más desayunar enciende el móvil que lleva incrustado en la cabeza y visualiza todas las elecciones (políticas: mundial, supranacional, nacional, autonómica, local; empresarial; social: mundial, supranacional, nacional; todas juntas, o la mitad de forma trasversal con dos años de diferencia) y los distintos partidos con más posibilidades para decidirse, aunque tiene claro casi todo. Después ordena al móvil visualizar la agenda del día. Las elecciones son a las doce. Consulta el tráfico para decidir si transporte público o privado y decide el público, desea leer en el trayecto. A las doce volverá a encender el móvil, votará por él y hará unas compras.
EDUCACIÓN
TESIS
Siempre ha habido ricos y pobres, de la misma manera que unos aprovechan los estudios y otros no. Dicho de otra manera: unos multiplican las posibilidades, mientras que los demás desperdician cualquier conocimiento que se les ponga delante. Nunca ha habido tanta y buena educación para la mayoría. Esta obviedad es irrefutable, y por ello los países que dominan el presente son sociedades en las que todos -o casi- han empezado los estudios desde muy pequeños. Pero es desde la individualidad con voluntad para avanzar en donde radica la fuerza de la educación. No sirve de nada el que todos tengan los mejores profesores si individualmente no prestan la atención debida. Sólo existen entidades individuales, los universales son términos que dan una imagen de perfección. Todos los niños en colegios públicos, queda muy bien, pero al final sólo unos cuantos llegaran a saber todo lo que esos colegios pueden dar de sí. En cambio, la voluntad de unos padres para que estas posibilidades sean mayores para sus hijos -tanto en cantidad como en calidad- hará que prefieran colegios privados con grados múltiples de posibilidades, tanto en especialidad como en perfección, que dependerán en la mayoría de los casos de sus posibilidades económicas.
Traspasar estas contradicciones nacionales a globales es simplemente un desvarío, una imposibilidad manifiesta. Si unificar un aula de veinte niños y niñas es imposible, unificar el globo en educación es ir saltando de error en error, de curso en curso, ciclo a ciclo, hasta llegar a la universidad, multiplicado por diferencias económicas, sociales o políticas, así como nacionales, culturales, etc. Es un desvarío total. Ahora bien, cada país debe poner un mínimo dependiendo de sus posibilidades, un denominador común y dependiendo de la voluntad individual de cada niño y niña más la de sus padres, permita que una parte llegue efectivamente a una meta, que puede ser muy perfecta o no, a expensas del poder económico de la familia y también de los recursos especiales que el gobierno de esa nación ponga a disposición de esos padres con voluntad extra.
Todas las personas somos diferentes; a unos nos interesa muchísimo vestirnos bien, a otros tener el mejor coche o comer exquisito, otros prefieren una casa reluciente y no un coche o ropa a la ultima. Unos padres prefieren que sus hijos tengan la mejor educación posible, aunque tengan que renunciar a otras cosas y no les importa ese esfuerzo, y para estos casos los gobiernos deben poner los medios, es decir, la posibilidad o libertad de elección entre colegios públicos y privados, con un grado de diversidad elevado para que estos padres tengan realmente opciones a elegir. Los mejores científicos, abogados o cualquier otra profesión de futuro salen en su mayor parte gracias a la voluntad individual y no colectiva. Grandes hombres fueros hechos a sí mismos, mientras que la mayoría desperdiciaron unos tras otros los recursos que padres y estados pusieron a su disposición. Mientras esto sea así, la única solución es seguir el camino emprendido por los países que más bienestar tienen: aumentar los mínimos dependiendo de los recursos disponibles al mismo tiempo que aumentar las posibilidades individuales de libertad para que cada familia tenga la oportunidad de mandar a sus hijos e hijas al colegio que le plazca.
La complejidad del presente exige la especialización y nada hay mejor que dedicarse a las cualidades innatas que cada individuo tiene al nacer, ampliadas con la educación. No es casualidad que haya familias especializadas en campos determinados de actividad, pues el niño lo mama desde el nacimiento. Es lógico que a familias con uno o varios miembros con carreras económicas le sigan los hijos y, en muchos casos, superen a sus padres. Lo contrario sería -aparte de imposible- un despilfarro, pues pretender que cualquiera tuviese las mismas posibilidades de dedicarse a cualquier profesión exigiría un esfuerzo ímprobo ya que lo aprendido desde la cuna no tiene precio. Es por tanto lógico que los hijos de los caballos ganadores (como la síntesis define al dinero) sean en potencia potros económicos y ganadores. Si lo que se quiere es avanzar por el sendero del crecimiento económico, la obligada especialización del presente hace que la única solución sea la de más posibilidades de elección para los padres porque ya se encargarán éstos -en la medida de sus recursos- de preparar a sus hijos e hijas para coger la antorcha de su profesión, sea financiero, comerciante o futuro propietario de una empresa global.
Las costumbres cambian, toda la sociedad es consciente de ello, no podemos seguir como siglos atrás; la educación debe ser un vehículo en el que quepamos todos para avanzar en el intrincado mundo que nos ha tocado vivir (como siempre simplificar es errar). Si los Fórmula-1 son un despilfarro, sólo lo es en apariencia, pues las innovaciones pasan con los años a los modelos de series. De igual manera no debe haber un sólo vehículo educativo sino muchos, para que las personas en general encuentren un modelo adaptado a sus posibilidades. De todas formas, esto es pasado en parte. Estamos inmersos en un mundo tecnificado que nos permite con la ayuda de los medios -sean de comunicación clásicos o modernos- que los centros educativos estén al día en casi todos los campos. Internet permite que las universidades con menos recursos tengan acceso a los proyectos punteros de otros países o universidades de elites. También tienen partes negativas, las cuales debemos asumir. Así, presenciamos -no en vivo, sino a través de los medios de comunicación- vehículos último modelo a los que no tenemos acceso económicamente. Tenemos que adaptarnos a un mundo en el que vemos todo, todo está al alcance de todos y no podemos tener de todo.
Lo natural es que los mejores preparados en cualquier especie sobrevivan y transmitan a sus descendientes sus genes. Los humanos hemos corregido este principio gracias a la razón. La educación general para todos los ciudadanos es la base para que las diferencias no se hagan insalvables, y más ahora con las nuevas tecnologías, que nos ayudan en los estudios pero que también hay que aprenderlas. El mundo desarrollado es cada vez más complejo. Pero no podemos olvidar que la naturaleza tiene sus principios inalterables que -aun corregidos con raciocinio- no se pueden eliminar, y así como los débiles desaparecen en la naturaleza animal, en el ser humano crea una división diferente entre unos y otros. Si la frase “siempre habrá ricos y pobres” sigue vigente ahora y en el futuro, habría que añadirle: preparados y menos preparados. Es imposible que el cuerpo social al completo sea puntero en las nuevas tecnologías, la división -por más desagradable que resulte es incuestionable-, por lo que la división natural permanece, aunque de otra manera.
La cantidad de recursos de las democracias ricas para con la educación de sus poblaciones son inmensas, pero no infinitas. Optimizar los recursos en armonía con la libertad de centros es el trabajo y la obligación de estos países. Esto, que parece sencillo así en teoría, en la práctica es un esfuerzo considerable, tanto en la cuestión económica -sólo hay que fijarse en el porcentaje del PIB dedicado a la enseñanza de los países ricos- como de preparación del profesorado, centros educativos, estudios, planificación, investigación, etc.; en definitiva, todo lo que representa la educación para un país. Imagínense lo que representaría un hipotético gobierno mundial, la ONU, o algo similar en el futuro, aunque sólo fuese en líneas generales. Plantearse una educación global y la síntesis, parece que va por ese camino, es imposible por muchos recursos que se empleen. Aparte de la falta de libertad democrática de muchos países con los que simplemente no se puede planificar nada, con países que, si son democráticos, y sobre todo la unificación de las diversas culturas; aun admitiendo claro está, que sería sólo en ponerse de acuerdo sobre las cantidades de dinero a repartir, lo demás ni me lo planteo. Es cada país el soberano para decidir la cantidad de recursos que se dedica a cada sector de la sociedad y a los países con pocos recursos, ayudándoles dentro de las posibilidades económicas y vigilando dichas ayudas. La globalización es un camino que se hace al andar, parafraseando a Machado, no pretendamos dar un salto a lo desconocido, pues lo más probable es que tropecemos no hacia delante, sino hacia tras al intentar coger impulso.
La realidad es la que es y no nos engañemos con utopías peligrosas y sí paso a paso. Si partimos de la actualidad que es la mejor situación de todos los tiempos -y no sólo en la educación-, los pasos de futuro deben ser pocos, seguros y racionalizando todos los recursos, tanto económicos como sociales. Evitar pasos en falso al pretender una escolarización general. O acaso los países pobres con parte de los niños aportando riqueza a sus familias pueden impedir este desarreglo con el simple incremento de ayudas económicas. ¿No tendrían que hacer primero los deberes democráticos, así como el control económico para evitar despilfarros por corrupción etc.? Es decir, vertebrar la sociedad para luego solucionar el problema del trabajo infantil. No es lo mismo hablar de países ricos que de los pobres. Los primeros ni necesitan que se les diga lo que tienen que hacer ya tienen en sus respectivos países quienes lo pueden solucionar o las críticas para corregir los errores; los que están en vías de desarrollo sostenibles o no, ya saben de la importancia de una población bien preparada. El que reciban créditos ventajosos para arreglar deficiencias es función del FMI y BM, y el hecho de que tengan que pagarlos les obliga a racionalizarlos y, por supuesto, controlar los proyectos so pena de no ser acreedores en el futuro de nuevos créditos. Si eliminamos los países que son dictaduras y los que ni se plantean corregir el déficit democrático para el futuro, sólo nos queda un puñado de países pobres, algunos de solemnidad, que lo único que pueden hacer es gestionar el hambre.
¿Cuál es la mejor manera de ayudar en cuanto a la educación se refiere para que estos países salgan del subdesarrollo? Esta pregunta no tiene una respuesta educacional, ni global, ni utópica, de solución completa de todos los desarreglos que padecen, porque la educación es una parte del futuro; futuro que no tienen si no se empieza por el principio, que no es otra que la económica. Cuando se critica que la globalización beneficia a los países ricos y que con los recursos que consiguen gracias a las materias primas de los países pobres no aportan las cantidades suficientes para el desarrollo de estos, incurren en un error: los países pobres no pueden dejar de serlo de la noche a la mañana, necesitan tiempo. Y en cuanto a que si dedicasen el uno por ciento del PIB -o algo parecido- de los gastos militares en educación y contra el hambre en los países pobres, el problema estaría solucionado. El error viene de suponer que con unos miles de maestros y unos cientos de colegios ya está solucionado el problema. Esto es una simplificación, pues lo necesario para llevar a la practica una escolarización en un sólo país, aunque sea pequeño, es bastante más y la demostración no cabria en esta tesis, ni sumando el espacio de la antítesis y síntesis. Es decir, simplificar una solución es errar, como dije al principio. Se necesita mucho más del uno por ciento del PIB de los países ricos. Es muy fácil ver el problema y pensar: esta es la solución y en paz. Todo problema complejo necesita un buen planteamiento y las herramientas adecuadas para encontrar una solución, que no es otra en este caso que seguir los pasos razonables que han llevado a los países ricos a serlo. Cualquier error simple, mal planteamiento general o mala ejecución, da como resultado una solución fallida.
Si los países ricos que poseen en sus sociedades la flor y nata de los pensadores actuales no han encontrado una solución para la educación global desde hace décadas es porque la realidad se impone, es muy tozuda y suponer que es por una voluntad negativa el no haberlo realizado es suponer una maldad a sabiendas: una hipótesis fuera de toda realidad.
EDUCACIÓN
ANTITESIS
En una sociedad de universales la tesis sólo sabe de individualidades, coge una parte de la razón y la otra la desprecia; coge el nominal cuando el valor real es el efectivo. Globalización es un universal y universalizar la educación se contrapone a nominalismo: parece que están en la Edad Media cuando se decía que los universales son únicamente términos en el lenguaje. Los que ostentan el poder proponen y ejecutan la globalización para los ricos y los pobres que esperen, que más les da, si piensan que siempre habrá ricos y pobres. No será que detrás del individualismo se esconde otras razones y se ocultan detrás de las apariencias, como pedir más tiempo a los pobres. Una constante en los partidarios de la globalización está en pedir más tiempo, ya sea para el comercio, para la libertad o para la educación; lo que oculta es falta de ganas, voluntad, además de interés, avaricias y poder de manipulación. Si la universalización de la educación ha sido posible en todos países ricos, decir que el individuo es la base para la educación es no decir nada: ya se sabe que el todo está compuesto de partes y hacer que parezca imposible una propuesta es poner un velo al problema en sí.
Los ricos y todos los que de alguna manera ostentan el poder se creen innatos, por eso todas las manifestaciones de la tesis globalizadora son siempre en el sentido individual. Les propongo a todos los padres de la tesis dinero que metan a sus hijos e hijas en un colegio único y privado. Por lógica si son innatos deberían salir todos economistas de prestigio, especialistas en circuitos financieros y, con el tiempo, con una cantidad de Premios Nobeles descomunal. Pero imagínense que el colegio es malo, con desorden, padres que no se preocupen por falta de voluntad, tiempo o todo junto. O peor aún, un colegio con un buen nivel académico, con un costo adecuado más todo lo bueno que se pueda imaginar. Entonces saldrían al mundo de los adultos con sus carreras relucientes, con una ideología más o menos predeterminada, unas creencias igual, sean culturales o religiosas etc.; pero el mundo es multicolor, con ideologías varias, creencias religiosas distintas, culturas múltiples. Saldrían a un mundo que no existe: especialistas en economía e ineptos en personas. Los partidarios de la tesis -no se lo creen ni ellos que sean innatos- lo ocultan, pero tanta insistencia en colegios privados les delata. Si los hijos de los ricos y poderosos fuesen innatos, para qué atiborrarlos de tantos idiomas, masteres, etc. Es decir, lo adquieren con la educación y así el problema de los países pobres con relación a la educación se reduce a una cantidad de dinero
Todo se reduce a unificar una clase. ¿Si unifico una clase, unifico el mundo? ¡Qué barbaridad! ¿Pero una clase de cuarenta alumnos o de veinte? Otra vez reducido todo a dinero. Según el informe PISA del año 2004, Polonia aprovechó mejor que nadie el dinero disponible en educación, mientras los EE. UU. fueron los peores. ¡Que despilfarro! En el mismo informe, los chicos y chicas de 15 años de Finlandia eran los mejores (de media, claro). Para lo cual, sistemáticamente cogen a los peores de las clases y se ceban con ellos, impidiendo que los problemas se inicien en los primeros años, haciéndoles repetir curso cuando todavía hay solución. Optimizar los recursos suena a empresa global, a economía de países ricos, pero no a educación global. Nos hacen creer que casi todo es cuestión de dinero; y digo nos hacen creer porque es sólo la apariencia: lo que pretenden es convencernos de que es imposible por cuestiones políticas, económicas, sociales, culturales. Pero al mismo tiempo la única solución que la tesis global propone es que los niños y niñas más listos o padres y madres con recursos económicos sobrados se gasten grandes cantidades en colegios privados. Para los pobres, colegios públicos con pocos recursos y muchos niños. Salir con la carrera de economía especializado en finanzas internacionales o globales desde uno de estos colegios o universidades públicas se convierte en una heroicidad, una excepción a la regla (siempre las hay). En cualquier momento pueden presentar a un estudiante o doctor en cualquier disciplina que se hizo a sí mismo gracias a unos padres, a una beca escasa, etc. Si cuando el mundo era más simple un sólo científico podía deslumbrarnos y ahora son equipos complejos, pretender que en el futuro las excepciones serán la regla general carece de fundamento.
Una clase de veinte alumnos es un desorden de cuarenta más; con un profesor rígido o dictatorial las notas de los alumnos suben. Cuando los profesores son grandes comunicadores de su ciencia, los alumnos también sacan buenas notas. Deberían ser todos simpáticos y rígidos, buenos comunicadores de su saber y, al mismo tiempo, con autoridad. Aquí está el problema: queremos héroes pagándoles poco para que enseñen a cuarenta. Al que destaca en este desorden se le llama innato. ¡Será en el desorden! Los que tienen unos padres con estudios y tiempo además de voluntad, lógicamente sacan buenas notas gracias a ellos y no al desorden sino a pesar de él: también son innatos. Tome nota la tesis global de que, si la clase de cuarenta la compara con un país subdesarrollado y pone a un héroe de jefe, seguro que sus alumnos ciudadanos sacarán varios aprobados y un notable seguro en progreso. Y siga tomando nota, pues si la clase fuese de veinte y ricos y se instalase el desorden en clase sólo uno tendría posibilidades de sobresalir en el caos. Como demuestra el antes citado informe PISA, siendo los EE. UU. el país más rico, el porcentaje de sobresalientes era mínimo. Pedir igualdad para todos los niños no es sinónimo de clonar a toda la clase; unificar una clase o país es poner unos mínimos para todos con reglas iguales. La diversidad inherente al ser humano necesita unas reglas para todos. Y si estos pocos gastos en educación crecen por ser la economía lo suficientemente grande las clases desde pequeños hasta mayores deben ser con pocos alumnos y nunca en desorden: un máximo de orden en una clase siempre dará un mínimo de genialidad, otro mínimo de negatividad y una mayoría con buena nota.
La diversidad es parte de nosotros: si cogemos un grupo de alumnos y los unificamos en una clase por creencias religiosas estamos unificando contra natura. Si en este supuesto ¿supuesto? colegio Darwin no existe, ¿de mayores en la universidad estudiarán ciencias? ¿Si el supuesto fuese del socialismo real (pasado) saldrían preparados en razón y sin pasión? Cortarles las alas antes incluso de que empiecen a volar lo que se consigue es que eliminen partes del conocimiento (se eliminan posibilidades). Dice la tesis que hay que caminar paso a paso, que se hace camino al andar. Así sigue la frase de Machado y cómo quieren que anden en el futuro de mayores los alumnos si lo que tienen que hacer es precisamente aprender a caminar. Que pretende la tesis: que se dirijan a un lugar concreto, predeterminado por una ideología, que salten y no anden por una imposible eliminación darwiniana. ¿Qué no hagan camino al andar? Que sigan el trazado económico o cualquier otra profesión de los padres. La solución es sencilla: colegios públicos para casi todos, con buena educación en base a recursos suficientes sin eliminar posibilidades. Todos juntos, niños y niñas, con uno mínimos de posibilidades para ser piloto de un Formula-1, como dice la globalización o cualquier otro modelo inferior. Si el mundo es diverso nada mejor que prepararlos para él con una porción de complejidad.
Los que sostienen la tesis global y piensan que mucho de innato debe de haber en el hecho de que los más ricos son siempre más listos, les propondría una prueba imposible, pero fácil de intuir el resultado y es la siguiente: cojan un millón de bebés de la Casta de los Intocables de la India y los intercambian por otro millón de bebés de las más acaudalados de los EEUU -con Premios Nobel incluidos- e imaginen cual sería el resultado veinticinco años después; es fácil de imaginar que los niños ricos que hubiesen sobrevivido a las penurias seguirían siendo la casta más pobre y, quizás con alguna excepción, atribuible a cualquier motivo, mientras el millón de la India se habrían convertido en Intocables americanos. Tenía razón Darwin, lo adquirido no se hereda salvo en una pequeña porción, por eso de unos padres muy altos, hijos un poco más altos; como hay muchos casos de varias generaciones con los dos congéneres de altura razonables. ¿Dónde están los humanos de tres o cuatro metros? ¿Si las neuronas son físicas donde están los súper humanos inteligentes? La tesis dirá: heredan más neuronas y sobre todo más perfección; pues no, el resultado sería el mismo. ¿Dónde están esos humanos con la cabeza desproporcionada si una de las cosas que nos separa de los seres irracionales es la cantidad de masa cerebral? Al final todo se reduce a dinero y quien lo tiene -y mucho- lo despilfarra. Encima no consiguen que sus hijos sean casi todos superdotados e impiden que los pobres puedan progresar gracias a una educación global por falta de recursos que se pierden en el Norte rico, mientras el pobre Sur pierde millones de posibilidades.
En cuanto a los medios de comunicación en relación con este capítulo sobre la educación, esta antítesis tiene poco que añadir a lo expuesto en el capitulo quinto. Si la información es poder y todo poder está en la zona rica, pretender convencer a la tesis que reparta información-poder con los pobres es una tarea de titanes. Los medios educan a los pobres a consumir, pero no a estudiar. Si la realidad que sale por la televisión es una realidad de opulencia y con tragedias de los desafortunados del Sur éstos sólo ven una salida ir a la zona Norte. No transmiten el esfuerzo, la evolución de la sociedad a base de estudios y trabajo. Los medios de comunicación aportan poco y estorban mucho. Cuando tengan una educación general suficiente podrán sacar provecho de internet (por ejemplo), pero primero habrán de aprender a leer y escribir. La tesis quiere construir la casa empezando por el tejado.
El tema tecnológico es análogo a la información. Hay que empezar la casa por los cimientos: primero comer, luego libertad, educación y después tecnología con o para aumentar los conocimientos. Este orden se repite en todos los temas, por lo que la tecnología -o el traspaso de ella- a los países pobres no debe ser un factor de separación sino de unión. Pero la tesis global sigue en la creencia de un mundo dividido entre ricos y pobres y busca la justificación en la tecnificación. Defiende un estatus sin importarle que la realidad no sea un estado permanente: si así fuese estaríamos subidos en los árboles. Si todos los animales de una especie son básicamente iguales los ricos pretenden que la tecnología abra una fosa más de separación entre los humanos, una subespecie sin posibilidades. En educación la tecnología de los países ricos tiene poco que aportar a los pobres, no así en otros campos. En educación primaria lo que necesitan son escuelas, maestros, recursos básicos de los que hay suficientes; después si, el trasvase de ciencia es un paso más hacia la igualdad.
Los medios de comunicación y la tecnología tienen poco que aportar a los más necesitados (incluso nos aprovechamos de ellos). ¿Cuántos vivimos de los muertos como mercancía informativa? Pero no quiero seguir por este camino para depurar las imperfecciones de la tesis global, ya hay bastante donde buscar como en los recursos disponibles del mundo desarrollado. Sólo hablando de dinero, hay organizaciones sociales, artistas e intelectuales, etc. que llevan décadas demostrando que con un 0,7%, tasa Tobin ó un 1%, del gasto militar se habría, no ya solucionado la educación, sino todos los problemas importantes de los países del Sur. Lo han dicho por activa y por pasiva: da igual, la tesis o no sabe o no contesta o contesta ¡Utopía!
Despilfarro de comida, despilfarro sanitario, tecnológico y social. Añado social porque el mayor despilfarro es tener millones de seres humanos sin preparación, esto en la zona rica; en los países pobres el desperdicio humano se cuenta por miles de millones, el mayor Producto Intelectual Bruto desaprovechado por falta de ganas, interés, miopía, inoperancia intelectual. Cuando la tesis global oye que hay que donar el uno por ciento del PIB de los países ricos a los países pobres se le obturan los sentidos y balbucean justificaciones. Con lo fácil que es sumar: uno más uno es dos; un principio inalterable, dirá la tesis que me he superado en la simplicidad; pues no, así de simple se resuelven los problemas. Cuando se habla de ayudar a los países pobres no se debe entender ayudar a todos a la vez, sino de uno en uno: se coge al mejor preparado y se les proporciona las condiciones, los recursos y se ejecutan los proyectos necesarios para que desaparezca de la lista pobre y bingo, ya está en la lista de ricos; los problemas se resuelven por los bordes externos. Decidir cual, lo necesario, el tiempo, más todo lo que no he mencionado es una decisión de la ONU (o debería serlo).
El hecho de ayudar a uno no significa dejar de proporcionar a los demás las ayudas actuales. Hay más argumentos sobre lo anterior que podría enumerar, pero creo que es suficiente para comprender que la ayuda a los países pobres es urgente para que de una vez inicien con la educación, que es la causa, que los llevará al fin de su desafortunada situación. Cualquier otro apartado como infraestructuras, tecnología, información, etc.; no valdría de nada a los pobres si antes no empiezan en una escuela a leer y a saber que uno más uno es dos.
Las Naciones Unidas tienen bastante responsabilidad en todo lo anterior, pero la ONU es en cuanto a recursos un fiel reflejo de los países que aportan dichos recursos, por tanto, los esfuerzos que hace o deberían hacer hay que achacárselos a los países ricos. No es el foro adecuado para decidir -aunque debería serlo- y todos los esfuerzos que hace bienvenidos sean, pero no son suficientes. Dentro de dos capítulos, esta antítesis o antiglobalización se ocupará de la ONU en general y no sólo sobre la educación.
La realidad que representa la tesis es nefasta, una realidad imposible de cambiar, pero analizando el problema de la educación por partes como es el propósito de esta antítesis se va descubriendo o demostrando que no es así. Demasiado hincapié en las posibilidades individuales cuando educar es enseñar la complejidad universal; y si somos seres sociales, enseñar en un entorno parcial de la sociedad es ir cojo al colegio, para salir hecho un paralítico social. Una apariencia de imposibilidad que se reduce a dinero para no aportar recursos y dejar pasar el tiempo haber si por casualidad se resuelve. Y desde luego el empeño que pone los partidarios de la globalización, tesis o derecha política en la educación privada o libre elección de centros educativos. La tesis propone desde la infancia a la universidad una división en dos: ricos y pobres, Norte y Sur. Donde se ha visto que una sociedad triunfe sin un centro, una clase media potente que abarque el 60, 70 ó el 80% de los ciudadanos.
La relación entre educación buena o muy buena para unos pocos y mala o nula para todos los demás: educación privada para los primeros y pública para los demás es una respuesta lógica por parte de la tesis. La tesis es coherente consigo misma en este sentido, como la elección de profesiones y la pronta separación de los caminos para elegir una carrera. Todo tiene la lógica de impedir que las cosas cambien para que los que tienen todo lo sigan teniendo y los que nada tienen que sigan así. Pero la relación entre las dos opciones es negativa ya que se basa en una separación cuando la mentalidad del niño aun no está formada. ¡Que elección es esta! Elegir significa tener por lo menos dos opciones; los pobres no tienen ninguna y los padres ricos, si no tienen colegios públicos de calidad, tampoco. Sólo opciones entre privadas y como estas se reducen por motivos de riqueza, proximidad a la vivienda, ideología, etc. En realidad, sólo una minoría tiene posibilidad de elegir. Por tanto, la reciprocidad entre educación pública y privada que presenta la tesis global no vale, no es real para poder corregir el presente a mejor. La verdadera elección se presenta cuando el estudiante llega a la madurez, cuando es capaz de analizar su situación personal, su entorno más próximo al mismo tiempo que analiza el mundo que le ha tocado vivir; que tiene capacidad de proveer un futuro próximo con varios caminos en perspectiva -fáciles unos, complejos otros-, donde los gustos y la capacidad pueden coincidir o no. Para llegar a la mayoría de edad con esta libertad antes tiene que madurar a base de una educación completa, compleja, pero no excesivamente especializada. Ésta es después, una vez elegido el camino a seguir y cuando el esfuerzo es menos esfuerzo. La relación de colegios públicos y privados debe ser del 90 y 10% a favor de la pública. Es suficiente con un diez por ciento del total para los colegios y universidades privadas. Es decir, un diez por ciento aproximadamente a repartir entre élites, religiosos y nuevas fórmulas educativas. Que no se crea la tesis global que los partidarios de otra globalización no saben que siempre es bueno experimentar, que puede haber caminos no transitados donde encontrar soluciones donde no parece posible. La libertad de elección es una posibilidad buena e imposible de prohibir, pero es la menor; la mayor es propiciar que la formación llegue a todos para que luego puedan elegir el camino.
Claro que esta elección es para los países ricos para los pobres esta libertad es nada. Parece que la tesis quiere que el coche global funcione con un motor económico, sin dirección educativa y sin gasolina para comer, y por eso no ponen las piezas para el motor económico en los países pobres y sí créditos a bajo interés, a pagar con lo que no tienen. El coche global debe ser local y completo, cualquier pieza defectuosa es un coche inservible. Lo que vale para el cuerpo humano vale para un país entero, al igual que lo bueno y necesario para una clase de alumnos es bueno y necesario para una sociedad.
Es claro y evidente que si la tesis lo que quiere es globalizar el planeta tendrá que globalizar un país pobre, esto es igual a proporcionar independencia económica, libertad y educación, entre otros. No vale por tanto la tesis, es sestaría a sabiendas, la economía de estos países es un problema que tienen que solucionar los países ricos y las excusas para no resolver el problema de la educación son eso: excusas. Y sigo poniendo como ejemplo el coche global. Esto se ve muy bien y se comprende: este coche global hay que empezarlo por algún lado y nada mejor que por la educación. Cualquiera de las otras piezas se puede suministrar en días: comida a través de ONGs, infraestructuras económicas en cinco años; en cambio el aprendizaje es lento, es una generación: un árbol al que hay que regar todos los días. De empezar por algún lado es por este, por trozos, completo, por un país, por todos, aunque sólo fuese educación infantil.
Ya se sabe que un problema es un problema y parece de entrada imposible cuando no se tiene la preparación adecuada para resolverlo, pero cuando los recursos de toda índole son suficientes, un problema global como la educación para todos no debe recibir de entrada una respuesta de tipo que se necesita tiempo, recursos o cualquier otra escusa. Cuando un estudiante con recursos académicos se enfrenta a un problema lo resuelve poniéndose a la obra. Es de justicia proporcionar a los más necesitados una salida de futuro, con un orden lógico, primando la democracia para ayudar a la juventud mundial a competir en una globalización con reglas justas.
PRUEBA DEL ALGODÓN
El mayordomo está en educación para pasar el algodón, pero tiene un problema de recursos, tiene cinco algodones y no le da para la prueba, así que decide coger sólo democracia y pasarlos por las cinco sustancias: división de poderes, sufragio universal, mandar por un tiempo, no aplastar a las minorías e información. Como una cosa es pasarlo por un país rico y otro muy distinto por el globo pobre, decide optimizar los recursos de tal manera que primero los pasa por los países ricos y después -con el mismo algodón- lo pasa a los países pobres. A priori sabe que la segunda vez que pase el algodón puede estar deteriorado, con mal olor y con cantidad de porquería, pero aún así decide hacer la prueba. Ya intuirán lectores que a los que no tienen nada cualquier cosa les parece un mundo y, como no pueden elegir, aceptan esta prueba amañada (aunque ni falta que les hace saber cómo saldrá el algodón). Sólo confían en que el mayordomo transmita los resultados, para que los ricos aprendan en dos páginas los suspensos de doscientos años por no aportar recursos suficientes a la educación global.
Coge el primer algodón y lo pasa por la división de poderes a los colegios de los países ricos y, como ningún poder debe predominar sobre los demás, los escolares ricos heredarán el poder y lo aumentarán. El equilibrio de poderes futuro ensucia el algodón. Sucio como está, al pasarlo por los pobres globales, el mayordomo lo coge con mucho cuidado. La división de poderes ha dejado el algodón con un cociente de limpieza cero y un resto rico.
El mayordomo se lava las manos y coge otro algodón para pasarlo por sufragio universal y como no todos los votos-alumnos en las escuelas de países ricos valen lo mismo -al no ser libre y secreto el descubrir quién será más inteligente- el algodón sale opaco. Y como en los países pobres no están todos en la escuela y los que están no valen lo mismo, no son libres. No es un secreto que los únicos que serán inteligentes son los que huyan, el algodón opaco como estaba ha terminado en el fondo de algún océano al huir con exceso de equipaje.
El tercer algodón es para mandar por un tiempo: en democracia, cuatro años y en la vida, una generación. Y como los estudiantes no se cruzan con los silvestres, el algodón termina endémico. El mayordomo coge este algodón y lo pasa por los países silvestres, y como el problema educativo es el mismo que ha deteriorado el algodón, éste termina sin vida, sin democracia y con una generación más, perdida en favor del poder endémico.
El mayordomo coge el penúltimo algodón y se dirige a realizar la prueba a la sustancia democrática: no aplastar a las minorías, y como una minoría aplasta a la mayoría con colegios privados para pocos ricos y públicos para muchos pobres, el algodón sale torpe, aunque era puro y le crea una impureza que daña a los niños. Pues bien, si en los países ricos niños y niñas van al colegio y casi todos los que dan clases son maestras, se pierde un diez por ciento de maestros vocacionales. El algodón con tantas impurezas cruzadas no está en condiciones de probar como está la educación en la pobreza, donde las niñas están aplastadas, los niños sin colegios y los padres sin trabajo.
El mayordomo coge el quinto y último algodón para saber cómo está la información sobre la educación. El resultado de la prueba da que padres con posibilidades envían a sus hijos e hijas a los mejores colegios informados a priori y los pobres con la misma información a los peores. El algodón sucio de rencor debe pasar la prueba a la información global sobre educación y no detecta los problemas pues el apagón informativo sobre lo que sucede lo impide; el mayordomo lo quiere pasar por la educación y lo tiene que usar para sanar (por haberle sobrevenido cualquier enfermedad).
EDUCACIÓN
SINTESIS
Me propongo demostrar en esta síntesis que lo adquirido es lo principal o razón primera de todo conocimiento. La tesis y antítesis me sirven para descomponer la realidad y la síntesis por el contrario es la recomposición más la creación; y si algo queda por crear en la educación es la base firme de que todo es adquirido. Principio inalterable como dos más dos son cuatro. Me propongo por tanto crear lo ya creado, a saber: que la frase empírica “nada hay en el intelecto que no estuviese antes en los sentidos” es irrefutable, y no asumir esta verdad matemática da como resultado soluciones viciadas. Todos los seres humanos tenemos las mismas posibilidades de adquirir los conocimientos; si no es así, es por nuestra incompetencia. Las demás creaciones de esta síntesis de la educación son escasas e imagino ya enunciadas por los expertos en esta materia. En definitiva, que en educación hay poco que inventar y mucho que ejecutar; pequeñas correcciones para el futuro y mucho por hacer para que los que no tengan recursos puedan acceder a la educación.
Para demostrar lo anterior podemos coger el tren tecnológico y visitar la analogía de los ordenadores con respecto a los bebés; estos son el receptáculo (Hardware) y lo adquirido (Software), mientras al hardware se perfecciona a ritmo de vértigo hasta la edad de la conciencia, este receptáculo bebé se oxida de viejo casi vacío porque los nuevos programas de software o adquirido para las personas sólo llena el casi del receptáculo. El bebé necesita desarrollar más potencial a base de recibir más programas (Software), herramientas mentales para poder ejecutar en el futuro operaciones complejas y nuevos hardware o componentes periféricos con la conciencia estorbando, eso sí. De nada sirve exigirles de mayores lo que de joven no han adquirido para aumentar el recipiente y herramientas para ejecutar soluciones. Las diferencias de unas personas a otras al nacer son menores que la capacidad del cerebro que utilizamos con respecto a la totalidad.
“La experiencia como punto de partida del conocimiento” (Bacon), se va desarrollando desde la cuna hasta la sepultura. Esta evolución tiene saltos hacia delante, de joven y hacia tras, en la vejez. Un bebé puede repetir una frase perfectamente y unos años después, cuando el pensamiento se le ha desarrollado, pronunciarla mal por no dominar la gramática; aprende a hablar y pocos años después apenas se acordará de cómo lo ha aprendido. No tenemos conciencia de lo anterior, los saltos nos lo impiden. De la no conciencia a la conciencia. De autómatas bebés a jovencitos reflexivos. De repetir palabras a pensarlas. Estos saltos han hecho cometer errores graves a más de uno al suponer que el razonar sobre un objeto no dependía de lo anteriormente adquirido. Los saltos pueden ser varios juntos -como la relación entre las materias primas y los productos manufacturados-, pueden no parecérseles en nada. Un ejemplo corriente es el niño que nunca ha visto ordeñar a una vaca ni a la vaca, y ve la leche, queso, etc., pero no encuentra la relación. Los sedimentos del saber se van acumulando en capas porosas que con el paso del tiempo oprimen a las precedentes haciéndolas invisibles y compactas. Es fácil equivocarse si la duda se filtra en el pensamiento -es curioso que siendo la duda un principio del conocimiento sea también su contrario-, pero, como he mencionado al principio de esta síntesis, dos más dos son cuatro, y no hay duda posible en que todo es adquirido.
Volviendo al ejemplo del ordenador, es curioso cómo se infectan con virus la tecnología y la biología, también el pensamiento está sujeto a virus: buenos que ejecutan conexiones etc., pero también malos: virus borradores, desconcertadores, virus ocupa. Mientras crece el bebé va ocupando espacio mental; a cada conocimiento por conexión se producen otros por la conexión anterior, en ramificaciones parecidas a las conexiones nerviosas de nuestro cuerpo. Al llegar a mayores tenemos ocupado equis parte del cerebro, el resto vacío y tendemos a ocupar este espacio con los conocimientos adquiridos. Pero no es suficiente, nunca lo será, y es en ese momento cuando un virus-ocupa lo tiene fácil, penetra en nosotros y da razones donde no los hay, tapa el vacío en falso -un espejismo de realidad, tanto si se presenta con apariencia sencilla o compleja-. La necesidad de no sentir el vacío nos impulsa a creer cualquier cosa antes que la nada. Lo que somos capaces de construir con el intelecto lo ejecutamos con las herramientas adquiridas desde la infancia y no se parecen a las materias primas adquiridas ni las relacionamos. Por lo general ignoramos lo aprendido en los primeros años de nuestra vida, precisamente cuando más conocimientos absorbemos.
Tienen razón los anti globales al criticar la posición egoísta de los que más tienen por no favorecer a todos los alumnos sin ninguna restricción. Nadie es innato para cualquier actividad, sino que lo adquirimos. Puede ser más o menos desde la infancia y, por eso, la responsabilidad de los países ricos con respecto a los pobres es absoluta. En cuanto a las discriminaciones de buenos colegios privados para pocos y para muchos colegios públicos malos o regulares la solución es coger lo menor y dejar a la mayor a la intemperie futura. Un desperdicio imposible de cuantificar en conocimientos necesarios para todos.
Como mejor se visualiza la posición de que todo es adquirido es con un ejemplo de un superdotado y analizar si era innato o no. Y quien mejor que Mozart para probarlo; reúne el solo todos los ingredientes de superdotado: a los ocho años componía, fue un genio de la música, las sinfonías le salían del alma sin necesidad de retocarlas. Pero Mozart tubo un padre: Leopoldo Mozart, compositor y -si mis informaciones son correctas- la madre, estando embarazada del futuro genio, tocaba el piano. No todos los hijos de músicos tienen un padre que realice una sinfonía infantil llamada “Los Pajaritos”. Lo que quiero decir es que siempre que hay un superdotado hay unos padres precursores, profesores o familia que han influido en la afición. Innato seria que un bebé fuese músico sin haber oído música. Todos somos en potencia Mozart, pero a las condiciones naturales que seguro las hubo se les fue añadiendo un entorno familiar favorable -seguro que más importante que lo anterior- y después -o al mismo tiempo- un entorno general, un medio afín, donde lo que aprendía de bebé lo desarrollaba después de forma natural. Tenía a su alcance todo y lo aprovechó: otros lo tienen y no lo aprovechan, pero seguro que no tienen un padre como Leopoldo Mozart. Las excepciones existen, pero son eso excepciones a la regla, no se puede programar el nacimiento de infinidad de genios, ni héroes, tanto los unos como los otros son hijos de coincidencias en el espacio-tiempo. Para la educación general este ejemplo como infinidad de otros posibles, demuestra que al nacer tenemos infinitas posibilidades y el tiempo nos las va descontando poco a poco. La responsabilidad de los dirigentes es poner al servicio de los padres y los alumnos los recursos y medios para que básicamente el tiempo no descuente posibilidades. No es necesario ser un genio, pero si es necesario que todos lleguemos a la edad de trabajar con los suficientes conocimientos.
El ser humano se adapta a cualquier medio, pero los resultados no son los mismos si el medio es favorable o, todo lo contrario; de lo mejor a lo peor hay un trecho amplio. Este espacio está compuesto de la familia, el entorno en sentido amplio y el sistema educativo; si uno de los tres es malo, desfavorable, el resultado puede ser nefasto para el estudiante. Llegar a mayor con la suficiente preparación exige una armonía entre los tres -sin llegar a sinfonía, claro está- lo suficiente para que el joven pueda añadir lo que le falte o quitar lo que le sobre. Una familia, un entorno de libertad con suficientes recursos y una buena educación básica, dan como resultado una adaptación del niño o la niña al tiempo que le haya tocado vivir. Reducir los defectos de los tres y aumentar sus virtudes es suficiente para nivelar por elevación la herencia de unos padres que no sean ¡Premios Nobeles! El conocimiento atrae al conocimiento, al igual que el dinero atrae al dinero; las conexiones o ideas atraen consigo otras en un ciclo sin fin. El estudiante que llegue con defectos educativos a la mayoría de edad puede subsanarlos por su propia voluntad, pero si le faltan partes enteras desde el principio no llegará nunca a completarlos; si por el camino ha tenido carencias graves llegará tocado a la educación superior y, en estas circunstancias, cualquier dificultad de la vida impedirá que llegue al final de los estudios.
Este empirismo que describo es de sobra conocido, pueden leer a Hume: ““La experiencia no es únicamente sensible, puede ser también experiencia intelectual”, experiencia “histórica”, o experiencia “interior”, o todas a un tiempo”. El instinto, que es básico para la supervivencia y que todos los humanos lo llevamos incorporado, al juntarse con lo adquirido da el resultado que Bergson ha descrito con una frase magistral (más genial por imperfecta): “Hay cosas que sólo la inteligencia es capaz de buscar, pero que, por si misma, no encontrará nunca: sólo el instinto los encontrará, pero jamás los buscará”. La ruptura de este círculo vicioso se consigue con la inteligencia, es decir, lo adquirido a consecuencia de la formación.
En la síntesis del capítulo quinto sobre la información expuse que, para visualizar parte de la solución a los medios de comunicación, se podía entrever desde el capítulo anterior, el de las grandes empresas. En cambio, este de la educación es imposible comprenderlo sin el capítulo de la información, es decir, si previamente no se le da a las ONGs el protagonismo que creo deben tener. Para los países ricos o medio ricos las ONGs no son imprescindibles, no así para los demás y, sobre todo, para los países que no respetan las reglas del juego democrático, la corrupción es generalizada, o la no voluntad de sus dirigentes. Sólo las ONGs pueden conseguirlo. No solucionarán el problema educativo de estos países, aunque pondrán parches. Siempre será más fácil con una ONG por afinidad o cualquier otro motivo, que un estado o que la ONU lo imponga por la fuerza. Como no hay posibilidad de que las organizaciones sociales tengan, de momento, un protagonismo como lo describí. Este capítulo nace cojo, pero el que no se pueda realizar tal como lo representé no invalida la necesidad de exponerlo, sin lo cual no se comprendería este de la educación. La necesidad imperiosa de que todos ayudemos a los países pobres pasa por las ONGs y por todos los partidos sociales (futuro), y en relación con la educación más que en los demás temas. Repartir comida es fácil; curar a enfermos a mansalva en catástrofes o sin ella es fácil. Por desgracia son tan aparatosas las enfermedades en el Tercer Mundo que no hace falta nada, sólo voluntad de verlo y recursos. La enseñanza en cambio es un día a día, años tras años, con conocimientos sobre el terreno, implicación personal con los habitantes de la zona, conocer las costumbres, convencer a los padres remisos que no ven la necesidad de que sus hijos pasen años en la escuela; para esto no hay nada mejor que las ONGs.
No es fácil exponer en unas pocas páginas lo que hay que hacer, aun siendo sobre generalidades. Sobre la educación ya hay muchas personas y organizaciones que actúan sobre el terreno y saben lo que hace falta, sólo expongo la prioridad de recursos, decisión y una planificación de la ONU. Hay que ser osados –nada se podrá si titubeamos-, aunque con la certeza de que no conseguiremos el máximo esperado. Planificar desde las organizaciones de la ONU la completa alfabetización de todos los niños y niñas del planeta es posible y necesario con los distintos grados de posibilidades. No es igual educación gratuita hasta los dieciséis años, que hasta los diez o catorce, dependiendo de las circunstancias de países o regiones, al igual que colegios públicos o privados. Aunque el dinero fuese privado al ser recaudado por las ONGs en los países ricos, la ejecución en los países pobres sería pública, esta es la realidad que sentirían los beneficiarios: niños y padres. Y por esto los colegios no deben imponer ni ideología o creencias religiosas, sólo conocimientos en general.
Esta tesis nace coja también porque es muy distinto la enseñanza en el Norte que en el Sur. Hay un cisma profundo y los problemas de unos son muy distintos a los otros; hay como dos problemas con distintas soluciones, mientras que para los pobres es educación en general, para los ricos son pequeñas soluciones, corrección de defectos, exigencia de otra distribución de los presupuestos nacionales. Apuntes subjetivos que pueden servir a quien corresponda. Antes de pasar a estos un dato más o quizás un resultado colateral para el futuro si lo anterior se realizase, aunque fuese en parte: a más educación menos hijos, sólo la cultura general básica consigue una planificación familiar a pesar de la oposición de los que mandan y el caso contrario: China, con la ley de una familia un hijo, se daría cuanta que es más rentable, fácil y sin las aberraciones espantosas para las niñas.
Nunca falla el alumno sino el sistema. Esta verdad tiene miles de matices a la regla general, y para mejorar cualquier sistema voy a apuntar una obviedad: la lectura. No hay lugar para grandes novedades como he mencionado anteriormente. Todo sistema se basa en libros, si no se lee bien, ¡perdón!, perfectamente a cierta edad, todo sistema falla. Los padres recibimos machaconamente la necesidad de que nuestros hijos lean desde las instituciones públicas, colegios y medios de comunicación. Pero no todos los padres somos iguales, a unos les gusta leer; otros leen poco, pero saben de la importancia de que sus hijos lean y les influye todo lo que pueden; hay un porcentaje que no lo hacen por no gustarle la lectura, por desidia etc. Si la primera herramienta es leer hay que dominarla como el carpintero la sierra, como el administrativo el ordenador. Si se estudia la asignatura de Lengua: libros; si es Matemáticas: libros, para que seguir; un problema con un enunciado donde una palabra no se comprenda el significado por el alumno, es un problema casi irresoluble. Para que no pasen de cierta edad, ocho, diez años sin el dominio de la lectura, cualquier sistema tendría que dividir la lengua en dos: una gramática convencional y otra hasta estos años citados, con profesores-actores. Inculcar la lectura es fácil desde la cuna, con cuentos nocturnos, susurros antes de dormir, pero también con fantasías contadas en clase, con los libros no sólo como almacenes de letras e historias, sino una clase-teatro con los libros como actores, mezclándolos con los actores-alumnos. El libro como soporte, cuando el niño no sabe todavía leer piensa en hacer tonterías con el soporte, al igual que un coche de juguete no es nada sin el soporte del suelo. El déficit de casa puede ser corregido con impulsos en clase; la libertad crea dependencia; el saber, también. Una dosis adecuada en la infancia le creará dependencia futura.
Se debe enseñar sistemáticamente sin eliminar la anarquía, pues la mente -al ser anárquica- necesita no ser eliminada y sí un poco de orden. La mezcla depende del alumno y el profesor debe encontrar el punto más aproximado a la mayoría de la clase. Demasiadas variables que se multiplican si el número de alumno es grande. Trabajo complicado es el ser profesor; por este motivo los profesores de apoyo son necesarios en la enseñanza. Los que sobresalen con buenas notas tienen adquirido el síndrome del saber y no es necesario un tratamiento específico; no ocurre así los alumnos opuestos. Estos son los destinatarios de los profesores de apoyo y esto cuesta dinero. La unificación total es imposible, pero la aproximación a este ideal es el objetivo. Para conseguirlo los profesores y profesoras deben contar con profesionales especializados en alumnos difíciles: arquetipos conocidos que pueden identificar los propios maestros. Esto también cuesta dinero, pero el futuro será generoso con la sociedad que invierta en soluciones a problemas difíciles.
Y hablando de problema, resolverlo es encontrar el dato que falta: se aprende por lo que falta y se confirma lo aprendido por lo que sobra. Las matemáticas son difíciles para unos y fáciles para otros. Un problema es un esquema, la reducción de una realidad que se debe resolver y los profesores lo exponen en el encerado, usan la pizarra como una herramienta continua pues es fácil reproducir un esquema en una página, en unas líneas, en una pizarra. En cambio, las demás asignaturas los esquemas hay que crearlos, son más difíciles de exponer, sacarlos de los libros requiere esfuerzo y tiempo. Normalmente no se hace: un grave error. La pizarra es una visión completa de una realidad. Mi intuición me dice que los alumnos con la mente menos anárquica las matemáticas se les dan mejor. En las demás asignaturas deberían utilizar los esquemas con más asiduidad; ver de una vez todo el problema, sea de lengua, ciencia, historia, etc. Los alumnos con la mente más anárquica -el error de mi intuición no invalida la argumentación, se cambia ciencia por letra o transversalmente- deben aprender las matemáticas como anteriormente anoté sobre la lectura; si ésta es la primera herramienta, las matemáticas son la segunda (herramienta que se debe dominar a la perfección). La analogía entre la forma de enseñar lengua y matemática acaba en que ésta debe ser un par de años posteriores. En lo demás igual: asignatura dividida en dos, haciendo hincapié sobre los alumnos con peores notas y con especialistas seductores de la materia. Este libro empieza con una cita de Hegel, he aquí completa: “Las partes no son verdad, no se sabe si no se totaliza”. No se aprende si no se ve la totalidad: por eso la pizarra no deben ser laboratorio exclusivo de las matemáticas.
Aprender es multiplicar. El saber algo posibilita saber varias cosas más, multiplicando las opciones. Es como aprender a conducir, nos permite circular por todas las vías, con un orden y con atascos provisionales para los que aprenden bien y atascos imposibles para algunos alumnos. Me imagino a los profesores como policías de tráfico, que de vez en cuando tienen que acudir a una encrucijada donde el alumno se ha atascado y se le acumulan los conocimientos detrás, y si el policía-profesor consigue resolver el problema, los demás conocimientos arrancan a la vez. Llegar a saber tiene un plus. Por regla general los que llegan al final de los conocimientos consiguen mejores empleos, mientras que los que se quedan atrás –encima- no pueden aspirar a estos trabajos -la multiplicación les sale negativa-: han multiplicado más por menos conocimientos y les ha salido trabajos negativos. En cuanto a los estudios de formación profesional para los alumnos que llegan a ellos por malas notas, incluso por afición, es un problema que se agranda con el tiempo. No es fácil ser mecánico de coches en el presente y en el futuro será peor. Antes se empezaba de aprendiz y con la práctica llegabas a repararlos; ahora los vehículos son muy complejos y las herramientas a utilizar son ordenadores para manipular sus circuitos. Si lo no aprendido en el colegio es grande las posibilidades para estudiantes con malas notas. La formación profesional es una cuesta con pocas opciones de superar con éxito. El ejemplo del vehículo se reproduce en multitud de profesiones. Los que eligen un oficio por afición tienen la mitad aprendido; para los demás el problema es semejante a los estudios normales. El mundo actual es muy tecnificado y de la escuela hay que salir con una formación adecuada para la especialización posterior en la Universidad y en lo demás centros educativos inferiores.
He mencionado en capítulos anteriores que los gobiernos nacionales deben tener en cuenta la perspectiva de futuro; que si bien son elegidos por los ciudadanos para gestionar el presenta, gestionar la perspectiva de la educación es también una de sus obligaciones, así como la investigación básica y en el futuro la ecología. Tres pilares de futuro cuyo resultado positivo o negativo se verifica a veinticinco o treinta años: tanto una niña como un árbol necesitan estos años para cosechar los resultados. Demasiado tiempo para que las empresas y los ricos se encarguen de algo tan a largo plazo, aunque para sus hijos si lo hagan. Son los gobiernos los que a través de impuestos miran por el futuro, y los hijos de los ricos se aprovecharán de este esfuerzo, serán los empleadores y no necesitarán manos fuertes sino mentes hábiles para manejar el futuro.
Es sobre la perspectiva de la educación de la que me voy a ocupar y, más concretamente, del feminismo o igualdad de la mujer que va unido a otros fenómenos, todos con la señal inequívoca de configurar un futuro muy diferente de la actualidad y que no vemos si no nos fijamos en la evolución humana y más concretamente en la evolución social.
En el prólogo expuse que la vida es evolución, una espiral de menor a mayor; una dialéctica repetitiva por elevación; una espiral con un error y dos aciertos en cada cierre de vuelta. También espirales por sectores y conjunto de sectores, como la economía y los medios de comunicación. Estamos por tanto en el cierre de la última vuelta que dará paso a un principio de la siguiente (más o menos es lo que expuse en el prólogo que he añadido algo y lo voy a puntualizar): que las espirales se superponen, que antes de que se cierre la dialéctica del presente se ha iniciado la siguiente. Esta espiral o dialéctica de futuro la voy a denominar: excepción dentro de la excepción. División, complejidad o diversidad más a la que tiende la evolución. De esta perspectiva de futuro, lo que me interesa exponer son las reglas de la educación para los niños y niñas del presente que son lo que van a toparse con ese futuro. Para visualizar esta espiral necesito compararla con otros fenómenos parecidos y que suceden al mismo tiempo y es como sigue.
Como excepciones a la regla escojo: mujeres, drogadictos, parejas sin hijos, suicidas, homosexuales y -como excepciones dentro de las excepciones- a niños que quieren ser maestros, metadona para los drogadictos, adopción por las parejas sin o con hijos, eutanasia y adopción por las parejas de homosexuales. Las excepciones son individuales, menos para el primer supuesto. El feminismo ya no es cosa individual, es general, son los que han iniciado la dialéctica del futuro, no así los demás. Serán voluntarias como el suicidio o el drogadicto, o no voluntarios, como parejas sin hijos -incluidos homosexuales-. En cambio, las excepciones dentro de las excepciones necesitan soluciones colectivas. Somos libres o deberíamos serlo y, en todo caso, lo somos para tomar drogas, pero la metadona o la receta de cocaína para los drogadictos lo decide un equipo más la voluntad del interesado. La adopción la determina un equipo de profesionales, al igual que la decisión de la eutanasia parte del interesado más un equipo de médicos y psicólogos. En el caso de los homosexuales la adopción es un equipo el que debe determinar si adoptan o no, al igual que los futuros padres heterosexuales. Las conexiones entre excepciones demuestran la proliferación de complejidades. Siempre es colectiva la solución posible a las excepciones dentro de las excepciones. En los países más desarrollados las están implantando; en los demás las tensiones y peticiones en tal sentido se van multiplicando.
El mundo será de las mujeres, aunque en el presente un porcentaje elevado se dedique a las labores del hogar y las que trabajan cobren menos y no escalan a los puestos de dirección, salvo excepciones. El tiempo que han utilizado para llegar a este punto es de cincuenta, cien años: imagínense cincuenta años más. El mar de fondo es que sacan mejores notas las niñas que los niños. En las carreras de Magisterio, Derecho, etc., es decir profesiones liberales en general, el porcentaje de chicas y chicos es progresivamente ocupado por las primeras y además sacan mejores notas. Los hombres dominan las profesiones técnicas, pero las decisiones las toman las personas que son capaces de conectar dos tres o más variables; personas con psicología, dominio de las leyes. Quien diseña un coche gana menos que el que los vende, y quienes venden son las mujeres, sea una enciclopedia, un piso o una empresa entera. Cuando el ser humano necesitaba la inteligencia y la fuerza, fue el hombre el que dominó, pero el presente -y más en el futuro- es la inteligencia más la habilidad: menos fuerza y mucha inteligencia, sinónimo de mujer. El futuro es de ellas.
Hay que tener en cuenta que, en los extractos más pobres de la sociedad occidental, los hombres ya se saben inferiores, conscientes o inconscientemente; así ante un problema o disputa entre una mujer y un hombre, matrimonio o pareja, siempre pierde el más débil. Antes la mujer -que perdía de continuo- era sumisa por debilidad física, y si ganaba, disimulaba con subterfugios; ahora y más en el futuro –hay que tenerlo en cuenta- si el que pierde es el hombre, es difícil que se muestre sumiso al tener más fuerza física. Dependiendo de la cultura que tengan -como he mencionado en los extractos más pobres- las excepciones de hombres violentos es mayor: las desgracias nunca vienen solas. Los casos de violencia de género son cada vez más, por un tiempo parecía que esto era por causa de más información, pero hace tiempo que los medios transmiten todos los muertos de género y el tiempo transcurrido es suficiente para tomar nota de que un porcentaje de hombres -ante la mayor adaptación al presente de la mujeres- al presentarse una disputa con la parte sentimental incluida y sentirse inferiores con fuerza produce un caldo de cultivo para la violencia. Las mujeres dominarán, pero no como lo han hecho los hombres. Es esta perspectiva es la que voy a exponer.
La síntesis de la dialéctica del futuro debe empezar por la enseñanza. Es en la educación donde las mujeres tienen el predominio del presente. Es por tanto el lugar idóneo; más aún, imprescindible. No es bueno para las mujeres que el profesorado en las escuelas infantiles esté dominado por éllas casi al cien por cien; es imposible que no haya un diez por ciento de hombres con la afición primera de ser maestro, y este déficit debe ser corregido para el futuro. Si la discriminación positiva para las mujeres debe incluir prácticamente todas las profesiones, las excepciones dentro de las excepciones es el futuro, y hay que ayudar a los chicos, ya que es más importante la afición por una profesión que un punto en una evaluación, por ejemplo. Dado que los más torpes (niños y niñas) de cualquier clase deben recibir una discriminación positiva para que no se descuelguen en la enseñanza, los chicos recibirán de forma indirecta una discriminación positiva (deberían ser conscientemente de lo que representa estas discriminaciones para que la violencia de género disminuya, tanto los alumnos como los profesores) ya que el porcentaje de torpes en chicos es mayor, estos deberían recibir este plus de ayuda. El beneficio será para todos -incluidas las mujeres-, pues no hay nada mejor que dedicarse a lo que gusta y la sociedad lo agradecerá. Eso sí, a veinte o treinta años vista. La violencia de género no se solucionará sólo con esto, pero ayudará, y por supuesto que las excepciones dentro de las excepciones se deben aplicar a todo lo demás; por ejemplo: es imposible que no haya un diez por ciento de padres separados, que sea el padre y no la madre el mejor capacitado para hacerse cargo de los hijos cuando el ideal de custodia compartida sea imposible. Si las madres saben que un juez nunca les quitara un hijo no se preocuparán demasiado, y los padres que saben que nunca un juez les dará la custodia -a pesar de saber que están mejor preparado que su expareja- tampoco se preocupará por mejorar: para qué, se dirán.
Ante todo, lo expuesto, creo que he demostrado que, si bien el mundo futuro será de las mujeres, éstas deben poner las bases para que no ocurra un bandazo. Es algo poco probable, pero posible en casos particulares. La sociedad es cada vez más compleja y gestionarla es labor de los gobiernos, y en los países donde el poder político hay paridad entre hombres y mujeres se darán cuenta de esta dialéctica de futuro: en sus manos está poner las bases de esta perspectiva.
Vivimos en un receptáculo-espacio en movimiento-tiempo, unas veces nos arrastra, otras empujamos. Sólo los conocimientos nos permiten seguir al tiempo sin darnos golpes en el espacio que nos ha tocado vivir. Cuantos más lazos tengamos con la realidad menos golpes nos daremos. Es peligroso que estemos informados por los partidarios solamente porque, si estos fallan, nos daremos un tortazo lateral derecha-izquierda en el cubículo-espacio. Un poco de contrarios, otro poco de perspectiva de futuro más multitud de excepciones a las reglas generales nos ayudará a permanecer en un centro inestable y en movimiento: el saber no ocupa lugar por ser el combustible para poder seguir al tiempo.
El juego es parte consustancial al ser humano y más en la infancia. Todo juego tiene sus reglas: el comercio, la política y la sociedad, son partes del gran juego democrático. La educación global -gracias al peso extra (impuestos) para un hándicap de futuro- debe procurar enseñar las reglas del juego. Aprender las reglas de una NBA global donde la educación sería el entrenador, el base las personas; con varios aleros o escoltas: tecnología, información, recursos; y tres pívots para un puesto: dinero, comercio y grandes empresas. No basta con que las reglas sean conocidas por todos; en el estadio ONU todos los equipos deben participar en igualdad para que sea justa la competición. Topes de dinero por arriba para impedir abusos y topes por abajo para que los más pobres tengan posibilidades, y un draf o lista donde los nuevos jugadores que nacen; tecnologías nuevas, recursos, información, etc., que vayan rotando entre todos los equipos. Este invento de los EE. UU. refleja exactamente las reglas que deben aprender los jóvenes globales -y no tan jóvenes-, incluido quien lo inventó. Traspasar estas reglas a cualquier competición haría de éstas que fuesen más justas, y el espectáculo estaría asegurado.
RECURSOS
TESIS
El contacto cotidiano con la opulencia de recursos en el mundo occidental da la errónea impresión de que estos son infinitos. No es fácil de soportar que millones de toneladas de alimentos se desperdicien al mismo tiempo que se describen las carencias del Tercer Mundo. Pero al igual que los mares a ras de suelo parecen infinitos -y no lo son-, con los recursos pasa lo mismo: son finitos. Sólo se puede repartir lo que hay y esto no da para todos -y si lo hubiera sería repartir pobreza-. Los regímenes políticos que ejecutaron un reparto de tierras igualitario (o centralizaron toda la producción) terminaron, no con la pobreza, sino con el mismo régimen que lo impuso: rectificaron a la fuerza para dar paso al libre comercio.
Los recursos son finitos, las ideas no. En esto la síntesis y la tesis estamos de acuerdo y que la mejor de todas las ideas es la democracia. No es por casualidad que los países ricos sean democracia y los pobres, o no lo son o tienen defectos graves en su funcionamiento, y las excepciones de países ricos con dictaduras se deben a que poseen recursos naturales como el petróleo etc. Estos también son finitos y algún día se les acabará las siete décadas de vacas gordas.
La democracia permite la creación individual, las dictaduras no, y los países con culturas que niegan el individualismo se cierran a las ideas o a la creación -que es lo mismo-. La relación entre recursos disponibles y libertades individuales para crear cuadros, libros, esculturas, negocios, películas, etc., es total: si no hay libertad no hay recursos. En lo que esta tesis no está de acuerdo con la síntesis es en pasar la democracia nacional a global. De momento no es posible. Muy bella la idea platónica, pero por eso precisamente es imposible. En cambio, las personas del Tercer Mundo tienen la suficiente información respecto a la libertad que se disfruta en el primer mundo que presionan a sus gobiernos democráticos y dictaduras para que ellos también puedan vivir en una verdadera democracia -no platónica y mundial sino real- con sus defectos nacionales, que les permitan poner en práctica las ideas que se les ocurren y que no pueden ejecutar por falta de libertad.
Las cifras económicas, o se dan todas y completas o ninguna; mejor no hacer aproximaciones a bulto. Es muy fácil hacer demagogia (y más con los estómagos llenos). Si hace veinte años eran mil millones las personas que disponían de un dólar al día para sobrevivir y las hemos reducido a ochocientos millones demuestra que caminamos en la buena dirección: tortuoso, con baches e insuficiencias, hay que reconocerlo, pero el dato es global y fiable.
Cada vez hay más recursos para los pobres por ser estos menos y por el continuo progreso de la producción de alimentos gracias a la técnica. Los transgénicos son la muestra perfecta por donde debemos insistir. Mejores alimentos y mayor producción, con factores añadidos como menos influencias de las plagas y productos con proteínas especificas para luchar contra deficiencias o carencias particulares. La técnica al unirse a la Biología nos va a proporcionar en el futuro inmediato una fusión entre alimentos, agua, sanidad y ecología. Así un producto agrícola necesitará un mínimo de agua, producirá más cantidad, unido a la calidad y sanidad. Seria cerrar el círculo para aprovechar mejor los recursos ecológicos del planeta. De aquí la contradicción de los ecologistas y países o grupos de países que se oponen a las producciones de transgénicos. Los coletazos del progreso no nos deben hacer olvidar que caminar tiene sus riesgos, pero quedarse quietos o reducir el campo de acción de la técnica disponible para mejorar los productos transgénicamente no favorece la ecología. Todo lo contrario: lo que no aprovecha el hombre termina en la extinción, en urnas de museos para ser contemplado por eruditos que saben infinidad sobre plantas y animales y nada de cómo ejecutar proyectos de envergaduras para dar de comer a millones de personas.
Crear reservas ecológicas y proteger animales y plantas en peligro de extinción no está en contradicción con la producción de alimentos de forma masiva; más bien al revés. Igual que proteger parajes naturales y al mismo tiempo –no en el mismo espacio claro está- construir pantanos para la administración del agua disponible. El futuro será resolver estas contradicciones y la técnica -junto a la Biología- lo conseguirá. La armonía a la hora de afrontar los problemas del presente y del futuro serán los grandes problemas que tenemos que resolver. Y la negativa, cerrarse en banda, el boicoteo continuo -en vez de negociar o proponer cosas con sentido lógico- no ayudará ni a la ecología del planeta, ni a combatir la pobreza.
Caer en la tentación de simplificar los problemas de alimentación del planeta, en base al aumento sin más de la producción agrícola o ganadera es caer en una reducción grave ya que en los países ricos -cuyo arquetipo es el espejo donde todos los países pobres se miran- sólo un dígito del PIB procede de la agricultura; el resto -más del noventa por ciento- son servicios, producción industrial, etc. Los recursos están más en la fusión de la automatización gracias a la técnica con los servicios financieros y la investigación ecológica, farmacéutica, industrial, etc. De todo lo nombrado y del resto, la parte ecológica y alimenticia será en el futuro una pequeña parte; el resto será la parte del león. Comprometer a los países pobres en gastos mastodónticos durante décadas para solucionar los problemas de alimentación que serán superados nada más inicien el progreso económico es hacerlos caer del futuro antes de iniciarlo. Los países pobres dedican casi todo el esfuerzo a la alimentación, y esto debe resolverse para dar cabida a lo demás, no al revés. Los problemas actuales de falta de alimento provienen de tres factores: catástrofes naturales, conflictos armados e inoperancia política de regímenes dictatoriales. Por desgracia, muy a menudo coinciden los tres factores: dirigentes sin escrúpulos que inician guerras en medio de catástrofes naturales.
La reforma de la ONU -que en la actualidad se está negociando- debe poner las bases para la cooperación y ejecución de programas para que el desequilibrio de alimentos se corrija. Los países ricos no se opondrán a este progreso del que saldrán beneficiados, pero los países con hambre perpetua deben abrir sus culturas y regímenes políticos hacia la democracia: sinónimo de progreso.
RECURSOS
ANTITESIS
En qué clase de mundo vivimos donde el dinero se reproduce solo sin límites conocidos; la producción se multiplica por dos, por diez, por veinte cada pocos años; los productos básicos, en cambio, para los necesitados son finitos. Si la capacidad de producir en la actualidad es casi infinita y los alimentos son productos, los alimentos deberían ser casi infinitos. La tesis no está por la labor de reconocer lo evidente, que si sobran los recursos en un sitio y faltan en otros no es que sean finitos es que están mal repartidos, ¡perdón!, es que la distribución es infinitamente mala. Para los ricos canalizar los recursos sobrantes a los pobres o producir más para repartirlos no está en sus cálculos y lo tapan con la excusa finita -pero escusa cotidiana-: que los pobres no deben recibir gratis los alimentos porque se acostumbran a no hacer nada; que ciertos productos industriales tienen doble uso comercial y militar; que los productos de los países pobres no deben circular a los países ricos porque hundirían el mercado rico. Finito e infinito son absolutos imposibles y la política -que es el arte de lo posible- tiene un déficit cotidiano de años, por no hacer lo posible para que las necesidades básicas del tercer mundo estén en la actualidad casi resueltas. Pero claro, la política, que en teoría se encarga de todo incluida las reglas del juego democrático, no ha hecho los deberes y la producción sigue en manos no democráticas: en manos infinitas por ser siempre las mismas.
La necesidad imperiosa de comida no agudiza el ingenio sino lo embota. La tesis acepta en este capítulo que las ideas son infinitas, pero lo supedita a una democracia consolidada; a una libertad colectiva e individual que sólo puede ocurrir con las necesidades básicas resueltas. Parece como si la globalización fuese lo primero y lo segundo los recursos necesarios. Como consecuencia de lo primero el fallo de planteamiento es total. Ni ingenio ni ideas son posibles cuando las situaciones son de vida o muerte y la incertidumbre es el caldo cotidiano de la existencia.
Si los recursos son ideas y las ideas son recursos inagotables cómo se sale de este círculo vicioso si los pobres no tienen recursos para poder tener ideas. Y las ideas que se les ocurren no pueden canalizarlas para tener más recursos. La pescadilla que se muerde la cola -como siempre- al menos que los impuestos a los ricos rompan el círculo infernal. La tesis global no pretende esto, pues en cuanto oye hablar de impuestos le entra escalofríos y en vez de impuestos dice que sin libertad individual no hay recursos. Pero esta afirmación es falsa: la libertad individual no existe con el estómago vacío; primero comer, luego libertad, y entonces sí, la democracia se convierte en el líquido donde todos se pueden desenvolver con cierta libertad y las ideas, por simple que sean o por su causa, se pueden ejecutar. Los pobres viven en un entorno simple y embrutecedor, y como resultado tienen pocas ideas. Y si la mejor idea según la tesis es la democracia, ¿cómo se puede tener una idea y realizarla estando en las peores condiciones? Lo mejor es proporcionarles recursos cotidianamente y las ideas -como parte del ser humano- saldrán solas y adaptadas al medio en donde se vive.
Como saber a dónde nos dirigimos si antes no nos imaginamos este lugar. Quien se imaginó la democracia se la imaginó perfecta, no la que tenemos. Pero para tener este sistema imperfecto que es la democracia, alguien tubo que imaginársela perfecta. La tesis no quiere una democracia global platónica, pero tampoco una democracia imperfecta global, con carencias provisionales en libertad, pero no en necesidades básicas. La democracia global es la mejor solución para que ilumine el camino, la estación de llegada tendrá claroscuros y siempre necesitará de reformas.
Los recursos -dinero, comida, agua e infraestructuras- tienen valor propio, se reproducen solos y la cantidad depende de la velocidad de rotación. Si el dinero atrae al dinero, la comida más alimento, la humedad más agua y las infraestructuras más infraestructuras. Tienen valor propio, pero solos no son nada si no se unen a la libertad, comercio, competencia y democracia. Estos conceptos también tienen vida propia y se reproducen solos, pero si no se unen a los anteriores no son nada. La unión de unos y otros es una fusión a dos tiempos: primero dinero, comida, agua e infraestructuras y luego libertad, comercio, competencia y democracia. La tesis quiere montar primero una democracia en el aire, sin infraestructuras, con urnas de papel, crear competencia sin agua para la mitad de los que compiten, comercio antes que la comida llegue y la libertad antes que el dinero cuando el dinero da la libertad. Queridos lectores, pueden hacer todas las combinaciones posibles; yo sólo haré una más: la tesis quiere montar primero la democracia sin comida.
En cuanto a que la rotación es la causa de la cantidad, el ejemplo del dinero es meridiano: una vez que nace se reproduce sólo a condición de que cambie de mano, a mayores cambios de manos, mayor reproducción. La tesis propone que la comida no circule, pero las ganancias dependen de la rotación con la que venden los productos: la rotación es la Alma Mater del comercio. El agua es siempre la misma, la cantidad no puede aumentar, es la velocidad de rotación del agua disponible la única solución, y crear los canales para que el agua circule provoca el nacimiento de la agricultura. Por último, las infraestructuras. Estas dependen primero de que alguien las haga nacer. Una vez esto, crecen y se reproducen a velocidad creciente. La tesis global pretende que las infraestructuras nazcan por generación espontánea en los países pobres cuando las semillas necesarias las tienen los ricos a raudales: impuestos.
El repiqueteo constante de la tesis global según la cual los millones de personas que viven con un dólar al día disminuyen en el tiempo se debe a la contabilidad creativa. Si hace veinte años con un dólar al día se podía mal vivir, restando la inflación, en la actualidad ni mal vivir se puede. La tesis es capaz de la creatividad perfecta, y dentro de unos años no habrá pobres para las estadísticas de un dólar al día. Los errores y aciertos del pasado iluminan el presente y, para reducir los primeros y aumentar los segundos, hay que poner sobre la mesa principios racionales, sentido común, datos ciertos, principios sólidos. Decir: que cada vez hay menos pobres ilustra perfectamente el error de la tesis global.
La propuesta de la tesis para los países pobres es que se democraticen y abran sus mercados de par en par y así la proporción del esfuerzo económico pase de la agricultura, a los servicios, a las industrias, etc. Estas y otras consideraciones parecidas se reducen a un postulado que de llevarse a cabo –y que está en la tendencia actual- nos pondría a todos -países ricos y pobres- al borde del abismo ecológico.
Haciendo una hipótesis de futuro, enunciando fenómenos positivos y negativos que se vallan superponiendo unos a otros, podemos llegar a unas consecuencias que serán positivas o negativas. Para la hipótesis he elegido la ecología, importante por la relación con el agua disponible, la comida, la sanidad, entre otros. La hipótesis se parece a la educación por ciclos, cinco enunciados-ciclos y una consecuencia final con aprobado o suspenso. Véase el resultado si seguimos por el camino actual.
Fenómenos positivos:
De vez en cuando se descubre que una planta es la solución para una enfermedad determinada, un descubrimiento científico que beneficia a la humanidad. Este primer enunciado nos lleva al segundo: el almacenamiento de semillas que en la actualidad se realizan -y seguro que en el futuro las células madre de animales en peligro de extinción- es una buena perspectiva de futuro para posibles soluciones médicas y de alimentos. Lo que nos debería llevar al tercer enunciado: salvar sistemáticamente todas las plantas. La tesis salva las plantas de los ricos, pero no por sistema. El cuarto enunciado positivo está encadenado al anterior con los mismos vicios: las infraestructuras que se realizan para prevenir el fuego de montes, desbroces, cortafuego, gastos en equipos para apagar el fuego, etc., aparte de salvar fauna, flora y vidas humanas, da trabajo (como todas las infraestructuras). El quinto fenómeno positivo es que este esfuerzo lo realiza la tesis con un porcentaje de un dígito económico, el referido al campo y que hace aumentar la economía. Me imagino que si fuese sistemático y el esfuerzo ampliado a lo que no es estrictamente del campo haría subir el porcentaje del PIB en los países ricos. Es fácil subir el porcentaje, hay recursos para ello: por tanto, positivo. Las consecuencias de los cinco enunciados anteriores -y suponiéndolos en las mejores condiciones posibles, es decir, sin vicios como en los puntos tres, cuatro y cinco- es que la tesis solucionaría la mitad del planeta.
Postulado falso, ya que salvar la mitad del planeta es como salvar la mitad de nuestro cuerpo. Los fenómenos positivos cruzan la línea y se convierten en consecuencias negativas para el futuro.
Fenómenos negativos:
Una planta o animal que se extingue es una catástrofe en el tiempo si miles de plantas se extinguen otras tantas posibilidades médicas se cierran, o alimenticias, o no se sabe que más, porque el futuro no lo conocemos. El segundo enunciado negativo es el fuego, fenómeno corriente que arrasa flora y fauna. Nada nuevo, pero incendios de veintisiete mil hectáreas, cincuenta mil, cien mil, trescientas mil hectáreas -como el fuego del año 2004 en California- son increíbles. ¿Prevención es un término ya inventado? El tercer enunciado es el aumento del agujero de la capa de ozono que va íntimamente unido al cuarto enunciado. Los países pobres avanzan con lentitud en el progreso, pero lo hacen y consumirán cada vez más, y los problemas ecológicos aumentarán si los pulmones del planeta están en los países pobres. El aumento de las industrias en estos países será mortal de necesidad si no se les ayuda para que crezcan de forma sostenida y ecológicamente. El quinto fenómeno negativo es que, si casi todo el PIB de los países pobres lo dedican para comer, cómo van a dedicar más para potenciar los enunciados positivos que sin duda tienen. Tendrían que dedicar el 150% del PIB -y como esto es imposible- se llega a las consecuencias de los enunciados negativos.
Los países pobres no pueden salvar su parte del planeta, y si la parte positiva termina siendo negativa, en paralelo los pobres se pasarán a la zona rica o positiva para poder vivir de forma digna o, simplemente, vivir y que sea lo que Dios quiera.
Esta hipótesis terrorífica nos debería hacer reflexionar. Aunque así escrita puede parecer un cuento todos los datos son reales y evidentes, y si el tiempo para que se cumpla es largo, no por ello debemos confiarnos. La tesis global debe recapacitar e invertir en ecología, pero también en las demás partes colaterales de la hipótesis: agua, alimentos, sanidad global. Todas por sí mismas son una hipótesis que no caben en esta antítesis de la globalización y todas las consecuencias llegarían al mismo punto final.
La tesis pretende que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres que se arreglen como puedan, pero el planeta no da más de sí. La Historia es una evolución a mayor y ha llegado al tope. Global también significa que no hay más allá, por tanto, la solución es organizar lo que hay. Salvar la parte ecológica de la Humanidad debería ser una asignatura obligatoria para los países ricos y, por el contrario, deja que África se muera de sed, hambre y sida; que los desiertos crezcan con las consecuencias en vidas. Ahora África, luego ya veremos. Estamos todos en el mismo barco y el armador global cree de manera equívoca que se puede salvar en el último momento mientras el hambre en la bodega global es como un lastre del que pueden prescindir. Globalizar los recursos -agua, alimentos, sanidad, educación, infraestructuras- es salvar el planeta, y para que haya una conciencia total de esta necesidad, los pobres deben de dejar de serlo. La prioridad es eliminar el hambre, y la tesis tira piedra contra su propio tejado si no contribuye con toda su potencia, que es mucha.
En el momento en que vivimos la mecanización ha llegado a límites jamás soñados. Cuando hay aviones de guerra autodirigidos como he mencionado decir que no hay alimentos para todos es faltar a la verdad. La mecanización en la agricultura y en todo lo relacionado con los alimentos son lo suficientemente perfectos para solucionar el problema. Tanto es así, que para que no caigan los precios se subvencionan arranques de árboles, disminuciones de cabañas vacunas, etc. Es decir, se autocontrola la producción para evitar que sobre lo que les falta a otros. Si se paga por el agua embotellada precios de oro incoloro, ¿será porque se subvenciona la escasez para que falte a los pobres y los ricos la paguemos a precio de gasolina de 99 octanos? Si somos capaces de crear maquinas que fabrican millones de piezas, sean de hierro, tejidos, electrónica, etc., ¿por qué los países pobres tienen a millones de hombres, mujeres y niños trabajando como máquinas a precios de hambre?: precisamente para consumo de los ricos. Unas preguntas más para la tesis: ¿es verdad que las máquinas producen lo que pregonan? ¿Sólo se inventan máquinas para lo que conviene a los ricos? ¿Se auto dirige la investigación en la dirección anterior? ¿Es el mercado el que dirige la línea a seguir? ¿No hay nadie que se salga del camino trazado y -por casualidad- inventen algunas maquinas capaces de resolver los problemas médicos, falta de agua o alimentos? ¿Si alguien crea algo parecido la tesis global qué haría? ¿Lo promocionaría, sería indiferente o se opondría?
¿Si siempre ha habido ricos y pobres, y si el aumento de ricos y pobres ha llegado al límite de lo que el planeta puede soportar qué hacemos?: ¿seguir con la inercia del pasado o cambiamos la dirección para adaptarnos a un futuro con límites en despilfarros ecológicos, económicos y sufrimientos innecesarios? La tesis está en este pasado imposible de continuar, verificado a través de los medios de comunicación. La visión por todos de las carencias en los países pobres nos acerca a ellos, ya que la solidaridad crece por la proximidad y las imágenes de estas personas derrotarán la tesis global con tal de que se cambie en la dirección adecuada.
Y en relación con las catástrofes naturales siempre han existido, sólo que ahora las consecuencias son las vidas de los pobres cuando les sucede a ellos y consecuencias económicas cuando es en zona rica. Y con los conflictos armados la tendencia se multiplica: los pobres ponen las vidas y los ricos las armas; los muertos civiles son prácticamente los únicos que pagan el precio, mientras que las armas destruidas y obsoletas permiten más ganancias a los ricos al reponerlas. Cuando la tesis global dice que la inoperancia de los dirigentes del tercer mundo es parte de la culpa de la situación de estos países, están echando la culpa sobre los más débiles; aprovechan al culpable de turno para librarse de su culpabilidad en el tiempo: pasado, presente y en todo el espacio global.
La ONU es el foro donde se debería haber resuelto los problemas de recursos para todos y escenifica el fracaso de los poderosos para solucionar los problemas de los pobres. La tesis propone un cambio en las reglas del juego mundial, una reforma de la ONU, pero la organización es un instrumento de los países que aportan el capital para su funcionamiento y el control político mediante el veto de cinco países. Cualquier ampliación del veto a otros países conformaría una organización más parecida a un G7 ó G10, un juguete, una batalla naval donde los ricos disparan y los pobres se hunden. Cuando un problema afecta a todos, todos tienen derechos y deberes, y cualquier reforma a mejor pasa inevitablemente por dar voz y voto a todos por igual, lo demás será un retoque sin solución de futuro y quién sabe si a peor.
PRUEBA DEL ALGODÓN
El mayordomo oficial está dispuesto para pasar la prueba a los recursos globales y depurarla de imperfecciones; tiene dudas y resquemor por los continuos tropiezos, por grasa y trampas personales, tanto para él como para el sustituto del capítulo tercero (el de las personas).
Los recursos humanos son recursos así que el mayordomo pasa un pack de algodones cualquiera sobre el contrato del mayordomo provisional y le sale sucio de autoridad, por no garantizarle los derechos sociales; sucio de injusticia por no ser actitud justa entre individuo y ETT, y sucio de incompetencia por exigir que tuviera experiencia y ser joven a la vez.
El mayordomo impertinente coge un tri-algodón y lo pasa por una esencia del progreso: educación, por otra esencia de la competencia: favorece el comercio y otra esencia más del orden: autoridad que garantice los deberes y derechos sociales, y le sale el algodón vacío de ideas, porque sin derechos, sin educación y sin las practicas con un mayordomo oficial, el mayordomo provisional no puede progresar para favorecer el comercio.
El mayordomo coge otro pack de algodones al azar y los pasa por los recursos en general y le salen escuálidos, secos e inflados: escuálidos por falta de comida para los pobres, secos por la falta de agua e inflados por tener los ricos los almacenes llenos de comida y agua.
El mayordomo coge un número indeterminado de algodones, los pasa aleatoriamente por las esencias múltiples y le salen todos con un problema ecológico y en peligro de extinción.
El mayordomo no tiene dudas de que su trabajo lo realiza adecuadamente y no se merece que le empujen por los escalones o le despidan; que no es necesario gastar tantos recursos para saber que los algodones salen con grasa por déficit democrático, con incompetencia de sus jefes, con nulo progreso para las nuevas generaciones, con injusticias para los que no tienen nada y, por último, los algodones salen sucios por desorden mental.
RECURSOS
SINTESIS
Si no partimos de la evidencia de que los recursos básicos son suficientes y la escasez es más por cuestiones políticas, económicas y sociales, nunca nos plantearemos cambiar las reglas de estas para adecuar los recursos a las necesidades de todos. Que el mal reparto de lo existente se debe más a falta de voluntad para solucionar el problema que a un fatalismo de la especie humana. Si algo define a los hombres es su racionalidad y racionalizar los alimentos disponibles debe ser un ejercicio diario y cotidiano. Podemos y debemos tener una vida siendo razonables con pequeñas locuras, pero vivir todos como locos inconscientes con pequeños lapsus de razón sólo tiene una consecuencia lógica: pagar un precio elevado en vidas humanas. Racionalizar los productos básicos para todos es una necesidad evidente, cosa que no ocurre por la manera de estar organizada la actual sociedad de consumo.
La voluntad se caracteriza por dar rodeos para encontrar la solución, curiosa semejanza con la democracia, cuya definición puede ser: que da rodeos periódicos para que los distintos partidos políticos se encarguen de solucionar los problemas de la sociedad. Si partimos de que hay recursos básicos para todos al sumar los que hay en acto a los que hay en potencia -gracias a la capacidad de los países ricos- sólo nos queda la voluntad para encontrar la solución. Sin esta es imposible buscar los conocimientos necesarios para la finalidad última que debe ser: erradicar el hambre. Y la decisión para ejecutar posibles remedios y ponerla en acción sir perder tiempo está a la espera sólo de la voluntad.
La contradicción de que unas cosas sean globales y otras no va contra la lógica. Hay que fusionar la necesidad de los pobres con la sobreabundancia de recursos de los ricos, de lo contrario se entra en contradicción con la esencia de la globalización. Esta síntesis no pretende otra cosa que demostrar la necesidad de buscar soluciones democráticas, de poner en marcha la voluntad; poner en evidencia la imposibilidad futura de la globalización si partes de esta se queda en el camino. La solución no es tanto dar respuestas a los problemas como plantear que hay problemas y la necesidad de resolverlos. La síntesis en este capítulo de recursos como en los demás no pretende arreglar el mundo con ideas perfectas, imposibles de ejecutar, sino dar pistas de por donde debemos caminar, reglas para que todos podamos participar en la búsqueda de soluciones.
Para cambiar tenemos que reformar las reglas, es decir las estructura del presente, sin lo cual difícilmente lo conseguiremos. Se necesita un gobierno mundial y sólo tenemos a la ONU. En concordancia con lo que propongo en el capitulo siguiente sobre esta organización, hay una necesidad de cambiar las estructuras económicas, políticas y sociales, y la ONU debe reformarse para que se convierta en una estructura política acorde con las funciones esenciales de las dos palabras: estructuras políticas. La definición de política es conocida por esto me centraré en estructura y para ello cito a Husserl: “Se dice por ello que una estructura está compuesta de miembros -más bien que de partes- y que es un todo más bien que una suma. Los miembros de un todo de esta índole están enlazados entre sí de tal forma que puede hablarse de no independencia relativa de unos con otros y de compenetración mutua. En la estructura hay, pues, enlace y función, más bien que adición y fusión”. La reforma de la ONU debe ir en dirección de las esencias de las estructuras, pues ahora adolece en demasía de adiciones y fusiones por escasa independencia económica y excesiva fusión a causa de los vetos.
La reforma de la ONU, imprescindible para cambiar la tendencia que ayude a eliminar la pobreza, debe tener en cuenta la estructura mencionada anteriormente y también el proceso de la Historia -según la cual- siempre es a mayor. Pero como hemos llegado al final del espacio posible sólo podemos globalizar las partes para perfeccionar el todo. Las estructuras del futuro deben tener en cuenta el espacio, el tiempo que es el mismo para todas las naciones y la cantidad porque, al estar todos en el mismo barco global, cambia la cualidad de lo que es a lo que debe ser la ONU del futuro.
El cambio de cualidad como resultado de pasar la educación, de una parte, de los ciudadanos de un país a todos tuvo consecuencias definitivas para que los países ricos se convirtiesen en lo que son en la actualidad. Esta evidencia que no se discute, es aplicable a la investigación: si no es básica y en todos los campos, nunca se convertirá en una pieza fundamental de la perspectiva de futuro. La tercera pieza que completa la triada es la ecología. Tres partes de un todo en perspectiva que tiene dentro todos los recursos para las futuras generaciones. Los recursos disponibles no son nada sin la sistemática educación de todos los niños y niñas de un país, y la ecología como defensa del medio ambiente, pero sobre todo como necesidad de cuidar los recursos futuros del planeta, es imprescindible que cambie de cualidad para conseguir recursos después de salvar plantas y animales. La cantidad de recursos que gastamos en proteger el planeta debe pasar de partes a un todo, debe convertirse en un esfuerzo sistemático con vistas a una generación. La analogía con la educación es tal que no hace falta inventar nada, sólo el cambio lógico que representa analogía y fotocopia. El nombre de Ecología General Básica es lo que mejor define mí propuesta para que coincida en el futuro, salvar el planeta de la destrucción ecológica y disponer de los recursos suficientes para todos.
El parecido entre ciclos educativos y los distintos niveles necesarios para proteger el ecosistema es fácil imaginárselo: la división entre flora-ciencia y fauna-letra o al revés; premios y castigos, con multas y subvenciones; notas buenas para los que progresan adecuadamente en el Kioto e insuficientes para los demás. Las asignaturas para los primeros ciclos de esta Ecología General Básica deberían ser entre otros: prevención sistemática, archivo igual de todas las semillas, prevención de fuegos, desertización, repoblación, adecuación de todo ser vivo al medio más adecuado, etc. Los ciclos superiores deberían incorporar investigación, mecanización, perspectiva, etc.
Implantar un sistema de esta envergadura sólo es posible teniendo la suficiente visión de futuro; imaginarse el resultado final posible y poner los recursos suficientes a disposición de la ciencia para que esta encuentre los resultados acordes con lo imaginado, es decir, perspectiva. La inversión necesaria sería tan grande que sólo puede implantarse de forma progresiva, pero teniendo como final una generación. Invertir en futuro sin ver claro los resultados: otra analogía con la educación. Diferente es en cambio la analogía entre ecología y los gastos sin ver los resultados de forma clara que todas las naciones han realizado en el pasado cuando invertían en energía petrolera, carbón, armas e industrias pensadas, en general, para salvaguardar su independencia, pero en otros muchos como forma de dominación y conquista. Hoy no es estrictamente necesario disponer de petróleo para ser una potencia económica e independiente; sin embargo, en el futuro el país que tenga resuelta su ecología tendrá ventaja, y aunque la globalidad en ecología es un paso imposible de evitar, el país que primero de el golpe seguro que dará dos veces antes que los demás se den cuenta del filón en recursos disponibles que hay debajo de sus pies.
Una asignatura obligatoria de todos los gobiernos es el empleo, y si a los profesores y profesoras no se les puede pedir resultados de toda una vida escolar para saber si el Estado debe seguir gastando en educación, de igual manera los empleos ecológicos deben ser con perspectiva de futuro para salvaguardar la independencia de la especie, sin tener claro el resultado final. Los puestos de trabajo que se mantienen en la actualidad en sectores que no son básicos para el estado del bienestar ni en cualquiera de las tres perceptivas de futuro: como la educación, investigación y ecología; son puestos de trabajo que pueden pasar al sector privado si las empresas son públicas. Y si son privadas con déficit, mejor no subvencionarlas por no ser rentables económicamente; deben ser sustituidas o reconvertidas: son un gasto superfluo. Los gobiernos harían bien en crear un sector público ecológico, pero teniendo presente que no estoy proponiendo miles de cuadrillas plantando árboles manualmente, apagando fuegos de mala manera o previniendo otras catástrofes naturales sin medios. Todo lo contrario, porque si algo hemos aprendido en el presente es que la mecanización es imprescindible. Puesto de trabajos sencillos sí, pero serian más los puestos con necesidad de conocimientos específicos, técnicos múltiples para realizar trabajos complejos, con mucha variedad de medios técnicos y también con la necesidad continua de investigar en nuevas maquinas –que valdrían para otros sectores después- para los nuevos proyectos.
Las asignaturas de esta Ecología General Básica deben ejecutarse de forma sistemática -no me cansare de repetirlo- y con la rapidez que permitan los recursos. Una medida, código o asignatura que afecta a casi toda la ecología es que lo que se plantee esté acorde con el medio, adecuar la repoblación vegetal o animal a las circunstancias, mejor: repoblar en la medida de lo posible lo que se extinguió en cada zona. La repoblación debe ser sistemática en el tiempo y todos los años deben aumentar los alumnos-árboles.
En cuanto a la desertización de grandes zonas como África el problema es grave. Sugiero la solución, aunque el precio económico es imposible de pagar mientras los países ricos no se conciencien del problema. Al problema de África se le debe atacar por los bordes, es decir, repoblar-mantener una franja de equis kilómetros africanos y otra franja de equis kilómetros en Europa. El desierto ya ha saltado el Mediterráneo y si no le atacamos sistemáticamente en todo el espacio de terreno que se pueda cultivar, repoblar o proteger en esos kilómetros el desierto avanzará, cuando de lo que se trata es que retroceda y con mi propuesta se puede conseguir.
Ya sé que parece de ciencia ficción, pero el problema es grave y en varias décadas más el problema se presentará de forma irresoluble. Poner los medios adecuados y que den resultado necesita tiempo; hablar de ciencia ficción es la única manera de centrar el problema. Prevenir es sinónimo de futuro, por eso la tesis global ya ejecuta varios archivos de semillas. Los países ricos están realizando este diccionario de la flora planetaria, pero mientras no sea total, las pérdidas futuras pueden ser nefastas. Pasar de salvar partes a salvar todo o casi, es un cambio de entidad que está al alcance de las economías occidentales. Aplicar el sistema de archivo de forma sistemática es imprescindible. Con los incendios pasa lo mismo: la prevención debe ser total, hay que cuadricular (“metafóricamente”) con cortafuegos todo bosque viviente para impedir que cualquier incendio -provocado o no- arrase una cantidad excesiva. Cuando se queman cien mil hectáreas de bosque, es como si cien mil niños se quedaran sin colegio de por vida. Todo gasto en apagar o impedir un incendio revierte a la sociedad. Gastemos más en sistemas modernos de aviso, en bomberos preparados y en estructuras sociales en las zonas que lo requieran para que los incendios no se produzcan, y si ocurre, que las consecuencias sean asumibles.
El parecido de todo lo expuesto sobre la ecología a la educación es tan grande que no me resisto a insistir en que todo gasto en esta perspectiva será devuelto con creces en el futuro. Los países ricos lo son por tener a todos los niños y niñas en el colegio, y los países pobres que se preocupan de que esto sea así terminaran siendo ricos. La analogía me inclina a creer que los recursos económicos empleados en ecología serán devueltos en recursos económicos, sociales, políticos, sanitarios, vidas, paz, etc.
Estas ideas -como las demás de esta capitulo y todas la de esta libro- pueden ser realizables o no, pero el hecho de proponer soluciones a problemas desde la distancia del que no puede ejecutarlas no quiere decir que no sea posible: el director de cine francés Truffaut ya existió, y demostró que se puede escribir de cine, diciendo como había que hacerlo y luego ejecutar lo que proponía. No hace falta un Truffaut para todo y menos para asuntos tan globales como los expuestos en esta dialéctica, que son soluciones genéricas, con las necesarias incorporaciones de todos para proponer y ejecutar las soluciones que sean posibles y que a todos nos beneficiaran: demostrar no es ejecutar.
Es verdad que la mayor concentración de recursos está en las mentes humanas, pero de nada sirve sin los cauces para expresarlas. Además, las ideas salen por lo general en bruto, hay que regarlas y entresacar las mejores y dar tiempo al tiempo para que florezcan y den sus frutos. No hay que descartar ninguna idea por principio, pues ha veces, de ideas descabelladas a priori salen frutos exquisitos. También al revés, pero entresacar las buenas de las malas es un trabajo de la crítica universal, cuyos intermediarios son los medios de comunicación.
Las ideas que voy a exponer a continuación son para la posible ejecución en los países pobres, por sus propios gobiernos, por tratados con países ricos, por la ONU, por los posibles GE, por todos, pero sobre todo por las ONGs. Las grandes obras en infraestructuras de todo tipo ya las expuse en el capitulo segundo, el del comercio. Estas soluciones son para problemas concretos, como el agua. Quizás el problema del agua, cuya solución no depende por lo general de un sólo país y desde las ONGs tampoco sea posible, tampoco la ONU ha demostrado capacidad para ejecutar soluciones; y como alguien tiene que dar respuestas a este problema, aunque sea en forma teórica, me permito la osadía de exponer una solución en principio descabellada.
El problema de escasez de agua en el norte de África se puede solucionar con trasvases –no soy ajeno a los problemas sociales que los trasvases causan- desde Europa y de África central. Otras fórmulas serían desaladoras, ósmosis, pozos. Todos con dependencia del dinero, sólo es dinero, pero el precio sería prohibitivo; sin contar con el costo en negociaciones. Mejor sería un árbol de tubos con la función invertida, un oro incoloro en acueductos partiendo de las copas de una Europa húmeda, donde los excedentes y excesos por riadas tuviesen la posibilidad de encauzarlas y vender el agua a un precio de 1 euro el metro cúbico, por ejemplo. Pasarían por estrechos y mares, cuencas de ríos hacia el Estrecho de Gibraltar o Italia. Las distintas ramas de sabia incolora irían juntándose o no, sobre los pantanos de los ríos europeos que pagarían 2 euros por metro cúbico cuando la necesidad así lo requiera. La que no se utilizase seguiría el camino de África, incorporándose más ramas de tubos de las distintas cuencas, dependiendo siempre de los excedentes o excesos de agua caída y por el ahorro. El sistema provocaría ahorro, pues el egoísmo de ganar más provocaría el tener ideas para ahorrar y así poder aportar más agua, más beneficios. Los tubos formarían un tronco o dos, en Italia y España, de cuyo tronco saldrían raíces de acueductos cada vez más pequeños, hasta llegar al consumidor final que desembolsaría un precio irrisorio, que no gratis, para evitar despilfarro. La diferencia del precio al comprar y vender el agua iría acumulando excedentes de dinero, a lo que se debería añadir o restar -dependiendo del resultado- subvenciones mundiales, solidaridades múltiples e impuestos varios; pues este árbol de agua en tubos lo debe hacer y mantener alguna empresa global, que se forraría vendiéndola a un céntimo el litro de agua en África. Cada grifo daría lugar a la posibilidad de crear un mercado: casas, negocios, gasolineras y centros comerciales con ocios incluidos. El costo de la puesta en marcha es un riesgo, pero las empresas viven de eso, de riesgos, ¿o no? Además, no lucharían por los mercados, todo lo contrario, los crearía de forma sostenida acorde con el sistema del parlamento y gobierno empresarial; que para poder votar hay que mantener las acciones de forma sostenida en el tiempo.
La siguiente idea para trasladar recursos a los países pobres no es una obra faraónica, sino pequeña, ideal para las ONGs. Esquemáticamente se puede definir como unidad de solidaridad: una caseta con pozo de agua, una escuela casa de salud, un centro sanitario con pozo y tienda de comida gratis: una unidad de solidaridad portátil con todo. No es tan difícil de realizar un sistema de módulos acoplables y fáciles de trasladar, con un coste reducido por la cantidad gracias a las múltiples ONGs que podrían usarlas. Si “Médicos sin fronteras” montase un centro de salud y acompañase esta función con educación, alimentos, agua, información, etc., completaría el sistema, y una vez pasado el aprieto por catástrofe sanitaria se podría convertir en una unidad de solidaridad permanente. Hay ONGs para todos los gustos y casi todas podrían utilizar el mismo sistema reduciendo los costes de fabricación.
Otra idea: silos para todo. El invento antiguo para almacenar cereales es un buen arquetipo para aplicarlo a todos los recursos. Y dirá la tesis global -y con razón- que ya existe, pues que es el FMI o el BM, sino un silo de dinero. Otra cosa es si está lleno, medio lleno o vacío. De todas las maneras habría que llenarlos y rellenarlos continuamente y de todo, empezando por comida, ideas, herramientas mentales clasificadas como en un diccionario para coger un puñado cuando un problema se presenta. Silos públicos y privados, unidades de solidaridad, medicinas, etc. Un silo que se vaya llenando por bondad, por excedentes, por intereses, por castigos, porque sí o sí o ley, por fastidiar, por bondad individual y colectiva; excedentes para mantener los precios, intereses del dinero disponible, castigos o multas, porque sí voluntario u obligatoria subvención o ley del 0,7%, por fastidiar, y en vez de tirar tomates para protestar por el bajo precio, tirar tomates al silo.
Silos agrupados por sectores para no juntar tomates con medicinas, por especialización de ONGs, por países; pero también unificación o concentración. Hay demasiadas Organizaciones No Gubernamentales o entes privados y públicos en los mismos campos de acción, dentro de un mismo país, y aunque la concentración no debe ser excesiva, sí convendría que se uniesen para tener más fuerza y disponer de más recursos y de los productos en cualquier momento gracias a una buena rotación. Colaboración imprescindible entre todos para favorecer el bien común, que es el objetivo de toda ayuda a los países pobres. Cientos de silos modernos para solucionar imprevistos naturales y humanos.
Las ideas anteriores -como la siguiente referida a las franquicias- son ideas individuales más o menos realizables sobre campos de actuación pequeños. La mayor debería corresponder al deseable Gobierno Mundial (GM) y también a las Empresas Globales (EG o EDD), aspectos desarrollados en el capítulo cuarto, al igual que el de la Información con el Parlamento Social (PS), en el cual los partidos sociales deberían ser el cauce, donde las ideas múltiples a través de la representación democrática salieran a la luz para que se expandiesen por el globo y poder ponerlas en práctica. Tanto el capítulo de la Educación como este de los Recursos son capítulos cojos, pues la parte mayor -como he mencionado anteriormente- corresponde a las estructuras futuras que se deben crear si queremos de verdad globalizar el planeta. La globalogía o síntesis consiste en esto, en globalizar las partes, en democratizar los sectores para dar consistencia al conjunto. Los recursos son suficientes por lo que hay y por lo que en potencia puede o debería haber. Demostrar esta evidencia es el objetivo de toda esta dialéctica.
La necesaria concentración –aunque no excesiva- para participar en las elecciones sociales haría que las ONGs se convirtiesen en verdaderas empresas de solidaridad, y la evolución lógica haría que se convirtiesen en franquicias con todos los eslabones de la cadena del comercio; que en el caso de empresas privadas o públicas pudieran regalar un eslabón. En cambio, en las franquicias de solidaridad seria al revés: un eslabón de gastos y todos los demás para los necesitados. La esencia de estas franquicias sería la bondad en vez del egoísmo; unidas por ideologías o campos de actuación -más que por países-, aunque los parlamentos sociales debieran tener en principio un ámbito nacional. La concentración de algunas de estas ONGs o partidos sociales les haría competitivas si llegase el caso –aunque la distancia que la separa de las grandes empresas es mucha de momento- para poder crear infraestructuras y negociar con gobiernos de países pobres en plano de igualdad, es decir, de democracia a democracia. Una competición en principio desigual por tamaño, por valores, y por las subvenciones que éstas tendrían. Pero las excepciones existen, y explotar esta discriminación positiva –una excepción dentro de la excepción que representan las empresas globales- mientras haya tantas necesidades no parece injusto.
Estas empresas de solidaridad, ONGs, franquicias, partidos sociales, o como quieran llamarles, tendrían capacidad para disponer de silos propios, unidades de solidaridad, de recursos financieros, infraestructura para trasladar recursos, de los medios de comunicación para comunicar las actuaciones realizadas y los futuros proyectos que el voto universal en las elecciones sociales sancionaran para realizarlas si así lo decide la mayoría; también con otros partidos sociales que tendrían que negociar para ser gobierno (como menciono en el capítulo de la información). El funcionamiento interno debe ser democrático, por tanto, un parlamento empresarial dentro de un parlamento social, dependiendo todos de las transferencias de un parlamento nacional. Tendrían tanto poder como ya lo tienen las grandes empresas y gobiernos nacionales de países pequeños. Y tanto poder sólo es posible manteniéndolo a raya con la división de poderes, que es una pieza imprescindible. Además, está el poder de los medios de comunicación para favorecer las criticas de forma trasversal. Este poder, a su vez, debe ser democrático para que todos puedan votar y castigar o favorecer las actuaciones de todos.
Los recursos que estas franquicias tendrían en sus manos posibilitarían solucionar los problemas del presente y poner las bases para globalizar de verdad el planeta. Son muchas las carencias y los millones de humanos que se mueren de hambre y merecen poner recursos a su disposición y ninguna con mayor capacidad que las ideas de todos. Las franquicias sociales tendrían la capacidad de llegar a acuerdos con gobiernos: millones de telespectadores con poder de escrutar, exponer, sentenciar, criticar, castigar y favorecer las ideas y actos correctos.
Los espectadores de los distintos hándicaps tienen múltiples necesidades, derechos y obligaciones. Hay que comportarse con un mínimo de respeto y no romper lo ajeno; derechos como poder participar, aunque sólo sea de espectador, ya que es un derecho universal poder participar del festín. Todos los pesos extras (impuestos) de las diferentes carreras o hándicaps, deben acabar en los espectadores pasivos y activos con menos recursos y los poderes públicos de las distintas organizaciones democráticas deben garantizar que así sea. Es un derecho el que los dueños de los espectáculos se muevan por el interés personal o colectivo, pero tienen obligaciones globales que respetar y son los poderes mundiales los que deben poner las reglas: regular un peso extra por ventaja para cada competición, una justicia que castigue al tramposo, y los órganos que ejecuten las decisiones mayoritarias.
ONU
TESIS
Cuando se critica a la ONU por su escasa influencia sobre los conflictos pasados o nula actuación para resolver los del presente, no se comprende que la ONU tiene un problema de fondo debido a las condiciones en las que estaba el mundo cuando esta se fundó. Sería un juicio justo si la Organización de las Naciones Unidad hubiese tenido desde el principio una composición democrática, y al no ser así, hay que ser coherente con las posibilidades con las que nació y con lo realizado después de 60 años. Teniendo en cuenta todos los factores, el resultado final para esta tesis es positivo.
1945 representa un tiempo difícil para el mundo, con una guerra mundial que acababa, secuelas profundas y países divididos en bloques; países que habían perdido la guerra, países que, aun siendo aliados para ganarla, tenían profundas divergencias en la forma de Estado. De hecho, la división más profunda era que unos pocos países tenían consolidadas las democracias, como los EE. UU. o Inglaterra y la URSS, con China después, regímenes dictatoriales consolidados también; otros países menores eran democracias, pero la mayoría, por la derecha o por la izquierda, eran dictaduras. En esta situación, la ideología no primaba, como tampoco lo hace en la actualidad después de 60 años en la Asamblea General de la ONU, y si, la situación de poder sobre zonas de influencias que llevaron a la guerra fría. En ese espacio-tiempo fue creada la mayor organización mundial. Era normal que resultase un ente viciado y las críticas deben comprender la situación para poner en la balanza y que, a pesar de los problemas acuciantes que todas las naciones padecían, se pusieran de acuerdo para crear la ONU. Se dice que en tiempo de crisis no conviene hacer mudanzas: pues bien, el cambio de reglas mundial se realizó justo al final de la mayor crisis global.
La pregunta imposible es obvia. ¿Qué hubiese sido del mundo sin la ONU? La respuesta es clara, a pesar de no poder ser confirmada: si de la Primera a la Segunda Guerra Mundial pasaron poco más de veinte años, sesenta años después no ha habido la tercera y lo más importante, las agresiones de unos países a otros han sido mínimas (aunque las agresiones internas sobre las poblaciones o etnias sí han causado en estos 60 años millones de muertos). A pesar de lo anterior, como haber en la cuenta de la ONU, la respuesta es clara: mejor con la ONU que sin ella. No es fácil gobernar el mundo, aunque sea mínimamente y el diálogo de sordos que se ha representado en la Asamblea General o en el Consejo de Seguridad durante décadas y sobre diversos asuntos era dialogo, no nos confundamos: hablar con alguien sin llegar a acuerdos, siempre es mejor que tirarse cosas (sic) y acordar después el intercambio de cadáveres y prisioneros.
La creación de la ONU fue gracias al esfuerzo de las potencias ganadoras de la II Guerra Mundial, la mayoría con democracias, pero la mayor parte del mundo y de los estados fundadores eran dictaduras. Si la división se hiciese por población con China incorporada, la relación de personas que vivían en libertad y sin ella era aplastante a favor de los sin libertad. En esta situación se hizo lo posible o más. Necesariamente tuvieron que inventar un sistema que impidiera el arrinconamiento de algunas naciones importantes como la URSS o los EE. UU. por si se quedaban en minoría, habiendo sido ellas las principales bazas para ganar la guerra. El veto era necesario para impedir que la mayoría de las dictaduras impusieran cosas imposibles o peores sobre las pocas democracias; también para compensar a la URSS por el esfuerzo en la guerra e impedir que se quedase aislada defendiendo su régimen político. Se negociaba o discutía de todo y no se llegaba a acuerdos, un dialogo de sordo si; y menos mal, porque de cualquier otra manera los bloques antagónicos de occidente y el este europeo hubiesen podido estallar en mil pedazos.
A pesar de los problemas se creó un principio de gobierno mundial, con un Secretario General, una Asamblea General, con votaciones por mayoría cualificadas –el parecido con una democracia era grande-, un Consejo de Seguridad, donde -aquí sí- el veto de las cinco potencias (incluida China) como miembros permanentes han bloqueado propuestas de castigo o realizar objetivos lógicos, legales o éticos. Los demás organismos internos de la ONU como el CES, CAF, TIJ, etc., han dependido de las votaciones del CS. A pesar de que lo realizado por la ONU no ha sido lo que debía, es justo decir que mejor esta democracia imperfecta que ninguna.
Las carencias son muchas, pero hay que reconocer que los aciertos también: el TPI ha juzgado a criminales de guerra, la FAO ha realizado proyectos, así como la OMC está negociando en la actualidad nuevas reglas para que el comercio beneficie a todos. El BM o el FMI ha concedido créditos blandos a países en vías de desarrollo que de otra manera no hubiesen podido financiar y condonados muchas veces estos créditos por haber sufrido estos países catástrofes naturales difíciles de soportar ya de por sí. Enumerar los logros de la ONU en estos 60 años es imposible, al igual que enumerar lo que no ha podido solucionar; ningún ataque nuclear a consecuencia -paradojas de la vida- del “Átomos para la Paz”. La cantidad de servicios a los refugiados o los gastos en educación a través de la UNESCO; los errores o falta de medidas para atajar el SIDA, el trabajo infantil; los desplazamientos por masacres étnicas como Darfur, Ruanda, etc., tienen su contrapeso con los aciertos en la Guerra del Golfo o la de Afganistán, donde se consiguieron unanimidad para atacar a dictaduras sangrientas. La Guerra de IRAK por estar cerca en el tiempo y expresar el error más clamoroso, no anula lo realizado por la ONU en 60 años.
Si la cantidad de democracias en 60 años desde la creación de la ONU ha aumentado de forma considerable la ONU es culpable de contribuir a este beneficio. Algunas cosas habrán hecho bien la ONU cuando los países democráticos son mayoría en la actualidad, por supuesto que el empeño americano por exportar su sistema cuenta y la fuerza de la Libertad en los países con dictaduras hizo el resto. El contagio, la imitación al ver, sentir, participar continuamente en una Asamblea General donde los votos cuentan –en principio igual-, es el principio del conocimiento democrático. Se aprende por imitación sin saber el significado y luego se consolida lo aprendido al ser consciente de que la repetición de una palabra o un hecho coincide con la realidad. Pues bien, no duden que la concentración de todos los países en un foro de “sordos” ha provocado la imitación, y los dirigentes políticos y sus ciudadanos han evolucionado con el tiempo al darse cuenta de que es un espectáculo hablar, escuchar y votar. El balance por tanto de la ONU -desde esta tesis particular- es positivo y las partes oscuras son trabajos por hacer. Hay que clasificar los problemas del presente y futuro, olvidémonos por un tiempo del pasado y pensemos en este futuro: quedan pocos países con dictadores imposibles, la mayoría son razonables y saben en su fuero interno y en la mayoría de sus poblaciones que el futuro pasa por la evolución que han tenido los países democráticos. El tiempo, más pronto que tarde, confirmará esta tesis.
En la actualidad el Secretario General -Kofi Annan- presenta una serie de reformas basadas en el Proyecto Milenio, recomendaciones de 16 sabios, encuadrados en el Grupo de Alto Nivel sobre Amenazas, Retos y Cambios. Quizás sea el momento ideal –junio del 2005- de proponer cambios significativos en la organización. Annan no va a tener fácil tocar el equilibrio imperfecto de 60 años; los miembros con derechos a veto se resistirán, tanto a perder poder como a concedérselos a las potencias emergentes como China y la India. Sin embargo, el hecho de plantear reformas ya es de por sí positivo y demuestra que la ONU está viva, que puede evolucionar, y esta tesis global sobre este organismo mundial está de acuerdo en la reforma. Sesenta son muchos años, los países, la economía, la sociedad en conjunto no es la misma que en el año 1945. Aunque sólo fuese para mantener la influencia pasada sobre las amenazas globales, sin avanzar en grandes proyectos imposibles de llevarlos a la práctica en un futuro inmediato, la ONU es positiva; insisto, esta tesis está por dichas reformas, que consiste en líneas generales en lo siguiente:
El Consejo de Seguridad pasaría de 15 a 24 miembros, con diez permanentes. En principio el cambio es lógico. Hay países que han llegado a unas cuotas de poder, tanto político como económico, envidiables desde la óptica del año de la fundación de la ONU. La representación de la mayoría de la población y poder económico en una mesa (CS) permanente para negociar es positivo. Con respecto al veto de los cinco, se puede quitar o ampliarlo, es una incógnita: los países del G5, G7, o G8, tendrán que negociar.
Crear una comisión de Derechos Humanos. El proyecto es que tenga la misma composición que el Consejo de Seguridad, así como el CES (Consejo Económico y Social). El mundo es cada vez más complejo -como he repetido varias veces- en esta tesis de la dialéctica y la equiparación en poder de estas organizaciones al CS es positiva. El poder económico de las naciones ha aumentado también espectacularmente -y más que lo harán en el futuro-, así como la concienciación general sobre los Derechos Humanos: darle esta equiparación a la seguridad es necesario.
El Secretario General ha propuesto otras reformas que, aunque menores, tienen su importancia, a saber: más transparencia en la ONU, crear un fondo para la democracia e invertir en proyectos en marcha para que se cumpla los objetivos de que la contribución de los países ricos llegue al 0,5%, al 0,7% del PIB en los años 2009 y 2015, respectivamente, así como luchar contra la enfermedad más grave que tenemos en el presente: el SIDA.
Kofi Annan y los que proponen estas reformas no las tienen todas consigo. Los EE. UU., China, Rusia, Francia e Inglaterra deben reconocer que tanto Brasil, Japón, India y varios países más, muy poblados y con un poder económico importante, deben tener más representación en los órganos de decisión mundial. Sería beneficioso para todos si la cantidad de población representada en el CS fuese una mayoría aplastante del planeta, reuniendo a su vez las economías poderosas en la actualidad y las futuras. El armazón futuro de la ONU sería un éxito si estos países se ponen de acuerdo y marcan las reglas para ellos y los demás; sólo ellos tienen el poder de ejecutar los grandes proyectos de futuro.
Sólo China -como país no democrático- se sale de la norma general democrática, pero tiene -un país, dos sistemas-, el camino trazado para evolucionar hacia la democracia. Sólo hace falta que lo realice de forma paulatina, sin brusquedades por el riesgo de tanta población, que si se desorganizase seria un verdadero aluvión humano, un desorden difícil de soportar. El camino emprendido por el Partido Comunista Chino terminará en democracia cuando la cantidad de territorio con libertad de mercado sea total y las libertades sociales -libre circulación de las personas, poner negocios, etc.- sea casi total. La libertad de crítica y las votaciones universales se quedarán en la despensa hasta que el partido comprenda que la economía y la libertad -dos fuerzas que van unidas- no puedan crecer más sin la tercera parte de la libertad: la política. Mientras, la economía del libre mercado irá empujando y creando las estructuras sociales para que en el momento del cambio no se caigan por el principio de la destructuración, como les pasó a los demás países comunistas.
El Secretario General de la ONU necesita que le apoyen en el proyecto y los países con posibilidades de dárselo harían bien en sumarse a las reformas. Todos nos beneficiaríamos. No está el planeta tan mal como parece, y si todos ponemos algo de nuestra parte, los problemas del presente serán menos problemas. La ONU nació con defectos graves, pero el tiempo se ha encargado de resolverlos. Si la máxima expresión de los problemas del pasado era la escasa cantidad de países democráticos, resuelto esto, la esperanza es grande: entre todos podemos conseguir un mundo mejor.
ONU
ANTITESIS
Los vicios cuando no se corrigen, no sólo aumentan con el tiempo, sino que contagian a los objetos que los rodean. Así, para esta antítesis, un juicio sobre la ONU es un juicio negativo. La suma de muertos a causa de las guerras en diez años antes de la creación de la ONU y la suma en sesenta años después es superior a la primera. Parece lógico por la diferencia de años, pero si se analiza bien los años previos a 1945 da como resultado que fueron con mucha diferencia, los años más negros de la Humanidad. No sirve de referencia poner como ejemplo que la ONU ha impedido la III Guerra Mundial, estaríamos arreglados si no la hubiera impedido. Los muertos en guerras declaradas o no y las masacres dentro de países que estaban representadas en la ONU con veto incluido son incontables, pero más atroz es si se pudieran contar las vidas que se han perdido por no hacer nada. A los dirigentes mundiales en estos 60 años hay que cargarles en el debe, el no haber puesto remedios cuando los había. La Organización de las Naciones Unidas nació para impedir catástrofes entre naciones y los 60 años son otros tantos conflictos no resueltos o resueltos mal.
En vez de nacer la ONU gracias a los pueblos y naciones libres, fue creada desde la óptica del poder. Quizás era la única solución, pero saber que no se sabe es el principio para acertar. En vez de esto, los dirigentes de las potencias ganadoras de la II Guerra Mundial más 50 estados menores, crearon un ente con un vicio: un veto imposible de vetar. ¡Que ridículo, crear un objeto con vida propia y sin muerte periódica para poder contrarrestar! Si no funcionaba como en un principio se pensó debió abolirse, y si no fue así pues peor aún. El porqué se creo así es sencillo para esta antítesis: de las cuatro potencias con derecho de veto, Francia era una potencia destruida, Inglaterra una potencia empobrecida, la URSS una potencia dictatorial y los EE. UU. una potencia sin límites. De un cóctel con estos ingredientes salió un veto imposible de tragar. Ante cualquier problema que surgía la solución la impedía el poder sin límites: o era buen momento para ejercer de dictador o no tenía riqueza para responder o, simplemente, no tenía capacidad de actuar. La combinación podía variar, pero el resultado era siempre el mismo. Con objetivos contrapuestos difícilmente se llega a acuerdos; con recursos contrapuestos, intereses, políticos, etc. no se pueden solucionar los problemas.
Se pudo hacer mejor y, en todo caso, ante las dificultades de maniobra de la organización se debería haber puesto las soluciones. El mundo era de estas potencias con veto; los recursos de los que disponían, económicos, tecnológicos y de influencia en general sobre los demás países era suficiente para -una vez sentados en la mesa de la ONU- coger el toro por los cuernos y solucionar cosas. Pero en vez de esto seguro que pensaron en ellos y sólo en ellos: vieron la posibilidad de convertirse en jugadores de ventaja, en una partida de ajedrez con infinidad de peones y cuatro damas con capacidad solamente de ahogar al contrario con el veto. A la partida se sumó China, fue un buen momento para cambiar las reglas y no se hizo. Sí se pudo hacer mejor desde el principio y, cuando hubo la oportunidad, no se hizo. Es de cajón que los beneficios para las potencias creadoras de la ONU habían sido buenos; o eso debió pensar. Hago hincapié en el hecho de que las cuatro y luego cinco potencias con veto tenían el poder y que las demás naciones no podían proponer soluciones, ni oponerse a las propuestas inadecuadas y, si lo hacían, terminaban en la papelera. Eliminar el veto es la única solución
En estos 60 años el mundo ha estado en guerra y la ONU, o no supo o no pudo poner remedios. Guerras bajo cuerda entre satélites de las potencias, guerras étnicas dentro de estados democráticos y dictatoriales, guerras frías que congelaban propuestas, guerras múltiples que llevaría a esta antítesis a ser interminables. Las excepciones -que las ha habido como la Guerra del Golfo o Afganistán- son eso, excepciones a la regla. El caso de la Guerra de los Balcanes es la prueba de que la ONU no soluciona los problemas. En este caso fue la OTAN.
Si hacemos un repaso por los principales órganos de la ONU y comisiones dependientes de estos se comprueba que los errores de funcionamiento se convierten en irreparables a la hora de actuar, dando como resultado actos fallidos sin correcciones posteriores en el tiempo. El primero de todos, que el Secretario General no es nombrado democráticamente entre los Estados miembros. Los países ricos y poderosos imponen a la persona que les conviene. No es el fallo más grave, pero es la cúspide de toda la organización: el más visible y, al mismo tiempo, el más vulnerable. La Asamblea General está vacía de poder, los votos de todos no pueden contra uno sólo del Consejo de Seguridad. Da lo mismo ganar por mayoría simple, de dos tercios o por 190 a 1. El control del Consejo de Seguridad repercute por arriba en la AG y por abajo en el CES, CAF o TIJ. En teoría, mucho campo donde poder actuar la ONU; en la práctica, en nada.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) no ha conseguido trabajo para todos, pero si trabajos inestables y ha permitido que se eternice en el tiempo el trabajo infantil: el suspenso es evidente. Como la OMS: el SIDA progresa en los países pobres y la organización no impone unos mínimos de salud para todos. Las peleas continúas de los países pobres contra las empresas farmacéuticas son peleas que pierden siempre los primeros: son entre David y Goliat, y la excepción es la referencia. La FAO es la encargada de la alimentación. Nada que decir porque en el capitulo anterior está todo dicho, al igual que UNESCO en relación con la educación. ACNUR, la organización encargada de los refugiados, se ha encargado de eso, de organizar los campos de refugiados y no de prevenir. El AIFA, la encargada de la energía atómica, ¿qué ha hecho para evitar que IRAK -sin armas de destrucción masivas- sea atacado y Corea del Norte -que sí las tiene- en cambio no lo sea? Mejor un tupido velo y no dar pistas.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) se eterniza en negociaciones sin llegar a un acuerdo para crear un mundo donde la paridad entre movimiento de personas y mercancías sea real. Y las tres últimas organizaciones de las que voy a hacer referencia son arquetipo del porqué la ONU tiene un defecto desde su creación: el Tribunal Penal Internacional no está ratificado por todos y -lo más grave- no lo está por varios de los que tienen veto: ¿hasta cuándo? El Fondo Monetario Internacional, ¿qué fondos tiene si los que más deben aportar ni siquiera pagan las cuotas de la ONU? Si no hay fondos, no es un fondo, ni es monetario, ni es internacional: es nada. Y, por último, el Banco Mundial. La palabra banco lo dice todo: un banco es quien presta dinero a quien tiene más para responder del préstamo, y se han pasado décadas prestando dinero a quien no tiene. Las presiones de los ciudadanos libres han obligado a condonar créditos de países pobres que se concedieron con un criterio de: despido procedente a cualquier director de banco. Se me dirá que hay países pobres que tienen recursos, que, aunque pobres pueden responder a estos créditos echando mano de otros recursos. Más o menos es como si un ciudadano con problemas para llegar a fin de mes se presentara a un banco y pidiera un crédito para devolverlo del uno al veinte con la nomina de cada mes y que los diez días restantes los pasara como pudiera y el director se lo concediese. Los pobres lo que necesitan es un trabajo digno, lo demás será dado solo; y quien dice un trabajo, dice infraestructuras etc.
El Proyecto Milenio o el Protocolo de Kioto no se sabe cómo acabarán, pero las perspectivas no son buenas, los recursos para cumplirlos no llegan y las decisiones para cumplir Kioto brillan por su ausencia en los países que son precisamente los que más contaminan. Precisamente cuando más democracias hay en el planeta y se llega a un acuerdo de mínimos razonables -que ya es algo- la ONU no tiene poder para imponer su cumplimiento. Esto demuestra que el problema de la ONU es grave y la solución pasa por reformas, pero estas deberían ser mucho mayores de las que se anuncian. Haciendo un repaso somero, no encuentro la respuesta necesaria en estas reformas para que cambie la tendencia de estos 60 años de vida de la ONU.
Las reformas propuestas por la tesis anterior y que el Secretario General Kofi Annan quiere que se aprueben en septiembre del 2005 son: que pasen de 15 a 24 los miembros del CS, sin mencionar si se pretende la eliminación del veto, esto es proponer nada. Crear una comisión de Derechos Humanos similar al CS - ¿con vetos? -; reformar el CES - ¿con qué referencias?, ¿las anteriores? -; transparencia de la Secretaria General - ¿sólo aquí?-; que las aportaciones de los países ricos lleguen al 0,5% del PIB para el año 2009 y del 0,75 para el año 2015. ¿Dónde está la autoridad necesaria para negociar y hacer cumplir estos objetivos, que ya de por sí son escasos? Luchar contra la corrupción en los países pobres. ¿Si se elimina la corrupción donde no tienen casi de nada se soluciona el problema? Que fácilmente se solucionaría los problemas de Haití. Luchar contra el SIDA: bonitas palabras que al no tener recursos económicos y autoridad suficiente son palabras vacías. Y, por último, crear un fondo para favorecer la democracia. ¿Desestabilizando dictaduras desde dentro con propaganda? ¿Pagar a partidarios para que se organicen como oposición donde de entrada no se pueden organizar? Las incongruencias son interminables para este último proyecto y para los demás.
Reformar la ONU para que dé respuesta a los problemas del presente y del futuro pasa por crear un denominador común entre todas las naciones, y no hay otro más justo que la cantidad de personas. La democracia se basa en el sufragio universal y la ONU lo que tiene que hacer es caminar en esta dirección. Los votos por países en la Asamblea General no son verdaderos -si bien es cierto que países pequeños tienen el mismo valor que los grandes y esto provoca que las potencias se nieguen a respetar una votación por países en la Asamblea General o el CS-; los votos deberían ser en relación a la cantidad de personas, como un sufragio universal concentrado. De esta manera los votos serían reales con respecto a la cantidad de personas en cada país. El denominador común de un ciudadano, un voto, es lo más justo; y si esto no es posible todavía la ONU podría estar compuesta por una representación lo más parecido a lo anterior. Sin duda sería complicado, pero seguro que la mayoría de los representantes en la ONU se pondrían de acuerdo sobre los problemas básicos. Suponer que una representación justa de casi mil personas de todo el mundo votaría con criterios absurdos o imposibles es no creer en la democracia. Cuando en un foro todos participan en libertad, siempre salen acuerdos razonables.
PRUEBA DEL ALGODÓN
El mayordomo -en un último intento para demostrar que la justicia, competencia, orden, progreso y democracia no pasa la prueba del algodón, decide hacer la prueba a lo bestia.
Coge todos los algodones y se dirige al país más grande -es decir, a China- y le responde que allí no, que se dirija a otro lugar. Con la confirmación de sus temores se dirige al país más poderoso, y en los EE. UU. le contestan que allí tampoco. Mosqueado el mayordomo por tener que hacer la prueba a pesar de saber la respuesta se dirige a Rusia y la contestación es: ¡adivinan! que se dirija a Inglaterra y Francia.
191 lugares donde pasar el algodón y el mayordomo no encuentra el lugar donde ir, pues al intentar pasar el algodón por Corea del Norte, China le contesta que por ahí tampoco, y al intento de hacer lo mismo con Israel, los EE. UU. le dicen que ni hablar. Huelga que lo intente con otros lugares. Cinco esencias imposibles de confirmar por culpa de cinco vetos imposibles de eliminar.
El mayordomo impertinente del principio se ha convertido en un prejubilado sin esperanza. El mundo no es democrático, ni justo, ni tiene orden y el progreso es nulo por la falta de competencia de los que deberían tenerla. Y en estas el mayordomo se despide con un hasta siempre.
ONU
SINTESIS
“Pienso, luego existo”, la frase de Descartes del Discurso del Método es la mejor referencia para entender la síntesis y, más concretamente, la de este capítulo sobre la ONU o Gobierno Mundial. De entrada -como decía Descartes y partiendo del yo existo- todo lo demás está expuesto para ser confirmado o negado; con una observación fundamental, tanto Descartes como la mayoría de los filósofos están obsesionados con el absoluto. El absoluto no existe -y menos en un proyecto político-, sólo la democracia es el absoluto del presente y futuro precisamente por no serlo. Como dijo Churchill “La democracia es el sistema menos malo”. Repito en esta página lo mencionado ya en esta dialéctica por lo importante de la frase y la relación con la obsesión de encontrar un absoluto por parte de muchos –no sólo filósofos- para resolver cualquier problema, en sentido amplio. Descartes tenía razón para mí a la hora de plantearme la propuesta de esta síntesis y para quien la lea. Todo lo expuesto necesita ser confirmado o negado. Esta propuesta no es la solución, ni el absoluto, sólo es un proyecto de hándicap. Las reglas de una competición, que de entrada para ser justa, debe tener unos pesos extras a quienes más tienen y que cada parte de la que está compuesta la competición esté en armonía con el conjunto.
Toda esta síntesis sobre la ONU es un proyecto de hándicap dividido en dos partes: una primera reducida sobre lo que debería ser la ONU, y otra mayor sobre lo que se puede hacer al no ser posible el ideal anterior.
La idea platónica como idea perfecta es un horizonte no desdeñable; indica el camino, la luz donde dirigirse, pero sin caer en la tentación de pretender llegar a esta meta. Con estas premisas, la ONU o Gobierno Mundial para el futuro de la Humanidad, debería ser, no un gobierno, sino un estado con todos los componentes, es decir, ejecutivo, legislativo y judicial; con participación de partidos cuya base sería ideológica. Como esto es una utopía, una solución es rebajar las pretensiones, un paso intermedio que facilitase el camino.
Traspasar las composiciones de los parlamentos nacionales a la ONU. Lo fácil seria reducir a un diez por ciento estos parlamentos con la composición ideológica en cada momento; dado que saldría un parlamento mundial excesivamente grande, la solución sería reducirlo al cinco por ciento. En el caso de España, el partido que gobierna nombraría tres diputados y la oposición dos; o cualquier otra solución que equiparase los diferentes tamaños de parlamentos, para que hubiese equidad relativa entre todos. De esta manera el Gobierno Mundial tendría una base ideológica y cambiante, y facilitaría la representación de los ciudadanos de forma indirecta. Problemas, muchos: partidos pequeños que no tendrían cabida; países no democráticos que no podrían participar y funcionar por ideología cuando a nivel internacional prima sobremanera el propio país, sobre el bien común general. Soluciones: el tiempo. Sería una medida provisional para llegar después a unas votaciones mundiales y universales. Este proyecto reducido no necesita más para ser entendido por todos. Platón decía que “una mesa de madera no es la mesa ideal”. Esta ONU que propongo no es la mesa ideal, sino la de madera y como todos ustedes tienen en sus pensamientos la ONU perfecta, sólo es necesario que todos participemos para que se pueda realizar la ONU de madera. No hace falta más para que todos sepamos qué ONU seria la ideal.
Como no es posible lo anterior, propongo lo que sí se puede hacer, pero necesito, necesitamos un arquetipo, una referencia, una analogía, algo que exista y que se le parezca, que haya resuelto parte de los problemas, visitar un vagón tecnológico o biológico. En este caso un vagón social que exista, que el parecido sea lo más ajustado posible; necesitamos la forma ideal, el árbol democrático imperfecto que al acercarnos a él se presente más imperfecto, pero más “claro y distinto”, como decía Descartes. Necesitamos un arquetipo y este arquetipo es un ser social vivo: la UE.
La Unión Europea nació con seis, creció a diez, luego a doce, seguidamente a quince, y en estos momentos somos veinticinco países. Se engendró con la fusión del Acero y el Carbón hasta hoy que somos UE. En unos de los pasos intermedios se llamó Comunidad Económica Europea y dentro de dos años tendremos una Constitución –si Francia, Holanda, etc., no la bloquean, cosa que no debe preocupar porque ya hubo pasitos para atrás para coger impulso-. Un ser vivo que ha pasado de dos células a pluricelular, pues la UE en la actualidad es una multitud de organismos políticos, territoriales, sociales, económicos, etc., todos en crecimiento, dando forma a un ente que será completo cuando tenga cabeza para centralizar las decisiones.
El parecido de la UE con un ser vivo, con una empresa y con la democracia es evidente, como describí en el capítulo sobre la Tecnología. Y al igual que todo ser vivo, la evolución no es constante, ha veces la creación de órganos sigue vericuetos ilógicos vistos desde la creación final. Por eso los tropiezos europeos no me preocupan ya que tiene dentro la vida misma: la democracia.
Lo que me interesa del arquetipo europeo para esta creación o reforma de la ONU es precisamente que la Unión Europea es un ser social vivo, imperfecto, que con los problemas se fortalece al mismo tiempo que se expande; por fuera territorialmente y más; por dentro con órganos cada vez más perfectos y con nacimientos de otros nuevos. Habría sido más fácil crear la ONU con estas premisas; ahora en cambio hay que rectificar la creación de un ente con partes muertas como los vetos. Es un buen reto y toda esta dialéctica es esto, un reto global, y este capítulo de la ONU el armazón general, la columna vertebral que soporte todo el entramado. Pero esto será el fin imperfecto. El reto de este capítulo es la creación de uno o varios factores vivos para que desde dentro crezca y transforme a la ONU. La Unión Europea me sirve como referencia, arquetipo, analogía, para encontrar factores que pueda introducir y haga evolucionar al ente en una nueva o retocada ONU.
Introducir factores vivos es lo que creo que se debe hacer. Estos cambios en la estructura actual de la ONU tienen que ser cambios mínimos, añadir cosas, quitar y reformar otras; quitar estorbos y añadir factores vivos para que la fuerza de la evolución social obligue a reformarlas; reformas continuas hechas entre todos por la necesidad de las nuevas situaciones que se darán en el tiempo.
Esta es la propuesta:
Secretario General: igual. Secretaria General: igual. Asamblea General, votaciones: igual, por mayoría simple o cualificada de dos tercios. Asamblea General, composición: igual, 191 países, pero los países pequeños y pobres en vez de 5 representantes con un voto, 2 representantes con 2 votos (uno por población y otro por riqueza). Estos países deben sumar 75, 76 ó 77 y los representantes 155, el resto hasta los 955 actuales: 800 divididos en dos, 400 por cantidad de población y 400 por cantidad de riqueza. Es decir: 155 representando a los más pequeños, con un mínimo de 2, y el resto, 800 entre los demás países. Todos los representantes son votos, no como ahora que cada país tiene 5, pero el voto es uno.
Si dividimos 6000 millones de almas entre 400 representantes nos da 15 millones de personas. Los países que tengan menos población ya están representados entre los 75, 76 ó 77 –los restos no es función de esta tesis resolverlos, seria eterna-, los restantes países se repartirían los 400 dependiendo de la población. Con cambios en el tiempo: factor vivo. Para visualizar mejor como quedarían repartidos los 400 representantes sólo hay que sacar la cuenta de los que tendría China: 86 más o menos.
Si le damos el valor de 6000 millones a todo el Producto Interior Bruto Mundial y lo dividimos por 400 representantes, no dará la cifra conocida de personas: 15 millones, cuyo valor sería el equivalente en el PIB Mundial. Los países pobres que no lleguen a esta cantidad de riqueza ya tienen un representante por población y otro para compensar por la no riqueza (una discriminación positiva). Como ejemplo para verlo mejor diré que los EE. UU., como país más rico, por población tendría 20; por riqueza se aproximaría a los 86 de China como país más poblado.
Los 955 representantes en la ONU seria factores vivos, pues cambian constantemente a mayor, además seria elegidos por el gobierno de turno en los países democráticos –para no hacer demasiados cambios-, con lo cual la composición cambiaria continuamente -incluida la mayoría ideológica- dependiendo en cada momento si hay más o menos gobiernos de derecha, centro o de izquierda. En cuanto a equiparar población y riqueza, hay que ser lógicos, los impuestos los pagarían los países ricos y -quitando a China como representación del país más poblado y no democrático- el resto de los países con mayor PIB son democracia. Serian por tanto representantes puestos por gobiernos que dependerían de sus electores, que castigarían o premiarían en las urnas según las decisiones que tomen en la ONU, además de los asuntos internos etc. Y en cuanto a los países más poblados y sin democracias, lo mejor es decir que en la Asamblea General de la ONU con 955 representantes en total se necesitarían más de 318 para bloquear las mayorías cualificadas de 636 representantes. Hagan cálculos haber si sumando todos los países no democráticos -incluido China- llegan al bloqueo.
Ser más rico tiene premio con esta propuesta y como la mayoría de los países más ricos son democracias, el premio recae de forma indirecta en los países democráticos. Un acicate para que se conviertan en democracias los países pobres que no lo son o que intenten ser más ricos; y difícilmente lo conseguirán si no tienen una estructura política, económica y social en armonía, que provoque el crecimiento económico. Y con respecto a la población con cambios continuos por las emigraciones o simplemente demográficas, la ONU tendrá que exigir patrones lógicos, al igual que con el PIB.
Equiparar personas con riqueza no es la primera vez que lo hago. En el Parlamento Empresarial puse como necesidad la paridad entre empleados y acciones, que daría como resultado de entrada mayoría al accionariado. Todo lo contrario que en el Parlamento Social, que también de entrada se supone que ganarán los críticos en las elecciones. Pero esto es sólo a priori, y en este Parlamento Mundial u ONU pasaría lo mismo: ganaría la población, pero sólo es eso a priori. Las votaciones universales traen sorpresas y cambios, y las votaciones en la ONU no serán una excepción. La mayoría de los ciudadanos libres no aceptarán de buen grado, que sus gobiernos voten en la Asamblea General de la ONU proyectos descabellados.
Asamblea General, competencias: igual que ahora, más añadir poder real para cobrar a los países ricos, por encima del país 77 en pobreza, claro está. Poder real para poder llegar y sobrepasar el 0,7% del PIB como contribución a la ONU de estos países. Poder para crear un impuesto por velocidad de rotación del Dinero “Tasa Tobin” o parecido. Poder crear un Centro de Planificación de Infraestructuras para que las ficticias, aún Empresas Democráticas de Derecho pudiesen participar en el desarrollo futuro sin lesionar los intereses de los países pobres. Con lo cual, la AG debería tener competencias para crear las reglas de estas EDD. Competencias para imponer el funcionamiento efectivo de la Corte Penal Internacional como control vertical, y, por último –aunque seguro que me he dejado algo importante en el camino y todos deben participar para corregir los errores de bulto que habré cometido- el control trasversal de los Parlamentos Sociales.
Lo último es complicado, sólo está en mi mente y ahora en este libro. Como los Parlamentos Sociales deben ser creados en el marco nacional o país, hasta que no sean una realidad la ONU debe tener unas competencias con respecto a los Medios de Comunicación que sería la primera piedra de un futuro PSM. La ONU debe poder imponer unos mínimos de competencia en los medios. Que haya muchos no es garantía de libertad ya que tenemos ante nosotros la globalidad, pero no podemos digerirla (sólo partes y estas deben tener el todo): la ONU debe garantizar este derecho, aunque sea de forma parcial.
En resumen, que los cambios en la Asamblea General sean pocos y añadir factores vivos para que la evolución provoque cambios continuos; como es la economía en constante evolución y la población con los mismos parámetros. Cada cierto tiempo habría que cambiar los porcentajes de representación económica 400 y los 400 por población, incluso los 155 de países más pobres y pequeños. Es cierto que la representación de los países ricos quedaría más acorde a la realidad por la cantidad de impuestos que deberían pagar y así los ricos pagarían más y votarían más; los países más poblados tendrían mucha representación y, si son ricos, mucho más; y los pobres recibirían los impuestos y proyectos decididos en un foro que no se los negarían por la evidencia de sus necesidades. Sin olvidar que, si los países democráticos son más y los más ricos son democracia, la Asamblea General quedaría representada por una mayoría democrática hecha con criterios no democráticos puros.
Y este proyecto de la ONU llega al punto crucial, el Consejo de Seguridad con cinco vetos. Estos tienen que desaparecer, son factores muertos que impiden cualquier acuerdo. Voto es democracia, veto lo contrario. Se puede discutir eternamente sobre las esencias de los votos y vetos o sobre la necesidad de los vetos al ser creada las ONU, la dificultad de eliminarlos, la creencia por otras propuestas de que aumentándolos sería bueno, disminuir su poder obligando a ser dos los vetos para bloquear. Insisto, votos es consustancial con la democracia y vetar es lo contrario. Las encuestas en la mayoría de los países dan un resultado claro: los ciudadanos están por la eliminación de los vetos en el CS. La mayoría no se equivoca nunca, y si en lugar de encuesta fuese unas votaciones, con una buena campaña para que los ciudadanos estuviesen bien informados el resultado sería más claro. La totalidad cuando es consultada en libertad detesta las distorsiones, los errores de bulto, los proyectos imposibles y en consecuencia elije lo mejor y posible.
Consejo de Seguridad: quitar los vetos y añadir nueve miembros, igual a la propuesta del Grupo de Sabios. Es buena la solución de aumentarlos a 24. Daría como resultado que las votaciones sobre asuntos importantes por dos tercios tendrían que votarlos 16 miembros del CS y el bloqueo llegaría con 9 votos nacionales. La composición muy parecida a la actual: 16 permanente y 8 rotando cada dos, cuatro años, elegidos por la Asamblea General. Hay que hacer hincapié en que los 16 permanentes deben ser los países más ricos del planeta y los más poblados; la suma -independientemente de que fuesen más los más poblados o ricos- daría una mayoría del planeta: las decisiones que tomasen tendrían una mayoría detrás de más de tres mil millones de almas.
Sería bueno que los perdedores en el CS, incluso uno, tuviesen la oportunidad de exigir a la Asamblea General una votación para ratificar la mayoría por dos tercios del Consejo de Seguridad. Poder exigir votar a la AG cuando se presentase un problema grave, con posturas encontradas, sin soluciones y posibles acusaciones de influencias de unas potencias a otras, o a países terceros, miembros del CS. Insisto, los perdedores deberían poder exigir una votación por mayoría de dos tercios de la AG. De esta manera se evitarían suspicacias y quedaría patente que la mayoría cualificada del planeta está de acuerdo con las decisiones del CS, o su negativa, prevaleciendo la AG.
En cuanto a las competencias: igual, menos la dependencia que del CS tienen los organismos como, CAF, CES ó TIJ. Estos como los demás deben ser independientes, al igual que ministerios de un gobierno normal. No sería exacto, pero se le parecería mucho.
Es duro quedarse en minoría, pero es la base de la democracia, que exige para ganar, no sólo proyectos adecuados y no demasiados rechazos, también negociar. Democracia y negociaciones son primos hermanos; negociar y llegar a acuerdos sobre fines comunes entre varios o coaliciones es una constante en cualquier país democrático y la ONU no debe ser una excepción.
El Consejo de Seguridad así formado no representaría el factor muerto actual. Los vetos son el problema y al eliminarlos obligaría a las potencias a explicar sus posturas y convencer; provocaría permanentes y variadas guerras internas en el CS: todas de palabras (cualquier otra variable ya las tenemos). Sería la guerra por otros medios: democracia. La analogía con la Comunidad Europea o Unión Europea -o como se llame en el futuro- es patente. Durante cincuenta años Europa ha sufrido, no sólo la ampliación de 6 a 25, ha sufrido infinitas negociaciones, pasos en falso, para atrás, para adelante, desviaciones, atascos. El Consejo de Seguridad tiene que aprender a sufrir, a negociar durante días interminables sobre puntos y comas; de acuerdos que por momentos parecen irresolubles; a ceder para que todos ganen algo; perder lo mínimo cuando no se tiene razón. La vida es dura, unas veces se gana y otras se pierde, pero que sería de la vida sin la incertidumbre.
El resto de los órganos de la ONU debe seguir un parecido con el CS propuesto, sin depender de él y con similar poder; así todos los órganos principales tendrían una similitud con los ministerios de los gobiernos nacionales; con la última palabra, no del Consejo de Ministros o presidente, sino de la Asamblea General. Estos órganos serian: Economía y Hacienda, Comercio, Ecología, Alimentación, Derechos Humanos, Educación, Sanidad, Infraestructuras, BM y FMI, así como los OIT, AIEA, OACI, AID, VIT, ONUDI, OMI, Centro de Estudios, etc. Todos con veinticuatro miembros, y las votaciones igual que en el CS: mayoría simple y por dos tercios para lo más importante o reglas generales; con la posibilidad o derecho de provocar una votación en la Asamblea General cuando la necesidad lo obligue.
En estos órganos de la ONU se debería seguir una doble vía a la hora de su elección: por una parte, los 16 países más ricos y poblados no deberían estar presentes en todos los órganos, al igual que los 8 restantes por rotación, de tal manera que en órganos concretos convendría que participasen los países más interesados en el tema concreto. Por ejemplo, es absurdo que -si de lo que se trata es de ayudar, investigar y aplicar la sanidad en países con déficit sanitario- no estén varios de estos países en el OMS. No hay peligro de que provoquen un desorden pues la AG tiene siempre la última palabra y, en cambio, son los países que saben más del tema, simplemente por cercanía.
He mencionado varias veces que la Asamblea General tendría que votar los 955 miembros en muchas ocasiones y en el presente la AG se reúne solamente en septiembre de cada año y en asuntos excepcionales. Creo que deberían reunirse más y buscar la equiparación con los demás parlamentos. Y una reflexión sobre las votaciones: ya es hora de usar los inventos. Si tenemos coches es para viajar en ellos; si ya existe el fax, votemos por él, y quien dice fax dice internet o teléfono. La AG tiene que votar mucho, es un vicio votar y crea dependencia.
Unas de las cosas que mejor ha realizado la Unión Europea es crear unos fondos de compensación para las regiones más deprimidas, zonas donde el PIB no llegaba a la media de la UE. Esto ha creado cohesión económica entre todos los países al ayudar a los que participaban con desventajas claras. La ONU debe seguir estos pasos y crear fondos para gastar en países deprimidos económicamente, pero en lugar de ser aplicados por los gobiernos recetores de las ayudas como en la UE, en muchos casos, deberían ser los órganos de las Naciones Unidas, pues mientras que los países miembros de la UE tienen todas unas estructuras ordenadas, los países que recibiesen de estas ayudas no tendrían estas estructuras tan perfectas.
Si los problemas se solucionan por los bordes, Europa encontró el código de entendimiento al entrar los países que estaban en el borde externo y mejor preparado, pasando al borde interno donde necesitan ser ayudados para mantener la cohesión. Los países pobres no tienen capacidad para ejecutar dichos proyectos, y si los tienen pueden desaparecer los recursos por el desorden en sus estructuras, siendo la corrupción sólo uno de ellos. No es por casualidad que los países que llaman a las puertas de Europa sean múltiples, todos quieren participar de la mayor zona de libertad, con un mercado unido donde los que más tienen ayudan a los que llegan para con el tiempo ayudar a los siguientes. Pero Europa no debe ser sólo ejemplo de mercado, la analogía o arquetipo para la ONU deber ser general.
Los padres de la actual Europa pensaron en el comercio como factor de unión para que no se repitiesen las guerras entre sus estados, pusieron la primera piedra y crearon un eslogan: “comercio para la paz”; y su poder ha aumentado con el tiempo en comparación con “átomos para la paz”, defenestrado y basado en el terror. Comercio para la paz ha resultado todo un éxito. La ONU debe coger lo positivo de la UE que es mucho. En cuanto al comercio o libre mercado, el silogismo de Aristóteles viene perfecto: si el comercio es libertad, favorecer la libertad es favorecer el comercio. Libertad y comercio son sinónimos. Sobre esta lógica he creado la paridad entre el poder del comercio y el poder de los ciudadanos. Los dos tienen dentro la evolución y, además, están unidas de tal manera que quitar estorbos al comercio favorece la libertad y viceversa. La ONU así reformada tendría que rectificar continuamente ya que el comercio aumenta y los votos decididos por la riqueza, necesitarán correcciones, al igual que los votos de la población. Seguro, que llegado el momento de un retoque necesario algún país propondrá mecanismos más justos para la representación, y, retoque a retoque, se perfeccionará el organismo, pasarán muchos años, pero se hará.
Puede haber otras formas mejores de crear un organismo mundial o retocar la actual ONU, pero yo no he encontrado otra –imposibilitada la idea platónica de un gobierno mundial elegido democráticamente entre todos-, sólo este sistema de eliminar los vetos de la ONU y al mismo tiempo poner las bases para que se perfeccione con el tiempo. Las dificultades de que esta u otras reformas parecidas lleguen a buen puerto son grandes. El que posee el poder no suele soltarlo, y los países ricos tienen todo el poder del mundo, pero los ciudadanos libres tenemos el poder de votar y de convencer. Creo que esta propuesta no es del todo utópica; seguro que millones de personas han pensado algo parecido, y en todo caso, cuando sea conocida sumará adeptos o se sumará esta propuesta a otras, que seguro las hay. Tampoco hay que aplicar estas ideas tal y como están sólo lo esencial. He dudado varias veces sobre la posibilidad de que esta propuesta fuese posible ejecutarla y siempre he llegado a la misma conclusión; sería nefasta si se aplicase tal y como la he pensado, y si de algo tengo miedo es de cometer errores de bulto, errores que no se aprecien al principio y con el tiempo son holocaustos seguros. Siempre me ha saltado la duda, pero al mismo tiempo he sabido la solución: todos no nos equivocamos, uno o varios sí. La solución la tenemos todos. Esta síntesis sobre la ONU y todas las anteriores de esta dialéctica, necesitan pasar por la antítesis del mayor número posible de contrarios a ella. Si pasa la prueba con incorporaciones básicas de síntesis sucesivas no quedarán errores graves; de ahí la importancia del capítulo cinco de la Información. El mundo es muy complejo y sólo los canales o autopistas de la información pueden encauzar los proyectos, las críticas de todos para no equivocarnos. Las soluciones últimas están ahí fuera en todas las personas.
Esta síntesis de la ONU, de llegar a realizarse no serviría de nada, si las partes de lo que está formado la sociedad en su conjunto no se globaliza. Como he mencionado en otros capítulos, esta Globalogía es globalizar las partes para dar consistencia a la sociedad en su conjunto. La vertebración social, económica y política por países no es suficiente para unirse en un futuro gobierno mundial. La globalización es precisamente la ruptura de este marco y -al formarse otro mayor- en este caso la evolución es a la totalidad física del planeta. El nuevo marco no sólo es mayor y total, sino que las partes que en el conjunto de un país son pequeñas, al transformarse y unirse a otros países cambia de entidad. El ejemplo de las empresas globales lo indica. No es lo mismo la mayor empresa nacional que mundial: el cambio es brutal. Las empresas globales en un marco global sin reglas internas que coincidan con el conjunto serían verdaderos depredadores pululando en busca de víctimas propiciatorias. El ejemplo de los medios de comunicación es superior aún pues toda la sociedad depende de los medios para las interconexiones que faciliten las propuestas, a continuación, las críticas y, por último, las síntesis.
Como síntesis de toda la dialéctica diré que la Globalogía es un orden vertical, con todas las partes necesarias y un control trasversal. Más claro, una división de poderes vertical (Montesquieu) que de entrada todas las partes son necesarias como método para acertar (Descartes), y una vigilancia trasversal de todos a través de los medios. O más real: un orden por arriba como la creación de la UE, con todos los países europeos con sus economías, sociedades y órganos internos acorde con la democracia, sin vigilancia trasversal adecuada (trabajo por hacer). O más concreto: la orden a un periodista para que haga un artículo en un tiempo determinado y tamaño, con todos los temas a su disposición de entrada, pero sólo uno ganará, y la critica trasversal de los lectores.
FIN DE LA DIALÉCTICA
LA
SÍNTESIS
SE
CUMPLIRÁ
POR:
La síntesis se cumplirá por la evolución de las cosas: el devenir. Por la acción humana, después de llegar a ella a base de inteligencia: ser consciente de la solución. Por llegar a traspasar el umbral de lo negativo: ser consciente a la fuerza. O puede no ocurrir. En tal caso, si lo cree, no siga leyendo. Intentaré exponer los argumentos según los cuales la síntesis de la Dialéctica se cumplirá.
El devenir según Hegel “representa la superación del ser puro y la pura nada, los cuales son, en último término, idénticos”. Es curioso que esté todo ya inventado, que la vida es una ruleta o espiral repetitiva con cambios a mayor y, sin embargo, no sepamos dar respuestas cuando los marcos establecidos se rompen. No me interesan demasiado las filosofías completas de un filósofo, sí las sentencias, sistemas o herramientas de conocimientos de casi todos y la anterior de Hegel la voy a utilizar como un destornillador para abrir la globalización y cerrar las dudas.
El ser puro superado es el estado democrático o la actualidad superada –que ni es puro, ni todos los estados son democráticos, porque todo conocimiento es secuenciar el tiempo; acotarlo en una situación concreta para entenderlo-. El ser puro (no absoluto) son las naciones, estados, estados democráticos y otros. El devenir ha superado al ser puro cuando varias cosas han roto las fronteras de los estados (globalización). Antes de la globalización no había nada (no absoluto), el devenir ha superado la nada global. El devenir ha roto el marco conocido y transitamos sobre la nada, creando un marco nuevo con cada factor que se incorpora a la globalización: buenas como el comercio o malas como el terrorismo, van formando el marco global que no somos capaces de identificar porque lo vamos creando sobre la marcha. La síntesis que propongo se cumplirá cuando más de la mitad de los factores humanos se hagan globales y el marco que he descrito en la dialéctica será una aproximación. En el resultado final, según mi entender, puedo acertar o fallar con respecto al marco definitivo, pero no en que el devenir se cumplirá.
La síntesis también se cumplirá si somos conscientes de las soluciones, por pura inteligencia, por ser conscientes de todos los problemas y ponernos en acción. Para llegar a esa convicción y acelerar el devenir o simplemente adecuarnos a él, necesitamos referencias, pararnos y vernos a nosotros mismos, ser consciente de nuestras fuerzas, carencias, de los problemas a superar, de lo que ya está resuelto, de los imprevistos. Un problema lo tenemos casi resuelto cuando somos conscientes de que tenemos el problema. Los que crean que no tenemos problemas globales pueden dejar de leer, los que si lo crean que reflexionen con los argumentos que estoy exponiendo, para demostrar que la síntesis se puede hacer realidad a base de inteligencia.
El devenir o evolución de las cosas descoloca las esencias, mejor, incorpora otras nuevas. Así lo que era un medio de comunicación ya no lo es; las sucesivas incorporaciones de partes humanas a los medios los ha transformado en otra cosa. Saber que cuando nos referimos a los medios usamos la terminología pasada, pero somos conscientes que no representa la realidad, es el principio para buscar las soluciones. La esencia primera de un periódico o cadena de televisión es comunicar, pero los medios enseguida incorporaron la publicidad y ya venden directamente: los medios son información, publicidad, venta. Se les sumaron, humor, espectáculo, cotilleo y los medios con más esencias incorporadas se les siguió llamando medios de comunicación, pero son información, publicidad, venta, espectáculo, porno, cotilleo, política, economía. ¡Alto!, me he dejado ramales por el camino, como medios técnicos, cruzar fronteras, velocidad en aceleración continua hasta hoy que es en el acto, y le seguimos llamando medios de comunicación, pero son otra cosa. Las esencias permanecen, pues comunicar es comunicar, pero se le ha asociado nuevas e incorporado otras. El marco pasado se ha roto y, sin embargo, utilizamos el marco antiguo para movernos en él, con todas las incorporaciones. Si actuamos como si no hubiese problemas en los medios no seriamos consciente de que llamamos medios a otra cosa, por el contrario, si llegamos a dudar al llamar medios de comunicación a un entramado nuevo que no sabemos cómo llamarle se nos puede presentar el problema. O dos problemas: primero nombrarle adecuadamente, y luego cerrar el nuevo marco. He resuelto someramente el nuevo marco de los medios de comunicación y soy consciente de ello, no así del nombre, queridos lectores, pueden buscar un nombre a la cosa.
Ser conscientes de que tenemos un problema es el principio para solucionarlo y no debemos caer en el fatalismo, en un destino que se cierne sobre nosotros y que hagamos lo que hagamos no va a influir en el. Todo lo que va cambiando no es malo, están las cosas buenas, el discernir entre el bien y el mal sólo es parte del análisis de lo nuevo. Ser consciente de que hemos llegado hasta aquí a base de adaptarnos y adaptar el medio a nosotros nos puede dar pistas por donde tenemos que actuar.
Para que esta síntesis que propongo se cumpla -dando por hecho que es positiva-, ¿por dónde empezamos a actuar? He mencionado anteriormente los medios de comunicación, pero pueden ser el comercio, empresas globales, justicia global, seguridad. ¿Y qué principios inalterables usamos como apoyo? Al no ser necesario todo para la demostración, me centraré en libertad y competencia. A más libertad, más justicia y riqueza; a más competencia, más justicia y riqueza. Sin libertad y competencia ni hay justicia ni riqueza; pero tampoco la hay con los excesos: la libertad se convierte en libertinaje y la competencia en ¿¡endogamia del depredador!? ¿¡En exceso de competencia!? ¿¡En otra cosa!? También pueden buscar un nombre para esta cosa. Siempre son las reglas del juego lo que hacen justo un partido, reglas justas por ser para todos, ya sea la ley para la justicia-libertad o a una ley de comercio justa para la competencia.
Reglas justas para todos, ya sea para la libertad, competencia, medios de comunicación, política, etc. Estas reglas son los principios inalterables y por ellas hay que empezar. Los partidos de cualquier deporte pueden llegar a ser buenos, malos o espectaculares, pero para que haya partido primero tiene que haber reglas. Vivimos en un partido múltiple con reglas entrecruzadas, en evolución continua y que retocamos continuamente. Necesitamos unas reglas para un deporte multiforme, que sean justas y que duren más para que todos seamos conscientes de ellas. La zona de juego se está ampliando a la totalidad y quien vive donde no han llegado las reglas recibe la visita de jugadores de ventaja que saben de antemano el resultado. Si actuamos aquí resolveremos parte del problema por saber que son las reglas del juego la base por dónde empezar, que son el principio inalterable para poder vivir todos juntos.
El ser humano tiene cosas buenas y mejores si no se abusan de ellas, como la virtud, definida por Emanuel Kan como “animo y coraje de actuar” Si somos consciente de que la síntesis que propongo es necesaria y utilizamos la virtud, cuya fuerza tiende a realizarse, la globalogía será más que una posibilidad y pasará del pensamiento a la acción. La conciencia de saber la solución después de reflexionar, sopesar las cosas positivas y negativas y decidir pasar a la acción, puede ayudar en positivo al devenir. La síntesis se cumplirá por la inteligencia humana si una mayoría nos concienciamos de su necesidad.
La síntesis se cumplirá si traspasamos el umbral del negativo: ser conscientes a la fuerza, lo malo de llegar a este punto, es que traspasar el umbral de lo negativo significa muertos. Por desgracia es una constante humana. La Unión Europea tuvo su origen después de la mayor matanza en un tiempo y espacio reducido. Si han llegado hasta aquí, lectoras y lectores, ya no pueden dejar de leer, no vaya a ser que esperen un umbral bestial que se adecue con el enorme esfuerzo que nos espera para organizar un mundo mejor. La inteligencia humana no lo permitirá; entre otras cosas porque la síntesis se cumplirá, no por el devenir o por traspasar el umbral de lo negativo, sino por una combinación de ellas, siendo la más importante la inteligencia. Soy optimista, lo sé y espero no equivocarme por un principio básico: somos complejos, y en el futuro más. Esto me hace pensar que inevitablemente será una combinación de conciencia colectiva que analizará el devenir después de sufrir algún suceso que rompa lo soportable por la mayoría de las personas. Aquí los medios tienen una responsabilidad que cumplen a la perfección, puesto que es noticia todo lo malo o más malo y no lo bueno. La acumulación de todo lo negativo en nuestra propia casa nos puede saturar el conocimiento, pero también iluminar la conciencia. El que lo desee ya puede dejar de leer.
Lo negativo nos enseña el camino porque nos ilumina las cosas buenas. Los seres humanos tenemos dentro todo; está lo positivo y lo negativo, usamos ambas como referencia para actuar. La virtud consiste en la moderación, y moderar la necesidad de sentir el umbral de lo negativo es la función de esta parte de la globalogía y la expondré de la siguiente manera: si los muertos han sido necesarios para avanzar en el pasado, ya no hace falta, pero sí la maldad. Los asesinos, los malos, no deben perecer en patíbulos con juicios justos, los necesitamos para saber lo que no debemos hacer. La muerte de culpables indefensos no sirve para nada bueno, son necesarios para observarlos detrás de rejas y, aunque a veces canten baladas de satisfacción, ¡que sigan! mientras los estudiamos. Ellos se encargarán de intentar convencernos de su verdad en juicios justos o libros y sus explicaciones, sus reflexiones nos iluminarán lo bueno que llevamos dentro. ¡Ojo!, no siempre aparecerá el malo o malos con bigote y brazo en alto, con chapela o chilaba, puede que aparezcan con traje y corbata, educados, convincentes; miren si no las imágenes del juicio a Milosevic. Matar al malo es pasar la frontera del bien, y, además, ¿quién puede asegurar que es el último malo el que mueve los hilos? Nunca lo sabremos si lo ejecutamos justamente, habría que decir torpemente, y aun siendo el último malo, que haríamos después sin referencias para lo bueno, en quien nos fijaríamos para definir la cantidad de bueno: me temo que en quien ejecutó torpemente al penúltimo malo.
Traspasaremos el umbral de lo negativo cuando una serie de actos fallidos, de problemas acumulados, manipulaciones múltiples nos despierten, nos saquen del letargo, nos levanten del sillón y sintamos una catarsis colectiva, un no podemos seguir así. El problema es, como ya mencioné en otro capítulo: que no presenciamos una obra completa para sentir una catarsis como decía Aristóteles, sino que vivimos en ella, somos actores de nuestra propia obra y no sabemos el final ni los actos intermedios; tenemos que improvisar sobre la marcha.
Ser consciente a la fuerza después de sufrir un accidente. El problema se presenta aquí al no sentir la necesidad de cambiar cuando tropezamos; necesitamos tropezar más de dos veces en la misma piedra para hacernos dudar. Descarto el accidente brutal pues para eso no hace falta inteligencia, ni necesitamos la III Guerra Mundial para aprender; mejor seguir de inocentes. Son los accidentes cotidianos los que debemos analizar, los errores repetidos en el tiempo: un tortazo repetido en la misma piedra; errores múltiples; dar bandazos con golpes humanos y de desastres naturales; o errores encadenados, golpes que tienen consecuencias, que nos llevan a darnos otros y otros más fuertes. Para darnos cuenta si el error es puro accidente imposible de predecir, el análisis debe ir dirigido a las esencias. No es igual una epidemia sanitaria como el SIDA, que otra, como la de las vacas locas. Mientras el SIDA o el Ébola son imprevisibles, el caso de las vacas locas demuestra que las esencias no cambian: un herbívoro es un herbívoro, y si le damos a comer carne no se convierte en carnívoro, se vuelve otra cosa. Las enfermedades o epidemias se les puede atacar con prevención, pero convertir herbívoros en carnívoros es un accidente humano hecho a conciencia.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que hemos llegado a traspasar el umbral de lo negativo? La respuesta es que cuando la acumulación de accidentes humanos sea múltiples y entrelazados entre si. Ese es el momento de ser consiente a la fuerza, y aun así no es fácil que los dirigentes los perciban. Casi siempre están resolviendo imprevistos, contingencias cotidianas que les impiden incluso realizar parte para lo que fueron elegidos, suponiéndoles siempre la mejor de las voluntades.
Para demostrar los errores del presente y dar pistas de por dónde hay que intervenir deberíamos tener cauces permanentes en la sociedad para las criticas, pero al no estar realizados adecuadamente estos cauces en los medios tendrán que ser en forma individual o de organizaciones fuera del sistema. Anuladas muchas veces por el poder establecido que los acusan de continuo de estropear las soluciones y no aportar nada positivo -a pesar de todo, muchos cambios se producen por la evidencia de las razones que exponen sin apenas medios-. Es en forma individual como esta globalogía, una de las maneras de denunciar los errores que cometemos, los accidentes cotidianos, que afectan a las esencias de las cosas. Voy a enumerar varios de los fallos que cometemos en la actualidad para demostrar por donde debemos intervenir, varios umbrales negativos que nos deben ayudar a ser consientes a la fuerza y no esperar el cambio brusco que toda evolución provoca cuando la situación se hace insostenible.
La contaminación ambiental que afecta a las esencias del aire, capa de ozono. Las manipulaciones genéticas en los alimentos que afectan a sus esencias hay que hacerlas con mucho cuidado, nos pueden dar en el futuro satisfacción, pero también disgustos serios. Las vacas locas fueron manipuladas sólo externamente y las consecuencias fueron muy graves. Comercio es ganar dinero y hoy se vende sin apenas ganancias gracias a la rotación y pagos aplazados cuyo montante (no siendo los propietarios) se invierte en los circuitos financieros con más beneficios que la venta en sí. Información o medios de comunicación, cuando en realidad son otra cosa. Ataques preventivos como la Guerra de Irak cuando la esencia del bueno es que debe desenfundar después del malo y castigar a destiempo no es castigar y sí venganza. Es innecesario decir que los terroristas piensan en un mundo mejor y actúan con lo peor del ser humano; que la idea, aun siendo la más bella, se marchita con sangre. Podría exponer más distorsiones en las esencias, pero no creo que haga falta más para saber las consecuencias que se pueden derivar de tantos factores negativos que nos rodea, siendo al mismo tiempo globales; y que son suficientes para tomar nota y reflexionar para después ponernos a trabajar y corregir lo que simplemente está mal. Por ahí debemos empezar, no hace falta que se nos presente más cosas negativas o más grandes; sólo con que se unan un par de factores negativos pueden darnos unos desajustes con consecuencias nefastas.
Pongámonos en lo peor e imaginemos un problema ecológico grave y sanitario como las vacas locas, o peor, unidos los dos problemas a una corrupción generalizada de los dirigentes políticos y empresariales -que debido a la gran cantidad de riqueza no es de extrañar que pueda ocurrir- ¿cuales serian las consecuencias sanitarias, políticas, económicas y finalmente sociales? Añado como ejemplo la corrupción por llamarme la atención lo sucedido a muchos dirigentes políticos de los últimos años del siglo pasado y principios de este: tiraron por la borda todo el prestigio personal que representa ser dirigente de una nación. Y lo peor es el terrible efecto que debe representar para estas personas quedar como acusados para la posterioridad. Si fuesen casos aislados no habría problemas, pero los casos de corrupción me llamo la atención precisamente por su número. Al principio de esta globalogía mencioné que la dialéctica se impondrá por la fuerza de los débiles y por la necesidad de los políticos. Me refería a que los dirigentes no pueden tirar por la borda la dedicación de años a la política por no poner las bases para controlar la cantidad inmensa de dinero que se mueve por conductos incorrectos; dinero negro que mancha el honor de hombres y mujeres que dedican su vida a resolver los problemas de los demás. No nos podemos permitir más casos de SIDA, vacas locas o gripe del pollo. La necesidad está clara para los dirigentes y los débiles -y como todos somos débiles- tenemos la suficiente fuerza si nos unimos con los políticos que están de acuerdo con esta síntesis. Podemos cambiar la dinámica actual por otra más acorde con los tiempos actuales para gestionar mejor los acontecimientos negativos, sean sanitarios, de alimentos, militares, económicos, políticos, etc.
Si la dinámica a mejor no la iniciamos por la evolución lógica o devenir y a base de inteligencia por ser consciente de las soluciones que todos llevamos dentro, podemos iniciarla si pensamos en la cantidad de umbrales negativos con los que nos ha tocado vivir; o todos juntos, así tendremos más conocimientos, más datos que sumar para que nos valla mejor. La síntesis que propongo se cumplirá desde mi óptica. Lo que no se es el tiempo, lo no ganado económicamente por perder el tiempo y, en consecuencia, las pérdidas en vidas humanas por culpa de no ponernos a trabajar ya, en solucionar los problemas del presente. Un presente en el que vivimos a ras del suelo por no tener el marco adecuado; un mundo no vertebrado políticamente, económica y socialmente más las partes internas con el mismo orden que el todo global. “Las partes no son verdad, no se sabe si no se totaliza” es la frase de Hegel que me ha servido de herramienta para crear esta globalogía. Las partes deben estar en armonía con el todo, solas no son nada, pero el todo si las partes en orden tampoco.
Hasta aquí la síntesis se cumplirá por, tal y como me la imaginé (aproximadamente) cuando la inicié -incluso antes de empezar el libro-, pero esta Globalogía la empecé el 5 de Julio del 2001 y hoy es 19 de Julio del 2005. Se pueden imaginar los sucesos que han acaecidos en este intervalo de tiempo. Así, mientras escribía el final del capítulo cuarto -el de las grandes empresas- se me presentó de improviso, como siempre ocurre, un umbral de lo negativo: el 11 de septiembre del 2001. Durante quince días fui incapaz de poner unas palabras en este libro, mis pensamientos no salían de esta parte de la globalogía. Pensaba que la síntesis se cumplirá por traspasar el umbral de lo negativo en vez de rematar el capítulo cuarto.
¿La destrucción de las Torres Gemelas traspasaba el umbral de lo negativo? ¿Cómo afectaba el atentado al libro que estaba escribiendo? Las preguntas se me acumulaban sin parar. ¿Tendría consecuencia para la globalización, para los antiglobales y para mi síntesis? ¿Tendría que retocar los capítulos escritos y cambiar lo imaginado para los siguientes? Fueron pasando por mi mente todos los capítulos, analizando las consecuencias que tendría sobre ellos el atentado. ¿Tendría que cambiar la última frase del primer párrafo del prólogo para no aparecer como profético de la muerte? La frase es como saben: “El mundo será global, sólo hace falta determinar lo no ganado, el tiempo y los muertos que hacen falta para llegar”.
No cambio la frase, esta fue la decisión que tomé, al igual que no hacer mención del atentado hasta que no llegara a esta parte de la globalogía y entonces sí, analizarlo después de escribir lo que tenía pensado como una continuación y confirmación de los peores augurios. Así, durante quince días fui recolocando las consecuencias del acto terrorista sobre la tesis, antítesis y síntesis sin que afectara a lo escrito y tampoco a lo que me faltaba del libro. Consideré que el tiempo pondría las cosas en su sitio y me daría tiempo para analizar las consecuencias generales que el atentado tendría para el mundo. Lógicamente, a partir del capítulo de la información puede haber reminiscencias del atentado terrorista, pero como digo será de forma inconsciente. En principio están escritos tal y como me los imaginé, salvo en el capítulo de la ONU, donde incorporo sucesos posteriores que fueron consecuencias de la destrucción de las Torres Gemelas, como la Guerra de Afganistán y la guerra de IRAK. Todo esto, más algunos detalles conscientes en esta: la síntesis se cumplirá por. La culpa o disculpa es clara: he tardado demasiado tiempo en terminar el libro: cuatro años.
Volviendo al punto de partida, es decir, el 11 de septiembre, las preguntas que me asaltaban se me fueron acumulando, muchas, la mayoría, no tenían respuestas. La primera sí: el atentado terrorista si traspasaba el umbral de lo negativo. Si una parte negativa del ser humano, el terrorismo, se hacía global de forma oficial, cómo no iba a ser una llamada para analizar el mundo en su conjunto. Las preguntas: ¿cómo afectaba el atentado a los dirigentes políticos? ¿Qué consecuencias tendría para la economía general del planeta? ¿Y la sociedad americana tendría el temple suficiente para digerir un atentado de tanta magnitud en su territorio sin la costumbre de haberlos sufrido en el tiempo como los europeos? Estas preguntas como otras parecidas sólo podían tener respuesta con el tiempo. En cambio, otras si eran fácil de analizarlas desde la óptica del presente, es decir, desde la fecha del atentado y más ahora, cuatro años después. Les recuerdo a los lectores que estoy escribiendo el día 19 de Julio del 2005, después de los atentados de Bali, Madrid y Londres, entre otros más en países islámicos. Las preguntas a las que me refería son: ¿cómo afecta a la seguridad general los atentados terroristas? ¿Y al binomio seguridad-libertad? ¿Qué responsabilidades tienen las esencias distorsionadas en la economía, política y en la sociedad en general para que los atentados ocurriesen? ¿Se podría haber evitado con un Parlamento Social donde los ciudadanos hubiesen difundido los fallos esenciales? Como, por ejemplo, que un aeropuerto, el metro o los trenes de cercanías de Madrid, pueden ser públicos o privados, pero las mercancías que transportan no son paquetes que se vigilan con seguridad privada, sino públicos, por ser personas la mercancía que transportan. Vigilar los trenes, el metro de Londres o los aeropuertos con seguridad privada es poner a controlar las arterias de la sociedad actual, no por policías de verdad, sino por otra cosa. Hay que recordar que un policía de verdad es como un médico, ejerce incluso cuando está de vacaciones y la experiencia es un grado; cuando el instinto más lo adquirido se funden pueden hacer detectar las enfermedades o actos terroristas antes de que sucedan. Si añadimos que la cantidad de público en los transportes es muy elevada, es fácil llegar a la conclusión de que la cantidad de público cambia la entidad. De ninguna manera se puede considerar privado un lugar con tanto público, y la respuesta a cómo solucionar la seguridad sólo tiene una respuesta: policías de verdad.
Y con respecto a la libertad y seguridad, el equilibrio debe ser permanente, pero nunca estará resuelto del todo, jamás encontraremos la solución final, sólo aproximaciones, y para no caer en trampas emocionales hay que argumentar -como he leído en estos años- que si renunciamos a las libertades en aras de una seguridad casi absolutas es darles la razón a quienes pusieron las bombas, precisamente porque lo que más odian es la Libertad. El desconcierto que provoca pasar por elevación de flechas a rifles, de armas de destrucción convencional a masivas, de atentados a atentados suicidas, o de piedra a flecha, es pasajero; no nos debe hacer cambiar las reglas sociales, reglas democráticas donde la mayoría gobierna para todos, donde la minoría debe aceptar los resultados y la mayoría no aplasta a las minorías. Las reglas democráticas como la justicia para todos incluyen a quienes - conscientes o inconscientemente- atentan contra el orden, precisamente aquí es donde se pone a prueba la categoría de la Democracia.
Las preguntas que se me ocurrieron en esos quince días fueron de todo tipo: ¿qué es el terrorismo? ¿Cómo se combate mejor? ¿Somos los ricos los culpables por no haber hecho los deberes en los países pobres? ¿Son los actos terroristas consecuencias de la pobreza extrema o sólo de forma colateral? Podría seguir haciendo preguntas, pero supongo que todos nos las habremos hechos; todos hemos utilizado la herramienta cartesiana consciente o inconscientemente del Discurso del Método. Los hechos hay que ponerlos en cuarentena, pasarlos por la razón haber si encaja de nuevo correctamente, o si hay factores que distorsionan la realidad por estar ocultos detrás de las apariencias y que no nos deja ver el problema. Las preguntas me provocaron respuestas, muchas fáciles de responder, otras sobreentendidas por todos, otras imposibles, pero algunas como ¿qué es el terrorismo? me hizo llegar a unas respuestas que, aunque las tenía claras, se me presentaron más claras aún.
Definir el terror es fácil: miedo al miedo. El terror es algo que precede, difuso, un rumor, miedo confuso de masacres anteriores. Se siembra para que con el tiempo de su fruto. La historia está llena de actos terroríficos, conscientes o no, de personajes que utilizaron el terror y recogieron el fruto en forma de territorios, prebendas y fama. Incontables batallas y guerras se ganaron por el terror que precedía a los ejércitos del Cid, Gengis Khan, Alejandro Magno, etc. Todo acto de terror contra inocentes o culpables indefensos es crear las condiciones para recoger los beneficios de la huida, desunión y resignación de los que pueden ser víctimas en el futuro; los terroristas hacen explotar coches para matar inocentes y sembrar el miedo, y hacer pensar que en el futuro puede ser cualquiera. Cuando el terror es provocado por dictadores -o incluso por estados democráticos-, las pretensiones son las mismas: sembrar el miedo para el futuro. Quien mata sistemáticamente a inocentes y culpables indefensos pasan a ser primitivos, o mejor, fantoches primitivos.
Si juntamos la anterior definición de terrorismo como algo que precede y los atentados del 11 de septiembre, algo no encaja. Fueron transmitidos en directo y los terroristas -suicidas o no- buscan constantemente que sean transmitidos por los medios de comunicación para que se propague y crear más terror en la sociedad. Para entender mejor el desajuste hay que definir lo que representa el mundo de la imagen en la actualidad. Para mí la imagen nos ha hecho mutar y la definiré como sigue.
Las mutaciones se incorporan, nunca sustituyen o eliminan lo anterior, sino que reduce las anteriores partes humanas para hacer hueco a lo nuevo. La evolución humana es una acumulación de mutaciones: convertirse en bípedos, hablar, dominar el fuego, democracia, la imagen. Se puede vivir a gatas, sin hablar, sin estufas, en dictaduras, sin medios de comunicación; como opción individual es viable, pero como obligación es imposible. A las quejas habituales de que en televisión no hay programas que valga la pena verlos se les suele contestar que apaguen el televisor, y esto es como decir: viva usted a gatas, no hable, pase frío, viva oprimido. Ha habido y habrá mutaciones físicas, psíquicas, sociales, tecnológicas. Los medios audiovisuales son una más que se ha incorporado a la Humanidad.
Pues bien, si admitimos la imagen como una de las mutaciones del presente -y más concretamente la imagen en tiempo real-, el terror provocado por los terroristas no precede, ni es confuso, tiene nombre y apellidos, incluso se vanaglorian del acto; crean poco terror y mucha indignación, y lo más importante, ponen en marcha los medios para la defensa y el ataque contra los asesinos. La prueba de que el ser humano tiene la imagen incorporada a su ser es que la mutación está consolidada. Si nos enteramos por los medios escritos que en Srebrenica aparecen siete mil muertos con las manos atadas y con tiros en la cabeza, inmediatamente sabemos que por allí ha pasado un fantoche primitivo. Las imágenes de las Torres Gemelas como máxima expresión de todo lo anterior certifican que Bin Laden es un asesino para siempre y las posturitas en los videos reclamándolos prueba de que es un fantoche y que crea que el acto brutal creará terror en el futuro, prueba de su mente primitiva. La mutación le pasará por encima a él y a todos los que usen la muerte de inocentes o culpables indefensos.
La muerte no sirve para nada bueno y el terror, al ser algo que precede, ha cambiado de entidad al incorporarse la imagen al ser humano. El hecho de que el terror no preceda tiene varias consecuencias para los que lo sufren y para quienes lo ejecutan, independientemente de si son inconscientes o lo hacen a sabiendas. En los dos casos el terror provoca indignación y a continuación reacción. Si se matan inocentes o culpables indefensos con el propósito de que respondan, y se responde, provoca una espiral de violencia que se contrapone a la espiral de la vida: estamos hablando de la Maldad. La muerte no sirve para nada bueno y quien la ejecuta debe pagar un precio, no con su muerte sino con la cárcel. Es decir, Bin Laden no sabe lo que hace, nos ha proporcionado los muertos innecesarios y su inadaptación es manifiesta, el tiempo lo destruirá, con la condición de que nosotros tengamos presente que sólo podemos oponerle la ley. La mutación de la imagen se encargará de pasarle factura a él y a todos los que crean que usar las imágenes crea terror.
Creo haber contestado a las preguntas más importantes que se me presentaron al recibir de improviso la presencia del umbral de lo negativo. El tiempo transcurrido desde entonces ha inutilizado parte de las preguntas -así como las respuestas- por haber sido respondidas por la sociedad en su conjunto, unas veces bien y otras mal, al igual que los dirigentes, que unos supieron estar a la altura del envite y otros quedaron atrapados por los sucesos, quizás para toda la vida.
La síntesis ocurrirá por una de las causas anteriores. El devenir, por ser conscientes de las soluciones, por traspasar el umbral de lo negativo; todos juntos o partes y otros más que me habré dejado en el tintero. Pero una cosa si tengo clara, no necesito muertos para saber lo que hay que hacer, ya sean inocentes o culpables indefensos. Estas son las bases con las que hay que crear las condiciones de futuro para un mundo mejor.
No necesitaba los atentados para llegar a esta solución, sólo me confirmó lo que sabia, y durante estos cuatro años he sido un espectador de acontecimientos negativos innecesarios. Espero que esta globalogía pueda servir para sumar voluntades en aras de una sociedad más justa.
EPÍLOGO
Me siento en la obligación de explicar a los lectores el porqué he elegido una Dialéctica para exponer una teoría política y no otras posibles. La razón es sencilla: todo el sistema expuesto fue consecuencia de múltiples pensamientos en el tiempo, que se conjugaron con los movimientos Antiglobales. La simetría entre Tesis-Globalización y Antítesis-Antiglobalización fue parte del conjunto que se me unió para darle forma a la teoría y me posibilitó, no sólo llegar a la síntesis, sino también a la palabra Globalogía. Palabra que encontré al buscar la definición de síntesis para que continuara la simetría. Mi instinto la encontró para completar el sistema amorfo que tenía en la cabeza. El descubrimiento completó el sistema o el sistema encontró a la Globalogía, no lo sé muy bien. Lo que sí sé es que la palabra Globalogía terminó de completar todos los datos y dio forma definitiva a este libro. El fogonazo visual y las múltiples sensaciones que me causó puede ser que las explique más adelante. Ahora sólo quiero decir que este es el motivo por el cual la teoría política la he expuesto en forma de Dialéctica.
Consideré que era lo que tenía que hacer, pero la Dialéctica podría estar escrita de otra forma, por ejemplo: todas las tesis juntas, al igual que las antítesis o síntesis. Me pareció adecuado las críticas de autores anteriores que consideran que un libro así, parecen tres en uno; el desorden que representa que una sola persona se ponga en tres papeles se notaria más para el lector; y, por supuesto, desde el principio al final habría una distancia de páginas en la argumentación que el lector difícilmente se acordaría de la mayoría de los detalles leídos cien o doscientas páginas antes. Podría haber elegido el sistema socrático de preguntas y respuestas: todos los capítulos revueltos con un hilo conductor y temas particulares encadenados. Esta posibilidad la deseché por ser también confusa, los temas siempre están encadenados y difícilmente podía explicar un asunto sin mencionar los adyacentes, con lo cual las continuas referencias de unos temas a otros darían la impresión de desorden. Y como la Globalogía era ya en mi mente una vertebración general con las partes internas vertebradas a su vez, el sistema socrático me impedía dar coherencia a la hora de exponer la creación del Parlamento Empresarial y Social.
Desechadas las dos formas anteriores, sólo me quedaba la elegida: una Dialéctica por capítulos que me permitía unificar temas generales, entrelazados como no, pero unificados en una temática concreta impedía el desorden múltiple socrático y, el parecer, tres teorías en una. Así en cada capítulo podría exponer las bases-tesis, las criticas-antítesis y las creaciones en las síntesis, y más cercano al lector por ser leído pocas páginas antes, la tesis y la antítesis.
Desde un principio fui consciente de que tres posturas diferentes de un mismo tema podría dar pie a confusión y determiné que en cada capitulo debía crear cosas, todas en la síntesis, menos la prueba del algodón que sería en la antítesis del capítulo primero, así como que las tesis fueran cortas, exponiendo las bases de la Globalización sin entrar en demasiados detalles por ser la actualidad conocida; más del doble las antítesis, introduciendo la mayor cantidad de humor que me fuese posible. Quería que la diferencia entre tesis y antítesis fuese clara y constante, que no pareciese dos posturas equidistantes de una realidad; aun a pesar de parecer más antiglobal de lo que soy. Y con respecto a la síntesis, las creaciones deben hablar por sí mismas, si son imposibles, es que son calenturas mentales y si son razonables o tienen partes originales que beneficien el buen general. Espero que los encargados de ponerlas en marcha se fijen en ellas. Y en todo caso los lectores y ciudadanos en general se encargarán de recordarles que todos juntos sabemos más, que excluir a millones es perder soluciones.
FIN DE LA GLOBALOGÍA
MADRID A 28 DE JULIO DEL 2005
INDICE
PAGINA
PROLOGO 5
DIALECTICA
CAPITULOS SUBCAPITULOS
1 DINERO TESIS 13
ANTITESIS 17
P. DEL ALGODON 20
SINTESIS 25
2 COMERCIO TESIS 27
ANTITESIS 31
P. DEL ALGODON 35
SINTESIS 37
3 PERSONAS TESIS 49
ANTITESIS 53
P. DEL ALGODON 57
SINTESIS 59
4 GRANDES EMPRESAS TESIS 67
ANTITESIS 75
P. DEL ALGODON 83
SINTESIS 85
5 INFORMACION TESIS 103
ANTITESIS 109
P. DEL ALGODON 119
SINTESIS 123
6 TECNOLOGIA TESIS 151
ANTITESIS 157
P. DEL ALGODON 163
SINTESIS 165
CAPITULOS SUBCAPITULOS
7 EDUCACION TESIS 175
ANTITESIS 183
P. DEL ALGODON 193
SINTESIS 197
8 RECURSOS TESIS 213
ANTITESIS 217
P. DEL ALGODON 226
SINTESIS 229
9 ONU TESIS 243
ANTITESIS 251
P. DEL ALGODON 257
SINTESIS 259
LA SINTESIS SE CUMPLIRA POR: 273
EPILOGO 295
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