*Al pura sangre del dinero le cuadra bien el hándicap de la síntesis, a esta del comercio le vendría mejor una carrera de cuadrigas; es más pesado que el dinero, transporta mercancías y cuando se rompe una o varias, se llena todo de animales locos o género muerto con bichitos vivos. Algunos dueños de cuadrigas usan el látigo no para que corran más sus neuronas, y sí para liárselo al cuello del competidor, o poner pinchos en el eje de las ruedas para que no se les acerquen. Un hándicap de cuadrigas esto es lo que se necesita, ya que a más caballos y género más rapidez. La silla son las reglas: legislativo. Un director de carrera: ejecutivo. Y un juez: justicia. Un peso extra por participar: a mayor peso más impuestos sociales y más control, ya que el dueño de una cuadriga puede comprar al juez y al director de carrera, así como al legislativo entero y hacerse dueño de los terrenos donde participan, mientras transmiten la carrera por televisión, que por casualidad también es suya. Hay muchos dueños de cuadrigas con el mismo instinto, se necesitan controles externos, internos y trasversales.
*Nota: Esta entrada es la parte final de la síntesis del capítulo segundo (Comercio) de mi libro Globalogía. El tiempo, diez años, lo ha tratado bien lo que significa que el comercio, mercado o economía, incluido los movimientos de capital han perdido el tiempo.
*Nota: Esta entrada es la parte final de la síntesis del capítulo segundo (Comercio) de mi libro Globalogía. El tiempo, diez años, lo ha tratado bien lo que significa que el comercio, mercado o economía, incluido los movimientos de capital han perdido el tiempo.
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