La crueldad implícita en la metáfora anterior no es baladí: millones de animales vivos padecen un encierro agobiante que los hace sufrir físicamente y mental, y si no, hagan la prueba poniéndose en su lugar. Si todo este sufrimiento valiera para evitar el hambre, pero no es así, este aumenta y el movimiento de animales vivos también; estos transportan virus entre países sin encontrar fronteras sanitarias, no como las personas pobres que se las encuentran todas cerradas. Si el movimiento de las mercancías aumentan así como los sufrimientos múltiples: el sistema global no sirve.
Otra vez gracias a Joyce por el once. Cincuenta y siete temas verbales y otros. Aparece un monstruo antiguo. Es grande, fuerte, analfabeto, ataca a los débiles, se hace amigo de los fuertes, enviste a los vecinos y le es suficiente para comunicarse con ciento cuarenta caracteres. El Berlusconi descrito por Umberto Eco se ha transformado en Donald Trump. Para visualizar el monstruo hay que superponer la cara de Mussolini y Trump. Si Mussolini fue el drama, Trump será el vodevil. Los pucheros de Donald Trump como signo de fantoche primitivo. Un año de primarias para un vasto país: pasado perfecto. Un año de primarias con autopistas: presente imperfecto. ¿Cómo adecuar las reglas al presente entre un pato cojo y un sin pato? ¿Por qué las grandes crisis generan monstruos? Las crisis suaves permiten a los listos poder evolucionar mientras que en las graves perecen y los que están en los márgenes por hábiles, rápidos, brutos, grandes o diminutos sobresalen y eng...
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