INFORMACIÓN
TESIS
¿Qué fue antes la riqueza, el comercio o el movimiento de las personas? Ninguno de los tres, lo primero fue la información. Las emigraciones de nuestros antepasados sucedieron por creer con certeza o intuición que lejos vivirían mejor: con certeza porque el clima donde se dirigían era más suave, e intuición por saber que un lugar inhóspito, pero propio, sería mejor que su presente. Dirigirse a una costa u otra para comerciar no dependía de un azar predeterminado por los vientos, sino la información previa del lugar que algún aventurero llevó. El primer rico no fue consecuencia de apropiarse del esfuerzo de otros, fue el saber algo que los otros no sabían; justo o no es posterior y dependería de las reglas sociales. Con el tiempo la cantidad de información, medios y personas que se dedican a ella se han multiplicado hasta llegar a nuestros días. La consecuencia es que afecta a todos los aspectos de la vida y, al dar un salto más -de todo a todos- se ha convertido en global.
La globalización es la consecuencia del flujo de información entre personas, medios, medios económicos, empresas, poderes y naciones. La cantidad, múltiples grados de perfección, interconexiones entre ellas más los diferentes modos de manifestarse ha convertido a la información en el motor del mundo: países con escasos recursos naturales son ricos gracias a la educación e información. Las ideas son recursos inagotables que necesitan ser regadas con información para que nazcan y se multipliquen. Los diferentes modos de manifestarse llegan a todos los rincones; sólo hace falta voluntad de recibirlos para saber de todo, en todo momento y al instante. No hay nada más global que la información y quien no quiera recibirla se tendrá que esconder en reductos mentales que terminaran siendo físicos.
Es una pieza fundamental de la democracia: denuncia los excesos, depura las imperfecciones. Es el nexo de los ciudadanos con el Estado. Democracia es información: si esta aumenta sin parar y los países democráticos también es por tener causa efecto. Corregir los defectos propios no es fácil si no llegan desde el exterior las críticas. Los medios de comunicación de masas en sus múltiples formas y contenidos han llegado a tal perfección que la democracia está inmunizada contra las dictaduras. La información es poder, y si todos tenemos información, todos tenemos poder, y al ser múltiple e instantáneo, el poder aumenta.
Si la democracia no puede vivir sin información, a la competencia le ocurre lo mismo; ¡qué sería de ésta sin publicidad de los productos o precios para que los consumidores decidan dónde y qué comprar!; al igual que las empresas necesitan saber también las preferencias del consumidor para atender la demanda.
La antítesis lo ve todo oscuro y eso es por no tener suficientes datos. Los antiglobales están en un reducto con piedras tapándoles cualquier rayo de información. El mundo es más justo, tiene más orden y progresa porque hay más países democráticos y más competencia -incluida la información-, y es en parte gracias a ésta. La información es saber, y quien no sabe es por no querer, o bien, por dirigentes con la mente obturada al pensar que si sus súbditos tuviesen información sabrían lo mal que están y les reclamarían lo que ellos no están dispuestos a renunciar.
La información es como el campo, no se le puede poner vallas, fronteras, culturas; al igual que las personas hacen con las vallas, la información pasa por encima, por abajo y por en medio de lo que se le ponga por delante, ya sean dictaduras, ignorancias colectivas, manipuladores con poder externo a los medios -incluso manipuladores internos-, es decir, medios con afán distorsionador. Así, no sorprende que haya dirigentes con el pueblo a oscuras y ellos conectados a Internet; clases medias de estos países con las costumbres atrasadas, respetadas en público y parabólicas en los tejados; estudiantes con fax para recibir la mejor información no oficial (la otra es desinformación). Tanto agujero termina corrompiendo la valla y la democracia llega para ocupar el lugar preparado por la información; a más oposición y más aumento continuo de las prohibiciones, más muertos, más pobreza, más injusticias. Tardarán más, pero al final se impondrá la verdad. Si abriesen las fronteras a la información, ésta los llevaría al comercio y éste a la riqueza para ser libres y poder moverse por el mundo.
Los medios de que se sirve la información le permiten llegar a todos: leer, oír, ver y oír. Internet para ver, oír, leer y escribir. Junto o separado, se complementan para ser global, individual y colectivamente. A pesar de las limitaciones lingüísticas –los periódicos se leen a nivel nacional (la mayor) pero los artículos viajan de redacción a redacción y de país a país- que obliga a las emisoras de radio a contratar traductores: La técnica ha permitido las traducciones simultáneas, y así las televisiones e Internet no tienen límites. La fuerza de la imagen con los acontecimientos transmitidos en el acto rompe todos los esquemas de naciones cerradas, pocas y cada vez menos, que se creen autosuficientes en economía o culturalmente. Si económicamente no se puede vivir aislado es porque la base de donde emana tiene que ser global y ninguna cultura podrá aguantar si no se pone al día en los nuevos comportamientos sociales. Los países que prohíben las televisiones en público y la toleran en privado, aunque sólo sean para los dirigentes. Les será muy difícil aguantar el desorden de vivir en la mentira, de criticar lo que se desea. Al final terminarán aceptando lo que sienten en privado: no es fácil resistirse a las modas cuando están fundamentadas en un bienestar de la mayoría. Cualquier persona rica que ve a no ricos vive mejor que ellos por tener más libertad individual, terminará por comportarse en público como lo hacen en privado. Una minoría se opondrá, pero ésta se saldrá de la realidad como le pasa siempre a un porcentaje de personas que no se adaptan a los nuevos tiempos. Los pobres no tienen problemas, saben que la libertad económica les dará lo demás; presencian en la pantalla las imágenes de la abundancia y se vuelven a los que les dirigen y les exigen lo que ven.
Los medios son globales también por transmitir los conceptos de forma diversa: unos entretienen, otros informan, algunos son participativos, los más opinan en directo, otros lo hacen enlatados; juntos, separados y mezclados, en un sólo medio de comunicación, multiplicado por los múltiples medios de cada uno, es decir, muchos periódicos, televisiones, radios, etc. Esta avalancha de información completada con Internet en los negocios y entre los particulares ha creado un conjunto imposible de parar que ha hecho al mundo más libre y completará con los años una sociedad más informada, que es lo mismo que decir más libre.
Noticias de diferentes colores políticos es una de las bases de la información, pero no la mayor, hay todo un rosario de temas; o mejor, todos los temas que preocupan a los ciudadanos. El mundo libre lo es por tener la base sujeta con el pluralismo informativo. Parece que no se le presta atención entre campaña y campaña electoral, sin embargo. la democracia no puede vivir sin ella. Las noticias políticas de distinto signo -oficial o de la oposición en plural- representan muy poco en las apetencias de un público más interesado en el espectáculo y en los personajes que se mueven alrededor; así como en los deportes, o incluso, en los sucesos (estos con un público fiel que lee, oye y ve continuamente sangre enlatada). Pero no nos engañemos, esto es así por tener las aspiraciones máximas resueltas, no les preocupan los asuntos políticos por tenerlos resueltos y pueden dedicar su tiempo libre a banalidades (si quieren expresarlo así). El mundo mediático en definitiva es un compendio de entretenimiento, denuncias, educación, arte, economía, política, etc.
La información avanza en múltiples frentes, globaliza cualquier tema. Un buen ejemplo lo proporcionan las empresas que idean formas de vender cualquier producto a la mayor cantidad posible de seres humanos y se valen de los medios. Y como estos son muchos, al final todo el mundo sabe lo último en libros, corazón, música, deporte, etc. Se pueden hacer muchas divisiones. Un ejemplo: buenas o malas noticias, educativas o no, violentas o pacificas, críticas o afines a los que mandan; lo mismo sucede con los espectáculos o la publicidad; las divisiones o subdivisiones son infinitas y todas dan en mismo resultado: globalizar es conocimiento.
Muchos temas podrían estar en esta tesis globalizadora -tal como la información económica-, pero no hace falta más para darse cuenta de que el mundo actual camina hacia lo global y la vía elegida es la única posible. El hombre avanza por lo posible y lo imposible lo deja atrás para que con el tiempo y bajo la presión de la realidad, se resuelva. Es verdad que a veces estas bolsas de pobreza son excesivas y hacerlo mejor no costaría demasiado esfuerzo. Por lo tanto, hay que preocuparse en resolver estas grandes injusticias que lastran el presente, pero la solución es no variar el camino elegido por la Historia. Si hemos llegado hasta aquí es por algún motivo. Si echamos un vistazo al pasado es más fácil visualizar el futuro y ser optimista. Lo que no se debe hacer es cambiar el rumbo, sería un suicidio colectivo; pequeñas correcciones sí, pero éstas tienen que ser presentadas con vocación de ser posibles, razonadas y sin violencias: soluciones imaginativas presentadas; rompiendo escaparates se desautorizan por sí mismas. Y decir escaparates es un ejemplo diminuto de los rotos que pueden provocar quienes en realidad no desean cambiar el rumbo y sí que descarrile el tren de la civilización actual.
La globalización es ya casi una realidad y los problemas por resolver no pueden llevarse a cabo desde un papá-estado-mundial. Si bien es cierto que los problemas son muchos, la forma de resolverlos tiene que ver más con la voluntad de lo cercano que con una hipotética solución general, que sería por razón de lejanía inviable. Los problemas en un lugar concreto no pueden ser resueltos desde cientos de kilómetros y aunque todo viaje, todo se mueva, son los que están alrededor de los problemas los que tienen que hacer el mayor esfuerzo para solucionarlos. La globalización no será perfecta nunca y hay que empezar por admitirlo desde ya para no llevarse a engaño. Será total a nivel general, pero no en particular; podrá viajar la información al instante, pero las personas no pueden desplazarse así. Esta verdad de la física no hay quien la cambie: aceptar la realidad para cambiar en lo posible lo imposible.
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