EDUCACIÓN
SINTESIS
Me propongo demostrar en esta síntesis que lo adquirido es lo principal
o razón primera de todo conocimiento. La tesis y antítesis me sirven para
descomponer la realidad y la síntesis por el contrario es la recomposición más
la creación; y si algo queda por crear en la educación es la base firme de que
todo es adquirido. Principio inalterable como dos más dos son cuatro. Me
propongo por tanto crear lo ya creado, a saber: que la frase empírica “nada hay
en el intelecto que no estuviese antes en los sentidos” es irrefutable, y no
asumir esta verdad matemática da como resultado soluciones viciadas. Todos los
seres humanos tenemos las mismas posibilidades de adquirir los conocimientos;
si no es así, es por nuestra incompetencia. Las demás creaciones de esta
síntesis de la educación son escasas e imagino ya enunciadas por los expertos
en esta materia. En definitiva, que en educación hay poco que inventar y mucho
que ejecutar; pequeñas correcciones para el futuro y mucho por hacer para que
los que no tengan recursos puedan acceder a la educación.
Para demostrar lo anterior podemos coger el tren tecnológico y visitar
la analogía de los ordenadores con respecto a los bebés; estos son el receptáculo
(Hardware) y lo adquirido (Software), mientras al hardware se perfecciona a
ritmo de vértigo hasta la edad de la conciencia, este receptáculo bebé se oxida
de viejo casi vacío porque los nuevos programas de software o adquirido para
las personas sólo llena el casi del receptáculo. El bebé necesita desarrollar
más potencial a base de recibir más programas (Software), herramientas mentales
para poder ejecutar en el futuro operaciones complejas y nuevos hardware o
componentes periféricos con la conciencia estorbando, eso sí. De nada sirve
exigirles de mayores lo que de joven no han adquirido para aumentar el recipiente
y herramientas para ejecutar soluciones. Las diferencias de unas personas a
otras al nacer son menores que la capacidad del cerebro que utilizamos con
respecto a la totalidad.
“La experiencia como punto de partida del conocimiento” (Bacon), se va
desarrollando desde la cuna hasta la sepultura. Esta evolución tiene saltos
hacia delante, de joven y hacia tras, en la vejez. Un bebé puede repetir una
frase perfectamente y unos años después, cuando el pensamiento se le ha
desarrollado, pronunciarla mal por no dominar la gramática; aprende a hablar y
pocos años después apenas se acordará de cómo lo ha aprendido. No tenemos
conciencia de lo anterior, los saltos nos lo impiden. De la no conciencia a la
conciencia. De autómatas bebés a jovencitos reflexivos. De repetir palabras a
pensarlas. Estos saltos han hecho cometer errores graves a más de uno al
suponer que el razonar sobre un objeto no dependía de lo anteriormente
adquirido. Los saltos pueden ser varios juntos -como la relación entre las
materias primas y los productos manufacturados-, pueden no parecérseles en nada.
Un ejemplo corriente es el niño que nunca ha visto ordeñar a una vaca ni a la
vaca, y ve la leche, queso, etc., pero no encuentra la relación. Los sedimentos
del saber se van acumulando en capas porosas que con el paso del tiempo oprimen
a las precedentes haciéndolas invisibles y compactas. Es fácil equivocarse si
la duda se filtra en el pensamiento -es curioso que siendo la duda un principio
del conocimiento sea también su contrario-, pero, como he mencionado al
principio de esta síntesis, dos más dos son cuatro, y no hay duda posible en
que todo es adquirido.
Volviendo al ejemplo del ordenador, es curioso cómo se infectan con
virus la tecnología y la biología, también el pensamiento está sujeto a virus:
buenos que ejecutan conexiones etc., pero también malos: virus borradores,
desconcertadores, virus ocupa. Mientras crece el bebé va ocupando espacio
mental; a cada conocimiento por conexión se producen otros por la conexión
anterior, en ramificaciones parecidas a las conexiones nerviosas de nuestro
cuerpo. Al llegar a mayores tenemos ocupado equis parte del cerebro, el resto vacío
y tendemos a ocupar este espacio con los conocimientos adquiridos. Pero no es
suficiente, nunca lo será, y es en ese momento cuando un virus-ocupa lo tiene
fácil, penetra en nosotros y da razones donde no los hay, tapa el vacío en
falso -un espejismo de realidad, tanto si se presenta con apariencia sencilla o
compleja-. La necesidad de no sentir el vacío nos impulsa a creer cualquier
cosa antes que la nada. Lo que somos capaces de construir con el intelecto lo
ejecutamos con las herramientas adquiridas desde la infancia y no se parecen a
las materias primas adquiridas ni las relacionamos. Por lo general ignoramos lo
aprendido en los primeros años de nuestra vida, precisamente cuando más
conocimientos absorbemos.
Tienen razón los anti globales al criticar la posición egoísta de los
que más tienen por no favorecer a todos los alumnos sin ninguna restricción.
Nadie es innato para cualquier actividad, sino que lo adquirimos. Puede ser más
o menos desde la infancia y, por eso, la responsabilidad de los países ricos
con respecto a los pobres es absoluta. En
cuanto a las discriminaciones de buenos colegios privados para pocos y para
muchos colegios públicos malos o regulares la solución es coger lo menor y
dejar a la mayor a la intemperie futura. Un desperdicio imposible de
cuantificar en conocimientos necesarios para todos.
Como mejor se visualiza la posición de que todo es adquirido es con un
ejemplo de un superdotado y analizar si era innato o no. Y quien mejor que
Mozart para probarlo; reúne el solo todos los ingredientes de superdotado: a
los ocho años componía, fue un genio de la música, las sinfonías le salían del
alma sin necesidad de retocarlas. Pero Mozart tubo un padre: Leopoldo Mozart,
compositor y -si mis informaciones son correctas- la madre, estando embarazada
del futuro genio, tocaba el piano. No todos los hijos de músicos tienen un padre
que realice una sinfonía infantil llamada “Los Pajaritos”. Lo que quiero decir
es que siempre que hay un superdotado hay unos padres precursores, profesores o
familia que han influido en la afición. Innato seria que un bebé fuese músico
sin haber oído música. Todos somos en potencia Mozart, pero a las condiciones
naturales que seguro las hubo se les fue añadiendo un entorno familiar
favorable -seguro que más importante que lo anterior- y después -o al mismo
tiempo- un entorno general, un medio afín, donde lo que aprendía de bebé lo
desarrollaba después de forma natural. Tenía a su alcance todo y lo aprovechó:
otros lo tienen y no lo aprovechan, pero seguro que no tienen un padre como
Leopoldo Mozart. Las excepciones existen, pero son eso excepciones a la regla,
no se puede programar el nacimiento de infinidad de genios, ni héroes, tanto
los unos como los otros son hijos de coincidencias en el espacio-tiempo. Para
la educación general este ejemplo como infinidad de otros posibles, demuestra
que al nacer tenemos infinitas posibilidades y el tiempo nos las va descontando
poco a poco. La responsabilidad de los dirigentes es poner al servicio de los
padres y los alumnos los recursos y medios para que básicamente el tiempo no
descuente posibilidades. No es necesario ser un genio, pero si es necesario que
todos lleguemos a la edad de trabajar con los suficientes conocimientos.
El ser humano se adapta a cualquier medio, pero los resultados no son los
mismos si el medio es favorable o, todo lo contrario; de lo mejor a lo peor hay
un trecho amplio. Este espacio está compuesto de la familia, el entorno en
sentido amplio y el sistema educativo; si uno de los tres es malo, desfavorable,
el resultado puede ser nefasto para el estudiante. Llegar a mayor con la
suficiente preparación exige una armonía entre los tres -sin llegar a sinfonía,
claro está- lo suficiente para que el joven pueda añadir lo que le falte o
quitar lo que le sobre. Una familia, un entorno de libertad con suficientes
recursos y una buena educación básica, dan como resultado una adaptación del
niño o la niña al tiempo que le haya tocado vivir. Reducir los defectos de los
tres y aumentar sus virtudes es suficiente para nivelar por elevación la
herencia de unos padres que no sean ¡Premios Nobeles! El conocimiento atrae al
conocimiento, al igual que el dinero atrae al dinero; las conexiones o ideas
atraen consigo otras en un ciclo sin fin. El estudiante que llegue con defectos
educativos a la mayoría de edad puede subsanarlos por su propia voluntad, pero
si le faltan partes enteras desde el principio no llegará nunca a completarlos;
si por el camino ha tenido carencias graves llegará tocado a la educación
superior y, en estas circunstancias, cualquier dificultad de la vida impedirá
que llegue al final de los estudios.
Este empirismo que describo es de sobra conocido, pueden leer a Hume: ““La
experiencia no es únicamente sensible, puede ser también experiencia intelectual”,
experiencia “histórica”, o experiencia “interior”, o todas a un tiempo”. El
instinto, que es básico para la supervivencia y que todos los humanos lo
llevamos incorporado, al juntarse con lo adquirido da el resultado que Bergson
ha descrito con una frase magistral (más genial por imperfecta): “Hay cosas que
sólo la inteligencia es capaz de buscar, pero que, por si misma, no encontrará
nunca: sólo el instinto los encontrará, pero jamás los buscará”. La ruptura de
este círculo vicioso se consigue con la inteligencia, es decir, lo adquirido a
consecuencia de la formación.
En la síntesis del capítulo quinto sobre la información expuse que, para
visualizar parte de la solución a los medios de comunicación, se podía entrever
desde el capítulo anterior, el de las grandes empresas. En cambio, este de la
educación es imposible comprenderlo sin el capítulo de la información, es
decir, si previamente no se le da a las ONGs el protagonismo que creo deben
tener. Para los países ricos o medio ricos las ONGs no son imprescindibles, no
así para los demás y, sobre todo, para los países que no respetan las reglas
del juego democrático, la corrupción es generalizada, o la no voluntad de sus
dirigentes. Sólo las ONGs pueden conseguirlo. No solucionarán el problema
educativo de estos países, aunque pondrán parches. Siempre será más fácil con
una ONG por afinidad o cualquier otro motivo, que un estado o que la ONU lo
imponga por la fuerza. Como no hay posibilidad de que las organizaciones
sociales tengan, de momento, un protagonismo como lo describí. Este capítulo
nace cojo, pero el que no se pueda realizar tal como lo representé no invalida
la necesidad de exponerlo, sin lo cual no se comprendería este de la educación.
La necesidad imperiosa de que todos ayudemos a los países pobres pasa por las
ONGs y por todos los partidos sociales (futuro), y en relación con la educación
más que en los demás temas. Repartir comida es fácil; curar a enfermos a
mansalva en catástrofes o sin ella es fácil. Por desgracia son tan aparatosas
las enfermedades en el Tercer Mundo que no hace falta nada, sólo voluntad de
verlo y recursos. La enseñanza en cambio
es un día a día, años tras años, con conocimientos sobre el terreno,
implicación personal con los habitantes de la zona, conocer las costumbres,
convencer a los padres remisos que no ven la necesidad de que sus hijos pasen
años en la escuela; para esto no hay nada mejor que las ONGs.
No es fácil exponer en unas pocas páginas lo que hay que hacer, aun
siendo sobre generalidades. Sobre la educación ya hay muchas personas y organizaciones
que actúan sobre el terreno y saben lo que hace falta, sólo expongo la
prioridad de recursos, decisión y una planificación de la ONU. Hay que ser
osados –nada se podrá si titubeamos-, aunque con la certeza de que no
conseguiremos el máximo esperado. Planificar desde las organizaciones de la ONU
la completa alfabetización de todos los niños y niñas del planeta es posible y
necesario con los distintos grados de posibilidades. No es igual educación
gratuita hasta los dieciséis años, que hasta los diez o catorce, dependiendo de
las circunstancias de países o regiones, al igual que colegios públicos o
privados. Aunque el dinero fuese privado al ser recaudado por las ONGs en los
países ricos, la ejecución en los países pobres sería pública, esta es la
realidad que sentirían los beneficiarios: niños y padres. Y por esto los
colegios no deben imponer ni ideología o creencias religiosas, sólo
conocimientos en general.
Esta tesis nace coja también porque es muy distinto la enseñanza en el
Norte que en el Sur. Hay un cisma profundo y los problemas de unos son muy
distintos a los otros; hay como dos problemas con distintas soluciones,
mientras que para los pobres es educación en general, para los ricos son pequeñas
soluciones, corrección de defectos, exigencia de otra distribución de los
presupuestos nacionales. Apuntes subjetivos que pueden servir a quien
corresponda. Antes de pasar a estos un dato más o quizás un resultado colateral
para el futuro si lo anterior se realizase, aunque fuese en parte: a más
educación menos hijos, sólo la cultura general básica consigue una
planificación familiar a pesar de la oposición de los que mandan y el caso
contrario: China, con la ley de una familia un hijo, se daría cuanta que es más
rentable, fácil y sin las aberraciones espantosas para las niñas.
Nunca falla el alumno sino el sistema. Esta verdad tiene miles de
matices a la regla general, y para mejorar cualquier sistema voy a apuntar una
obviedad: la lectura. No hay lugar para grandes novedades como he mencionado
anteriormente. Todo sistema se basa en libros, si no se lee bien, ¡perdón!,
perfectamente a cierta edad, todo sistema falla. Los padres recibimos machaconamente
la necesidad de que nuestros hijos lean desde las instituciones públicas,
colegios y medios de comunicación. Pero no todos los padres somos iguales, a
unos les gusta leer; otros leen poco, pero saben de la importancia de que sus
hijos lean y les influye todo lo que pueden; hay un porcentaje que no lo hacen
por no gustarle la lectura, por desidia etc. Si la primera herramienta es leer
hay que dominarla como el carpintero la sierra, como el administrativo el
ordenador. Si se estudia la asignatura de Lengua: libros; si es Matemáticas:
libros, para que seguir; un problema con un enunciado donde una palabra no se
comprenda el significado por el alumno, es un problema casi irresoluble. Para
que no pasen de cierta edad, ocho, diez años sin el dominio de la lectura,
cualquier sistema tendría que dividir la lengua en dos: una gramática
convencional y otra hasta estos años citados, con profesores-actores. Inculcar
la lectura es fácil desde la cuna, con cuentos nocturnos, susurros antes de
dormir, pero también con fantasías contadas en clase, con los libros no sólo
como almacenes de letras e historias, sino una clase-teatro con los libros como
actores, mezclándolos con los actores-alumnos. El libro como soporte, cuando el
niño no sabe todavía leer piensa en hacer tonterías con el soporte, al igual
que un coche de juguete no es nada sin el soporte del suelo. El déficit de casa
puede ser corregido con impulsos en clase; la libertad crea dependencia; el
saber, también. Una dosis adecuada en la infancia le creará dependencia
futura.
Se debe enseñar sistemáticamente sin eliminar la anarquía, pues la mente
-al ser anárquica- necesita no ser eliminada y sí un poco de orden. La mezcla
depende del alumno y el profesor debe encontrar el punto más aproximado a la
mayoría de la clase. Demasiadas variables que se multiplican si el número de
alumno es grande. Trabajo complicado es el ser profesor; por este motivo los
profesores de apoyo son necesarios en la enseñanza. Los que sobresalen con
buenas notas tienen adquirido el síndrome del saber y no es necesario un
tratamiento específico; no ocurre así los alumnos opuestos. Estos son los
destinatarios de los profesores de apoyo y esto cuesta dinero. La unificación
total es imposible, pero la aproximación a este ideal es el objetivo. Para
conseguirlo los profesores y profesoras deben contar con profesionales
especializados en alumnos difíciles: arquetipos conocidos que pueden
identificar los propios maestros. Esto también cuesta dinero, pero el futuro
será generoso con la sociedad que invierta en soluciones a problemas difíciles.
Y hablando de problema, resolverlo es encontrar el dato que falta: se
aprende por lo que falta y se confirma lo aprendido por lo que sobra. Las matemáticas
son difíciles para unos y fáciles para otros. Un problema es un esquema, la
reducción de una realidad que se debe resolver y los profesores lo exponen en
el encerado, usan la pizarra como una herramienta continua pues es fácil
reproducir un esquema en una página, en unas líneas, en una pizarra. En cambio,
las demás asignaturas los esquemas hay que crearlos, son más difíciles de
exponer, sacarlos de los libros requiere esfuerzo y tiempo. Normalmente no se
hace: un grave error. La pizarra es una visión completa de una realidad. Mi
intuición me dice que los alumnos con la mente menos anárquica las matemáticas
se les dan mejor. En las demás asignaturas deberían utilizar los esquemas con
más asiduidad; ver de una vez todo el problema, sea de lengua, ciencia,
historia, etc. Los alumnos con la mente más anárquica -el error de mi intuición
no invalida la argumentación, se cambia ciencia por letra o transversalmente-
deben aprender las matemáticas como anteriormente anoté sobre la lectura; si ésta
es la primera herramienta, las matemáticas son la segunda (herramienta que se
debe dominar a la perfección). La analogía entre la forma de enseñar lengua y
matemática acaba en que ésta debe ser un par de años posteriores. En lo demás igual:
asignatura dividida en dos, haciendo hincapié sobre los alumnos con peores
notas y con especialistas seductores de la materia. Este libro empieza con una
cita de Hegel, he aquí completa: “Las partes no son verdad, no se sabe si no se
totaliza”. No se aprende si no se ve la totalidad: por eso la pizarra no deben
ser laboratorio exclusivo de las matemáticas.
Aprender es multiplicar. El saber algo posibilita saber varias cosas
más, multiplicando las opciones. Es como aprender a conducir, nos permite
circular por todas las vías, con un orden y con atascos provisionales para los
que aprenden bien y atascos imposibles para algunos alumnos. Me imagino a los
profesores como policías de tráfico, que de vez en cuando tienen que acudir a
una encrucijada donde el alumno se ha atascado y se le acumulan los
conocimientos detrás, y si el policía-profesor consigue resolver el problema,
los demás conocimientos arrancan a la vez. Llegar a saber tiene un plus. Por
regla general los que llegan al final de los conocimientos consiguen mejores
empleos, mientras que los que se quedan atrás –encima- no pueden aspirar a
estos trabajos -la multiplicación les sale negativa-: han multiplicado más por
menos conocimientos y les ha salido trabajos negativos. En cuanto a los
estudios de formación profesional para los alumnos que llegan a ellos por malas
notas, incluso por afición, es un problema que se agranda con el tiempo. No es
fácil ser mecánico de coches en el presente y en el futuro será peor. Antes se
empezaba de aprendiz y con la práctica llegabas a repararlos; ahora los
vehículos son muy complejos y las herramientas a utilizar son ordenadores para
manipular sus circuitos. Si lo no aprendido en el colegio es grande las
posibilidades para estudiantes con malas notas. La formación profesional es una
cuesta con pocas opciones de superar con éxito. El ejemplo del vehículo se
reproduce en multitud de profesiones. Los que eligen un oficio por afición
tienen la mitad aprendido; para los demás el problema es semejante a los
estudios normales. El mundo actual es muy tecnificado y de la escuela hay que
salir con una formación adecuada para la especialización posterior en la Universidad
y en lo demás centros educativos inferiores.
He mencionado en capítulos anteriores que los gobiernos nacionales deben
tener en cuenta la perspectiva de futuro; que si bien son elegidos por los
ciudadanos para gestionar el presenta, gestionar la perspectiva de la educación
es también una de sus obligaciones, así como la investigación básica y en el
futuro la ecología. Tres pilares de futuro cuyo resultado positivo o negativo
se verifica a veinticinco o treinta años: tanto una niña como un árbol necesitan
estos años para cosechar los resultados. Demasiado tiempo para que las empresas
y los ricos se encarguen de algo tan a largo plazo, aunque para sus hijos si lo
hagan. Son los gobiernos los que a través de impuestos miran por el futuro, y
los hijos de los ricos se aprovecharán de este esfuerzo, serán los empleadores
y no necesitarán manos fuertes sino mentes hábiles para manejar el futuro.
Es sobre la perspectiva de la educación de la que me voy a ocupar y, más
concretamente, del feminismo o igualdad de la mujer que va unido a otros
fenómenos, todos con la señal inequívoca de configurar un futuro muy diferente
de la actualidad y que no vemos si no nos fijamos en la evolución humana y más
concretamente en la evolución social.
En el prólogo expuse que la vida es evolución, una espiral de menor a
mayor; una dialéctica repetitiva por elevación; una espiral con un error y dos
aciertos en cada cierre de vuelta. También espirales por sectores y conjunto de
sectores, como la economía y los medios de comunicación. Estamos por tanto en
el cierre de la última vuelta que dará paso a un principio de la siguiente (más
o menos es lo que expuse en el prólogo que he añadido algo y lo voy a puntualizar):
que las espirales se superponen, que antes de que se cierre la dialéctica del
presente se ha iniciado la siguiente. Esta espiral o dialéctica de futuro la
voy a denominar: excepción dentro de la
excepción. División, complejidad o diversidad más a la que tiende la
evolución. De esta perspectiva de futuro, lo que me interesa exponer son las
reglas de la educación para los niños y niñas del presente que son lo que van a
toparse con ese futuro. Para visualizar esta espiral necesito compararla con
otros fenómenos parecidos y que suceden al mismo tiempo y es como sigue.
Como excepciones a la regla escojo: mujeres, drogadictos, parejas sin
hijos, suicidas, homosexuales y -como excepciones dentro de las excepciones- a
niños que quieren ser maestros, metadona para los drogadictos, adopción por las
parejas sin o con hijos, eutanasia y adopción por las parejas de homosexuales.
Las excepciones son individuales, menos para el primer supuesto. El feminismo
ya no es cosa individual, es general, son los que han iniciado la dialéctica
del futuro, no así los demás. Serán voluntarias como el suicidio o el
drogadicto, o no voluntarios, como parejas sin hijos -incluidos homosexuales-.
En cambio, las excepciones dentro de las excepciones necesitan soluciones
colectivas. Somos libres o deberíamos serlo y, en todo caso, lo somos para
tomar drogas, pero la metadona o la receta de cocaína para los drogadictos lo
decide un equipo más la voluntad del interesado. La adopción la determina un
equipo de profesionales, al igual que la decisión de la eutanasia parte del
interesado más un equipo de médicos y psicólogos. En el caso de los
homosexuales la adopción es un equipo el que debe determinar si adoptan o no,
al igual que los futuros padres heterosexuales. Las conexiones entre
excepciones demuestran la proliferación de complejidades. Siempre es colectiva
la solución posible a las excepciones dentro de las excepciones. En los países
más desarrollados las están implantando; en los demás las tensiones y
peticiones en tal sentido se van multiplicando.
El mundo será de las mujeres, aunque en el presente un porcentaje
elevado se dedique a las labores del hogar y las que trabajan cobren menos y no
escalan a los puestos de dirección, salvo excepciones. El tiempo que han
utilizado para llegar a este punto es de cincuenta, cien años: imagínense
cincuenta años más. El mar de fondo es que sacan mejores notas las niñas que
los niños. En las carreras de Magisterio, Derecho, etc., es decir profesiones
liberales en general, el porcentaje de chicas y chicos es progresivamente
ocupado por las primeras y además sacan mejores notas. Los hombres dominan las
profesiones técnicas, pero las decisiones las toman las personas que son capaces
de conectar dos tres o más variables; personas con psicología, dominio de las
leyes. Quien diseña un coche gana menos que el que los vende, y quienes venden
son las mujeres, sea una enciclopedia, un piso o una empresa entera. Cuando el
ser humano necesitaba la inteligencia y la fuerza, fue el hombre el que dominó,
pero el presente -y más en el futuro- es la inteligencia más la habilidad:
menos fuerza y mucha inteligencia, sinónimo de mujer. El futuro es de ellas.
Hay que tener en cuenta que, en los extractos más pobres de la sociedad
occidental, los hombres ya se saben inferiores, conscientes o
inconscientemente; así ante un problema o disputa entre una mujer y un hombre,
matrimonio o pareja, siempre pierde el más débil. Antes la mujer -que perdía de
continuo- era sumisa por debilidad física, y si ganaba, disimulaba con subterfugios;
ahora y más en el futuro –hay que tenerlo en cuenta- si el que pierde es el
hombre, es difícil que se muestre sumiso al tener más fuerza física. Dependiendo
de la cultura que tengan -como he mencionado en los extractos más pobres- las
excepciones de hombres violentos es mayor: las desgracias nunca vienen solas.
Los casos de violencia de género son cada vez más, por un tiempo parecía que
esto era por causa de más información, pero hace tiempo que los medios
transmiten todos los muertos de género y el tiempo transcurrido es suficiente
para tomar nota de que un porcentaje de hombres -ante la mayor adaptación al
presente de la mujeres- al presentarse una disputa con la parte sentimental
incluida y sentirse inferiores con fuerza produce un caldo de cultivo para la
violencia. Las mujeres dominarán, pero no como lo han hecho los hombres. Es esta
perspectiva es la que voy a exponer.
La síntesis de la dialéctica del futuro debe empezar por la enseñanza. Es
en la educación donde las mujeres tienen el predominio del presente. Es por
tanto el lugar idóneo; más aún, imprescindible. No es bueno para las mujeres
que el profesorado en las escuelas infantiles esté dominado por éllas casi al
cien por cien; es imposible que no haya un diez por ciento de hombres con la
afición primera de ser maestro, y este déficit debe ser corregido para el
futuro. Si la discriminación positiva para las mujeres debe incluir prácticamente
todas las profesiones, las excepciones dentro de las excepciones es el futuro,
y hay que ayudar a los chicos, ya que es más importante la afición por una
profesión que un punto en una evaluación, por ejemplo. Dado que los más torpes
(niños y niñas) de cualquier clase deben recibir una discriminación positiva
para que no se descuelguen en la enseñanza, los chicos recibirán de forma
indirecta una discriminación positiva (deberían ser conscientemente de lo que
representa estas discriminaciones para que la violencia de género disminuya,
tanto los alumnos como los profesores) ya que el porcentaje de torpes en chicos
es mayor, estos deberían recibir este plus de ayuda. El beneficio será para
todos -incluidas las mujeres-, pues no hay nada mejor que dedicarse a lo que
gusta y la sociedad lo agradecerá. Eso sí, a veinte o treinta años vista. La
violencia de género no se solucionará sólo con esto, pero ayudará, y por
supuesto que las excepciones dentro de las excepciones se deben aplicar a todo
lo demás; por ejemplo: es imposible que no haya un diez por ciento de padres
separados, que sea el padre y no la madre el mejor capacitado para hacerse
cargo de los hijos cuando el ideal de custodia compartida sea imposible. Si las
madres saben que un juez nunca les quitara un hijo no se preocuparán demasiado,
y los padres que saben que nunca un juez les dará la custodia -a pesar de saber
que están mejor preparado que su expareja- tampoco se preocupará por mejorar: para
qué, se dirán.
Ante todo, lo expuesto, creo que
he demostrado que, si bien el mundo futuro será de las mujeres, éstas deben
poner las bases para que no ocurra un bandazo. Es algo poco probable, pero
posible en casos particulares. La sociedad es cada vez más compleja y
gestionarla es labor de los gobiernos, y en los países donde el poder político
hay paridad entre hombres y mujeres se darán cuenta de esta dialéctica de
futuro: en sus manos está poner las bases de esta perspectiva.
Vivimos en un receptáculo-espacio en movimiento-tiempo, unas veces nos
arrastra, otras empujamos. Sólo los conocimientos nos permiten seguir al tiempo
sin darnos golpes en el espacio que nos ha tocado vivir. Cuantos más lazos
tengamos con la realidad menos golpes nos daremos. Es peligroso que estemos
informados por los partidarios solamente porque, si estos fallan, nos daremos
un tortazo lateral derecha-izquierda en el cubículo-espacio. Un poco de
contrarios, otro poco de perspectiva de futuro más multitud de excepciones a
las reglas generales nos ayudará a permanecer en un centro inestable y en
movimiento: el saber no ocupa lugar por ser el combustible para poder seguir al
tiempo.
El juego es parte consustancial al ser humano y más en la infancia. Todo
juego tiene sus reglas: el comercio, la política y la sociedad, son partes del
gran juego democrático. La educación global -gracias al peso extra (impuestos)
para un hándicap de futuro- debe procurar enseñar las reglas del juego. Aprender
las reglas de una NBA global donde la educación sería el entrenador, el base
las personas; con varios aleros o escoltas: tecnología, información, recursos;
y tres pívots para un puesto: dinero, comercio y grandes empresas. No basta con
que las reglas sean conocidas por todos; en el estadio ONU todos los equipos
deben participar en igualdad para que sea justa la competición. Topes de dinero
por arriba para impedir abusos y topes por abajo para que los más pobres tengan
posibilidades, y un draf o lista donde los nuevos jugadores que nacen;
tecnologías nuevas, recursos, información, etc., que vayan rotando entre todos
los equipos. Este invento de los EE. UU. refleja exactamente las reglas que
deben aprender los jóvenes globales -y no tan jóvenes-, incluido quien lo
inventó. Traspasar estas reglas a cualquier competición haría de éstas que
fuesen más justas, y el espectáculo estaría asegurado.
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