TECNOLOGÍA
SINTESIS
La tecnología se inició en un palo cogido por la mano de un homínido; el
ser unicelular se dividió en dos cuando a un extremo del palo le sacaron punta
y en tres células al atarle una piedra en el mismo extremo. Este y otros (como
provocar fuego a voluntad tuvieron efectos en nuestros antepasados para seguir
la evolución) tuvieron otras consecuencias. Una de ellas fue que la técnica
empezó a tener vida propia y pasó de unicelular a multicelular; con los signos,
jeroglíficos, el poder hablar y escribir. Un invento nuevo como la rueda
posibilitaba o, más bien, invitaba a otros más complejos. La técnica siguió su
camino y de multicelular paso a pluricelular. De ninguna otra forma se puede
describir la aparición del motor de explosión, la mecanización o robótica; los
seres tecnológicos han seguido aumentando en complejidad pluricelular: los
aviones vuelan solos, la información viaja en tiempo real. Las pluricélulas
tecnológicas se han asociado y han creado órganos que colaboran con un objetivo
común: así la Biología, Genética e Informática han digerido el ADN y con los
principios vitamínicos o células madre, el ser humano asociado a la tecnología
-o al revés- puede hacer un ser a su imagen y semejanza. Hemos completado el
saber y los efectos no son sólo los clones humanos, sino otros más, incluidos
los tecnológicos.
No es de extrañar que el dinero se reproduzca solo; es un animal
tecnológico global y ha hecho todos los deberes: nace por herencia y/o
ganancias en otros negocios, y crece y crece en los circuitos financieros. En
la fauna tecnológica todos los seres son necesarios, pero no conviene que
domine un depredador, lo que no es el comercio o no debería serlo: es una presa
tecnológica (a más global más recursos); es necesario que haga los deberes para
que se reproduzca solo y los países pobres puedan ser autosuficientes. El dinero
-como depredador que es- prefiere tener al comercio encerrado en una reserva donde
poder servirse sin esfuerzo, y esta facilidad es precisamente su debilidad.
La tecnología ha descolocado el presente por aliarse con la parte de la
humanidad que tiene más poder, y si la democracia nació para beneficio de la
mayoría, repartir tecnología es la solución. Donde más se nota la diferencia es
en las personas y en su educación. Mientras estoy escribiendo este libro puede
estar a punto de nacer los primeros clones humanos, al mismo tiempo que la
mayoría de las personas no pueden viajar libremente por el planeta ni comer de
forma adecuada o tener una educación suficiente. Se necesita la ilustración
tecnológica: si unos pocos mandaban y lo hacían mal por ser pocos, hay que
recurrir a todos y que tengan en sus manos las técnicas suficientes para que la
mayoría se adapte al presente y pueda seguir al futuro. Hay que fusionar
altruismo y egoísmo: más ricos y menos pobres, es lo único positivo, cualquier
otra combinación será negativo, imposible o el caos.
Las grandes empresas tienen todos los eslabones de la cadena, se reproducen
solos, depredadores que se tragan a las víctimas (OPA hostil) o se fusiona con
otra para tener más autonomía. Igual sucede con la información por ser empresas
y grandes y viajar como el dinero en tiempo real; se reproducen solos, es por
tanto un depredador. Para que estos tres seres tecnológicos no dominen el
globo, necesitan que tengan contrapoderes: impuestos (hándicap), por la
velocidad con la que se apoderan de las ganancias, competencia por dentro y una
crítica o presión desde el exterior.
El planeta tiene los recursos suficientes para todos sin contar con la
tecnología. El despilfarro es como la numeración, empieza en uno y no tiene
fin, devora todo, incluso los recursos inagotables que la tecnología ha hecho
que se reproduzcan solos: son pocos, pero habrá más presas tecnológicas. Si
nada se destruye sólo se transforma, la técnica ha encontrado la conexión: el
ADN tecnológico, las células madre para inicios sin fin.
Esta inteligencia artificial tiene sus peligros, nada en la vida es
gratis y la tecnología no iba a ser menos. Tiene defectos propios: le salen
virus informáticos que contrarrestan con las vacunas correspondientes. Defectos
para los demás y sin vacunas, como la aparición de aviones de guerra sin
pilotos que pueden ser reproducidos con la robótica en una cadena sin fin. Y
como todo depende del uso que se haga de las cosas, la tecnología puede
conseguir en el futuro comida sin trabajar o ni trabajo ni comida.
La tesis globalización es que partes han hecho los deberes y otros no;
la antítesis pone de manifiesto las carencias y esta síntesis es globalizar las
partes que no lo son, las carencias de lo que es global y enmarcarlas para
darles solución. Y no puede ser de otra manera que un marco general que lo
regule, aunque sea de forma mínima. La ciencia ha roto las reglas de juego, le
corresponde a ella reponer el equilibrio imperfecto, no para retroceder a un
pasado imposible sino para llegar a un futuro posible y necesario. Si ha
conseguido que partes se reproduzcan solos, que haga pasar los clones de
perfectos a imperfectos para que se perfeccionen por la evolución. Sólo hay un
paso más, tecnológicamente hablando: un marco mundial de todo, con sus reglas e
impuestos madres.
La Biología es un tren cuya primera parada fue la primera célula. Su
marcha evolutiva le llevó a la parada humana, cuando el hombre utilizó el
primer palo con criterio y razón, arrancó en paralelo el tren tecnológico;
mientras la Biología recorría el trayecto de las luces a la democracia, el tren
tecnológico evolucionó a la razón técnica perfecta. La próxima parada de la Biología
es la democracia tecnológica. Los dos trenes convergen en un punto futuro: la
fusión de Biología-Tecnología, democracia global. Pero puede ocurrir que
choquen, o que uno de los dos se dirija a una vía muerta: un eslabón perdido.
“La tecnología es un ente infinito; es un absoluto o, mejor dicho, el
Absoluto; es el principio del Universo, el Primer Mater, la causa primera; es
el Espíritu o la Razón universal; es el Bien; es lo Uno; es lo que está más
allá de todo ser; es la finalidad a que todo tiende” ¿Estoy retratando a Dios?
Pues sí, las definiciones anteriores de Dios están en el Diccionario de
Filosofía de D. José Ferrater Mora. Esta analogía la voy a completar con una
relación entre tecnología, democracia y un feto humano, para lo cual trascribo
un párrafo de un artículo sobre Biología aparecido en el diario El País, el día
11 de agosto del año 2002, firmado por J. C. Izpisúa, D. Rasskin y A. Raya. “El
desarrollo es una danza de señales moleculares y fuerzas celulares. Los genes
expresan proteínas con pautas temporales precisas, otorgando a cada célula un
destino dentro del embrión. Esta dinámica temporal crea formas, genera tejidos
y, a través de plegamientos, empujones, tirones y roces, va formando los
órganos en un equilibrio exquisito entre la forma y la función. El desarrollo
es, pues, un juego entre el tiempo y el espacio, una coreografía de moléculas y
una danza de células, un juego de tiempos para crear espacios funcionales.
Durante el desarrollo se genera ritmos y sincronías, a veces en consonancia con
lo que sucede en el exterior, como los ritmos de la noche y el día o los ciclos
lunares” La democracia nació a base de plegamientos, empujones, tirones y roces,
y creó órganos en un equilibrio entre la forma y la función. La analogía es
evidente y también con las empresas, si es que de verdad quieren llegar a la
mayoría de edad; es el camino que le falta por andar también a la tecnología,
para llegar a la democracia tecnológica.
Estas dos escaleras en paralelo que forman la Biología y Tecnología han
tenido desde el principio los escalones con un desnivel. La humanidad nació coja
y continua: mientras el hombre subía el tercer escalón a las luces democráticas,
la técnica subía el segundo. A esta escalera o vía de tren les faltan dos
escalones o estaciones para converger, y si deseamos no estrellarnos hay que
controlar la velocidad de aproximación. Hay un problema base: los trenes
avanzan con vagones sueltos, unos más rápidos que otros, podemos tropezar en
cualquier momento y para evitarlo hay que conseguir que la democracia humana
pase de parcial a mundial, al mismo tiempo que la tecnología se tiene que
democratizar y hacerse global. La fusión consiste en que los trenes intercalen
vagones. Cualquier error en esta sincronización dará un resultado de muertos o
que se fusionen las personas o países más ricos, con la tecnología por ellos
desarrollada y que el resto entre en una vía muerta: un eslabón perdido. No
sería la primera vez que esto ocurre, pero si la primera que sabiéndolo y
pudiéndolo evitar, no se hiciese. Los que mayor responsabilidad tienen son los
ricos, por capacidad y necesidad, pero todos somos necesarios para tirar del
tren y poder montarnos en la evolución.
La síntesis del presente en relación con la tecnología es que hay que
globalizarla, pero antes hay que marcar unas reglas, límites tecnológicos. Ya
los hay. A los países no democráticos se les ponen trabas para evitar que
consigan tecnología nuclear (sin mucho éxito, por cierto). Otros controles o límites
existen con el mismo resultado. No son estos controles a los que me refiero,
sino a los controles de los seres tecnológicos; nacerán más incluidos
depredadores. Cuando nazca el homínido tecnológico, (un humano con tantos
órganos biológicos trasplantados como originales; más, órganos mecánicos con
funciones biológicas; más, órganos mecánicos con funciones técnicas; más,
órganos recuperados biológicamente con las células madre) la mayoría de la
humanidad debe tener resuelto el hambre, la educación, los recursos, la
libertad, la justicia: en definitiva, la democracia total. Los derechos son
universales, los tecnológicos igual. Para conseguirlo habrá que implantar una renta-básica-social-tecnológica: estos
son impuestos y quien más debe pagar evidentemente son quienes más tienen, es
decir, los depredadores. Impuestos más reglas claras, conocidas por todos y respetadas
so penas de castigo por ley. Sólo la democracia puede conseguir que todos
participemos.
La síntesis es la democracia, es
el denominador común del progreso; la evolución de un feto humano a semejanza
de la tecnología y empresas. Y para demostrarlo voy a transcribir como en unas páginas
anteriores, otro párrafo del mismo periódico el mismo día 11-08-2002 por el
profesor de Investigación del Centro de Biología de España, D. Antonio García
Bellido: “Entendemos el papel de genes diferente en la especificación de
territorios embrionarios como los que aparecen a lo largo del eje cabeza-cola,
con sus diferentes segmentos; en el eje dorso-ventral, con la aparición de
diferentes tejidos, y en la formación de apéndices, patas y alas. Y estamos
entendiéndolo porque los genes que especifican estas diversidades especiales
son los mismos, están conservadas a lo largo de la evolución y son
transferibles, reteniendo su función entre organismos muy diversos, como la
mosca y el hombre, con ancestros comunes de hace 600 millones de años.
Esta conservación de genes ocurre porque sus funciones están basadas en
interacciones moleculares, y éstas, en el reconocimiento molecular. La síntesis
de la lengua genética no puede cambiar porque las palabras -las moléculas, los
genes- no se entenderían. Por ello la mayoría de las mutaciones son letales”.
La lengua genética es la democracia, el denominador común de la Biología y
Tecnología. La fusión de las dos debe hacerse con cuidado, respetando las
reglas del juego o corremos el peligro de una mutación inservible.
Descrita la analogía entre Biología, Tecnología y Democracia, globalizar
la tecnología es respetar todo lo descrito anteriormente sobre la democracia,
la armonía en sus componentes es la base. Cualquier maquina (ordenador) o
empresa global debe tener equilibrio entre la forma y la función. La lengua
genética sirve tanto para las maquinas como para las empresas y no respetar el
equilibrio genético es mutar a lo desconocido. Hay que democratizar las
empresas globales. Repartir recursos mediante la creación de las
infraestructuras en los países pobres. Democracia social en los medios de
comunicación para controlar los excesos o carencias. Sintetizar el presente.
Cohesionar el mundo tanto político, económico y social no es otra cosa que respetar
las decisiones de todos. Decisiones en política, empresas y la diversidad
social; una renta básica en decisiones políticas que hará que la mayoría
proponga soluciones para todos más una renta básica social, es decir educación
e información en los medios, más una renta básica tecnológica para que todos
puedan acceder a los avances científicos. Y nada de lo anterior es posible sin
una renta económica por trabajo o subsidio proporcionado por los impuestos.
La adaptación de los pobres a las nuevas tecnologías ocupará dos
generaciones. Pasar de preindustrial a pos tecnológico es un salto posible, no
soy el primero en decirlo, lo he leído a un dirigente sudafricano y tenía
razón. Esta síntesis tecnológica no necesita pruebas psicológicas de cómo se adapta
un pobre al primer mundo tecnificado: con que deje de ser pobre es suficiente,
el solo sabrá buscar los resquicios del presente para progresar: El estudio de
la globalización o globalogía o síntesis, es la armonía o esencias de las cosas.
Las partes son el todo. Nada se podrá conseguir si una parte no es global. La
dialéctica repetitiva, la espiral con dos aciertos y un error, por sectores y
conjunto de sectores. La tecnología es un sector y si una parte del mundo no
tiene acceso a ella, el mundo está cojo o enfermo: un cuerpo está sano cuando
todos sus órganos funcionan bien; basta que uno falle para que se convierta en
un enfermo. El cupo de errores está
cubierto, la globalización los ha puesto de manifiesto, es hora de ponerse a
trabajar para dar dos pasos: uno para enmendar los errores y el otro para
avanzar hacia el futuro, que será tecnológico tanto en lo personal como en lo
político y social.
Permítanme una licencia futurista más: un hándicap; una carrera posible
si antes se le ha puesto peso extra (impuestos) a los mejores.
Una mujer de un país cualquiera (estado) de estrato social indeterminado
(todos salen con tacos) como la edad (en su carril), raza, color, religión (con
su equipo, sola o mezclados), incluido nombre (dorsal). Se ha levantado
contenta pues ayer le confirmaron en el trabajo que la empresa le ingresaba el
plus por haber tenido una idea adecuada. Trabaja por cuenta ajena desde hace
cuarenta años, veinte en la actual dedicada a la farmacología. Hoy va a iniciar
los ensayos clínicos para eliminar las jeringuillas móviles con células madre
incrustables, por otras fijas incorporadas en el cuerpo. Precisamente hoy hace
diez años que le trasplantaron el corazón, por culpa de un accidente de
tráfico; tiene las caderas y una rodilla artificiales, más parte de la piel de
la cara retocadas por células madre y corregidas por la cirugía estética. Es
por tanto un día especial. Además, es día de lecciones y está muy interesada,
así que nada más desayunar enciende el móvil que lleva incrustado en la cabeza
y visualiza todas las elecciones (políticas: mundial, supranacional, nacional,
autonómica, local; empresarial; social: mundial, supranacional, nacional; todas
juntas, o la mitad de forma trasversal con dos años de diferencia) y los
distintos partidos con más posibilidades para decidirse, aunque tiene claro
casi todo. Después ordena al móvil visualizar la agenda del día. Las elecciones
son a las doce. Consulta el tráfico para decidir si transporte público o
privado y decide el público, desea leer en el trayecto. A las doce volverá a
encender el móvil, votará por él y hará unas compras.
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