RECURSOS
TESIS
El contacto cotidiano con la opulencia de recursos en el mundo
occidental da la errónea impresión de que estos son infinitos. No es fácil de
soportar que millones de toneladas de alimentos se desperdicien al mismo tiempo
que se describen las carencias del Tercer Mundo. Pero al igual que los mares a
ras de suelo parecen infinitos -y no lo son-, con los recursos pasa lo mismo:
son finitos. Sólo se puede repartir lo que hay y esto no da para todos -y si lo
hubiera sería repartir pobreza-. Los regímenes políticos que ejecutaron un
reparto de tierras igualitario (o centralizaron toda la producción) terminaron,
no con la pobreza, sino con el mismo régimen que lo impuso: rectificaron a la
fuerza para dar paso al libre comercio.
Los recursos son finitos, las ideas no. En esto la síntesis y la tesis
estamos de acuerdo y que la mejor de todas las ideas es la democracia. No es
por casualidad que los países ricos sean democracia y los pobres, o no lo son o
tienen defectos graves en su funcionamiento, y las excepciones de países ricos
con dictaduras se deben a que poseen recursos naturales como el petróleo etc. Estos
también son finitos y algún día se les acabará las siete décadas de vacas
gordas.
La democracia permite la creación individual, las dictaduras no, y los
países con culturas que niegan el individualismo se cierran a las ideas o a la
creación -que es lo mismo-. La relación entre recursos disponibles y libertades
individuales para crear cuadros, libros, esculturas, negocios, películas, etc.,
es total: si no hay libertad no hay recursos. En lo que esta tesis no está de
acuerdo con la síntesis es en pasar la democracia nacional a global. De momento
no es posible. Muy bella la idea platónica, pero por eso precisamente es
imposible. En cambio, las personas del Tercer Mundo tienen la suficiente información
respecto a la libertad que se disfruta en el primer mundo que presionan a sus
gobiernos democráticos y dictaduras para que ellos también puedan vivir en una
verdadera democracia -no platónica y mundial sino real- con sus defectos
nacionales, que les permitan poner en práctica las ideas que se les ocurren y
que no pueden ejecutar por falta de libertad.
Las cifras económicas, o se dan todas y completas o ninguna; mejor no
hacer aproximaciones a bulto. Es muy fácil hacer demagogia (y más con los estómagos
llenos). Si hace veinte años eran mil millones las personas que disponían de un
dólar al día para sobrevivir y las hemos reducido a ochocientos millones
demuestra que caminamos en la buena dirección: tortuoso, con baches e
insuficiencias, hay que reconocerlo, pero el dato es global y fiable.
Cada vez hay más recursos para los pobres por ser estos menos y por el
continuo progreso de la producción de alimentos gracias a la técnica. Los transgénicos
son la muestra perfecta por donde debemos insistir. Mejores alimentos y mayor
producción, con factores añadidos como menos influencias de las plagas y
productos con proteínas especificas para luchar contra deficiencias o carencias
particulares. La técnica al unirse a la Biología nos va a proporcionar en el futuro
inmediato una fusión entre alimentos, agua, sanidad y ecología. Así un producto
agrícola necesitará un mínimo de agua, producirá más cantidad, unido a la
calidad y sanidad. Seria cerrar el círculo para aprovechar mejor los recursos
ecológicos del planeta. De aquí la contradicción de los ecologistas y países o
grupos de países que se oponen a las producciones de transgénicos. Los
coletazos del progreso no nos deben hacer olvidar que caminar tiene sus riesgos,
pero quedarse quietos o reducir el campo de acción de la técnica disponible
para mejorar los productos transgénicamente no favorece la ecología. Todo lo
contrario: lo que no aprovecha el hombre termina en la extinción, en urnas de
museos para ser contemplado por eruditos que saben infinidad sobre plantas y
animales y nada de cómo ejecutar proyectos de envergaduras para dar de comer a
millones de personas.
Crear reservas ecológicas y proteger animales y plantas en peligro de
extinción no está en contradicción con la producción de alimentos de forma
masiva; más bien al revés. Igual que proteger parajes naturales y al mismo
tiempo –no en el mismo espacio claro está- construir pantanos para la
administración del agua disponible. El futuro será resolver estas contradicciones
y la técnica -junto a la Biología- lo conseguirá. La armonía a la hora de
afrontar los problemas del presente y del futuro serán los grandes problemas
que tenemos que resolver. Y la negativa, cerrarse en banda, el boicoteo
continuo -en vez de negociar o proponer cosas con sentido lógico- no ayudará ni
a la ecología del planeta, ni a combatir la pobreza.
Caer en la tentación de simplificar los problemas de alimentación del
planeta, en base al aumento sin más de la producción agrícola o ganadera es
caer en una reducción grave ya que en los países ricos -cuyo arquetipo es el
espejo donde todos los países pobres se miran- sólo un dígito del PIB procede
de la agricultura; el resto -más del noventa por ciento- son servicios,
producción industrial, etc. Los recursos están más en la fusión de la
automatización gracias a la técnica con los servicios financieros y la
investigación ecológica, farmacéutica, industrial, etc. De todo lo nombrado y
del resto, la parte ecológica y alimenticia será en el futuro una pequeña parte;
el resto será la parte del león. Comprometer a los países pobres en gastos
mastodónticos durante décadas para solucionar los problemas de alimentación que
serán superados nada más inicien el progreso económico es hacerlos caer del
futuro antes de iniciarlo. Los países pobres dedican casi todo el esfuerzo a la
alimentación, y esto debe resolverse para dar cabida a lo demás, no al revés. Los
problemas actuales de falta de alimento provienen de tres factores: catástrofes
naturales, conflictos armados e inoperancia política de regímenes dictatoriales.
Por desgracia, muy a menudo coinciden los tres factores: dirigentes sin
escrúpulos que inician guerras en medio de catástrofes naturales.
La reforma de la ONU -que en la actualidad se está negociando- debe
poner las bases para la cooperación y ejecución de programas para que el
desequilibrio de alimentos se corrija. Los países ricos no se opondrán a este
progreso del que saldrán beneficiados, pero los países con hambre perpetua
deben abrir sus culturas y regímenes políticos hacia la democracia: sinónimo de
progreso.
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