El dinero ha conseguido reproducirse solo, como si el vehículo de progreso convirtiera el aire que le llega al parabrisa en gasolina. Es cierto que de vez en cuando se para y visita los alrededores y gasta en los necesitados, pero es insuficiente para tapar la cantidad de baches. Por si fuera poco, están convencidos que van por buen camino, la señalización de la autopista les impide ver el bosque, además son dogmáticos que es contrario a democracia: tienen dogma de fe; el mercado lo soluciona todo, la fuerza invisible hará su trabajo, el dinero se debe mover libre sin parar una tasa “Tobin” por ejemplo, creen a ciegas en la libre competencia. Prestan dinero ¡FMI! con criterios comerciales donde no hay verdadero comercio. Luis Buñuel en la “Vía Láctea” lo enmarcó perfectamente: si tienes algo te doy si no, nada. ¿Qué intereses puede devolver quien no tiene nada?
Otra vez gracias a Joyce por el once. Cincuenta y siete temas verbales y otros. Aparece un monstruo antiguo. Es grande, fuerte, analfabeto, ataca a los débiles, se hace amigo de los fuertes, enviste a los vecinos y le es suficiente para comunicarse con ciento cuarenta caracteres. El Berlusconi descrito por Umberto Eco se ha transformado en Donald Trump. Para visualizar el monstruo hay que superponer la cara de Mussolini y Trump. Si Mussolini fue el drama, Trump será el vodevil. Los pucheros de Donald Trump como signo de fantoche primitivo. Un año de primarias para un vasto país: pasado perfecto. Un año de primarias con autopistas: presente imperfecto. ¿Cómo adecuar las reglas al presente entre un pato cojo y un sin pato? ¿Por qué las grandes crisis generan monstruos? Las crisis suaves permiten a los listos poder evolucionar mientras que en las graves perecen y los que están en los márgenes por hábiles, rápidos, brutos, grandes o diminutos sobresalen y eng...
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