Esta competencia despiadada no sólo hace bajar los precios, también inventa métodos para reducir costos que llegan al absurdo y aberraciones. Las grandes empresas de distribución compran tomates a cien y los venden a cien, pagan a noventa días y cobran en una semana, el intervalo son tomates dando vueltas por los mercados financieros multiplicándose los beneficios. Los agricultores quedan presos de los contratos y los pequeños comerciantes de la competencia. Si los países pobres abren sus fronteras y los países ricos eliminan subvenciones, aranceles, dumpin sociales en plural, ya que hay varios, serán los ricos los que dominen el resultado; crearán mercado donde les interese a las empresas y no donde el hambre es el único producto nacional bruto.
Otra vez gracias a Joyce por el once. Cincuenta y siete temas verbales y otros. Aparece un monstruo antiguo. Es grande, fuerte, analfabeto, ataca a los débiles, se hace amigo de los fuertes, enviste a los vecinos y le es suficiente para comunicarse con ciento cuarenta caracteres. El Berlusconi descrito por Umberto Eco se ha transformado en Donald Trump. Para visualizar el monstruo hay que superponer la cara de Mussolini y Trump. Si Mussolini fue el drama, Trump será el vodevil. Los pucheros de Donald Trump como signo de fantoche primitivo. Un año de primarias para un vasto país: pasado perfecto. Un año de primarias con autopistas: presente imperfecto. ¿Cómo adecuar las reglas al presente entre un pato cojo y un sin pato? ¿Por qué las grandes crisis generan monstruos? Las crisis suaves permiten a los listos poder evolucionar mientras que en las graves perecen y los que están en los márgenes por hábiles, rápidos, brutos, grandes o diminutos sobresalen y eng...
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