COMERCIO
TESIS
Los intercambios comerciales son tantos que es imposible enumerarlos y más aún las interrelaciones entre países y empresas. Las importaciones de un país es un abanico superpuesto a las exportaciones, que domine uno u otro es signo de fortaleza o debilidad de su economía; el abanico suele tener varillas comunes, productos iguales que circulan en dos direcciones, varillas subdivididas tantas veces como empresas dedicadas a la importación o exportación. También empresas de distribución, grandes empresas que dominan la producción, distribución y venta, con grandes superficies en diversos países proporcionándoles la posibilidad de buscar el país donde los productos se vendan con mayor beneficio. Esta competencia múltiple es la base del desarrollo actual. Ser autosuficiente no es tener lo que se necesita y sí la capacidad de tenerlo o comprarlo; y para poder comprar es necesario vender. Así, un pollo de un país europeo como Portugal puede ser exportado mediante una empresa a Italia y otro de ésta a Portugal. Puede parecer absurdo, pero el comercio es así, las empresas buscan los mercados allá donde estén, o los crean. La globalización de la economía no es tanto buscar nuevos mercados como crearlos. Es aquí donde los países pobres tienen la responsabilidad política de abrir las fronteras a las empresas con capacidad de crear nuevos mercados y, por tanto, riqueza.
La globalización tiene sus críticas y, en algunos casos, con razón, como, por ejemplo, la oposición de los países pobres para abrir sus fronteras mientras los países ricos no quitan aranceles o subvenciones. Esta crítica no es del todo correcta, ya que existe un dumping social en los países pobres al tener un costo muy pequeño la fuerza de trabajo. Dicho de otra manera: llegarían a los países ricos demasiados productos a tan bajo precio que romperían los mercados, forzando a más empresas a trasladar la producción a los países pobres. Ponerse a discutir unos y otros un buen acuerdo sobre el libre comercio es la solución, y se daría un impulso a la economía mundial, incluidos los países más pobres.
La circulación de las mercancías por el globo no es un capricho de occidente: es una necesidad. Pensemos en la comida y nos daremos cuenta de que es imposible que haya para todos si los más capacitados para producir patatas por la técnica disponible para dicho cultivo -más el clima adecuado- no se dedicasen a ello con toda su energía dadas las cortapisas de fronteras. Cada país o región se debe dedicar a producir lo mejor que pueden y saben hacer, y llegar con este producto al resto del mundo. Esta especialización en la producción de alimento es la única forma de poder garantizar comida para todos. Pero los productos de la tierra hay que manufacturarlos en su mayor parte, por tanto, a la técnica de producir más y mejor, al mejor precio y en el clima más adecuado, hay que añadir tecnología para manipularlos y capacidad para la distribución, y ésta sólo la pueden liderar los países más ricos. Las interrelaciones entre zonas de influencias por empresas globales permiten que países atrasados puedan producir alimentos manufacturados y venderlos en las antípodas. En cuanto al aspecto sanitario, todo el mundo sabe que los productos salen de la zona de producción manufacturada o no con una serie de controles, como por ejemplo la fecha de caducidad y el etiquetado, o los componentes necesarios para su conservación etc.; es decir, en el país de origen cualquier producto que inicie el viaje parte con el tema sanitario resuelto, que no impide fallos. Son los países exportadores los primeros en ser exigentes ya que se juegan el futuro económico de sus empresas si no cumplen a rajatabla estos controles.
Para los demás productos -que son infinitos de nombrar como he mencionado anteriormente- la globalización es igual de necesaria e imposible de parar; la moda, la industria y sus componentes, cantidad de cachivaches viaja a mercados, distantes o cercanos, creando riqueza desde que salen hasta que llegan a manos del consumidor; lo mismo pasa con los energéticos como el petróleo, el gas, la luz, etc. Todos necesarios para alimentar el motor económico de los países. Este movimiento trae consigo riquezas añadidas: las infraestructuras necesarias como carreteras, vías de tren, rutas marítimas etc. Nada de esto podría desarrollarse plenamente si los productos no presionasen creando la necesidad de medios de transportes por su multiplicación incesante a nivel mundial. Pero no sólo viajan por el planeta los objetos, la globalización es también información. Si el dinero circula a velocidad óptica, la información hace lo mismo, al igual que la cultura. ¡Quién se podría imaginar hace unas décadas que cualquiera tendría acceso al ultimo libro publicado o disco grabado o cine, juegos, arte, etc.!
Oponerse a esta globalización necesaria e imparable es un suicidio; poner trabas al comercio sólo trae consigo menos libertad. Individualmente es imposible oponerse a esta, pero sí colectivamente, y ya se sabe las consecuencias históricas de países enteros y los pocos que quedan no son precisamente ejemplos de libertades individuales.
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