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Capítulo vigésimo octavo y último

LA

SÍNTESIS

SE

CUMPLIRÁ

POR:

 

 

                                           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La síntesis se cumplirá por la evolución de las cosas: el devenir. Por la acción humana, después de llegar a ella a base de inteligencia: ser consciente de la solución. Por llegar a traspasar el umbral de lo negativo: ser consciente a la fuerza. O puede no ocurrir. En tal caso, si lo cree, no siga leyendo. Intentaré exponer los argumentos según los cuales la síntesis de la Dialéctica se cumplirá.

El devenir según Hegel “representa la superación del ser puro y la pura nada, los cuales son, en último término, idénticos”. Es curioso que esté todo ya inventado, que la vida es una ruleta o espiral repetitiva con cambios a mayor y, sin embargo, no sepamos dar respuestas cuando los marcos establecidos se rompen. No me interesan demasiado las filosofías completas de un filósofo, sí las sentencias, sistemas o herramientas de conocimientos de casi todos y la anterior de Hegel la voy a utilizar como un destornillador para abrir la globalización y cerrar las dudas.

El ser puro superado es el estado democrático o la actualidad superada –que ni es puro, ni todos los estados son democráticos, porque todo conocimiento es secuenciar el tiempo; acotarlo en una situación concreta para entenderlo-. El ser puro (no absoluto) son las naciones, estados, estados democráticos y otros. El devenir ha superado al ser puro cuando varias cosas han roto las fronteras de los estados (globalización). Antes de la globalización no había nada (no absoluto), el devenir ha superado la nada global. El devenir ha roto el marco conocido y transitamos sobre la nada, creando un marco nuevo con cada factor que se incorpora a la globalización: buenas como el comercio o malas como el terrorismo, van formando el marco global que no somos capaces de identificar porque lo vamos creando sobre la marcha. La síntesis que propongo se cumplirá cuando más de la mitad de los factores humanos se hagan globales y el marco que he descrito en la dialéctica será una aproximación. En el resultado final, según mi entender, puedo acertar o fallar con respecto al marco definitivo, pero no en que el devenir se cumplirá.

La síntesis también se cumplirá si somos conscientes de las soluciones, por pura inteligencia, por ser conscientes de todos los problemas y ponernos en acción. Para llegar a esa convicción y acelerar el devenir o simplemente adecuarnos a él, necesitamos referencias, pararnos y vernos a nosotros mismos, ser consciente de nuestras fuerzas, carencias, de los problemas a superar, de lo que ya está resuelto, de los imprevistos. Un problema lo tenemos casi resuelto cuando somos conscientes de que tenemos el problema. Los que crean que no tenemos problemas globales pueden dejar de leer, los que si lo crean que reflexionen con los argumentos que estoy exponiendo, para demostrar que la síntesis se puede hacer realidad a base de inteligencia.

El devenir o evolución de las cosas descoloca las esencias, mejor, incorpora otras nuevas. Así lo que era un medio de comunicación ya no lo es; las sucesivas incorporaciones de partes humanas a los medios los ha transformado en otra cosa. Saber que cuando nos referimos a los medios usamos la terminología pasada, pero somos conscientes que no representa la realidad, es el principio para buscar las soluciones. La esencia primera de un periódico o cadena de televisión es comunicar, pero los medios enseguida incorporaron la publicidad y ya venden directamente: los medios son información, publicidad, venta. Se les sumaron, humor, espectáculo, cotilleo y los medios con más esencias incorporadas se les siguió llamando medios de comunicación, pero son información, publicidad, venta, espectáculo, porno, cotilleo, política, economía. ¡Alto!, me he dejado ramales por el camino, como medios técnicos, cruzar fronteras, velocidad en aceleración continua hasta hoy que es en el acto, y le seguimos llamando medios de comunicación, pero son otra cosa. Las esencias permanecen, pues comunicar es comunicar, pero se le ha asociado nuevas e incorporado otras. El marco pasado se ha roto y, sin embargo, utilizamos el marco antiguo para movernos en él, con todas las incorporaciones. Si actuamos como si no hubiese problemas en los medios no seriamos consciente de que llamamos medios a otra cosa, por el contrario, si llegamos a dudar al llamar medios de comunicación a un entramado nuevo que no sabemos cómo llamarle se nos puede presentar el problema. O dos problemas: primero nombrarle adecuadamente, y luego cerrar el nuevo marco. He resuelto someramente el nuevo marco de los medios de comunicación y soy consciente de ello, no así del nombre, queridos lectores, pueden buscar un nombre a la cosa.

Ser conscientes de que tenemos un problema es el principio para solucionarlo y no debemos caer en el fatalismo, en un destino que se cierne sobre nosotros y que hagamos lo que hagamos no va a influir en el. Todo lo que va cambiando no es malo, están las cosas buenas, el discernir entre el bien y el mal sólo es parte del análisis de lo nuevo. Ser consciente de que hemos llegado hasta aquí a base de adaptarnos y adaptar el medio a nosotros nos puede dar pistas por donde tenemos que actuar.

Para que esta síntesis que propongo se cumpla -dando por hecho que es positiva-, ¿por dónde empezamos a actuar? He mencionado anteriormente los medios de comunicación, pero pueden ser el comercio, empresas globales, justicia global, seguridad. ¿Y qué principios inalterables usamos como apoyo? Al no ser necesario todo para la demostración, me centraré en libertad y competencia. A más libertad, más justicia y riqueza; a más competencia, más justicia y riqueza. Sin libertad y competencia ni hay justicia ni riqueza; pero tampoco la hay con los excesos: la libertad se convierte en libertinaje y la competencia en ¿¡endogamia del depredador!? ¿¡En exceso de competencia!? ¿¡En otra cosa!? También pueden buscar un nombre para esta cosa. Siempre son las reglas del juego lo que hacen justo un partido, reglas justas por ser para todos, ya sea la ley para la justicia-libertad o a una ley de comercio justa para la competencia.

Reglas justas para todos, ya sea para la libertad, competencia, medios de comunicación, política, etc. Estas reglas son los principios inalterables y por ellas hay que empezar. Los partidos de cualquier deporte pueden llegar a ser buenos, malos o espectaculares, pero para que haya partido primero tiene que haber reglas. Vivimos en un partido múltiple con reglas entrecruzadas, en evolución continua y que retocamos continuamente. Necesitamos unas reglas para un deporte multiforme, que sean justas y que duren más para que todos seamos conscientes de ellas. La zona de juego se está ampliando a la totalidad y quien vive donde no han llegado las reglas recibe la visita de jugadores de ventaja que saben de antemano el resultado. Si actuamos aquí resolveremos parte del problema por saber que son las reglas del juego la base por dónde empezar, que son el principio inalterable para poder vivir todos juntos.

El ser humano tiene cosas buenas y mejores si no se abusan de ellas, como la virtud, definida por Emanuel Kan como “animo y coraje de actuar” Si somos consciente de que la síntesis que propongo es necesaria y utilizamos la virtud, cuya fuerza tiende a realizarse, la globalogía será más que una posibilidad y pasará del pensamiento a la acción. La conciencia de saber la solución después de reflexionar, sopesar las cosas positivas y negativas y decidir pasar a la acción, puede ayudar en positivo al devenir. La síntesis se cumplirá por la inteligencia humana si una mayoría nos concienciamos de su necesidad.

La síntesis se cumplirá si traspasamos el umbral del negativo: ser conscientes a la fuerza, lo malo de llegar a este punto, es que traspasar el umbral de lo negativo significa muertos. Por desgracia es una constante humana. La Unión Europea tuvo su origen después de la mayor matanza en un tiempo y espacio reducido. Si han llegado hasta aquí, lectoras y lectores, ya no pueden dejar de leer, no vaya a ser que esperen un umbral bestial que se adecue con el enorme esfuerzo que nos espera para organizar un mundo mejor. La inteligencia humana no lo permitirá; entre otras cosas porque la síntesis se cumplirá, no por el devenir o por traspasar el umbral de lo negativo, sino por una combinación de ellas, siendo la más importante la inteligencia. Soy optimista, lo sé y espero no equivocarme por un principio básico: somos complejos, y en el futuro más. Esto me hace pensar que inevitablemente será una combinación de conciencia colectiva que analizará el devenir después de sufrir algún suceso que rompa lo soportable por la mayoría de las personas. Aquí los medios tienen una responsabilidad que cumplen a la perfección, puesto que es noticia todo lo malo o más malo y no lo bueno. La acumulación de todo lo negativo en nuestra propia casa nos puede saturar el conocimiento, pero también iluminar la conciencia. El que lo desee ya puede dejar de leer.

Lo negativo nos enseña el camino porque nos ilumina las cosas buenas. Los seres humanos tenemos dentro todo; está lo positivo y lo negativo, usamos ambas como referencia para actuar. La virtud consiste en la moderación, y moderar la necesidad de sentir el umbral de lo negativo es la función de esta parte de la globalogía y la expondré de la siguiente manera: si los muertos han sido necesarios para avanzar en el pasado, ya no hace falta, pero sí la maldad. Los asesinos, los malos, no deben perecer en patíbulos con juicios justos, los necesitamos para saber lo que no debemos hacer. La muerte de culpables indefensos no sirve para nada bueno, son necesarios para observarlos detrás de rejas y, aunque a veces canten baladas de satisfacción, ¡que sigan! mientras los estudiamos. Ellos se encargarán de intentar convencernos de su verdad en juicios justos o libros y sus explicaciones, sus reflexiones nos iluminarán lo bueno que llevamos dentro. ¡Ojo!, no siempre aparecerá el malo o malos con bigote y brazo en alto, con chapela o chilaba, puede que aparezcan con traje y corbata, educados, convincentes; miren si no las imágenes del juicio a Milosevic. Matar al malo es pasar la frontera del bien, y, además, ¿quién puede asegurar que es el último malo el que mueve los hilos? Nunca lo sabremos si lo ejecutamos justamente, habría que decir torpemente, y aun siendo el último malo, que haríamos después sin referencias para lo bueno, en quien nos fijaríamos para definir la cantidad de bueno: me temo que en quien ejecutó torpemente al penúltimo malo.

Traspasaremos el umbral de lo negativo cuando una serie de actos fallidos, de problemas acumulados, manipulaciones múltiples nos despierten, nos saquen del letargo, nos levanten del sillón y sintamos una catarsis colectiva, un no podemos seguir así. El problema es, como ya mencioné en otro capítulo: que no presenciamos una obra completa para sentir una catarsis como decía Aristóteles, sino que vivimos en ella, somos actores de nuestra propia obra y no sabemos el final ni los actos intermedios; tenemos que improvisar sobre la marcha.

Ser consciente a la fuerza después de sufrir un accidente. El problema se presenta aquí al no sentir la necesidad de cambiar cuando tropezamos; necesitamos tropezar más de dos veces en la misma piedra para hacernos dudar. Descarto el accidente brutal pues para eso no hace falta inteligencia, ni necesitamos la III Guerra Mundial para aprender; mejor seguir de inocentes. Son los accidentes cotidianos los que debemos analizar, los errores repetidos en el tiempo: un tortazo repetido en la misma piedra; errores múltiples; dar bandazos con golpes humanos y de desastres naturales; o errores encadenados, golpes que tienen consecuencias, que nos llevan a darnos otros y otros más fuertes. Para darnos cuenta si el error es puro accidente imposible de predecir, el análisis debe ir dirigido a las esencias. No es igual una epidemia sanitaria como el SIDA, que otra, como la de las vacas locas. Mientras el SIDA o el Ébola son imprevisibles, el caso de las vacas locas demuestra que las esencias no cambian: un herbívoro es un herbívoro, y si le damos a comer carne no se convierte en carnívoro, se vuelve otra cosa. Las enfermedades o epidemias se les puede atacar con prevención, pero convertir herbívoros en carnívoros es un accidente humano hecho a conciencia.

¿Cuándo nos daremos cuenta de que hemos llegado a traspasar el umbral de lo negativo? La respuesta es que cuando la acumulación de accidentes humanos sea múltiples y entrelazados entre si. Ese es el momento de ser consiente a la fuerza, y aun así no es fácil que los dirigentes los perciban. Casi siempre están resolviendo imprevistos, contingencias cotidianas que les impiden incluso realizar parte para lo que fueron elegidos, suponiéndoles siempre la mejor de las voluntades.

 Para demostrar los errores del presente y dar pistas de por dónde hay que intervenir deberíamos tener cauces permanentes en la sociedad para las criticas, pero al no estar realizados adecuadamente estos cauces en los medios tendrán que ser en forma individual o de organizaciones fuera del sistema. Anuladas muchas veces por el poder establecido que los acusan de continuo de estropear las soluciones y no aportar nada positivo -a pesar de todo, muchos cambios se producen por la evidencia de las razones que exponen sin apenas medios-. Es en forma individual como esta globalogía, una de las maneras de denunciar los errores que cometemos, los accidentes cotidianos, que afectan a las esencias de las cosas. Voy a enumerar varios de los fallos que cometemos en la actualidad para demostrar por donde debemos intervenir, varios umbrales negativos que nos deben ayudar a ser consientes a la fuerza y no esperar el cambio brusco que toda evolución provoca cuando la situación se hace insostenible.

La contaminación ambiental que afecta a las esencias del aire, capa de ozono. Las manipulaciones genéticas en los alimentos que afectan a sus esencias hay que hacerlas con mucho cuidado, nos pueden dar en el futuro satisfacción, pero también disgustos serios. Las vacas locas fueron manipuladas sólo externamente y las consecuencias fueron muy graves. Comercio es ganar dinero y hoy se vende sin apenas ganancias gracias a la rotación y pagos aplazados cuyo montante (no siendo los propietarios) se invierte en los circuitos financieros con más beneficios que la venta en sí. Información o medios de comunicación, cuando en realidad son otra cosa. Ataques preventivos como la Guerra de Irak cuando la esencia del bueno es que debe desenfundar después del malo y castigar a destiempo no es castigar y sí venganza. Es innecesario decir que los terroristas piensan en un mundo mejor y actúan con lo peor del ser humano; que la idea, aun siendo la más bella, se marchita con sangre. Podría exponer más distorsiones en las esencias, pero no creo que haga falta más para saber las consecuencias que se pueden derivar de tantos factores negativos que nos rodea, siendo al mismo tiempo globales; y que son suficientes para tomar nota y reflexionar para después ponernos a trabajar y corregir lo que simplemente está mal. Por ahí debemos empezar, no hace falta que se nos presente más cosas negativas o más grandes; sólo con que se unan un par de factores negativos pueden darnos unos desajustes con consecuencias nefastas.

Pongámonos en lo peor e imaginemos un problema ecológico grave y sanitario como las vacas locas, o peor, unidos los dos problemas a una corrupción generalizada de los dirigentes políticos y empresariales -que debido a la gran cantidad de riqueza no es de extrañar que pueda ocurrir- ¿cuales serian las consecuencias sanitarias, políticas, económicas y finalmente sociales? Añado como ejemplo la corrupción por llamarme la atención lo sucedido a muchos dirigentes políticos de los últimos años del siglo pasado y principios de este: tiraron por la borda todo el prestigio personal que representa ser dirigente de una nación. Y lo peor es el terrible efecto que debe representar para estas personas quedar como acusados para la posterioridad. Si fuesen casos aislados no habría problemas, pero los casos de corrupción me llamo la atención precisamente por su número. Al principio de esta globalogía mencioné que la dialéctica se impondrá por la fuerza de los débiles y por la necesidad de los políticos. Me refería a que los dirigentes no pueden tirar por la borda la dedicación de años a la política por no poner las bases para controlar la cantidad inmensa de dinero que se mueve por conductos incorrectos; dinero negro que mancha el honor de hombres y mujeres que dedican su vida a resolver los problemas de los demás. No nos podemos permitir más casos de SIDA, vacas locas o gripe del pollo. La necesidad está clara para los dirigentes y los débiles -y como todos somos débiles- tenemos la suficiente fuerza si nos unimos con los políticos que están de acuerdo con esta síntesis. Podemos cambiar la dinámica actual por otra más acorde con los tiempos actuales para gestionar mejor los acontecimientos negativos, sean sanitarios, de alimentos, militares, económicos, políticos, etc.

Si la dinámica a mejor no la iniciamos por la evolución lógica o devenir y a base de inteligencia por ser consciente de las soluciones que todos llevamos dentro, podemos iniciarla si pensamos en la cantidad de umbrales negativos con los que nos ha tocado vivir; o todos juntos, así tendremos más conocimientos, más datos que sumar para que nos valla mejor. La síntesis que propongo se cumplirá desde mi óptica. Lo que no se es el tiempo, lo no ganado económicamente por perder el tiempo y, en consecuencia, las pérdidas en vidas humanas por culpa de no ponernos a trabajar ya, en solucionar los problemas del presente. Un presente en el que vivimos a ras del suelo por no tener el marco adecuado; un mundo no vertebrado políticamente, económica y socialmente más las partes internas con el mismo orden que el todo global. “Las partes no son verdad, no se sabe si no se totaliza” es la frase de Hegel que me ha servido de herramienta para crear esta globalogía. Las partes deben estar en armonía con el todo, solas no son nada, pero el todo si las partes en orden tampoco.

Hasta aquí la síntesis se cumplirá por, tal y como me la imaginé (aproximadamente) cuando la inicié -incluso antes de empezar el libro-, pero esta Globalogía la empecé el 5 de Julio del 2001 y hoy es 19 de Julio del 2005. Se pueden imaginar los sucesos que han acaecidos en este intervalo de tiempo. Así, mientras escribía el final del capítulo cuarto -el de las grandes empresas- se me presentó de improviso, como siempre ocurre, un umbral de lo negativo: el 11 de septiembre del 2001. Durante quince días fui incapaz de poner unas palabras en este libro, mis pensamientos no salían de esta parte de la globalogía. Pensaba que la síntesis se cumplirá por traspasar el umbral de lo negativo en vez de rematar el capítulo cuarto.

¿La destrucción de las Torres Gemelas traspasaba el umbral de lo negativo? ¿Cómo afectaba el atentado al libro que estaba escribiendo? Las preguntas se me acumulaban sin parar. ¿Tendría consecuencia para la globalización, para los antiglobales y para mi síntesis? ¿Tendría que retocar los capítulos escritos y cambiar lo imaginado para los siguientes? Fueron pasando por mi mente todos los capítulos, analizando las consecuencias que tendría sobre ellos el atentado. ¿Tendría que cambiar la última frase del primer párrafo del prólogo para no aparecer como profético de la muerte? La frase es como saben: “El mundo será global, sólo hace falta determinar lo no ganado, el tiempo y los muertos que hacen falta para llegar”.

No cambio la frase, esta fue la decisión que tomé, al igual que no hacer mención del atentado hasta que no llegara a esta parte de la globalogía y entonces sí, analizarlo después de escribir lo que tenía pensado como una continuación y confirmación de los peores augurios. Así, durante quince días fui recolocando las consecuencias del acto terrorista sobre la tesis, antítesis y síntesis sin que afectara a lo escrito y tampoco a lo que me faltaba del libro. Consideré que el tiempo pondría las cosas en su sitio y me daría tiempo para analizar las consecuencias generales que el atentado tendría para el mundo. Lógicamente, a partir del capítulo de la información puede haber reminiscencias del atentado terrorista, pero como digo será de forma inconsciente. En principio están escritos tal y como me los imaginé, salvo en el capítulo de la ONU, donde incorporo sucesos posteriores que fueron consecuencias de la destrucción de las Torres Gemelas, como la Guerra de Afganistán y la guerra de IRAK. Todo esto, más algunos detalles conscientes en esta: la síntesis se cumplirá por. La culpa o disculpa es clara: he tardado demasiado tiempo en terminar el libro: cuatro años.

Volviendo al punto de partida, es decir, el 11 de septiembre, las preguntas que me asaltaban se me fueron acumulando, muchas, la mayoría, no tenían respuestas. La primera sí: el atentado terrorista si traspasaba el umbral de lo negativo. Si una parte negativa del ser humano, el terrorismo, se hacía global de forma oficial, cómo no iba a ser una llamada para analizar el mundo en su conjunto. Las preguntas: ¿cómo afectaba el atentado a los dirigentes políticos? ¿Qué consecuencias tendría para la economía general del planeta? ¿Y la sociedad americana tendría el temple suficiente para digerir un atentado de tanta magnitud en su territorio sin la costumbre de haberlos sufrido en el tiempo como los europeos? Estas preguntas como otras parecidas sólo podían tener respuesta con el tiempo. En cambio, otras si eran fácil de analizarlas desde la óptica del presente, es decir, desde la fecha del atentado y más ahora, cuatro años después. Les recuerdo a los lectores que estoy escribiendo el día 19 de Julio del 2005, después de los atentados de Bali, Madrid y Londres, entre otros más en países islámicos. Las preguntas a las que me refería son: ¿cómo afecta a la seguridad general los atentados terroristas? ¿Y al binomio seguridad-libertad? ¿Qué responsabilidades tienen las esencias distorsionadas en la economía, política y en la sociedad en general para que los atentados ocurriesen? ¿Se podría haber evitado con un Parlamento Social donde los ciudadanos hubiesen difundido los fallos esenciales? Como, por ejemplo, que un aeropuerto, el metro o los trenes de cercanías de Madrid, pueden ser públicos o privados, pero las mercancías que transportan no son paquetes que se vigilan con seguridad privada, sino públicos, por ser personas la mercancía que transportan. Vigilar los trenes, el metro de Londres o los aeropuertos con seguridad privada es poner a controlar las arterias de la sociedad actual, no por policías de verdad, sino por otra cosa. Hay que recordar que un policía de verdad es como un médico, ejerce incluso cuando está de vacaciones y la experiencia es un grado; cuando el instinto más lo adquirido se funden pueden hacer detectar las enfermedades o actos terroristas antes de que sucedan. Si añadimos que la cantidad de público en los transportes es muy elevada, es fácil llegar a la conclusión de que la cantidad de público cambia la entidad. De ninguna manera se puede considerar privado un lugar con tanto público, y la respuesta a cómo solucionar la seguridad sólo tiene una respuesta: policías de verdad.

Y con respecto a la libertad y seguridad, el equilibrio debe ser permanente, pero nunca estará resuelto del todo, jamás encontraremos la solución final, sólo aproximaciones, y para no caer en trampas emocionales hay que argumentar -como he leído en estos años- que si renunciamos a las libertades en aras de una seguridad casi absolutas es darles la razón a quienes pusieron las bombas, precisamente porque lo que más odian es la Libertad. El desconcierto que provoca pasar por elevación de flechas a rifles, de armas de destrucción convencional a masivas, de atentados a atentados suicidas, o de piedra a flecha, es pasajero; no nos debe hacer cambiar las reglas sociales, reglas democráticas donde la mayoría gobierna para todos, donde la minoría debe aceptar los resultados y la mayoría no aplasta a las minorías. Las reglas democráticas como la justicia para todos incluyen a quienes - conscientes o inconscientemente- atentan contra el orden, precisamente aquí es donde se pone a prueba la categoría de la Democracia.

Las preguntas que se me ocurrieron en esos quince días fueron de todo tipo: ¿qué es el terrorismo? ¿Cómo se combate mejor? ¿Somos los ricos los culpables por no haber hecho los deberes en los países pobres? ¿Son los actos terroristas consecuencias de la pobreza extrema o sólo de forma colateral? Podría seguir haciendo preguntas, pero supongo que todos nos las habremos hechos; todos hemos utilizado la herramienta cartesiana consciente o inconscientemente del Discurso del Método. Los hechos hay que ponerlos en cuarentena, pasarlos por la razón haber si encaja de nuevo correctamente, o si hay factores que distorsionan la realidad por estar ocultos detrás de las apariencias y que no nos deja ver el problema. Las preguntas me provocaron respuestas, muchas fáciles de responder, otras sobreentendidas por todos, otras imposibles, pero algunas como ¿qué es el terrorismo? me hizo llegar a unas respuestas que, aunque las tenía claras, se me presentaron más claras aún.

Definir el terror es fácil: miedo al miedo. El terror es algo que precede, difuso, un rumor, miedo confuso de masacres anteriores. Se siembra para que con el tiempo de su fruto. La historia está llena de actos terroríficos, conscientes o no, de personajes que utilizaron el terror y recogieron el fruto en forma de territorios, prebendas y fama. Incontables batallas y guerras se ganaron por el terror que precedía a los ejércitos del Cid, Gengis Khan, Alejandro Magno, etc. Todo acto de terror contra inocentes o culpables indefensos es crear las condiciones para recoger los beneficios de la huida, desunión y resignación de los que pueden ser víctimas en el futuro; los terroristas hacen explotar coches para matar inocentes y sembrar el miedo, y hacer pensar que en el futuro puede ser cualquiera. Cuando el terror es provocado por dictadores -o incluso por estados democráticos-, las pretensiones son las mismas: sembrar el miedo para el futuro. Quien mata sistemáticamente a inocentes y culpables indefensos pasan a ser primitivos, o mejor, fantoches primitivos.

Si juntamos la anterior definición de terrorismo como algo que precede y los atentados del 11 de septiembre, algo no encaja. Fueron transmitidos en directo y los terroristas -suicidas o no- buscan constantemente que sean transmitidos por los medios de comunicación para que se propague y crear más terror en la sociedad. Para entender mejor el desajuste hay que definir lo que representa el mundo de la imagen en la actualidad. Para mí la imagen nos ha hecho mutar y la definiré como sigue.

Las mutaciones se incorporan, nunca sustituyen o eliminan lo anterior, sino que reduce las anteriores partes humanas para hacer hueco a lo nuevo. La evolución humana es una acumulación de mutaciones: convertirse en bípedos, hablar, dominar el fuego, democracia, la imagen. Se puede vivir a gatas, sin hablar, sin estufas, en dictaduras, sin medios de comunicación; como opción individual es viable, pero como obligación es imposible. A las quejas habituales de que en televisión no hay programas que valga la pena verlos se les suele contestar que apaguen el televisor, y esto es como decir: viva usted a gatas, no hable, pase frío, viva oprimido. Ha habido y habrá mutaciones físicas, psíquicas, sociales, tecnológicas. Los medios audiovisuales son una más que se ha incorporado a la Humanidad.

Pues bien, si admitimos la imagen como una de las mutaciones del presente -y más concretamente la imagen en tiempo real-, el terror provocado por los terroristas no precede, ni es confuso, tiene nombre y apellidos, incluso se vanaglorian del acto; crean poco terror y mucha indignación, y lo más importante, ponen en marcha los medios para la defensa y el ataque contra los asesinos. La prueba de que el ser humano tiene la imagen incorporada a su ser es que la mutación está consolidada. Si nos enteramos por los medios escritos que en Srebrenica aparecen siete mil muertos con las manos atadas y con tiros en la cabeza, inmediatamente sabemos que por allí ha pasado un fantoche primitivo. Las imágenes de las Torres Gemelas como máxima expresión de todo lo anterior certifican que Bin Laden es un asesino para siempre y las posturitas en los videos reclamándolos prueba de que es un fantoche y que crea que el acto brutal creará terror en el futuro, prueba de su mente primitiva. La mutación le pasará por encima a él y a todos los que usen la muerte de inocentes o culpables indefensos.

La muerte no sirve para nada bueno y el terror, al ser algo que precede, ha cambiado de entidad al incorporarse la imagen al ser humano. El hecho de que el terror no preceda tiene varias consecuencias para los que lo sufren y para quienes lo ejecutan, independientemente de si son inconscientes o lo hacen a sabiendas. En los dos casos el terror provoca indignación y a continuación reacción. Si se matan inocentes o culpables indefensos con el propósito de que respondan, y se responde, provoca una espiral de violencia que se contrapone a la espiral de la vida: estamos hablando de la Maldad. La muerte no sirve para nada bueno y quien la ejecuta debe pagar un precio, no con su muerte sino con la cárcel. Es decir, Bin Laden no sabe lo que hace, nos ha proporcionado los muertos innecesarios y su inadaptación es manifiesta, el tiempo lo destruirá, con la condición de que nosotros tengamos presente que sólo podemos oponerle la ley. La mutación de la imagen se encargará de pasarle factura a él y a todos los que crean que usar las imágenes crea terror.

Creo haber contestado a las preguntas más importantes que se me presentaron al recibir de improviso la presencia del umbral de lo negativo. El tiempo transcurrido desde entonces ha inutilizado parte de las preguntas -así como las respuestas- por haber sido respondidas por la sociedad en su conjunto, unas veces bien y otras mal, al igual que los dirigentes, que unos supieron estar a la altura del envite y otros quedaron atrapados por los sucesos, quizás para toda la vida.

La síntesis ocurrirá por una de las causas anteriores. El devenir, por ser conscientes de las soluciones, por traspasar el umbral de lo negativo; todos juntos o partes y otros más que me habré dejado en el tintero. Pero una cosa si tengo clara, no necesito muertos para saber lo que hay que hacer, ya sean inocentes o culpables indefensos. Estas son las bases con las que hay que crear las condiciones de futuro para un mundo mejor.

 No necesitaba los atentados para llegar a esta solución, sólo me confirmó lo que sabia, y durante estos cuatro años he sido un espectador de acontecimientos negativos innecesarios. Espero que esta globalogía pueda servir para sumar voluntades en aras de una sociedad más justa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EPÍLOGO

 

 

 

 

 

 

 

Me siento en la obligación de explicar a los lectores el porqué he elegido una Dialéctica para exponer una teoría política y no otras posibles. La razón es sencilla: todo el sistema expuesto fue consecuencia de múltiples pensamientos en el tiempo, que se conjugaron con los movimientos Antiglobales. La simetría entre Tesis-Globalización y Antítesis-Antiglobalización fue parte del conjunto que se me unió para darle forma a la teoría y me posibilitó, no sólo llegar a la síntesis, sino también a la palabra Globalogía. Palabra que encontré al buscar la definición de síntesis para que continuara la simetría. Mi instinto la encontró para completar el sistema amorfo que tenía en la cabeza. El descubrimiento completó el sistema o el sistema encontró a la Globalogía, no lo sé muy bien. Lo que sí sé es que la palabra Globalogía terminó de completar todos los datos y dio forma definitiva a este libro. El fogonazo visual y las múltiples sensaciones que me causó puede ser que las explique más adelante. Ahora sólo quiero decir que este es el motivo por el cual la teoría política la he expuesto en forma de Dialéctica.

Consideré que era lo que tenía que hacer, pero la Dialéctica podría estar escrita de otra forma, por ejemplo: todas las tesis juntas, al igual que las antítesis o síntesis. Me pareció adecuado las críticas de autores anteriores que consideran que un libro así, parecen tres en uno; el desorden que representa que una sola persona se ponga en tres papeles se notaria más para el lector; y, por supuesto, desde el principio al final habría una distancia de páginas en la argumentación que el lector difícilmente se acordaría de la mayoría de los detalles leídos cien o doscientas páginas antes. Podría haber elegido el sistema socrático de preguntas y respuestas: todos los capítulos revueltos con un hilo conductor y temas particulares encadenados. Esta posibilidad la deseché por ser también confusa, los temas siempre están encadenados y difícilmente podía explicar un asunto sin mencionar los adyacentes, con lo cual las continuas referencias de unos temas a otros darían la impresión de desorden. Y como la Globalogía era ya en mi mente una vertebración general con las partes internas vertebradas a su vez, el sistema socrático me impedía dar coherencia a la hora de exponer la creación del Parlamento Empresarial y Social.

Desechadas las dos formas anteriores, sólo me quedaba la elegida: una Dialéctica por capítulos que me permitía unificar temas generales, entrelazados como no, pero unificados en una temática concreta impedía el desorden múltiple socrático y, el parecer, tres teorías en una. Así en cada capítulo podría exponer las bases-tesis, las criticas-antítesis y las creaciones en las síntesis, y más cercano al lector por ser leído pocas páginas antes, la tesis y la antítesis.

Desde un principio fui consciente de que tres posturas diferentes de un mismo tema podría dar pie a confusión y determiné que en cada capitulo debía crear cosas, todas en la síntesis, menos la prueba del algodón que sería en la antítesis del capítulo primero, así como que las tesis fueran cortas, exponiendo las bases de la Globalización sin entrar en demasiados detalles por ser la actualidad conocida; más del doble las antítesis, introduciendo la mayor cantidad de humor que me fuese posible. Quería que la diferencia entre tesis y antítesis fuese clara y constante, que no pareciese dos posturas equidistantes de una realidad; aun a pesar de parecer más antiglobal de lo que soy. Y con respecto a la síntesis, las creaciones deben hablar por sí mismas, si son imposibles, es que son calenturas mentales y si son razonables o tienen partes originales que beneficien el buen general. Espero que los encargados de ponerlas en marcha se fijen en ellas. Y en todo caso los lectores y ciudadanos en general se encargarán de recordarles que todos juntos sabemos más, que excluir a millones es perder soluciones.

 

 

 

 

 

FIN   DE  GLOBALOGÍA

 

 

MADRID A 28 DE JULIO DEL 2005

  

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Otra vez gracias a Joyce por el once. Cincuenta y siete temas verbales y otros. Aparece un  monstruo antiguo. Es grande, fuerte, analfabeto, ataca a los débiles, se hace amigo de los fuertes, enviste a los vecinos y le es suficiente para comunicarse con ciento cuarenta caracteres. El Berlusconi descrito por Umberto Eco se ha transformado en Donald Trump.  Para visualizar el monstruo hay que superponer la cara de Mussolini y Trump. Si Mussolini fue el drama, Trump será el vodevil. Los pucheros de Donald Trump como signo de fantoche primitivo. Un año de primarias para un vasto país: pasado perfecto. Un año de primarias con autopistas: presente imperfecto. ¿Cómo adecuar las reglas al presente entre un pato cojo y un sin pato? ¿Por qué las grandes crisis generan monstruos? Las  crisis suaves permiten a los listos  poder evolucionar mientras que en las graves  perecen y los que están en los márgenes por hábiles, rápidos, brutos, grandes o diminutos sobresalen y eng...

Europeos, japoneses, canadienses. . .

Europa debe seguir el camino emprendido por sus fundadores.      Los límites geográficos son como las fronteras de los cinco países fundadores: permeables. Europeos: invitemos a Japón, Corea del Sur, Canadá etc. Para que soliciten su incorporación a la Unión. Todos los que cumplan las reglas europeas deberían entrar en Europa, que debería llamarse como a ustedes les parezca.      Europa con muchos esfuerzos hace los deberes democráticos, si el resto del mundo no se asocia democráticamente en organizaciones supranacionales, los europeos no debemos ni podemos esperar.      Giscard d'Estaing no tenía razón cuando dijo que "En algún momento Europa debía completar su expansión" Fue un error dar marcha atrás en la constitución europea, ya no importa, los países del norte de África y los países de la antigua Unión Soviético no han sabino o podido crear una Unión Europea a su imagen y semejanza.       No es fácil crear un ser vivo...

MUERTE, TERROR Y MUTACION

o Articulo enviado al periódico El País en el año 2004. Al no ser publicado y puesto que el tema desarrollado en el no lo había escrito en Globalogía hasta ese momento, en el libro aparece modificado en el capitulo La Síntesis Se Cumplirá Por. Aquí está tal y como debió ser publicado.  Los terroristas han creído encontrar en el medio audiovisual, la manera de crear terror. Pero el secuestro, el asesinato, la violencia gratuita sobre indefensos, al unirse a la imagen tiene consecuencias negativas, que no han previsto.  La muerte no sirve para nada. Si el asesinato de un justo es una perdida para la Humanidad, la ejecución de un asesino confeso es matar conocimiento y perder al mismo tiempo la referencia de lo que no se debe ser. Estaríamos mejor si Martin Luther King siguiera vivo así como los hermanos Kennedy. Pero también si Hitler y Mussolini como representantes de la Maldad no hubiesen muerto al final de la II Guerra Mundial, y sí de viejos en una celda. Los asesinos individuales...