De cómo la economía puede conseguir la paz
Compatriotas Europeos: de nosotros depende implantar comercio para la paz, por la defenestrada y basada en el terror: Átomos para la paz. Una competición de iguales con los EEUU. No como únicos actores pero si como protagonistas, es decir contrarios pero no enemigos. La opción aliados desiguales no favorece el comercio ni la competencia y por tanto la Libertad. Los partidarios de una Europa fuerte, tanto social, económica, política y militar, estamos por esta opción de igual a igual, mientras que los partidarios de aliados desiguales, nos acusan de antiamericanos. Soy pro americano, que es lo mismo que desearles una sociedad más justa, una economía mayor y una política más representativa, no así en lo militar pues se han pasado tres pueblos. Para que los EEUU caminen en esta dirección necesitan un competidor que haga algunas cosas mejor que ellos. Solo los europeos podemos y debemos intentarlo. Para mí, comercio, competencia, política, libertad, son sinónimos; comercio para la paz es la única solución de futuro.
Terrorismo global, poco crecimiento de Europa, desajustes económicos por la nula democratización de las empresas globales, déficit democrático de las partes de las que está compuesta toda Democracia. Son problemas parecidos a los que Europa resolvió con el Tratado de Roma. Si hemos pasado de Roma a la Constitución Europea ¿Inminente?, de seis a veinticinco, ya estamos por tanto en situación de convertirnos en una entidad coherente, en un ser vivo en crecimiento capaz de valernos por nosotros mismos y poder competir con nuestros ideales para favorecer la Paz. El objetivo de este artículo es el comercio para la Paz y de comercio es esta propuesta que expongo, lo demás caerá por su propio peso.
Los desajustes en la Economía Europea vienen del desorden en la base del comercio, y por arriba, por la nula democratización de nuestras empresas globales. Dos extremos entrelazados y desordenados a causa de la propia evolución, que tiende hacia la diversidad y la complejidad.
Si compramos a 10 euros y vendemos a 15, esto es comercio, o prestamos 10 euros y nos devuelven 12 también es comercio, pero si vendemos tomates a una empresa global a 10 euros y los venden a 10,01 en una semana y nos pagan en 90 días, con 83 días dando vueltas los tomates en los circuitos financieros, esto no es comercio. El problema no son los tomates, son los pepinos, corderos, camisas, juguetes, pipas, caramelos. Obligar por ley para que los proveedores cobren en 60 días es una regularización. Mejor seria, reglas simples y para todos; todo pago aplazado debería pagar la tasa Euribor más un punto o dos, así las empresas globales tendrían hipotecas de tomates.
Este desorden no favorece el comercio, como tampoco lo favorece el que miles de emigrantes no tengan papeles, o las colas para operarse, llamar para informarse etc., estorbos que impiden el comercio. Si el comercio es libertad, favorecer la libertad es favorecer el comercio. He aquí la fuerza invisible hecha visible, todo lo que estorbe al comercio no favorece a la libertad y quitar estorbos a la libertad favorece el comercio. La doble hélice del libre comercio tiene miles de genes enfermos. Si queremos crecer más económicamente, hay que arreglar la base del comercio y no esperar a que ocurra por la fuerza, cuando menos lo esperemos.
Para arreglar los desajustes por arriba de la economía europea, nuestras empresas globales deberían evolucionar hasta convertirse en Empresas Democráticas de Derecho, es decir: Completar la evolución de la complejidad, de igual modo que los Estados para poder gestionar la complejidad dividieron el poder en partes y se convirtieron en estados democráticos, y las naciones que así actuaron son hoy los países más ricos, así las Empresas Democráticas de Derecho Europeas serian las más ricas y poderosas.
La Creación de las E.D.D. es imprescindibles, ya es hora de crear mercados en vez de conquistarlos, la analogía con los países democráticos es obvia: estos pasaron de conquistar y perder territorios a crear riquezas, así las Empresas Globales Europeas deben luchar en un marco legal donde la victoria no lleve consigo la destrucción de los contrarios, pues estos son necesarios para volver a ganar la próxima vez, o perder, o a medias, pues las interconexiones comerciales entre las empresas al igual que entre los países serían de tal volumen que la destrucción de una E.D.D. sería negativa para las demás.
Una competición entre EEUU, UE, y otros, de igual a igual no para la destrucción sino para la creación, con las Empresas Globales convertidas en Empresas Democráticas de Derecho, una competición transversal y múltiple. Los europeos podemos y debemos dar el primer golpe de timón; podemos, por tener el suficiente poder económico y una estructura en crecimiento continuo, y debemos, porque de otra manera los Estados Unidos de América al no tener referencias de contrincantes, seguirán hacia el despotismo. Podemos y debemos poner la segunda piedra del comercio para la paz.
Compatriotas Europeos: de nosotros depende implantar comercio para la paz, por la defenestrada y basada en el terror: Átomos para la paz. Una competición de iguales con los EEUU. No como únicos actores pero si como protagonistas, es decir contrarios pero no enemigos. La opción aliados desiguales no favorece el comercio ni la competencia y por tanto la Libertad. Los partidarios de una Europa fuerte, tanto social, económica, política y militar, estamos por esta opción de igual a igual, mientras que los partidarios de aliados desiguales, nos acusan de antiamericanos. Soy pro americano, que es lo mismo que desearles una sociedad más justa, una economía mayor y una política más representativa, no así en lo militar pues se han pasado tres pueblos. Para que los EEUU caminen en esta dirección necesitan un competidor que haga algunas cosas mejor que ellos. Solo los europeos podemos y debemos intentarlo. Para mí, comercio, competencia, política, libertad, son sinónimos; comercio para la paz es la única solución de futuro.
Terrorismo global, poco crecimiento de Europa, desajustes económicos por la nula democratización de las empresas globales, déficit democrático de las partes de las que está compuesta toda Democracia. Son problemas parecidos a los que Europa resolvió con el Tratado de Roma. Si hemos pasado de Roma a la Constitución Europea ¿Inminente?, de seis a veinticinco, ya estamos por tanto en situación de convertirnos en una entidad coherente, en un ser vivo en crecimiento capaz de valernos por nosotros mismos y poder competir con nuestros ideales para favorecer la Paz. El objetivo de este artículo es el comercio para la Paz y de comercio es esta propuesta que expongo, lo demás caerá por su propio peso.
Los desajustes en la Economía Europea vienen del desorden en la base del comercio, y por arriba, por la nula democratización de nuestras empresas globales. Dos extremos entrelazados y desordenados a causa de la propia evolución, que tiende hacia la diversidad y la complejidad.
Si compramos a 10 euros y vendemos a 15, esto es comercio, o prestamos 10 euros y nos devuelven 12 también es comercio, pero si vendemos tomates a una empresa global a 10 euros y los venden a 10,01 en una semana y nos pagan en 90 días, con 83 días dando vueltas los tomates en los circuitos financieros, esto no es comercio. El problema no son los tomates, son los pepinos, corderos, camisas, juguetes, pipas, caramelos. Obligar por ley para que los proveedores cobren en 60 días es una regularización. Mejor seria, reglas simples y para todos; todo pago aplazado debería pagar la tasa Euribor más un punto o dos, así las empresas globales tendrían hipotecas de tomates.
Este desorden no favorece el comercio, como tampoco lo favorece el que miles de emigrantes no tengan papeles, o las colas para operarse, llamar para informarse etc., estorbos que impiden el comercio. Si el comercio es libertad, favorecer la libertad es favorecer el comercio. He aquí la fuerza invisible hecha visible, todo lo que estorbe al comercio no favorece a la libertad y quitar estorbos a la libertad favorece el comercio. La doble hélice del libre comercio tiene miles de genes enfermos. Si queremos crecer más económicamente, hay que arreglar la base del comercio y no esperar a que ocurra por la fuerza, cuando menos lo esperemos.
Para arreglar los desajustes por arriba de la economía europea, nuestras empresas globales deberían evolucionar hasta convertirse en Empresas Democráticas de Derecho, es decir: Completar la evolución de la complejidad, de igual modo que los Estados para poder gestionar la complejidad dividieron el poder en partes y se convirtieron en estados democráticos, y las naciones que así actuaron son hoy los países más ricos, así las Empresas Democráticas de Derecho Europeas serian las más ricas y poderosas.
La Creación de las E.D.D. es imprescindibles, ya es hora de crear mercados en vez de conquistarlos, la analogía con los países democráticos es obvia: estos pasaron de conquistar y perder territorios a crear riquezas, así las Empresas Globales Europeas deben luchar en un marco legal donde la victoria no lleve consigo la destrucción de los contrarios, pues estos son necesarios para volver a ganar la próxima vez, o perder, o a medias, pues las interconexiones comerciales entre las empresas al igual que entre los países serían de tal volumen que la destrucción de una E.D.D. sería negativa para las demás.
Una competición entre EEUU, UE, y otros, de igual a igual no para la destrucción sino para la creación, con las Empresas Globales convertidas en Empresas Democráticas de Derecho, una competición transversal y múltiple. Los europeos podemos y debemos dar el primer golpe de timón; podemos, por tener el suficiente poder económico y una estructura en crecimiento continuo, y debemos, porque de otra manera los Estados Unidos de América al no tener referencias de contrincantes, seguirán hacia el despotismo. Podemos y debemos poner la segunda piedra del comercio para la paz.
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