RECURSOS
ANTITESIS
En qué clase de mundo vivimos donde el dinero se reproduce solo sin
límites conocidos; la producción se multiplica por dos, por diez, por veinte
cada pocos años; los productos básicos, en cambio, para los necesitados son
finitos. Si la capacidad de producir en la actualidad es casi infinita y los
alimentos son productos, los alimentos deberían ser casi infinitos. La tesis no está por la labor de reconocer lo
evidente, que si sobran los recursos en un sitio y faltan en otros no es que
sean finitos es que están mal repartidos, ¡perdón!, es que la distribución es
infinitamente mala. Para los ricos canalizar los recursos sobrantes a los
pobres o producir más para repartirlos no está en sus cálculos y lo tapan con
la excusa finita -pero escusa cotidiana-: que los pobres no deben recibir gratis
los alimentos porque se acostumbran a no hacer nada; que ciertos productos
industriales tienen doble uso comercial y militar; que los productos de los
países pobres no deben circular a los países ricos porque hundirían el mercado
rico. Finito e infinito son absolutos imposibles y la política -que es el arte
de lo posible- tiene un déficit cotidiano de años, por no hacer lo posible para
que las necesidades básicas del tercer mundo estén en la actualidad casi
resueltas. Pero claro, la política, que en teoría se encarga de todo incluida
las reglas del juego democrático, no ha hecho los deberes y la producción sigue
en manos no democráticas: en manos infinitas por ser siempre las mismas.
La necesidad imperiosa de comida no agudiza el ingenio sino lo embota.
La tesis acepta en este capítulo que las ideas son infinitas, pero lo supedita
a una democracia consolidada; a una libertad colectiva e individual que sólo
puede ocurrir con las necesidades básicas resueltas. Parece como si la
globalización fuese lo primero y lo segundo los recursos necesarios. Como
consecuencia de lo primero el fallo de planteamiento es total. Ni ingenio ni ideas
son posibles cuando las situaciones son de vida o muerte y la incertidumbre es
el caldo cotidiano de la existencia.
Si los recursos son ideas y las ideas son recursos inagotables cómo se
sale de este círculo vicioso si los pobres no tienen recursos para poder tener
ideas. Y las ideas que se les ocurren no pueden canalizarlas para tener más
recursos. La pescadilla que se muerde la cola -como siempre- al menos que los
impuestos a los ricos rompan el círculo infernal. La tesis global no pretende
esto, pues en cuanto oye hablar de impuestos le entra escalofríos y en vez de
impuestos dice que sin libertad individual no hay recursos. Pero esta
afirmación es falsa: la libertad individual no existe con el estómago vacío;
primero comer, luego libertad, y entonces sí, la democracia se convierte en el
líquido donde todos se pueden desenvolver con cierta libertad y las ideas, por
simple que sean o por su causa, se pueden ejecutar. Los pobres viven en un
entorno simple y embrutecedor, y como resultado tienen pocas ideas. Y si la
mejor idea según la tesis es la democracia, ¿cómo se puede tener una idea y
realizarla estando en las peores condiciones? Lo mejor es proporcionarles
recursos cotidianamente y las ideas -como parte del ser humano- saldrán solas y
adaptadas al medio en donde se vive.
Como saber a dónde nos dirigimos si antes no nos imaginamos este lugar.
Quien se imaginó la democracia se la imaginó perfecta, no la que tenemos. Pero
para tener este sistema imperfecto que es la democracia, alguien tubo que
imaginársela perfecta. La tesis no quiere una democracia global platónica, pero
tampoco una democracia imperfecta global, con carencias provisionales en
libertad, pero no en necesidades básicas. La democracia global es la mejor
solución para que ilumine el camino, la estación de llegada tendrá claroscuros
y siempre necesitará de reformas.
Los recursos -dinero, comida, agua e infraestructuras- tienen valor
propio, se reproducen solos y la cantidad depende de la velocidad de rotación.
Si el dinero atrae al dinero, la comida más alimento, la humedad más agua y las
infraestructuras más infraestructuras. Tienen valor propio, pero solos no son
nada si no se unen a la libertad, comercio, competencia y democracia. Estos
conceptos también tienen vida propia y se reproducen solos, pero si no se unen
a los anteriores no son nada. La unión de unos y otros es una fusión a dos
tiempos: primero dinero, comida, agua e infraestructuras y luego libertad,
comercio, competencia y democracia. La tesis quiere montar primero una
democracia en el aire, sin infraestructuras, con urnas de papel, crear
competencia sin agua para la mitad de los que compiten, comercio antes que la
comida llegue y la libertad antes que el dinero cuando el dinero da la
libertad. Queridos lectores, pueden hacer todas las combinaciones posibles; yo
sólo haré una más: la tesis quiere montar primero la democracia sin comida.
En cuanto a que la rotación es la causa de la cantidad, el ejemplo del
dinero es meridiano: una vez que nace se reproduce sólo a condición de que
cambie de mano, a mayores cambios de manos, mayor reproducción. La tesis
propone que la comida no circule, pero las ganancias dependen de la rotación
con la que venden los productos: la rotación es la Alma Mater del comercio. El
agua es siempre la misma, la cantidad no puede aumentar, es la velocidad de
rotación del agua disponible la única solución, y crear los canales para que el
agua circule provoca el nacimiento de la agricultura. Por último, las
infraestructuras. Estas dependen primero de que alguien las haga nacer. Una vez
esto, crecen y se reproducen a velocidad creciente. La tesis global pretende
que las infraestructuras nazcan por generación espontánea en los países pobres
cuando las semillas necesarias las tienen los ricos a raudales: impuestos.
El repiqueteo constante de la tesis global según la cual los millones de
personas que viven con un dólar al día disminuyen en el tiempo se debe a la
contabilidad creativa. Si hace veinte años con un dólar al día se podía mal
vivir, restando la inflación, en la actualidad ni mal vivir se puede. La tesis
es capaz de la creatividad perfecta, y dentro de unos años no habrá pobres para
las estadísticas de un dólar al día. Los errores y aciertos del pasado iluminan
el presente y, para reducir los primeros y aumentar los segundos, hay que poner
sobre la mesa principios racionales, sentido común, datos ciertos, principios
sólidos. Decir: que cada vez hay menos pobres ilustra perfectamente el error de
la tesis global.
La propuesta de la tesis para los países pobres es que se democraticen y
abran sus mercados de par en par y así la proporción del esfuerzo económico
pase de la agricultura, a los servicios, a las industrias, etc. Estas y otras
consideraciones parecidas se reducen a un postulado que de llevarse a cabo –y
que está en la tendencia actual- nos pondría a todos -países ricos y pobres- al
borde del abismo ecológico.
Haciendo una hipótesis de futuro, enunciando fenómenos positivos y
negativos que se vallan superponiendo unos a otros, podemos llegar a unas
consecuencias que serán positivas o negativas. Para la hipótesis he elegido la
ecología, importante por la relación con el agua disponible, la comida, la
sanidad, entre otros. La hipótesis se parece a la educación por ciclos, cinco
enunciados-ciclos y una consecuencia final con aprobado o suspenso. Véase el
resultado si seguimos por el camino actual.
Fenómenos positivos:
De vez en cuando se descubre que una planta es la solución para una
enfermedad determinada, un descubrimiento científico que beneficia a la
humanidad. Este primer enunciado nos lleva al segundo: el almacenamiento de
semillas que en la actualidad se realizan -y seguro que en el futuro las
células madre de animales en peligro de extinción- es una buena perspectiva de
futuro para posibles soluciones médicas y de alimentos. Lo que nos debería
llevar al tercer enunciado: salvar sistemáticamente todas las plantas. La tesis
salva las plantas de los ricos, pero no por sistema. El cuarto enunciado
positivo está encadenado al anterior con los mismos vicios: las
infraestructuras que se realizan para prevenir el fuego de montes, desbroces,
cortafuego, gastos en equipos para apagar el fuego, etc., aparte de salvar
fauna, flora y vidas humanas, da trabajo (como todas las infraestructuras). El
quinto fenómeno positivo es que este esfuerzo lo realiza la tesis con un
porcentaje de un dígito económico, el referido al campo y que hace
aumentar la economía. Me imagino que si fuese sistemático y el esfuerzo
ampliado a lo que no es estrictamente del campo haría subir el porcentaje del
PIB en los países ricos. Es fácil subir el porcentaje, hay recursos para ello:
por tanto, positivo. Las consecuencias de los cinco enunciados anteriores -y
suponiéndolos en las mejores condiciones posibles, es decir, sin vicios como en
los puntos tres, cuatro y cinco- es que la tesis solucionaría la mitad del
planeta.
Postulado falso, ya que salvar la
mitad del planeta es como salvar la mitad de nuestro cuerpo. Los fenómenos
positivos cruzan la línea y se convierten en consecuencias negativas para el
futuro.
Fenómenos negativos:
Una planta o animal que se extingue es una catástrofe en el tiempo si
miles de plantas se extinguen otras tantas posibilidades médicas se cierran, o
alimenticias, o no se sabe que más, porque el futuro no lo conocemos. El
segundo enunciado negativo es el fuego, fenómeno corriente que arrasa flora y
fauna. Nada nuevo, pero incendios de veintisiete mil hectáreas, cincuenta mil,
cien mil, trescientas mil hectáreas -como el fuego del año 2004 en California-
son increíbles. ¿Prevención es un término ya inventado? El tercer enunciado es
el aumento del agujero de la capa de ozono que va íntimamente unido al cuarto
enunciado. Los países pobres avanzan con lentitud en el progreso, pero lo hacen
y consumirán cada vez más, y los problemas ecológicos aumentarán si los pulmones
del planeta están en los países pobres. El aumento de las industrias en estos
países será mortal de necesidad si no se les ayuda para que crezcan de forma
sostenida y ecológicamente. El quinto fenómeno negativo es que, si casi todo el
PIB de los países pobres lo dedican para comer, cómo van a dedicar más para
potenciar los enunciados positivos que sin duda tienen. Tendrían que dedicar el
150% del PIB -y como esto es imposible- se llega a las consecuencias de los
enunciados negativos.
Los países pobres no pueden salvar su parte del planeta, y si la parte
positiva termina siendo negativa, en paralelo los pobres se pasarán a la zona
rica o positiva para poder vivir de forma digna o, simplemente, vivir y que sea
lo que Dios quiera.
Esta hipótesis terrorífica nos debería hacer reflexionar. Aunque así
escrita puede parecer un cuento todos los datos son reales y evidentes, y si el
tiempo para que se cumpla es largo, no por ello debemos confiarnos. La tesis
global debe recapacitar e invertir en ecología, pero también en las demás
partes colaterales de la hipótesis: agua, alimentos, sanidad global. Todas por
sí mismas son una hipótesis que no caben en esta antítesis de la globalización
y todas las consecuencias llegarían al mismo punto final.
La tesis pretende que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres que
se arreglen como puedan, pero el planeta no da más de sí. La Historia es una
evolución a mayor y ha llegado al tope. Global también significa que no hay más
allá, por tanto, la solución es organizar lo que hay. Salvar la parte ecológica
de la Humanidad debería ser una asignatura obligatoria para los países ricos y,
por el contrario, deja que África se muera de sed, hambre y sida; que los
desiertos crezcan con las consecuencias en vidas. Ahora África, luego ya
veremos. Estamos todos en el mismo barco y el armador global cree de manera equívoca
que se puede salvar en el último momento mientras el hambre en la bodega global
es como un lastre del que pueden prescindir. Globalizar los recursos -agua,
alimentos, sanidad, educación, infraestructuras- es salvar el planeta, y para
que haya una conciencia total de esta necesidad, los pobres deben de dejar de
serlo. La prioridad es eliminar el hambre, y la tesis tira piedra contra su
propio tejado si no contribuye con toda su potencia, que es mucha.
En el momento en que vivimos la mecanización ha llegado a límites jamás
soñados. Cuando hay aviones de guerra autodirigidos como he mencionado decir
que no hay alimentos para todos es faltar a la verdad. La mecanización en la
agricultura y en todo lo relacionado con los alimentos son lo suficientemente
perfectos para solucionar el problema. Tanto es así, que para que no caigan los
precios se subvencionan arranques de árboles, disminuciones de cabañas vacunas,
etc. Es decir, se autocontrola la producción para evitar que sobre lo que les
falta a otros. Si se paga por el agua embotellada precios de oro incoloro, ¿será
porque se subvenciona la escasez para que falte a los pobres y los ricos la
paguemos a precio de gasolina de 99 octanos? Si somos capaces de crear maquinas
que fabrican millones de piezas, sean de hierro, tejidos, electrónica, etc., ¿por
qué los países pobres tienen a millones de hombres, mujeres y niños trabajando
como máquinas a precios de hambre?: precisamente para consumo de los ricos.
Unas preguntas más para la tesis: ¿es verdad que las máquinas producen lo que
pregonan? ¿Sólo se inventan máquinas para lo que conviene a los ricos? ¿Se auto
dirige la investigación en la dirección anterior? ¿Es el mercado el que dirige
la línea a seguir? ¿No hay nadie que se salga del camino trazado y -por
casualidad- inventen algunas maquinas capaces de resolver los problemas
médicos, falta de agua o alimentos? ¿Si alguien crea algo parecido la tesis
global qué haría? ¿Lo promocionaría, sería indiferente o se opondría?
¿Si siempre ha habido ricos y pobres, y si el aumento de ricos y pobres
ha llegado al límite de lo que el planeta puede soportar qué hacemos?: ¿seguir
con la inercia del pasado o cambiamos la dirección para adaptarnos a un futuro
con límites en despilfarros ecológicos, económicos y sufrimientos innecesarios?
La tesis está en este pasado imposible de continuar, verificado a través de los
medios de comunicación. La visión por todos de las carencias en los países
pobres nos acerca a ellos, ya que la solidaridad crece por la proximidad y las
imágenes de estas personas derrotarán la tesis global con tal de que se cambie
en la dirección adecuada.
Y en relación con las catástrofes naturales siempre han existido, sólo
que ahora las consecuencias son las vidas de los pobres cuando les sucede a
ellos y consecuencias económicas cuando es en zona rica. Y con los conflictos
armados la tendencia se multiplica: los pobres ponen las vidas y los ricos las
armas; los muertos civiles son prácticamente los únicos que pagan el precio,
mientras que las armas destruidas y obsoletas permiten más ganancias a los
ricos al reponerlas. Cuando la tesis global dice que la inoperancia de los
dirigentes del tercer mundo es parte de la culpa de la situación de estos países,
están echando la culpa sobre los más débiles; aprovechan al culpable de turno
para librarse de su culpabilidad en el tiempo: pasado, presente y en todo el
espacio global.
La ONU es el foro donde se debería haber resuelto los problemas de
recursos para todos y escenifica el fracaso de los poderosos para solucionar
los problemas de los pobres. La tesis propone un cambio en las reglas del juego
mundial, una reforma de la ONU, pero la organización es un instrumento de los
países que aportan el capital para su funcionamiento y el control político
mediante el veto de cinco países. Cualquier ampliación del veto a otros países
conformaría una organización más parecida a un G7 ó G10, un juguete, una
batalla naval donde los ricos disparan y los pobres se hunden. Cuando un problema
afecta a todos, todos tienen derechos y deberes, y cualquier reforma a mejor
pasa inevitablemente por dar voz y voto a todos por igual, lo demás será un
retoque sin solución de futuro y quién sabe si a peor.
PRUEBA DEL ALGODÓN
El mayordomo oficial está dispuesto para pasar la prueba a los recursos
globales y depurarla de imperfecciones; tiene dudas y resquemor por los
continuos tropiezos, por grasa y trampas personales, tanto para él como para el
sustituto del capítulo tercero (el de las personas).
Los recursos humanos son recursos así que el mayordomo pasa un pack de
algodones cualquiera sobre el contrato del mayordomo provisional y le sale
sucio de autoridad, por no garantizarle los derechos sociales; sucio de
injusticia por no ser actitud justa entre individuo y ETT, y sucio de
incompetencia por exigir que tuviera experiencia y ser joven a la vez.
El mayordomo impertinente coge un tri-algodón y lo pasa por una esencia
del progreso: educación, por otra esencia de la competencia: favorece el
comercio y otra esencia más del orden: autoridad que garantice los deberes y
derechos sociales, y le sale el algodón vacío de ideas, porque sin derechos,
sin educación y sin las practicas con un mayordomo oficial, el mayordomo
provisional no puede progresar para favorecer el comercio.
El mayordomo coge otro pack de algodones al azar y los pasa por los
recursos en general y le salen escuálidos, secos e inflados: escuálidos por
falta de comida para los pobres, secos por la falta de agua e inflados por
tener los ricos los almacenes llenos de comida y agua.
El mayordomo coge un número indeterminado de algodones, los pasa
aleatoriamente por las esencias múltiples y le salen todos con un problema
ecológico y en peligro de extinción.
El mayordomo no tiene dudas de que su trabajo lo realiza adecuadamente y
no se merece que le empujen por los escalones o le despidan; que no es
necesario gastar tantos recursos para saber que los algodones salen con grasa
por déficit democrático, con incompetencia de sus jefes, con nulo progreso para
las nuevas generaciones, con injusticias para los que no tienen nada y, por último,
los algodones salen sucios por desorden mental.
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