En la presentación de mi blog: simondiazglobalogia.blogspot.com, no hice referencia a las personas que me han ayudado. Tampoco aparecen en las páginas de Globalogía (esto pasa por dedicarme a ser editor). Así que estos errores los voy a rectificar ahora mismo.
Lo primero, gracias a mi familia: Mujer e Hijos, que han soportado y seguirán soportando (perdón), esta afición mía de escribir que les resta mi tiempo para con ellos y además me aísla de la realidad.
Mi agradecimiento para Andrés Muñoz Esteras, amigo al que le debo varias cosas como enviar por Internet (pues no tenia, ni podía ni sabia) al El País mi artículo: Muerte, Terror y Mutación. Mandar una sinopsis de Globalogía a unas cien editoriales. Nuestras charlas sobre lo bueno y lo malo de vida. Sus comentarios sobre Globalogía y sobre todo su insistencia en que terminar el libro, insisto, sus apremios para que después de dos años siguiera escribiendo, gracias Andrés por ayudarme a pasar del capítulo Tecnología. Nadie como él para refutar una frase de Schopenhauer que la pueden encontrar en El mundo como voluntad y representación: “Cuando alguien dice algo por primera vez esto no se entiende”; Andrés si lo entiende y por eso no le comenté el capítulo principal, el de la Información, de no haber sido así Globalogía no tendría ningún secreto para él.
Mi gratitud a Carmen Vera, diseñadora de ropa, decidida, entusiasta y más. Que después de leer una sinapsis de mis dos primeros libros me dijo: Tienes mucha capacidad. Me acuerdo del momento en el que me lo dijo, Carmen tomaba una cerveza y yo un café, creo que no le di ni las gracias ¡No podía ser! Se las doy ahora después de pasar varios años en los que he tenido que mantener la llama de escribir sin poder al igual que publicar y no poder, gracias al calor de unas palabras que le salieron del corazón.
Mi agradecimiento para Antonio Mora Plaza, por la posibilidad de conversar sobre cualquier tema. Sus conocimientos exquisitos sobre campos dispares: economía, sindicatos, seguridad laboral, política, literatura mucha literatura. Su memoria portentosa que a veces me ha apabullado, también me han servido para confirmar mis idea. Sus artículos se pueden leer en Internet, en ellos pueden encontrar rigor, veracidad y sorpresa. La frase anterior es suya. En algunos artículos de economía pueden encontrar infinidad de datos y formulas para demostrar sus argumentos. Si algún economista quiere aprender, que lea sus artículos. Antonio, gracias por tus conocimientos literarios, eres varios libros abiertos y también por la ayuda en la corrección de Globalogía.
En el trascurso de los años que han pasado desde que era un escritor en potencia a ser un escritor en acto, he conocidos a personas que merecen estar en la lista anterior. Los que me conocen saben que a pesar de mis despistes generales nunca me olvidaré de los amigos que de alguna manera me han ayudado. Gracias.
Lo primero, gracias a mi familia: Mujer e Hijos, que han soportado y seguirán soportando (perdón), esta afición mía de escribir que les resta mi tiempo para con ellos y además me aísla de la realidad.
Mi agradecimiento para Andrés Muñoz Esteras, amigo al que le debo varias cosas como enviar por Internet (pues no tenia, ni podía ni sabia) al El País mi artículo: Muerte, Terror y Mutación. Mandar una sinopsis de Globalogía a unas cien editoriales. Nuestras charlas sobre lo bueno y lo malo de vida. Sus comentarios sobre Globalogía y sobre todo su insistencia en que terminar el libro, insisto, sus apremios para que después de dos años siguiera escribiendo, gracias Andrés por ayudarme a pasar del capítulo Tecnología. Nadie como él para refutar una frase de Schopenhauer que la pueden encontrar en El mundo como voluntad y representación: “Cuando alguien dice algo por primera vez esto no se entiende”; Andrés si lo entiende y por eso no le comenté el capítulo principal, el de la Información, de no haber sido así Globalogía no tendría ningún secreto para él.
Mi gratitud a Carmen Vera, diseñadora de ropa, decidida, entusiasta y más. Que después de leer una sinapsis de mis dos primeros libros me dijo: Tienes mucha capacidad. Me acuerdo del momento en el que me lo dijo, Carmen tomaba una cerveza y yo un café, creo que no le di ni las gracias ¡No podía ser! Se las doy ahora después de pasar varios años en los que he tenido que mantener la llama de escribir sin poder al igual que publicar y no poder, gracias al calor de unas palabras que le salieron del corazón.
Mi agradecimiento para Antonio Mora Plaza, por la posibilidad de conversar sobre cualquier tema. Sus conocimientos exquisitos sobre campos dispares: economía, sindicatos, seguridad laboral, política, literatura mucha literatura. Su memoria portentosa que a veces me ha apabullado, también me han servido para confirmar mis idea. Sus artículos se pueden leer en Internet, en ellos pueden encontrar rigor, veracidad y sorpresa. La frase anterior es suya. En algunos artículos de economía pueden encontrar infinidad de datos y formulas para demostrar sus argumentos. Si algún economista quiere aprender, que lea sus artículos. Antonio, gracias por tus conocimientos literarios, eres varios libros abiertos y también por la ayuda en la corrección de Globalogía.
En el trascurso de los años que han pasado desde que era un escritor en potencia a ser un escritor en acto, he conocidos a personas que merecen estar en la lista anterior. Los que me conocen saben que a pesar de mis despistes generales nunca me olvidaré de los amigos que de alguna manera me han ayudado. Gracias.
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