LA
SÍNTESIS
SE
CUMPLIRÁ
POR:
La síntesis se cumplirá por la evolución de las cosas: el devenir. Por
la acción humana, después de llegar a ella a base de inteligencia: ser
consciente de la solución. Por llegar a traspasar el umbral de lo negativo: ser
consciente a la fuerza. O puede no ocurrir. En tal caso, si lo cree, no siga
leyendo. Intentaré exponer los argumentos según los cuales la síntesis de la Dialéctica
se cumplirá.
El devenir según Hegel “representa la superación del ser puro y la pura
nada, los cuales son, en último término, idénticos”. Es curioso que esté todo
ya inventado, que la vida es una ruleta o espiral repetitiva con cambios a
mayor y, sin embargo, no sepamos dar respuestas cuando los marcos establecidos
se rompen. No me interesan demasiado las filosofías completas de un filósofo,
sí las sentencias, sistemas o herramientas de conocimientos de casi todos y la
anterior de Hegel la voy a utilizar como un destornillador para abrir la
globalización y cerrar las dudas.
El ser puro superado es el estado democrático o la actualidad superada
–que ni es puro, ni todos los estados son democráticos, porque todo
conocimiento es secuenciar el tiempo; acotarlo en una situación concreta para
entenderlo-. El ser puro (no absoluto) son las naciones, estados, estados
democráticos y otros. El devenir ha superado al ser puro cuando varias cosas
han roto las fronteras de los estados (globalización). Antes de la
globalización no había nada (no absoluto), el devenir ha superado la nada
global. El devenir ha roto el marco conocido y transitamos sobre la nada,
creando un marco nuevo con cada factor que se incorpora a la globalización:
buenas como el comercio o malas como el terrorismo, van formando el marco
global que no somos capaces de identificar porque lo vamos creando sobre la
marcha. La síntesis que propongo se cumplirá cuando más de la mitad de los
factores humanos se hagan globales y el marco que he descrito en la dialéctica será
una aproximación. En el resultado final, según mi entender, puedo acertar o
fallar con respecto al marco definitivo, pero no en que el devenir se cumplirá.
La síntesis también se cumplirá si somos conscientes de las soluciones,
por pura inteligencia, por ser conscientes de todos los problemas y ponernos en
acción. Para llegar a esa convicción y acelerar el devenir o simplemente
adecuarnos a él, necesitamos referencias, pararnos y vernos a nosotros mismos,
ser consciente de nuestras fuerzas, carencias, de los problemas a superar, de
lo que ya está resuelto, de los imprevistos. Un problema lo tenemos casi
resuelto cuando somos conscientes de que tenemos el problema. Los que crean que
no tenemos problemas globales pueden dejar de leer, los que si lo crean que
reflexionen con los argumentos que estoy exponiendo, para demostrar que la
síntesis se puede hacer realidad a base de inteligencia.
El devenir o evolución de las cosas descoloca las esencias, mejor,
incorpora otras nuevas. Así lo que era un medio de comunicación ya no lo es;
las sucesivas incorporaciones de partes humanas a los medios los ha
transformado en otra cosa. Saber que cuando nos referimos a los medios usamos
la terminología pasada, pero somos conscientes que no representa la realidad,
es el principio para buscar las soluciones. La esencia primera de un periódico
o cadena de televisión es comunicar, pero los medios enseguida incorporaron la
publicidad y ya venden directamente: los medios son información, publicidad,
venta. Se les sumaron, humor, espectáculo, cotilleo y los medios con más
esencias incorporadas se les siguió llamando medios de comunicación, pero son información,
publicidad, venta, espectáculo, porno, cotilleo, política, economía. ¡Alto!, me
he dejado ramales por el camino, como medios técnicos, cruzar fronteras,
velocidad en aceleración continua hasta hoy que es en el acto, y le seguimos
llamando medios de comunicación, pero son otra cosa. Las esencias permanecen,
pues comunicar es comunicar, pero se le ha asociado nuevas e incorporado otras.
El marco pasado se ha roto y, sin embargo, utilizamos el marco antiguo para
movernos en él, con todas las incorporaciones. Si actuamos como si no hubiese
problemas en los medios no seriamos consciente de que llamamos medios a otra
cosa, por el contrario, si llegamos a dudar al llamar medios de comunicación a
un entramado nuevo que no sabemos cómo llamarle se nos puede presentar el
problema. O dos problemas: primero nombrarle adecuadamente, y luego cerrar el
nuevo marco. He resuelto someramente el nuevo marco de los medios de
comunicación y soy consciente de ello, no así del nombre, queridos lectores,
pueden buscar un nombre a la cosa.
Ser conscientes de que tenemos un problema es el principio para solucionarlo
y no debemos caer en el fatalismo, en un destino que se cierne sobre nosotros y
que hagamos lo que hagamos no va a influir en el. Todo lo que va cambiando no
es malo, están las cosas buenas, el discernir entre el bien y el mal sólo es
parte del análisis de lo nuevo. Ser consciente de que hemos llegado hasta aquí
a base de adaptarnos y adaptar el medio a nosotros nos puede dar pistas por
donde tenemos que actuar.
Para que esta síntesis que propongo se cumpla -dando por hecho que es
positiva-, ¿por dónde empezamos a actuar? He mencionado anteriormente los
medios de comunicación, pero pueden ser el comercio, empresas globales,
justicia global, seguridad. ¿Y qué principios inalterables usamos como apoyo?
Al no ser necesario todo para la demostración, me centraré en libertad y
competencia. A más libertad, más justicia y riqueza; a más competencia, más
justicia y riqueza. Sin libertad y competencia ni hay justicia ni riqueza; pero
tampoco la hay con los excesos: la libertad se convierte en libertinaje y la competencia
en ¿¡endogamia del depredador!? ¿¡En exceso de competencia!? ¿¡En otra cosa!?
También pueden buscar un nombre para esta cosa. Siempre son las reglas del
juego lo que hacen justo un partido, reglas justas por ser para todos, ya sea
la ley para la justicia-libertad o a una ley de comercio justa para la
competencia.
Reglas justas para todos, ya sea para la libertad, competencia, medios
de comunicación, política, etc. Estas reglas son los principios inalterables y
por ellas hay que empezar. Los partidos de cualquier deporte pueden llegar a
ser buenos, malos o espectaculares, pero para que haya partido primero tiene
que haber reglas. Vivimos en un partido múltiple con reglas entrecruzadas, en
evolución continua y que retocamos continuamente. Necesitamos unas reglas para
un deporte multiforme, que sean justas y que duren más para que todos seamos
conscientes de ellas. La zona de juego se está ampliando a la totalidad y quien
vive donde no han llegado las reglas recibe la visita de jugadores de ventaja
que saben de antemano el resultado. Si actuamos aquí resolveremos parte del
problema por saber que son las reglas del juego la base por dónde empezar, que
son el principio inalterable para poder vivir todos juntos.
El ser humano tiene cosas buenas y mejores si no se abusan de ellas,
como la virtud, definida por Emanuel Kan como “animo y coraje de actuar” Si
somos consciente de que la síntesis que propongo es necesaria y utilizamos la
virtud, cuya fuerza tiende a realizarse, la globalogía será más que una
posibilidad y pasará del pensamiento a la acción. La conciencia de saber la
solución después de reflexionar, sopesar las cosas positivas y negativas y decidir
pasar a la acción, puede ayudar en positivo al devenir. La síntesis se cumplirá
por la inteligencia humana si una mayoría nos concienciamos de su necesidad.
La síntesis se cumplirá si traspasamos el umbral del negativo: ser
conscientes a la fuerza, lo malo de llegar a este punto, es que traspasar el
umbral de lo negativo significa muertos. Por desgracia es una constante humana.
La Unión Europea tuvo su origen después de la mayor matanza en un tiempo y
espacio reducido. Si han llegado hasta aquí, lectoras y lectores, ya no pueden
dejar de leer, no vaya a ser que esperen un umbral bestial que se adecue con el
enorme esfuerzo que nos espera para organizar un mundo mejor. La inteligencia
humana no lo permitirá; entre otras cosas porque la síntesis se cumplirá, no
por el devenir o por traspasar el umbral de lo negativo, sino por una
combinación de ellas, siendo la más importante la inteligencia. Soy optimista,
lo sé y espero no equivocarme por un principio básico: somos complejos, y en el
futuro más. Esto me hace pensar que inevitablemente será una combinación de
conciencia colectiva que analizará el devenir después de sufrir algún suceso
que rompa lo soportable por la mayoría de las personas. Aquí los medios tienen
una responsabilidad que cumplen a la perfección, puesto que es noticia todo lo
malo o más malo y no lo bueno. La acumulación de todo lo negativo en nuestra
propia casa nos puede saturar el conocimiento, pero también iluminar la
conciencia. El que lo desee ya puede dejar de leer.
Lo negativo nos enseña el camino porque nos ilumina las cosas buenas. Los
seres humanos tenemos dentro todo; está lo positivo y lo negativo, usamos ambas
como referencia para actuar. La virtud consiste en la moderación, y moderar la
necesidad de sentir el umbral de lo negativo es la función de esta parte de la
globalogía y la expondré de la siguiente manera: si los muertos han sido
necesarios para avanzar en el pasado, ya no hace falta, pero sí la maldad. Los
asesinos, los malos, no deben perecer en patíbulos con juicios justos, los
necesitamos para saber lo que no debemos hacer. La muerte de culpables
indefensos no sirve para nada bueno, son necesarios para observarlos detrás de
rejas y, aunque a veces canten baladas de satisfacción, ¡que sigan! mientras
los estudiamos. Ellos se encargarán de intentar convencernos de su verdad en
juicios justos o libros y sus explicaciones, sus reflexiones nos iluminarán lo
bueno que llevamos dentro. ¡Ojo!, no siempre aparecerá el malo o malos con
bigote y brazo en alto, con chapela o chilaba, puede que aparezcan con traje y
corbata, educados, convincentes; miren si no las imágenes del juicio a
Milosevic. Matar al malo es pasar la frontera del bien, y, además, ¿quién puede
asegurar que es el último malo el que mueve los hilos? Nunca lo sabremos si lo
ejecutamos justamente, habría que decir torpemente, y aun siendo el último
malo, que haríamos después sin referencias para lo bueno, en quien nos
fijaríamos para definir la cantidad de bueno: me temo que en quien ejecutó
torpemente al penúltimo malo.
Traspasaremos el umbral de lo negativo cuando una serie de actos
fallidos, de problemas acumulados, manipulaciones múltiples nos despierten, nos
saquen del letargo, nos levanten del sillón y sintamos una catarsis colectiva,
un no podemos seguir así. El problema es, como ya mencioné en otro capítulo:
que no presenciamos una obra completa para sentir una catarsis como decía
Aristóteles, sino que vivimos en ella, somos actores de nuestra propia obra y no
sabemos el final ni los actos intermedios; tenemos que improvisar sobre la
marcha.
Ser consciente a la fuerza después de sufrir un accidente. El problema
se presenta aquí al no sentir la necesidad de cambiar cuando tropezamos;
necesitamos tropezar más de dos veces en la misma piedra para hacernos dudar.
Descarto el accidente brutal pues para eso no hace falta inteligencia, ni
necesitamos la III Guerra Mundial para aprender; mejor seguir de inocentes. Son
los accidentes cotidianos los que debemos analizar, los errores repetidos en el
tiempo: un tortazo repetido en la misma piedra; errores múltiples; dar bandazos
con golpes humanos y de desastres naturales; o errores encadenados, golpes que
tienen consecuencias, que nos llevan a darnos otros y otros más fuertes. Para
darnos cuenta si el error es puro accidente imposible de predecir, el análisis
debe ir dirigido a las esencias. No es igual una epidemia sanitaria como el
SIDA, que otra, como la de las vacas locas. Mientras el SIDA o el Ébola son
imprevisibles, el caso de las vacas locas demuestra que las esencias no
cambian: un herbívoro es un herbívoro, y si le damos a comer carne no se
convierte en carnívoro, se vuelve otra cosa. Las enfermedades o epidemias se
les puede atacar con prevención, pero convertir herbívoros en carnívoros es un
accidente humano hecho a conciencia.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que hemos llegado a traspasar el umbral de
lo negativo? La respuesta es que cuando la acumulación de accidentes humanos
sea múltiples y entrelazados entre si. Ese es el momento de ser consiente a la
fuerza, y aun así no es fácil que los dirigentes los perciban. Casi siempre
están resolviendo imprevistos, contingencias cotidianas que les impiden incluso
realizar parte para lo que fueron elegidos, suponiéndoles siempre la mejor de
las voluntades.
Para demostrar los errores del
presente y dar pistas de por dónde hay que intervenir deberíamos tener cauces
permanentes en la sociedad para las criticas, pero al no estar realizados
adecuadamente estos cauces en los medios tendrán que ser en forma individual o
de organizaciones fuera del sistema. Anuladas muchas veces por el poder
establecido que los acusan de continuo de estropear las soluciones y no aportar
nada positivo -a pesar de todo, muchos cambios se producen por la evidencia de
las razones que exponen sin apenas medios-. Es en forma individual como esta globalogía,
una de las maneras de denunciar los errores que cometemos, los accidentes
cotidianos, que afectan a las esencias de las cosas. Voy a enumerar varios de
los fallos que cometemos en la actualidad para demostrar por donde debemos
intervenir, varios umbrales negativos que nos deben ayudar a ser consientes a
la fuerza y no esperar el cambio brusco que toda evolución provoca cuando la
situación se hace insostenible.
La contaminación ambiental que afecta a las esencias del aire, capa de
ozono. Las manipulaciones genéticas en los alimentos que afectan a sus esencias
hay que hacerlas con mucho cuidado, nos pueden dar en el futuro satisfacción,
pero también disgustos serios. Las vacas locas fueron manipuladas sólo
externamente y las consecuencias fueron muy graves. Comercio es ganar dinero y
hoy se vende sin apenas ganancias gracias a la rotación y pagos aplazados cuyo
montante (no siendo los propietarios) se invierte en los circuitos financieros
con más beneficios que la venta en sí. Información o medios de comunicación,
cuando en realidad son otra cosa. Ataques preventivos como la Guerra de Irak
cuando la esencia del bueno es que debe desenfundar después del malo y castigar
a destiempo no es castigar y sí venganza. Es innecesario decir que los terroristas
piensan en un mundo mejor y actúan con lo peor del ser humano; que la idea, aun
siendo la más bella, se marchita con sangre. Podría exponer más distorsiones en
las esencias, pero no creo que haga falta más para saber las consecuencias que
se pueden derivar de tantos factores negativos que nos rodea, siendo al mismo
tiempo globales; y que son suficientes para tomar nota y reflexionar para
después ponernos a trabajar y corregir lo que simplemente está mal. Por ahí
debemos empezar, no hace falta que se nos presente más cosas negativas o más
grandes; sólo con que se unan un par de factores negativos pueden darnos unos
desajustes con consecuencias nefastas.
Pongámonos en lo peor e imaginemos un problema ecológico grave y
sanitario como las vacas locas, o peor, unidos los dos problemas a una
corrupción generalizada de los dirigentes políticos y empresariales -que debido
a la gran cantidad de riqueza no es de extrañar que pueda ocurrir- ¿cuales serian
las consecuencias sanitarias, políticas, económicas y finalmente sociales?
Añado como ejemplo la corrupción por llamarme la atención lo sucedido a muchos
dirigentes políticos de los últimos años del siglo pasado y principios de este:
tiraron por la borda todo el prestigio personal que representa ser dirigente de
una nación. Y lo peor es el terrible efecto que debe representar para estas
personas quedar como acusados para la posterioridad. Si fuesen casos aislados
no habría problemas, pero los casos de corrupción me llamo la atención
precisamente por su número. Al principio de esta globalogía mencioné que la dialéctica
se impondrá por la fuerza de los débiles y por la necesidad de los políticos. Me
refería a que los dirigentes no pueden tirar por la borda la dedicación de años
a la política por no poner las bases para controlar la cantidad inmensa de
dinero que se mueve por conductos incorrectos; dinero negro que mancha el honor
de hombres y mujeres que dedican su vida a resolver los problemas de los demás.
No nos podemos permitir más casos de SIDA, vacas locas o gripe del pollo. La
necesidad está clara para los dirigentes y los débiles -y como todos somos
débiles- tenemos la suficiente fuerza si nos unimos con los políticos que están
de acuerdo con esta síntesis. Podemos cambiar la dinámica actual por otra más
acorde con los tiempos actuales para gestionar mejor los acontecimientos
negativos, sean sanitarios, de alimentos, militares, económicos, políticos,
etc.
Si la dinámica a mejor no la iniciamos por la evolución lógica o devenir
y a base de inteligencia por ser consciente de las soluciones que todos
llevamos dentro, podemos iniciarla si pensamos en la cantidad de umbrales
negativos con los que nos ha tocado vivir; o todos juntos, así tendremos más
conocimientos, más datos que sumar para que nos valla mejor. La síntesis que
propongo se cumplirá desde mi óptica. Lo que no se es el tiempo, lo no ganado
económicamente por perder el tiempo y, en consecuencia, las pérdidas en vidas
humanas por culpa de no ponernos a trabajar ya, en solucionar los problemas del
presente. Un presente en el que vivimos a ras del suelo por no tener el marco
adecuado; un mundo no vertebrado políticamente, económica y socialmente más las
partes internas con el mismo orden que el todo global. “Las partes no son
verdad, no se sabe si no se totaliza” es la frase de Hegel que me ha servido de
herramienta para crear esta globalogía. Las partes deben estar en armonía con
el todo, solas no son nada, pero el todo si las partes en orden tampoco.
Hasta aquí la síntesis se cumplirá por, tal y como me la imaginé
(aproximadamente) cuando la inicié -incluso antes de empezar el libro-, pero
esta Globalogía la empecé el 5 de Julio del 2001 y hoy es 19 de Julio del 2005.
Se pueden imaginar los sucesos que han acaecidos en este intervalo de tiempo.
Así, mientras escribía el final del capítulo cuarto -el de las grandes empresas-
se me presentó de improviso, como siempre ocurre, un umbral de lo negativo: el
11 de septiembre del 2001. Durante quince días fui incapaz de poner unas
palabras en este libro, mis pensamientos no salían de esta parte de la globalogía.
Pensaba que la síntesis se cumplirá por traspasar el umbral de lo negativo en
vez de rematar el capítulo cuarto.
¿La destrucción de las Torres Gemelas traspasaba el umbral de lo
negativo? ¿Cómo afectaba el atentado al libro que estaba escribiendo? Las
preguntas se me acumulaban sin parar. ¿Tendría consecuencia para la
globalización, para los antiglobales y para mi síntesis? ¿Tendría que retocar
los capítulos escritos y cambiar lo imaginado para los siguientes? Fueron pasando
por mi mente todos los capítulos, analizando las consecuencias que tendría
sobre ellos el atentado. ¿Tendría que cambiar la última frase del primer
párrafo del prólogo para no aparecer como profético de la muerte? La frase es
como saben: “El mundo será global, sólo hace falta determinar lo no ganado, el
tiempo y los muertos que hacen falta para llegar”.
No cambio la frase, esta fue la decisión que tomé, al igual que no hacer
mención del atentado hasta que no llegara a esta parte de la globalogía y
entonces sí, analizarlo después de escribir lo que tenía pensado como una
continuación y confirmación de los peores augurios. Así, durante quince días
fui recolocando las consecuencias del acto terrorista sobre la tesis, antítesis
y síntesis sin que afectara a lo escrito y tampoco a lo que me faltaba del
libro. Consideré que el tiempo pondría las cosas en su sitio y me daría tiempo
para analizar las consecuencias generales que el atentado tendría para el
mundo. Lógicamente, a partir del capítulo de la información puede haber
reminiscencias del atentado terrorista, pero como digo será de forma
inconsciente. En principio están escritos tal y como me los imaginé, salvo en
el capítulo de la ONU, donde incorporo sucesos posteriores que fueron
consecuencias de la destrucción de las Torres Gemelas, como la Guerra de
Afganistán y la guerra de IRAK. Todo esto, más algunos detalles conscientes en
esta: la síntesis se cumplirá por. La culpa o disculpa es clara: he tardado
demasiado tiempo en terminar el libro: cuatro años.
Volviendo al punto de partida, es decir, el 11 de septiembre, las
preguntas que me asaltaban se me fueron acumulando, muchas, la mayoría, no
tenían respuestas. La primera sí: el atentado terrorista si traspasaba el
umbral de lo negativo. Si una parte negativa del ser humano, el terrorismo, se
hacía global de forma oficial, cómo no iba a ser una llamada para analizar el
mundo en su conjunto. Las preguntas: ¿cómo afectaba el atentado a los
dirigentes políticos? ¿Qué consecuencias tendría para la economía general del
planeta? ¿Y la sociedad americana tendría el temple suficiente para digerir un
atentado de tanta magnitud en su territorio sin la costumbre de haberlos
sufrido en el tiempo como los europeos? Estas preguntas como otras parecidas sólo
podían tener respuesta con el tiempo. En cambio, otras si eran fácil de
analizarlas desde la óptica del presente, es decir, desde la fecha del atentado
y más ahora, cuatro años después. Les recuerdo a los lectores que estoy
escribiendo el día 19 de Julio del 2005, después de los atentados de Bali,
Madrid y Londres, entre otros más en países islámicos. Las preguntas a las que
me refería son: ¿cómo afecta a la seguridad general los atentados terroristas?
¿Y al binomio seguridad-libertad? ¿Qué responsabilidades tienen las esencias
distorsionadas en la economía, política y en la sociedad en general para que los
atentados ocurriesen? ¿Se podría haber evitado con un Parlamento Social donde
los ciudadanos hubiesen difundido los fallos esenciales? Como, por ejemplo, que
un aeropuerto, el metro o los trenes de cercanías de Madrid, pueden ser
públicos o privados, pero las mercancías que transportan no son paquetes que se
vigilan con seguridad privada, sino públicos, por ser personas la mercancía que
transportan. Vigilar los trenes, el metro de Londres o los aeropuertos con
seguridad privada es poner a controlar las arterias de la sociedad actual, no
por policías de verdad, sino por otra cosa. Hay que recordar que un policía de
verdad es como un médico, ejerce incluso cuando está de vacaciones y la
experiencia es un grado; cuando el instinto más lo adquirido se funden pueden
hacer detectar las enfermedades o actos terroristas antes de que sucedan. Si
añadimos que la cantidad de público en los transportes es muy elevada, es fácil
llegar a la conclusión de que la cantidad de público cambia la entidad. De
ninguna manera se puede considerar privado un lugar con tanto público, y la
respuesta a cómo solucionar la seguridad sólo tiene una respuesta: policías de
verdad.
Y con respecto a la libertad y seguridad, el equilibrio debe ser
permanente, pero nunca estará resuelto del todo, jamás encontraremos la
solución final, sólo aproximaciones, y para no caer en trampas emocionales hay
que argumentar -como he leído en estos años- que si renunciamos a las
libertades en aras de una seguridad casi absolutas es darles la razón a quienes
pusieron las bombas, precisamente porque lo que más odian es la Libertad. El desconcierto
que provoca pasar por elevación de flechas a rifles, de armas de destrucción convencional
a masivas, de atentados a atentados suicidas, o de piedra a flecha, es
pasajero; no nos debe hacer cambiar las reglas sociales, reglas democráticas donde
la mayoría gobierna para todos, donde la minoría debe aceptar los resultados y
la mayoría no aplasta a las minorías. Las reglas democráticas como la justicia
para todos incluyen a quienes - conscientes o inconscientemente- atentan contra
el orden, precisamente aquí es donde se pone a prueba la categoría de la Democracia.
Las preguntas que se me ocurrieron en esos quince días fueron de todo
tipo: ¿qué es el terrorismo? ¿Cómo se combate mejor? ¿Somos los ricos los
culpables por no haber hecho los deberes en los países pobres? ¿Son los actos
terroristas consecuencias de la pobreza extrema o sólo de forma colateral?
Podría seguir haciendo preguntas, pero supongo que todos nos las habremos
hechos; todos hemos utilizado la herramienta cartesiana consciente o inconscientemente
del Discurso del Método. Los hechos hay que ponerlos en cuarentena, pasarlos
por la razón haber si encaja de nuevo correctamente, o si hay factores que
distorsionan la realidad por estar ocultos detrás de las apariencias y que no
nos deja ver el problema. Las preguntas me provocaron respuestas, muchas
fáciles de responder, otras sobreentendidas por todos, otras imposibles, pero
algunas como ¿qué es el terrorismo? me hizo llegar a unas respuestas que,
aunque las tenía claras, se me presentaron más claras aún.
Definir el terror es fácil: miedo al miedo. El terror es algo que
precede, difuso, un rumor, miedo confuso de masacres anteriores. Se siembra
para que con el tiempo de su fruto. La historia está llena de actos
terroríficos, conscientes o no, de personajes que utilizaron el terror y
recogieron el fruto en forma de territorios, prebendas y fama. Incontables
batallas y guerras se ganaron por el terror que precedía a los ejércitos del
Cid, Gengis Khan, Alejandro Magno, etc. Todo acto de terror contra inocentes o
culpables indefensos es crear las condiciones para recoger los beneficios de la
huida, desunión y resignación de los que pueden ser víctimas en el futuro; los
terroristas hacen explotar coches para matar inocentes y sembrar el miedo, y
hacer pensar que en el futuro puede ser cualquiera. Cuando el terror es
provocado por dictadores -o incluso por estados democráticos-, las pretensiones
son las mismas: sembrar el miedo para el futuro. Quien mata sistemáticamente a
inocentes y culpables indefensos pasan a ser primitivos, o mejor, fantoches
primitivos.
Si juntamos la anterior definición de terrorismo como algo que precede y
los atentados del 11 de septiembre, algo no encaja. Fueron transmitidos en
directo y los terroristas -suicidas o no- buscan constantemente que sean
transmitidos por los medios de comunicación para que se propague y crear más
terror en la sociedad. Para entender mejor el desajuste hay que definir lo que
representa el mundo de la imagen en la actualidad. Para mí la imagen nos ha
hecho mutar y la definiré como sigue.
Las mutaciones se incorporan, nunca sustituyen o eliminan lo anterior,
sino que reduce las anteriores partes humanas para hacer hueco a lo nuevo. La
evolución humana es una acumulación de mutaciones: convertirse en bípedos,
hablar, dominar el fuego, democracia, la imagen. Se puede vivir a gatas, sin
hablar, sin estufas, en dictaduras, sin medios de comunicación; como opción
individual es viable, pero como obligación es imposible. A las quejas
habituales de que en televisión no hay programas que valga la pena verlos se
les suele contestar que apaguen el televisor, y esto es como decir: viva usted
a gatas, no hable, pase frío, viva oprimido. Ha habido y habrá mutaciones
físicas, psíquicas, sociales, tecnológicas. Los medios audiovisuales son una más
que se ha incorporado a la Humanidad.
Pues bien, si admitimos la imagen como una de las mutaciones del
presente -y más concretamente la imagen en tiempo real-, el terror provocado
por los terroristas no precede, ni es confuso, tiene nombre y apellidos,
incluso se vanaglorian del acto; crean poco terror y mucha indignación, y lo
más importante, ponen en marcha los medios para la defensa y el ataque contra
los asesinos. La prueba de que el ser humano tiene la imagen incorporada a su
ser es que la mutación está consolidada. Si nos enteramos por los medios
escritos que en Srebrenica aparecen siete mil muertos con las manos atadas y
con tiros en la cabeza, inmediatamente sabemos que por allí ha pasado un
fantoche primitivo. Las imágenes de las Torres Gemelas como máxima expresión de
todo lo anterior certifican que Bin Laden es un asesino para siempre y las
posturitas en los videos reclamándolos prueba de que es un fantoche y que crea
que el acto brutal creará terror en el futuro, prueba de su mente primitiva. La
mutación le pasará por encima a él y a todos los que usen la muerte de
inocentes o culpables indefensos.
La muerte no sirve para nada bueno y el terror, al ser algo que precede,
ha cambiado de entidad al incorporarse la imagen al ser humano. El hecho de que
el terror no preceda tiene varias consecuencias para los que lo sufren y para
quienes lo ejecutan, independientemente de si son inconscientes o lo hacen a
sabiendas. En los dos casos el terror provoca indignación y a continuación
reacción. Si se matan inocentes o culpables indefensos con el propósito de que
respondan, y se responde, provoca una espiral de violencia que se contrapone a
la espiral de la vida: estamos hablando de la Maldad. La muerte no sirve para
nada bueno y quien la ejecuta debe pagar un precio, no con su muerte sino con
la cárcel. Es decir, Bin Laden no sabe lo que hace, nos ha proporcionado los
muertos innecesarios y su inadaptación es manifiesta, el tiempo lo destruirá,
con la condición de que nosotros tengamos presente que sólo podemos oponerle la
ley. La mutación de la imagen se encargará de pasarle factura a él y a todos
los que crean que usar las imágenes crea terror.
Creo haber contestado a las preguntas más importantes que se me presentaron
al recibir de improviso la presencia del umbral de lo negativo. El tiempo
transcurrido desde entonces ha inutilizado parte de las preguntas -así como las
respuestas- por haber sido respondidas por la sociedad en su conjunto, unas
veces bien y otras mal, al igual que los dirigentes, que unos supieron estar a la
altura del envite y otros quedaron atrapados por los sucesos, quizás para toda
la vida.
La síntesis ocurrirá por una de las causas anteriores. El devenir, por
ser conscientes de las soluciones, por traspasar el umbral de lo negativo;
todos juntos o partes y otros más que me habré dejado en el tintero. Pero una
cosa si tengo clara, no necesito muertos para saber lo que hay que hacer, ya
sean inocentes o culpables indefensos. Estas son las bases con las que hay que
crear las condiciones de futuro para un mundo mejor.
No necesitaba los atentados para
llegar a esta solución, sólo me confirmó lo que sabia, y durante estos cuatro
años he sido un espectador de acontecimientos negativos innecesarios. Espero
que esta globalogía pueda servir para sumar voluntades en aras de una sociedad
más justa.
EPÍLOGO
Me siento en la obligación de explicar a los lectores el porqué he
elegido una Dialéctica para exponer una teoría política y no otras posibles. La
razón es sencilla: todo el sistema expuesto fue consecuencia de múltiples
pensamientos en el tiempo, que se conjugaron con los movimientos Antiglobales.
La simetría entre Tesis-Globalización y Antítesis-Antiglobalización fue parte
del conjunto que se me unió para darle forma a la teoría y me posibilitó, no sólo
llegar a la síntesis, sino también a la palabra Globalogía. Palabra que
encontré al buscar la definición de síntesis para que continuara la simetría.
Mi instinto la encontró para completar el sistema amorfo que tenía en la
cabeza. El descubrimiento completó el sistema o el sistema encontró a la
Globalogía, no lo sé muy bien. Lo que sí sé es que la palabra Globalogía
terminó de completar todos los datos y dio forma definitiva a este libro. El
fogonazo visual y las múltiples sensaciones que me causó puede ser que las
explique más adelante. Ahora sólo quiero decir que este es el motivo por el
cual la teoría política la he expuesto en forma de Dialéctica.
Consideré que era lo que tenía que hacer, pero la Dialéctica podría
estar escrita de otra forma, por ejemplo: todas las tesis juntas, al igual que
las antítesis o síntesis. Me pareció adecuado las críticas de autores
anteriores que consideran que un libro así, parecen tres en uno; el desorden
que representa que una sola persona se ponga en tres papeles se notaria más
para el lector; y, por supuesto, desde el principio al final habría una
distancia de páginas en la argumentación que el lector difícilmente se
acordaría de la mayoría de los detalles leídos cien o doscientas páginas antes.
Podría haber elegido el sistema socrático de preguntas y respuestas: todos los
capítulos revueltos con un hilo conductor y temas particulares encadenados.
Esta posibilidad la deseché por ser también confusa, los temas siempre están
encadenados y difícilmente podía explicar un asunto sin mencionar los
adyacentes, con lo cual las continuas referencias de unos temas a otros darían
la impresión de desorden. Y como la Globalogía era ya en mi mente una
vertebración general con las partes internas vertebradas a su vez, el sistema socrático
me impedía dar coherencia a la hora de exponer la creación del Parlamento
Empresarial y Social.
Desechadas las dos formas anteriores, sólo me quedaba la elegida: una
Dialéctica por capítulos que me permitía unificar temas generales, entrelazados
como no, pero unificados en una temática concreta impedía el desorden múltiple socrático
y, el parecer, tres teorías en una. Así en cada capítulo podría exponer las
bases-tesis, las criticas-antítesis y las creaciones en las síntesis, y más
cercano al lector por ser leído pocas páginas antes, la tesis y la antítesis.
Desde un principio fui consciente de que tres posturas diferentes de un
mismo tema podría dar pie a confusión y determiné que en cada capitulo debía
crear cosas, todas en la síntesis, menos la prueba del algodón que sería en la
antítesis del capítulo primero, así como que las tesis fueran cortas, exponiendo
las bases de la Globalización sin entrar en demasiados detalles por ser la
actualidad conocida; más del doble las antítesis, introduciendo la mayor
cantidad de humor que me fuese posible. Quería que la diferencia entre tesis y
antítesis fuese clara y constante, que no pareciese dos posturas equidistantes
de una realidad; aun a pesar de parecer más antiglobal de lo que soy. Y con respecto
a la síntesis, las creaciones deben hablar por sí mismas, si son imposibles, es
que son calenturas mentales y si son razonables o tienen partes originales que
beneficien el buen general. Espero que los encargados de ponerlas en marcha se
fijen en ellas. Y en todo caso los lectores y ciudadanos en general se
encargarán de recordarles que todos juntos sabemos más, que excluir a millones
es perder soluciones.
FIN DE GLOBALOGÍA
MADRID A 28 DE JULIO DEL 2005
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