Este término tiene en filosofía dos usos principales, los dos procedentes de Aristóteles. En el primero un accidente es “lo que pertenece a un ser y puede ser afirmado de él en verdad, pero no siendo por ello ni necesario ni constante” (Metafísica) Diccionario de D. José Ferrater Mora. “En el segundo uso, el término “accidente” es una manera de permitir el azar y la causalidad: al excavar en busca de trufas desentierro un tesoro. La excavación no era un accidente, y puesto que el tesoro estaba allí desde siempre, el que yo lo hallara si excavaba en aquel lugar estaba determinado; no obstante, mi hallazgo fue accidental, ya que mi excavación estaba dirigida a encontrar trufas, no el tesoro” Enciclopedia Oxford.
Está claro que si me pego un tortazo con el coche, sufro un accidente no necesario además de no tener que pegármelo constantemente. El ejemplo de la trufa es más bonito y el segundo por desgracia es más corriente siendo lo que entendemos todos por accidente. En filosofía “accidente” es lo contrario de esencia o propiedades esenciales de un objeto, “accidente” es contingente (puede o no puede ser). Podría nombrar una serie de adjetivos y que los lectores los pusieran a discreción en una columna de esencias o en otra de accidentes, como por ejemplo, soy blanco, bueno, español, rico, pobre español ¡a no!, bueno, blanco si, depende. En serio. Soy europeo, español, extremeño, pacense, madrileño de adopción. . . todos por accidente. Una manera de saber a qué columna poner la respuesta seria preguntar lo siguiente: ¿puedo o no puedo ser o haber sido blanco, europeo. . .? Si la pregunta fuese ¿puedo o no puedo ser racional? Las respuestas son obvias. Si la pregunta fuese ¿puedo o no puedo ser cliente directa o indirectamente de una empresa con monopolio de telefonía? (ejemplo de la entrada “abstracción y abstracto”) Puesto que no puedo la columna a rellenar sería la de propiedades esenciales.
Confundir los accidentes por las esencias o propiedades de las cosas es muy corriente, creer que es esencial ser de un país o raza, hombre o mujer cuando todos estos casos son por accidentes, puro azar, pura causalidad. Por desgracia las trufas con tesoros son las excepciones lo corriente es encontrar creencias malignas. Aristóteles fue el padre de la entrada y nosotros unos nietos accidentados, cuanto tiempo para llegar a ningún sitio (en algunos casos). Lo malo es que en la actualidad se sigue legislando con los errores del pasado más los nuevos, se necesita un buen barrendero (público y voluntario) para barrer tantos accidentes acumulados donde no le corresponde, primero de las leyes y luego de la conciencia o debería de decir inconsciencia.
Está claro que si me pego un tortazo con el coche, sufro un accidente no necesario además de no tener que pegármelo constantemente. El ejemplo de la trufa es más bonito y el segundo por desgracia es más corriente siendo lo que entendemos todos por accidente. En filosofía “accidente” es lo contrario de esencia o propiedades esenciales de un objeto, “accidente” es contingente (puede o no puede ser). Podría nombrar una serie de adjetivos y que los lectores los pusieran a discreción en una columna de esencias o en otra de accidentes, como por ejemplo, soy blanco, bueno, español, rico, pobre español ¡a no!, bueno, blanco si, depende. En serio. Soy europeo, español, extremeño, pacense, madrileño de adopción. . . todos por accidente. Una manera de saber a qué columna poner la respuesta seria preguntar lo siguiente: ¿puedo o no puedo ser o haber sido blanco, europeo. . .? Si la pregunta fuese ¿puedo o no puedo ser racional? Las respuestas son obvias. Si la pregunta fuese ¿puedo o no puedo ser cliente directa o indirectamente de una empresa con monopolio de telefonía? (ejemplo de la entrada “abstracción y abstracto”) Puesto que no puedo la columna a rellenar sería la de propiedades esenciales.
Confundir los accidentes por las esencias o propiedades de las cosas es muy corriente, creer que es esencial ser de un país o raza, hombre o mujer cuando todos estos casos son por accidentes, puro azar, pura causalidad. Por desgracia las trufas con tesoros son las excepciones lo corriente es encontrar creencias malignas. Aristóteles fue el padre de la entrada y nosotros unos nietos accidentados, cuanto tiempo para llegar a ningún sitio (en algunos casos). Lo malo es que en la actualidad se sigue legislando con los errores del pasado más los nuevos, se necesita un buen barrendero (público y voluntario) para barrer tantos accidentes acumulados donde no le corresponde, primero de las leyes y luego de la conciencia o debería de decir inconsciencia.
Comentarios
Publicar un comentario