RECURSOS
SINTESIS
Si no partimos de la evidencia de que los recursos básicos son
suficientes y la escasez es más por cuestiones políticas, económicas y
sociales, nunca nos plantearemos cambiar las reglas de estas para adecuar los
recursos a las necesidades de todos. Que el mal reparto de lo existente se debe
más a falta de voluntad para solucionar el problema que a un fatalismo de la
especie humana. Si algo define a los hombres es su racionalidad y racionalizar
los alimentos disponibles debe ser un ejercicio diario y cotidiano. Podemos y
debemos tener una vida siendo razonables con pequeñas locuras, pero vivir todos
como locos inconscientes con pequeños lapsus de razón sólo tiene una
consecuencia lógica: pagar un precio elevado en vidas humanas. Racionalizar los
productos básicos para todos es una necesidad evidente, cosa que no ocurre por
la manera de estar organizada la actual sociedad de consumo.
La voluntad se caracteriza por dar rodeos para encontrar la solución,
curiosa semejanza con la democracia, cuya definición puede ser: que da rodeos
periódicos para que los distintos partidos políticos se encarguen de solucionar
los problemas de la sociedad. Si partimos de que hay recursos básicos para
todos al sumar los que hay en acto a los que hay en potencia -gracias a la capacidad
de los países ricos- sólo nos queda la voluntad para encontrar la solución. Sin
esta es imposible buscar los conocimientos necesarios para la finalidad última
que debe ser: erradicar el hambre. Y la decisión para ejecutar posibles
remedios y ponerla en acción sir perder tiempo está a la espera sólo de la
voluntad.
La contradicción de que unas cosas sean globales y otras no va contra la
lógica. Hay que fusionar la necesidad de los pobres con la sobreabundancia de
recursos de los ricos, de lo contrario se entra en contradicción con la esencia
de la globalización. Esta síntesis no pretende otra cosa que demostrar la
necesidad de buscar soluciones democráticas, de poner en marcha la voluntad;
poner en evidencia la imposibilidad futura de la globalización si partes de
esta se queda en el camino. La solución no es tanto dar respuestas a los
problemas como plantear que hay problemas y la necesidad de resolverlos. La
síntesis en este capítulo de recursos como en los demás no pretende arreglar el
mundo con ideas perfectas, imposibles de ejecutar, sino dar pistas de por donde
debemos caminar, reglas para que todos podamos participar en la búsqueda de
soluciones.
Para cambiar tenemos que reformar las reglas, es decir las estructura
del presente, sin lo cual difícilmente lo conseguiremos. Se necesita un
gobierno mundial y sólo tenemos a la ONU. En concordancia con lo que propongo
en el capitulo siguiente sobre esta organización, hay una necesidad de cambiar
las estructuras económicas, políticas y sociales, y la ONU debe reformarse para
que se convierta en una estructura política acorde con las funciones esenciales
de las dos palabras: estructuras políticas. La definición de política es
conocida por esto me centraré en estructura y para ello cito a Husserl: “Se
dice por ello que una estructura está compuesta de miembros -más bien que de
partes- y que es un todo más bien que una suma. Los miembros de un todo de esta
índole están enlazados entre sí de tal forma que puede hablarse de no
independencia relativa de unos con otros y de compenetración mutua. En la
estructura hay, pues, enlace y función, más bien que adición y fusión”. La
reforma de la ONU debe ir en dirección de las esencias de las estructuras, pues
ahora adolece en demasía de adiciones y fusiones por escasa independencia
económica y excesiva fusión a causa de los vetos.
La reforma de la ONU, imprescindible para cambiar la tendencia que ayude
a eliminar la pobreza, debe tener en cuenta la estructura mencionada anteriormente
y también el proceso de la Historia -según la cual- siempre es a mayor. Pero
como hemos llegado al final del espacio posible sólo podemos globalizar las
partes para perfeccionar el todo. Las estructuras del futuro deben tener en
cuenta el espacio, el tiempo que es el mismo para todas las naciones y la
cantidad porque, al estar todos en el mismo barco global, cambia la cualidad de
lo que es a lo que debe ser la ONU del futuro.
El cambio de cualidad como resultado de pasar la educación, de una parte,
de los ciudadanos de un país a todos tuvo consecuencias definitivas para que
los países ricos se convirtiesen en lo que son en la actualidad. Esta evidencia
que no se discute, es aplicable a la investigación: si no es básica y en todos
los campos, nunca se convertirá en una pieza fundamental de la perspectiva de
futuro. La tercera pieza que completa la triada es la ecología. Tres partes de
un todo en perspectiva que tiene dentro todos los recursos para las futuras
generaciones. Los recursos disponibles no son nada sin la sistemática educación
de todos los niños y niñas de un país, y la ecología como defensa del medio
ambiente, pero sobre todo como necesidad de cuidar los recursos futuros del
planeta, es imprescindible que cambie de cualidad para conseguir recursos
después de salvar plantas y animales. La cantidad de recursos que gastamos en
proteger el planeta debe pasar de partes a un todo, debe convertirse en un
esfuerzo sistemático con vistas a una generación. La analogía con la educación
es tal que no hace falta inventar nada, sólo el cambio lógico que representa
analogía y fotocopia. El nombre de Ecología General Básica es lo que mejor
define mí propuesta para que coincida en el futuro, salvar el planeta de la
destrucción ecológica y disponer de los recursos suficientes para todos.
El parecido entre ciclos educativos y los distintos niveles necesarios
para proteger el ecosistema es fácil imaginárselo: la división entre
flora-ciencia y fauna-letra o al revés; premios y castigos, con multas y
subvenciones; notas buenas para los que progresan adecuadamente en el Kioto e
insuficientes para los demás. Las asignaturas para los primeros ciclos de esta Ecología
General Básica deberían ser entre otros: prevención sistemática, archivo igual
de todas las semillas, prevención de fuegos, desertización, repoblación, adecuación
de todo ser vivo al medio más adecuado, etc. Los ciclos superiores deberían
incorporar investigación, mecanización, perspectiva, etc.
Implantar un sistema de esta envergadura sólo es posible teniendo la
suficiente visión de futuro; imaginarse el resultado final posible y poner los
recursos suficientes a disposición de la ciencia para que esta encuentre los resultados
acordes con lo imaginado, es decir, perspectiva. La inversión necesaria sería
tan grande que sólo puede implantarse de forma progresiva, pero teniendo como
final una generación. Invertir en futuro sin ver claro los resultados: otra
analogía con la educación. Diferente es en cambio la analogía entre ecología y
los gastos sin ver los resultados de forma clara que todas las naciones han
realizado en el pasado cuando invertían en energía petrolera, carbón, armas e industrias
pensadas, en general, para salvaguardar su independencia, pero en otros muchos
como forma de dominación y conquista. Hoy no es estrictamente necesario
disponer de petróleo para ser una potencia económica e independiente; sin
embargo, en el futuro el país que tenga resuelta su ecología tendrá ventaja, y
aunque la globalidad en ecología es un paso imposible de evitar, el país que
primero de el golpe seguro que dará dos veces antes que los demás se den cuenta
del filón en recursos disponibles que hay debajo de sus pies.
Una asignatura obligatoria de todos los gobiernos es el empleo, y si a
los profesores y profesoras no se les puede pedir resultados de toda una vida
escolar para saber si el Estado debe seguir gastando en educación, de igual
manera los empleos ecológicos deben ser con perspectiva de futuro para salvaguardar
la independencia de la especie, sin tener claro el resultado final. Los puestos
de trabajo que se mantienen en la actualidad en sectores que no son básicos
para el estado del bienestar ni en cualquiera de las tres perceptivas de
futuro: como la educación, investigación y ecología; son puestos de trabajo que
pueden pasar al sector privado si las empresas son públicas. Y si son privadas
con déficit, mejor no subvencionarlas por no ser rentables económicamente; deben
ser sustituidas o reconvertidas: son un gasto superfluo. Los gobiernos harían
bien en crear un sector público ecológico, pero teniendo presente que no estoy
proponiendo miles de cuadrillas plantando árboles manualmente, apagando fuegos
de mala manera o previniendo otras catástrofes naturales sin medios. Todo lo
contrario, porque si algo hemos aprendido en el presente es que la mecanización
es imprescindible. Puesto de trabajos sencillos sí, pero serian más los puestos
con necesidad de conocimientos específicos, técnicos múltiples para realizar
trabajos complejos, con mucha variedad de medios técnicos y también con la
necesidad continua de investigar en nuevas maquinas –que valdrían para otros
sectores después- para los nuevos proyectos.
Las asignaturas de esta Ecología General Básica deben ejecutarse de
forma sistemática -no me cansare de repetirlo- y con la rapidez que permitan
los recursos. Una medida, código o asignatura que afecta a casi toda la
ecología es que lo que se plantee esté acorde con el medio, adecuar la
repoblación vegetal o animal a las circunstancias, mejor: repoblar en la medida
de lo posible lo que se extinguió en cada zona. La repoblación debe ser sistemática en el tiempo
y todos los años deben aumentar los alumnos-árboles.
En cuanto a la desertización de grandes zonas como África el problema es
grave. Sugiero la solución, aunque el precio económico es imposible de pagar
mientras los países ricos no se conciencien del problema. Al problema de África
se le debe atacar por los bordes, es decir, repoblar-mantener una franja de
equis kilómetros africanos y otra franja de equis kilómetros en Europa. El
desierto ya ha saltado el Mediterráneo y si no le atacamos sistemáticamente en
todo el espacio de terreno que se pueda cultivar, repoblar o proteger en esos
kilómetros el desierto avanzará, cuando de lo que se trata es que retroceda y
con mi propuesta se puede conseguir.
Ya sé que parece de ciencia ficción, pero el problema es grave y en
varias décadas más el problema se presentará de forma irresoluble. Poner los
medios adecuados y que den resultado necesita tiempo; hablar de ciencia ficción
es la única manera de centrar el problema. Prevenir es sinónimo de futuro, por
eso la tesis global ya ejecuta varios archivos de semillas. Los países ricos
están realizando este diccionario de la flora planetaria, pero mientras no sea
total, las pérdidas futuras pueden ser nefastas. Pasar de salvar partes a
salvar todo o casi, es un cambio de entidad que está al alcance de las
economías occidentales. Aplicar el sistema de archivo de forma sistemática es
imprescindible. Con los incendios pasa lo mismo: la prevención debe ser total,
hay que cuadricular (“metafóricamente”) con cortafuegos todo bosque viviente
para impedir que cualquier incendio -provocado o no- arrase una cantidad
excesiva. Cuando se queman cien mil hectáreas de bosque, es como si cien mil
niños se quedaran sin colegio de por vida. Todo gasto en apagar o impedir un
incendio revierte a la sociedad. Gastemos más en sistemas modernos de aviso, en
bomberos preparados y en estructuras sociales en las zonas que lo requieran
para que los incendios no se produzcan, y si ocurre, que las consecuencias sean
asumibles.
El parecido de todo lo expuesto sobre la ecología a la educación es tan
grande que no me resisto a insistir en que todo gasto en esta perspectiva será
devuelto con creces en el futuro. Los
países ricos lo son por tener a todos los niños y niñas en el colegio, y los
países pobres que se preocupan de que esto sea así terminaran siendo ricos. La
analogía me inclina a creer que los recursos económicos empleados en ecología
serán devueltos en recursos económicos, sociales, políticos, sanitarios, vidas,
paz, etc.
Estas ideas -como las demás de esta capitulo y todas la de esta libro-
pueden ser realizables o no, pero el hecho de proponer soluciones a problemas
desde la distancia del que no puede ejecutarlas no quiere decir que no sea
posible: el director de cine francés Truffaut ya existió, y demostró que se
puede escribir de cine, diciendo como había que hacerlo y luego ejecutar lo que
proponía. No hace falta un Truffaut para todo y menos para asuntos tan globales
como los expuestos en esta dialéctica, que son soluciones genéricas, con las
necesarias incorporaciones de todos para proponer y ejecutar las soluciones que
sean posibles y que a todos nos beneficiaran: demostrar no es ejecutar.
Es verdad que la mayor concentración de recursos está en las mentes
humanas, pero de nada sirve sin los cauces para expresarlas. Además, las ideas
salen por lo general en bruto, hay que regarlas y entresacar las mejores y dar
tiempo al tiempo para que florezcan y den sus frutos. No hay que descartar
ninguna idea por principio, pues ha veces, de ideas descabelladas a priori
salen frutos exquisitos. También al revés, pero entresacar las buenas de las
malas es un trabajo de la crítica universal, cuyos intermediarios son los
medios de comunicación.
Las ideas que voy a exponer a continuación son para la posible ejecución
en los países pobres, por sus propios gobiernos, por tratados con países ricos,
por la ONU, por los posibles GE, por todos, pero sobre todo por las ONGs. Las
grandes obras en infraestructuras de todo tipo ya las expuse en el capitulo
segundo, el del comercio. Estas soluciones son para problemas concretos, como
el agua. Quizás el problema del agua, cuya solución no depende por lo general
de un sólo país y desde las ONGs tampoco sea posible, tampoco la ONU ha
demostrado capacidad para ejecutar soluciones; y como alguien tiene que dar
respuestas a este problema, aunque sea en forma teórica, me permito la osadía
de exponer una solución en principio descabellada.
El problema de escasez de agua en el norte de África se puede solucionar
con trasvases –no soy ajeno a los problemas sociales que los trasvases causan-
desde Europa y de África central. Otras fórmulas serían desaladoras, ósmosis,
pozos. Todos con dependencia del dinero, sólo es dinero, pero el precio sería
prohibitivo; sin contar con el costo en negociaciones. Mejor sería un árbol de
tubos con la función invertida, un oro incoloro en acueductos partiendo de las
copas de una Europa húmeda, donde los excedentes y excesos por riadas tuviesen
la posibilidad de encauzarlas y vender el agua a un precio de 1 euro el metro cúbico,
por ejemplo. Pasarían por estrechos y mares, cuencas de ríos hacia el Estrecho
de Gibraltar o Italia. Las distintas ramas de sabia incolora irían juntándose o
no, sobre los pantanos de los ríos europeos que pagarían 2 euros por metro
cúbico cuando la necesidad así lo requiera. La que no se utilizase seguiría el
camino de África, incorporándose más ramas de tubos de las distintas cuencas,
dependiendo siempre de los excedentes o excesos de agua caída y por el
ahorro. El sistema provocaría ahorro,
pues el egoísmo de ganar más provocaría el tener ideas para ahorrar y así poder
aportar más agua, más beneficios. Los tubos formarían un tronco o dos, en
Italia y España, de cuyo tronco saldrían raíces de acueductos cada vez más
pequeños, hasta llegar al consumidor final que desembolsaría un precio
irrisorio, que no gratis, para evitar despilfarro. La diferencia del precio al
comprar y vender el agua iría acumulando excedentes de dinero, a lo que se
debería añadir o restar -dependiendo del resultado- subvenciones mundiales, solidaridades
múltiples e impuestos varios; pues este árbol de agua en tubos lo debe hacer y
mantener alguna empresa global, que se forraría vendiéndola a un céntimo el
litro de agua en África. Cada grifo daría lugar a la posibilidad de crear un
mercado: casas, negocios, gasolineras y centros comerciales con ocios
incluidos. El costo de la puesta en marcha es un riesgo, pero las empresas
viven de eso, de riesgos, ¿o no? Además, no lucharían por los mercados, todo lo
contrario, los crearía de forma sostenida acorde con el sistema del parlamento
y gobierno empresarial; que para poder votar hay que mantener las acciones de
forma sostenida en el tiempo.
La siguiente idea para trasladar recursos a los países pobres no es una
obra faraónica, sino pequeña, ideal para las ONGs. Esquemáticamente se puede
definir como unidad de solidaridad: una caseta con pozo de agua, una escuela
casa de salud, un centro sanitario con pozo y tienda de comida gratis: una
unidad de solidaridad portátil con todo. No es tan difícil de realizar un
sistema de módulos acoplables y fáciles de trasladar, con un coste reducido por
la cantidad gracias a las múltiples ONGs que podrían usarlas. Si “Médicos sin fronteras”
montase un centro de salud y acompañase esta función con educación, alimentos,
agua, información, etc., completaría el sistema, y una vez pasado el aprieto
por catástrofe sanitaria se podría convertir en una unidad de solidaridad
permanente. Hay ONGs para todos los gustos y casi todas podrían utilizar el
mismo sistema reduciendo los costes de fabricación.
Otra idea: silos para todo. El invento antiguo para almacenar cereales
es un buen arquetipo para aplicarlo a todos los recursos. Y dirá la tesis global
-y con razón- que ya existe, pues que es el FMI o el BM, sino un silo de dinero.
Otra cosa es si está lleno, medio lleno o vacío. De todas las maneras habría
que llenarlos y rellenarlos continuamente y de todo, empezando por comida,
ideas, herramientas mentales clasificadas como en un diccionario para coger un
puñado cuando un problema se presenta. Silos públicos y privados, unidades de
solidaridad, medicinas, etc. Un silo que se vaya llenando por bondad, por
excedentes, por intereses, por castigos, porque sí o sí o ley, por fastidiar,
por bondad individual y colectiva; excedentes para mantener los precios,
intereses del dinero disponible, castigos o multas, porque sí voluntario u obligatoria
subvención o ley del 0,7%, por fastidiar, y en vez de tirar tomates para
protestar por el bajo precio, tirar tomates al silo.
Silos agrupados por sectores para no juntar tomates con medicinas, por
especialización de ONGs, por países; pero también unificación o concentración.
Hay demasiadas Organizaciones No Gubernamentales o entes privados y públicos en
los mismos campos de acción, dentro de un mismo país, y aunque la concentración
no debe ser excesiva, sí convendría que se uniesen para tener más fuerza y
disponer de más recursos y de los productos en cualquier momento gracias a una
buena rotación. Colaboración imprescindible entre todos para favorecer el bien
común, que es el objetivo de toda ayuda a los países pobres. Cientos de silos
modernos para solucionar imprevistos naturales y humanos.
Las ideas anteriores -como la siguiente referida a las franquicias- son
ideas individuales más o menos realizables sobre campos de actuación pequeños.
La mayor debería corresponder al deseable Gobierno Mundial (GM) y también a las
Empresas Globales (EG o EDD), aspectos desarrollados en el capítulo cuarto, al
igual que el de la Información con el Parlamento Social (PS), en el cual los
partidos sociales deberían ser el cauce, donde las ideas múltiples a través de
la representación democrática salieran a la luz para que se expandiesen por el
globo y poder ponerlas en práctica. Tanto el capítulo de la Educación como este
de los Recursos son capítulos cojos, pues la parte mayor -como he mencionado
anteriormente- corresponde a las estructuras futuras que se deben crear si
queremos de verdad globalizar el planeta. La globalogía o síntesis consiste en
esto, en globalizar las partes, en democratizar los sectores para dar
consistencia al conjunto. Los recursos son suficientes por lo que hay y por lo
que en potencia puede o debería haber. Demostrar esta evidencia es el objetivo
de toda esta dialéctica.
La necesaria concentración –aunque no excesiva- para participar en las
elecciones sociales haría que las ONGs se convirtiesen en verdaderas empresas
de solidaridad, y la evolución lógica haría que se convirtiesen en franquicias
con todos los eslabones de la cadena del comercio; que en el caso de empresas
privadas o públicas pudieran regalar un eslabón. En cambio, en las franquicias
de solidaridad seria al revés: un eslabón de gastos y todos los demás para los
necesitados. La esencia de estas franquicias sería la bondad en vez del
egoísmo; unidas por ideologías o campos de actuación -más que por países-,
aunque los parlamentos sociales debieran tener en principio un ámbito nacional.
La concentración de algunas de estas ONGs o partidos sociales les haría
competitivas si llegase el caso –aunque la distancia que la separa de las
grandes empresas es mucha de momento- para poder crear infraestructuras y
negociar con gobiernos de países pobres en plano de igualdad, es decir, de
democracia a democracia. Una competición en principio desigual por tamaño, por
valores, y por las subvenciones que éstas tendrían. Pero las excepciones
existen, y explotar esta discriminación positiva –una excepción dentro de la
excepción que representan las empresas globales- mientras haya tantas
necesidades no parece injusto.
Estas empresas de solidaridad, ONGs, franquicias, partidos sociales, o
como quieran llamarles, tendrían capacidad para disponer de silos propios, unidades
de solidaridad, de recursos financieros, infraestructura para trasladar recursos, de
los medios de comunicación para comunicar las actuaciones realizadas y los
futuros proyectos que el voto universal en las elecciones sociales sancionaran
para realizarlas si así lo decide la mayoría; también con otros partidos
sociales que tendrían que negociar para ser gobierno (como menciono en el capítulo
de la información). El funcionamiento interno debe ser democrático, por tanto,
un parlamento empresarial dentro de un parlamento social, dependiendo todos de
las transferencias de un parlamento nacional. Tendrían tanto poder como ya lo
tienen las grandes empresas y gobiernos nacionales de países pequeños. Y tanto
poder sólo es posible manteniéndolo a raya con la división de poderes, que es
una pieza imprescindible. Además, está el poder de los medios de comunicación
para favorecer las criticas de forma trasversal. Este poder, a su vez, debe ser
democrático para que todos puedan votar y castigar o favorecer las actuaciones
de todos.
Los recursos que estas franquicias tendrían en sus manos posibilitarían
solucionar los problemas del presente y poner las bases para globalizar de
verdad el planeta. Son muchas las carencias y los millones de humanos que se
mueren de hambre y merecen poner recursos a su disposición y ninguna con mayor
capacidad que las ideas de todos. Las franquicias sociales tendrían la
capacidad de llegar a acuerdos con gobiernos: millones de telespectadores con
poder de escrutar, exponer, sentenciar, criticar, castigar y favorecer las
ideas y actos correctos.
Los espectadores de los distintos hándicaps tienen múltiples necesidades,
derechos y obligaciones. Hay que comportarse con un mínimo de respeto y no
romper lo ajeno; derechos como poder participar, aunque sólo sea de espectador,
ya que es un derecho universal poder participar del festín. Todos los pesos
extras (impuestos) de las diferentes carreras o hándicaps, deben acabar en los
espectadores pasivos y activos con menos recursos y los poderes públicos de las
distintas organizaciones democráticas deben garantizar que así sea. Es un
derecho el que los dueños de los espectáculos se muevan por el interés personal
o colectivo, pero tienen obligaciones globales que respetar y son los poderes
mundiales los que deben poner las reglas: regular un peso extra por ventaja
para cada competición, una justicia que castigue al tramposo, y los órganos que
ejecuten las decisiones mayoritarias.
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